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Arxