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Dolores de Cospedal contra las personas dependientes

Plataforma Dependencia CLM

He recibido un mail en el que, de forma resumida, una amiga me dice: “… como siempre te pido máxima difusión. El Gobierno de Castilla la Mancha está empezando a retirar ayudas a la dependencia. La Plataforma necesita mucho apoyo porque Cospedal es una depredadora” y acaba pidiendo que ayudemos a difundir este video:

La plataforma de dependientes de C-LM denuncia, con datos y sin paliativos, “el exterminio de la Ley de Dependencia y la política canalla, llena de mentiras y manipulación de un Ejecutivo liderado por Dª Dolores Cospedal García y que ha tenido y tiene como ideólogo y brazo ejecutor al Consejero de Sanidad y Asuntos Sociales D. José Ignacio Echániz Salgado”.

Y añaden:

“Esta Plataforma, como venimos demostrando día a día en los dos años de existencia, siempre va CON LA VERDAD POR DELANTE, y está demostrando que no se pliega ante las presiones que ha recibido y está recibiendo porque somos LIBRES, NO DEPENDEMOS DE SUBVENCION ALGUNA Y ACTUAMOS EN CONCIENCIA, CON EL UNICO OBJETIVO DE DEFENDER LOS DERECHOS QUE ESTE GOBIERNO ESTA HURTANDO A LOS BENEFICIARIOS DE UNOS DERECHOS GARANTIZADOS POR LEY. Nuestra Asociaciòn es plural y forman parte de ella miembros de todas las tendencias políticas, IU, UPYD, PSOE Y PP, INCLUSO UN MIEMBRO DE NUESTRA DIRECTIVA ES UN EX-PRESIDENTE DE NNGG DEL PARTIDO POPULAR.

Nuestra Plataforma siempre ha tendido la mano a todas las organizaciones políticas y ha solicitado el apoyo de TODAS, INCLUIDO EL PARTIDO POPULAR EN LA FIGURA DE SU SECRETARIO DE SANIDAD Y ASUNTOS SOCIALES AL QUE INCLUSO SE LE HA INVITADO A DEBATIR EN PLURALIDAD Y LIBERTAD TODOS LAS REFORMAS DE LA LEY DE DEPENDENCIA.

Plataforma-Ley-Dependencia-Castilla-La-Mancha2La Plataforma en defensa de la Ley de Dependencia en CLM sigue denunciado los continuos acosos a los que está sometida, acosos que comenzaron con la utilizaciòn de una Televisiòn Pública como es RTVCM contra uno de sus precursores y que ha culminado con el ataque falaz, mentiroso y canalla contra nuestro Presidente, el Sr. Gómez-Ocaña.

Nuestra Plataforma quiere hacer una pregunta directa a la Secretaria Gral. del Partido Popula, Sra. Cospedal. Si usted califica de nazismo puro los escraches, como debe calificarse el intento de desprestigiar e injuriar al Presidente de nuestra Asociaciòn solo por ponerse frente a un Ejecutivo que utiliza la manipulaciòn para intentar lanzar una cortina sobre su verdadero objetivo y que no es otro que EMPUJAR A LA EXLUSION SOCIAL Y A LA BENEFICIENCIA A LOS DEPENDIENTES, ¿QUIZAS LA BENEFICENCIA SEA LA EXCUSA PARA LAVAR CONCIENCIAS?”

Y lo firma la Junta Directiva Plataforma Ley Dependencia CLM
Fundadora y Portavoz de la Coordinadora Estatal de Plataformas en defensa de la Ley de Dependencia del Estado Español.

 
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Publicat per a 16 abril 2013 in Benestar, Serveis Públics

 

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Un libro indispensable de @_cafeambllet : #Onsonelsmeusdiners

Pronto saldrá en castellano, pero de momento Marta Sibina y Albano Dante Fachin nos ofrecen, en catalán, un libro que seguro será de los más buscados y vendidos en Catalunya en las paradas de St. Jordi.  Mientras Albano ya trabaja en su traducción estoy encantada de poderos adelantar la portada de la edición catalana y el link de la web “On són els meus diners?” donde podréis tener información sobre su contenido y encargar ejemplares. Os aseguro que es el mejor destino que podeis dar a los 15 euros que cuesta cada libro.

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De mi cosecha, puedo deciros que esta crónica de una batalla por la sanidad pública que lleva por título  “Artur Mas, On són els meus diners?”  (¿dónde está mi dinero?)   es una pequeña joya y un pequeño milagro. No sólo porque representa una oportunidad muy especial  para conocer mejor a Marta Sibina y Albano Dante-Fachin, editores de Cafeambllet, sino porque nos da la posibilidad de seguir al dedillo los detalles de una lucha muy desigual y tomar partido con lucidez por estos dos pequeños david de un periodismo de proximidad  -tan tenaz como sano y necesario-  frente a los Goliath de la prepotencia. Este libro es la clave para sumarnos -desde la indignación compartida y la complicidad comprometida-a su dignidad y valentía.

Cuando  Marta y Albano colgaron en la red el famoso video que llegó a cientos de miles de personas en el que explican sólo una pequeña parte de la gran estafa, del gran robo de la sanidad en Catalunya, rompieron la norma no escrita de la omertà. La verdad ofende a los que ofenden gravemente los derechos de la población. La consecuencia fue que un asesor directo del presidente Mas, posteriormente recompensado con un cargo que es todo un sarcasmo, presentó una demanda en los tribunales pidiendo una “reparación” a un honor inexistente para retirar los videos, hundirles económicamente, y retractarse. Via ganó en primera instancia …. pero los hechos son los que son, la corrupción sigue y mucha gente -junto con Marta y Albano- está dispuesta a decir que, por más que nos amenacen, no callaremos.

De ahí el mérito de cafeambllet y la importancia de que este libro se haya escrito y se difunda. Porque se necesitan periodistas e investigadores sin miedo, que nos expliquen cómo corrupción y  privatización  van, demasiadas veces,  cogidas de la mano.

Aunque en Catalunya y España se destina un porcentaje de fondos públicos por persona a la sanidad de los más bajos de Europa, las diferentes “autoridades” sanitarias insisten en la falacia de que el “sistema es insostenible” y es necesario administrar los recursos de una manera más eficiente. Es decir: “recortar” que significa, de hecho, privar a las personas de derechos humanos fundamentales. Pero es fácil desenmascarar sus mentiras: Si el sistema de salud se financia por los presupuestos, dependerá del valor que como sociedad demos  a la sanidad pública para que su financiación sea suficiente (al margen de mejoras evidentes de gestión que los profesionales honestos promocionan, y al margen sobre todo de corruptelas y atenciones muy bien retribuidas a empresas del conglomerado químico y farmacéutico). Lo que desgraciadamente parece estructural es la corrupción, en sus muchas variantes. Y esa sí que no podemos permitírnosla. Pero no se puede denunciar, no se puede leer negro sobre blanco … y menos en la prensa de mayor proximidad, la prensa gratuita, la prensa local … ni se puede escuchar en videos como los que edita cafeambllet que se esparcen por la red a velocidades de vértigo. Por eso, con la demanda a cafeambllet hemos aprendido que  defender la libertad de prensa es inseparable de reivindicar la salud pública y el acceso universal a la atención sanitaria. Y que una prensa independiente es también un determinante social de salud .

De ahí la importancia de leer y difundir el libro de Albano y Marta.  Porque los beneficios (si los hay) se destinarán a seguir investigando lo que los poderosos no quieren que se sepa de la sanidad en Catalunya, y a sufragar los gastos de la demanda de Via. Aunque los abogados de Marta y Albano han  presentado recurso, es fundamental entender que si logran hacen callar a  cafeambllet triunfará el lado oscuro de la fuerza. Por eso el libro “On són els meus diners?”  es también una invitación a que, desde nuestra propia experiencia profesional y ciudadana, recuperamos el valor de la verdad y la valentía,  y nos unamos a Marta y el Albano en la defensa de una sanidad universal, con cuentas claras y gestión transparente. Porque mientras quieran hacerlos callar, nos quieren callar a todas.

Por eso, por St. Jordi, o cuando sea, una rosa, el libro de Marta y Albano, y siempre, siempre, cafeambllet.
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Publicat per a 15 abril 2013 in Mitjans de comunicaci

 

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La sanidad pública (privatizada) reclamo turístico en la almoneda de los derechos

“Los servicios privados aumentan en los hospitales públicos”. Un gran (y muy útil) reportaje de Antía Castedo para la edición de Catalunya de El Pais que explica el canibalismo en el sector de la sanidad y cómo empeoran las condiciones de vida y trabajo de sus profesionales mientras se configura el doble nivel sanitario: una sanidad pobre, para pobres, y otra sanidad con mayores recursos y sin listas de espera para quienes puedan pagar que la sanidad es ya una mercancía y no un derecho universal. La sanidad pública de Catalunya convertida en un “atractivo” turístico más, como las obras de Gaudí o las Ramblas de Barcelona, todo ello muy bien justificado por los bonzos del neoliberalismo que nos condenan a listas de espera imposibles, o a pagar las cuotas de una mútua o una factura inasequible para la mayoría de bolsillos si queremos ser atendidos. Nunca debería poderse llevar a cabo la mercantilización de una necesidad tan básica, que concierne nuestra salud y nuestra vida, si nos respetáramos como sociedad civilizada. Estamos retrocediendo a los tiempos de la beneficiencia mientras nos venden (nos mienten) que eso es la modernidad. Estamos arrojando al abismo nuestra sanidad pública, siguiendo los pasos del sistema USA (que incluso los dirigentes más sensibles del Partido Demócrata abominan). Y en un gobierno de culpables, Boi Ruiz destaca por su empeño y compromiso en convertir lo que es un bien público de calidad, un servicio fundamental, en un atractivo de feria.  Puede ser que los jueces no acepten una querella contra él… pero desde el sentido común más básico, desde el más elemental sentimiento de justicia, su política tiene mucho delito. Y más temprano que tarde, tendrá que rendir cuentas (con todos los saqueadores de la salud)  por lo que nos están haciendo.

BRuiz_JMPique.jpg.crop_displayEn las ferias de turismo de países exóticos ya no solo se promocionan hoteles, operadores y destinos. También lo hacen los hospitales públicos catalanes. Es el caso del Hospital de Palamós —presidido por la alcaldesa de la localidad, la socialista Teresa Ferrés— cuyos directivos acudieron recientemente “de prospección” a un certamen de Moscú.

Aunque no hay datos oficiales, las fuentes consultadas coinciden en que cada vez más hospitales financiados por la Generalitat se apuntan al carro de la atención privada. La doble puerta de entrada se extiende al abrigo de los recortes, que mantienen plantas y quirófanos cerrados a pesar de las dolorosas listas de espera del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut). Estos recursos “infrautilizados” se venden ahora al que lo paga de su bolsillo.

Aunque no el primero, el ejemplo más conocido es el del Hospital Clínic, un centro de referencia internacional que abrió en el año 2000 Barnaclínic, empresa de asistencia privada que utiliza instalaciones y profesionales del hospital. En 2008, Barnaclínic facturó 12 millones de euros. De ellos, ocho revirtieron de nuevo en las arcas del hospital. Pero los directivos del centro, menos reticentes en otros tiempos, se han negado ahora explicar el funcionamiento de la doble vía de atención. Lo mismo ha ocurrido con cerca de otra decena de hospitales consultados —muchos presididos por cargos públicos— que eluden dar explicaciones, algunos con el argumento de que se trata de un tema sensible sobre el que no hay que “hacer demagogia”.

Sin embargo, la preocupación sobre si estas nuevas iniciativas pueden afectar a la equidad va pareja con el auge de las mismas. “El conflicto de intereses es claro si los mismos médicos que atienden en la pública también cobran de la privada”, afirma Carme Borrell, doctora en Salud Pública y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (Ciberesp). El Hospital de Sant Pau, que ha empezado a atender a pacientes por la privada, ha operado ya de varices a al menos dos personas que se han saltado, previo pago, los 8,4 meses de espera media para esta dolencia que marcan los datos del CatSalut. Los portavoces del hospital argumentan que, en tiempos de recortes, es necesario buscar “nuevas vías de financiación”.

El interés por abrir esta puerta no es nuevo –algunos concertados llevan décadas atendiendo a pacientes privados o mutuas— pero sí ha resurgido en los últimos tiempos. A pesar de los interrogantes que suscita, esta convivencia público-privada no está regulada, más allá de lo que establece la Ley General de Sanidad: “Las normas de utilización serán iguales para todos”. Solo hay códigos éticos y recomendaciones voluntarias de las propias entidades.

Uno de ellos es el elaborado por el ente público que actúa como patronal Consorcio de Salud y Social de Cataluña (CSC), que creó hace meses un grupo de trabajo con gerentes de una quincena de sus asociados. Entre los hospitales financiados por la Generalitat hay entidades privadas sin ánimo de lucro, de titularidad municipal y empresas públicas y consorcios participados por la Administración catalana. El resultado fue un documento consensuado de recomendaciones en el que se establece que los “recursos adicionales” generados por la actividad privada deben reinvertirse en la institución; el acceso y la priorización de las listas de espera deben ser transparentes; los circuitos deben diferenciarse de los de la prestación pública y los precios de los servicios deben incluir la parte correspondiente a los costes de amortización de las instalaciones y equipos.

El propio CSC ha implantado esta vía en el Centro Integral de Salud Cotxeres. El gerente, Josep Serrat, cree que el modelo “no es cuestionable”, aunque reconoce que no es fácil controlar su funcionamiento, entre otras razones porque “dentro de la consulta no se pueden poner cámaras”. En el código ético del centro se acepta que los médicos podrán informar de la opción privada “en el contexto de su actividad asistencial pública”.

Los incentivos para derivar a los pacientes a la vía de pago no son desdeñables. Un cirujano cardiovascular cobra poco más de 200 euros si opera para la sanidad pública fuera de su jornada laboral, mientras que se puede embolsar miles de euros si lo hace para la sanidad privada, reconoce José Luis Pomar, cirujano cardiovascular del Clínic. “Antes de los recortes era fácil en la pública programar intervenciones y encontrar huecos, pero ahora no puedo meter a nadie hasta septiembre si no es muy urgente”, explica.

Los sindicatos creen que el nuevo escenario acabará perjudicando todavía más al paciente público que no pueda pagar la privada. “Si abres esta posibilidad, nunca se invertirá en mejorar los hospitales públicos. Se está creando una sanidad para ricos y otra para pobres”, critica Carme Navarro, secretaria de Sanidad de Comisiones Obreras.

“Se cierran camas para luego contratar los servicios con los privados”, asegura Àngels Castells, economista de Dempeus por la Salud Pública. “¿Cómo puede ser que haya listas de espera y al mismo tiempo recursos infrautilizados?”, se pregunta. Una respuesta posible es la de Guillem López Casasnovas, catedrático de Economía de la UPF y miembro del Centro de Investigación en Economía y Salud. En un informe de la Fundación Víctor Grífols de 2006 elaborado por Casasnovas, Victòria Camps y Àngel Puyol, los autores afirman que el problema es de oferta, no de demanda. Si las fundaciones y consorcios no rentabilizan su actividad, acabarán incurriendo en déficit. Los porcentajes de penetración de la sanidad privada en los hospitales financiados mayoritariamente por el CatSalut son, de momento, modestos. La que más factura es la Fundación Puigvert y esta vía no alcanza el 20% del total de sus ingresos. Pero el nuevo escenario ya ha generado duras críticas de la patronal de hospitales privados (ACES), que se queja de competencia desleal. La otra patronal concertada, La Unió, que ha propuesto que la cartera de servicios públicos se reduzca a lo básico, también es favorable a la actividad privada.

Casasnovas cree que lo importante es que la Administración ejerza un control efectivo y que haya transparencia. Josep Vendrell, de ICV, duda de que esto sea posible en las condiciones actuales. “Lo que no puede ser es que el CatSalut se limite a pagar y no intervenga”, critica Vendrell. ICV ve urgente que está cuestión se regule y se fijen unos criterios obligatorios. Para ello, prepara una propuesta que presentará en el Parlament.

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“Renunciar” a la lista de espera

El documento de recomendaciones del Consorcio de Salud y Social de Cataluña (CSC) elaborado por consenso por una quincena de sus asociados contiene al final un anexo con dos plantillas para entregar a los pacientes que decidan entrar por la puerta de la privada en vez de por la pública. El paciente, al firmar el documento, “solicita su baja voluntaria de la lista de espera” pública para la misma intervención. Varios hospitales utilizan documentos similares, que hacen firmar a los pacientes antes de ser intervenidos o tratados.

En el caso de los procedimientos médicos, el paciente se compromete a que, si por alguna razón decide al final ser atendido en la pública, “los criterios de accesibilidad serán los vigentes en el momento de la solicitud del nuevo cambio”. Es decir, que se incorpora a la lista por la cola. La idea, según una fuente del sector, es “defenderse si hay acusaciones de lista de espera doble”.

Según una portavoz de CSC, el documento de recomendaciones parte de que “la actividad privada no puede ser una forma” de saltarse la lista de espera. “El acceso a la vía privada se puede iniciar de forma espontánea o porque la persona que está inscrita en la lista de espera decide tratarse de forma privada y, consecuentemente, sale de la lista”, afirma esta portavoz. El Hospital de Olot es uno de los que utiliza este mecanismo. “De las últimas 10 intervenciones privadas, solo dos pacientes estaban en lista de espera”, explican en el centro.

Si una persona está incluida en la lista del CatSalut, lo que debe hacer para ahorrarse la espera es firmar ese documento y pagar la intervención por la vía privada dentro del hospital público. Todavía le queda otra opción: recurrir a un hospital privado, donde no le harán firmar ningún documento.

 
 

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En (mala) memoria de Margaret Thatcher, reina madre de la austeridad

El legado económico de la Sra. Thatcher, reina madre de la austeridad y la financiarización globales

Michel Hudson y Jeffrey Sommers

Thatcher legacyNormalmente observamos la convención de abstenerse de hablar mal de los que acaban de morir. Pero es lo más probable que la propia Margaret Thatcher no tuviera nada que objetar a un epitafio centrado en el legado económico de su profesado objetivo político: desmantelar “irreversiblemente” el sector público británico. Atacando la planificación central estatal, lo que hizo fue desplazar esa planificación para dejarla en unas manos financieras harto más centralizadas: una City de Londres no estorbada económicamente por la regulación financiera y “libre” de cualquier regulación antimonopólica seria de precios.

La Sra. Thatcher transformó el carácter de la política británica encabezando un gobierno parlamentario democráticamente elegido que permitió a los planificadores financieros desbaratar el sector público con el asentimiento popular. Como su coetáneo, el actor Ronald Reagan, narró un atractivo cuento, cuya trama era la recuperación de la economía. La realidad, ni que decir tiene, resultó en un encarecimiento del coste de la vida y del coste de la actividad empresarial. Pero ese juego de suma cero convirtió las pérdidas económicas en inopinadas ganancias para la feligresía del Partido Conservador en el sector bancario británico.

Al poner con precios de barato en almoneda British Telephone y otros grandes monopolios públicos, dio a entender que los consumidores serían los grandes beneficiarios, y no las grandes entidades financieras. Y al dar a los suscriptores una asombrosa comisión del 3% (basándose en el antecedente de la salida a bolsa de empresas incipientes mucho más pequeñas), la Sra. Thatcher presidió el inicio de la Gran Polarización británica entre el 1% acreedor y el 99% crecientemente endeudado.

So pretexto de combatir a los buscadores públicos de rentas, abrió puertas y ventanas a los buscadores de rentas en el sentido económico clásico del término: rentas del suelo en el sector de los bienes raíces (con ganancias de “capital” hinchadas por la deuda), hasta encarecer la propiedad británica a tal punto, que los empleados que trabajan en Londres se ven ahora obligados a vivir fuera y a viajar en unos carísimos ferrocarriles privatizados para acudir a sus puestos de trabajo. La privatización creó también enormes oportunidades nuevas para las rentas monopólicas dimanantes de los servicios público privatizados, además de posibilitar ganancias financieras predatorias a una banca crecientemente predatoria.

La finanza ha sido la madre de los monopolios al menos desde que los holandeses y otros acreedores extranjeros ayudaron a Inglaterra a constituir la Compañía de las Indias Orientales en 1600, el Banco de Inglaterra en 1694 y otros monopolios comerciales que culminaron en la Compañía de los Mares del Sur en la segunda década del siglo XVIII.

En el momento en que Margaret Thatcher llegó a Primera Ministra, en 1979, Gran Bretaña llevaba un siglo de enormes inversiones en infraestructuras públicas. Los ejecutivos financieros vieron esa imponente estructura de mando como un conjunto de potenciales monopolios transformables en una suerte de munificentes vacas muñideras capaces de suministrar torrentes de efectivo y enriquecer a la alta finanza. La Sra. Thatcher se convirtió en la principal animadora de esta orgía, el mayor y más manirroto regalo del siglo: las ganancias de la City de Londres fueron la ruina de la economía industrial. Los señores británicos de las finanzas se convirtieron en el equivalente de los grandes barones ladrones de los ferrocarriles en la Norteamérica del siglo XIX, la elite dominante que hoy regenta el derrotadero de decadencia que es la austeridad neoliberal.

Su desempeño como Primera Ministra parecía emular el papel de Peter Sellers en Bienvenido Mr. Chance. Era resultona en televisión, precisamente porque su filosofía era una secuencia recosida de fragmentos sonoros simplificadores de complejos problemas sociales y económicos, espástica y palabreramente reducidos a banal psicodrama personal. La habilidad de la Sra. Thatcher para ocultar tras ese telón la gran polarización financiera y económica y la “barra libre” financiera en curso le permitió distraer la atención sobre las consecuencias de lo que Harold Macmillan llamó “la venta de la cubertería de plata de la familia”. Era como si la economía fuera una charcutería familiar de clase media tratando de cuadrar la contabilidad del pequeño negocio de acuerdo con los consejos de su banquero y a costa de unos salarios en proceso de contracción a causa de los precios al alza de las necesidades básicas.

La base del poder de la Sra. Thatcher tenía que ver con el hecho de que la economía de Inglaterra se hallaba en una situación harto más desjarretada que la del resto del mundo cuando ella llegó al gobierno. Durante el Invierno del Descontento de 1979 se desarrolló una tormenta perfecta. Incapaz de evitar que los trabajadores se lanzaran a una escalada de huelgas causante de las mayores molestias al conjunto de la sociedad, el Partido Laborista británico sintió poca necesidad de retrasar la participación de Gran Bretaña en el petróleo del Mar del Norte. Esas inopinadas ganancias subsidiarían una década de desmantelamiento de lo que quedaba de la industria británica. Los Estados petroleros no necesitan ser eficientes. No necesitan industria, ni siquiera empleo.

El Primer Ministro laborista James Callaghan hizo un intento simbólico de enfrentarse al problema pidiendo en 1976 al FMI un préstamo para financiar inversiones industriales tangibles como puente financiero hasta que el petróleo del Mar del Norte pudiera empezar a generar comercio exterior. Pero el secretario estadounidense del tesoro, Bill Simon, le leyó la cartilla. La política del FMI y de los EEUU era suministrar crédito sólo para pagar a los tenedores de bonos, no para levantar la economía real. A Gran Bretaña se le harían empréstitos, sólo si reorientaba su economía de modo que la alta finanza pudiera ponerse al mando de la planificación.

El Reino Unido se convirtió entonces en el niño neoliberal modelo del FMI, instituyendo una ventaja comparativa en materia de finanzas deslocalizadas, lo que terminó culminando en el célebre “planteamiento flexible” de[l laborista] Gordon Brown, que trajo consigo los colapsos bancarios de 2008. En este sentido, el papel de la Sra. Thatcher fue el de una Boris Yeltsin británica, patrocinadora del desmantelamiento y saqueo de siglos de inversión pública.

La Sra. Thatcher accedió al cargo de Primera Ministra en 1979, cuando el juego neoliberal estaba ya en marcha. La “hija de charcutero” pintó los problemas británicos como derivados de la arrogancia del mundo del trabajo organizado. Tocó una fibra sensible cuando los dirigentes sindicales llamaron a una serie de huelgas políticamente suicidas que desbarataron la vida cotidiana y llevaron la lucha más allá del punto que podía soportar el grueso del electorado. La economía británica nunca había estado tan madura para la aplicación de una estrategia del divide y vencerás.

La guerra de clases –tal era el nuevo giro operado en la situación— apuntaba a los trabajadores en su calidad de consumidores y deudores, no de empleados. La industria nacional británica fue repetidamente golpeada, y las fábricas fueron cerrando una tras otra en todo el país (pasando las más exitosas a emprendimientos de bienes raíces gentrificados).

La Dama de Hierro estaba convencida de estar reconstruyendo la economía inglesa; en realidad sólo parecía más rica merced a la banca forajida londinense. El daño causado en todo el mundo por esa economía financiarizada ha sido inmenso. Al “liberar” dinero nacional de las restricciones de las autoridades fiscales, el Oriente Próximo frenó buena parte de sus proyectos de desarrollo industrial. Después de 1990, el bloque soviético fue desindustrializado para convertirse en una economía petrolera, gasística y minera. Y en el caso británico, billones de dólares de ingresos fiscales globales, que podrían haberse empleado en el desarrollo industrial y social, se desviaron a Londres, en donde el Reino Unido recogió los honorarios dimanantes de esa barra libre. A despecho de su admiración por Milton Friedman –famoso por su afirmación de que “nada es gratis y no hay nada parecido a una barra libre”-, la Sra. Thatcher hizo todo por reorientar la economía británica a modo de inmensa barra libre al servicio de los ejecutivos financieros de todo el planeta.

¿Qué llegó a entender realmente la Sra. Thatcher de un sector financiero al que nunca se propuso intencionadamente favorecer? Nunca expresó arrepentimiento respecto de sus políticas ni del modo en que esas políticas allanaron el camino para que el Nuevo Laborismo pudiera dar –con botas de siete leguas— el siguiente paso en punto a dotar al complejo financiero de la City de Londres del enorme poder que ha permitido a la desregulada banca privada actuar como catalizadora de un desplome financiero tras otro, llevándose por delante al conjunto de la economía británica.

Cuando la Sra. Thatcher llegó al gobierno, 1 de cada 7 niños ingleses vivía en la pobreza. Al final de sus reformas, ese número había crecido a 1 de cada 3. Polarizó al país con una estrategia de “divide y vencerás” precursora de Ronald Reagan y, más recientemente, de políticos norteamericanos como el gobernador de Wisconsin Scott Walker. El resultado de su política fue la congelación de la movilidad ascendente hacia la clase media que irónicamente creía estar promoviendo con sus acciones de gobierno.

Los mandarines mediáticos de todo el plantea parlotean sobre su papel como “salvadora” de Gran Bretaña, no de su papel en el endeudamiento de la misma: destruyó la economía para salvarla. Su ejercicio del poder marcó una época histórica dejando planteado el paradójico enigma que viene marcando las políticas neoliberales desde los 80: ¿cómo consiguen los gobiernos alimentar y robustecer a los cleptócratas financieros en un marco de poder basado en el asentimiento popular?

Eso sólo puede lograrse violando el primer supuesto de la política liberal clásica: los votantes tienen que estar suficientemente informados para entender las consecuencias de sus acciones. Eso quiere decir que los gobiernos deben abrazar una perspectiva de largo plazo.

Pero las finanzas siempre han vivido en el corto plazo, y en ningún lugar del mundo son las finanzas más cortoplacistas que en Gran Bretaña. Nadie ilustró mejor esa perspectiva estrecha de miras que Lady Thatcher. Su retórica simplista inspiró a un rebaño de simples, empeñados en combatir al conocimiento con sentido pretendidamente común.

Acaso no del todo simple, sino simplemente oportunista. Como santa patrona sin títulos del Nuevo Laborismo, la Sra. Thatcher se convirtió en la fuerza intelectual inspiradora de su sucesor e imitador Tony Blair en punto a culminar la transformación de la política electoral británica para movilizar el asentimiento popular a fin de permitir al sector financiero privatizar y desbaratar las infraestructuras públicas británicas, convirtiéndolas en una amalgama de monopolios privados. Por esa vía, el Reino Unido pasó de ser una economía productiva real a convertirse en una economía hurgadora en el basurero de las rentas mundiales a través de sus bancos deslocalizados. Al final, no sólo se hizo un gran daño a Inglaterra, sino al mundo entero, propiciando la huída de capitales de los países en desarrollo hacia los puertos seguros de la banca londinense. Ahora, los gobiernos de todo el mundo se declaran en “bancarrota”, mientras sus oligarcas son cada vez más ricos.

Michael Hudson es un reconocido analista económico norteamericano, con amplia experiencia en Wall Street. Sus dos últimos libros son The Bubble and Beyond (La burbuja y sus secuelas) y Finance Capitalism and Its Discontents (El capitalismo financiero y sus críticos). Jeffrey Sommers es profesor asociado de economía política en la Universidad de Wisconsin-Milwaukee y profesor visitante en la Escuela de Economía de Riga. Publica artículos regularmente en Financial Times y The Guardian, entre otros medios.

Traducción para www.sinpermiso.info: Mínima Estrella

 
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Publicat per a 14 abril 2013 in Economia crítica, Europa

 

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Sampedro y Beiras… y un ejercicio sobre cómo manipulan los medios

sampedroEn estos días que tantas personas nos sentimos mucho más infelices sin José Luis Sampedro, quiero reivindicar los sentimientos en política, y la indignación que se desborda sin rubor por lo que unos pocos (a los que nunca sirvió Sampedro) nos están haciendo. Cuento para ello con un artículo de Ferran Monegal en El Periodico, que me aclara, de paso, por qué gente que solemos coincidir en la valoración de las noticias, discrepábamos tanto sobre la intervención de Xosé Manuel Beiras en el Parlamento gallego. Me dolía de manera especial la incomprensión que lindaba en la burla porque conocí a Beiras, hace más de 30 años, el mismo día que conocí a Jose Luis Sampedro. Y aquellos días luminosos en Sintra, en unas Jornadas organizadas por la Fundación Goulbenkian, vuelven a mi memoria con fuerza esta semana. Fue precisamente en un ambiente académico que transgredíamos con sonrisas y un amor declarado a la Revolución de los Claveles y a una Reforma Agraria que queríamos para España, donde empecé a quererlos a ambos de inmediato, conquistada por su humanismo vital, por todo lo que sabían, y por cómo lo sabían transmitir sin escatimar (ya entonces) ni esfuerzos ni sentimientos. En las Jornadas estaba también la “brillante promesa” portuguesa Cavaco Silva, y el contraste entre su discuro y nuestras complicidades nos divertía y nos unía desde las raíces que vinculan la manera de estar (y pensar) en la vida. A Beiras le fui siguiendo, pero de lejos. De mucho más cerca me emocioné e indigné con José Luis Sampredo, con quien tuve el gran privilegio, de la mano de Rosa María Artal, de poder coincidir en Reacciona, un ensayo plural de 2011 que sigue en plena vigencia.

BeirasDe nuevo aparecían en los medios, por motivos muy diferentes, los nombres de las dos personas maravillosas que conocí en Sintra. Sobre Sampedro se ha escrito mucho esta semana, y la mayor parte de lo publicado, excelente. Este es mi retrato favorito, precisamente de Rosa Maria Artal. Y Beiras ha salido perdiendo, naturalmente, hasta hacerle sangre… Beiras sigue vivo y es todavía para los cazadores de los tintorro-party y allegados, pieza a abatir: una de las pocas excepciones, este ejercicio de informativos comparados de Ferrán Monegal:

Miércoles 17, sesión de notable trascendencia en el Parlamento gallego: era el primer pleno en el que el presidente Núñez Feijoo iba a hablar de su relación con el narcotraficante Marcial Dorado. Ante sus explicaciones, toda la oposición clamó indignada. Y se distinguió en sus interpelaciones el diputado Xosé Manuel Beiras. En casa pusimos el noticiario A-3 Noticias para informarnos. Vimos que a Beiras lo presentaban con el apelativo «el singular diputado». Lo sacaron gritando y gesticulando sin que se le entendiese nada. De su intervención emitieron solamente dos segundos de una frase descontextualizada, en la que decía «Faime ustedes llorar». Y, francamente, en casa sacamos una fatal impresión de este político. Parecía que estábamos ante un espantapájaros, una criatura asilvestrada y surrealista que emitía ruidos acompañados de gestualidad disparatada. Un ser sin argumentos, desnortado, posturista catastrófico, absurdo y extravagante. Cambiamos entonces a La Sexta Noticias. Allí nos estaban informando también de esta misma sesión parlamentaria, pero el Beiras que nos enseñaron tenía una coherencia argumental que no sospechábamos. Ya no era un espantapájaros. Su gestualidad airada no era un arranque silvestre y absurdo, sino que era la consecuencia de la siguiente interpelación dirigida al presidente Feijoo: «Viene usted aquí a insultar a la oposición. A los ciudadanos que representamos. Y a la gente que está ahí arriba representando a quienes padecieron esta peste», y en ese instante una voz en off de este noticiario nos aclaró, para que estuviésemos bien informados: «Beiras se refería a la presencia en la tribuna de las madres de toxicómanos». Y siguieron ofreciéndonos la interpelación de Beiras que acabó con la frase «Faime vostede chorar de noxo», y que nos la ofrecieron traducida: «…llorar de asco» o sea, rematando con un asco que en la otra cadena no escuchamos. Es decir, que en menos de diez minutos, y mirando la misma sesión parlamentaria por dos cadenas distintas, Beiras había pasado de parecer un disparatado espantapájaros a un político airado, pero con argumentos claros.

Conclusión: en la tele, cada vez más, la vida es del color del cristal de quien la está enfocando. Aquí, además, concurre una fantástica circunstancia: ambas cadenas, son del mismo grupo empresarial.

 

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¿Lo habrá visto ya Felipe González? #ejecucion

#EJECUCION from awc on Vimeo.

 
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Publicat per a 13 abril 2013 in videoteca bàsica

 

Otra mirada a la sanidad pública

Foto0304Cuando te diagnostican una enfermedad grave tiembla el suelo. Por más que barruntaras lo que se confirma, el impacto exige estabilidades no siempre disponibles: los apoyos externos (gente que te quiere, amistades fundamentales) son recursos necesarios, polivalentes absolutos: cinturones de seguridad que abrazan, muletas que equilibran, multivitamínicos que reponen fuerzas, y ansiolíticos que devuelven a la respiración el ritmo compatible con el esfuerzo físico y mental que se te exige.

De repente añades una nueva residencia a tu vida. Una distorsión muy de base te transporta a un universo sujeto a fuertes tensiones y ambiciones, a la arena de un proceso privatizador que ahoga en tiempo y medios a los profesionales y les impone un “sálvese quien pueda” que deja demasiadas víctimas… seguramente entre los mejores. La caricatura de un olimpo de dioses de bata blanca (tanto si puedes darte cuenta como si no, con heroicas y dignísimas excepciones) se desdibuja y distorsiona con mandamientos gerenciales, de un zafio mercantilismo. Quienes más lo sufren son, como siempre, los de abajo.  En un ejercicio de alienación forzado quieren alejar la sanidad pública de sus objetivos nucleares, la realidad que le da sentido, bajo consigna de cumplir cifras de déficits absurdos, conseguir “ahorros” que significan precariedad, e imponer recortes durísimos que limitan con la capacidad de subsistencia. En vez de fomentar la investigación, y curar y cuidar a las personas enfermas (con su dolor y miedo incluido) los bonzos que se mueven por los sobres de los laboratorios y los fondos de inversión que colonizan la sanidad pública, quieren conseguir otra cosa:  (¿rentabilidad, eficiencia, mejora de ratios?) No, más bien un saqueo impune.

Quienes pasan ahora a frecuentar (por necesidad y por derecho)  hospitales públicos, entran en un medio “sanitario” mucho más hostil, donde batallas más duras que nunca también se libran en la cumbre, y donde los pacientes (impacientes o no)  son cada vez más los figurantes necesarios, los extras de una gran superproducción a la Cecil B. De Mille, camino del peor de los óptimos gerenciales en los que prácticamente desaparecerían como personas, desfigurados sus perfiles por protocolos y rutinas, en un caos progresivo y quizás nada inocente. La única defensa, sumarse a la desconcertada resistencia de quienes todavía creen (numantinamente) en su vocación, de quienes defienden que, en contra de lo establecido, no hay enfermedades sino personas enfermas, seres conscientes que pueden entender mucho más de lo que se supone si se les pide razón además de confianza. Y a los que nunca se debería exigir fe en algo en lo que las ciencias (las ciencias de la salud) juegan un papel tan importante. Sólo si se opta por la colaboración y no por el sometimiento, si se trasciende la pasividad de consentimiento firmado sin derecho real a elegir (incluida la muerte digna asistida), si el respeto al profesional sigue, sin distorsión, en el respeto a las personas enfermas, la sanidad pública de Catalunya podría ocupar de nuevo un lugar destacado, envidiable y ejemplar, en el mundo.

Para el profesional de la sanidad pública supone aceptar que quien tiene enfrente, pese a padecer una enfermedad, debe ser tratado como un posible ( o seguro) aliado racional en la defensa de sus derechos laborales y profesionales porque refuerzan los imprescindibles derechos de ciudadanía. Los derechos no coliden, sino que se refuerzan, y esta sinergia básica es fundamental para que empiecen también a desmoronarse desigualdades arbitrarias y abismos absurdos entre el personal de la sanidad y las personas enfermas.  Un buen tratamiento empieza también porque la persona enferma entienda y acompañe todas las facetas de su enfermedad sin que su dignidad se diluya.  Sólo así podrá vivir también el proceso de su enfermedad como parte fundamental de la defensa de la sanidad pública. Porque no se aparcan los derechos por estar enfermo, por necesitar tratamiento, por ser dependiente o tener una enfermedad crónica.

El sistema sanitario público también está enfermando. Y para su mejoría debe combatir los dogmas merkelianos y demás elementos extraños, anti-sociales, inoculados desde las altas escuelas de negocios en contra de su propia razón de ser. Hay que echar al basurero de la historia en común a los viciosos de las puertas giratorias, erradicar a los adictos a las corruptelas que malvenden (o se llenan los bolsillos) con la sanidad de todos. Y, en un plano más personal, apearse también del pedestal y librarse de la autocompasión para que la lucha continúe, dé frutos, triunfe. Por el bien común, que quiere decir, por la salud y una vida digna para la inmensa mayoría.

 
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Publicat per a 11 abril 2013 in Personal, Salut

 
 
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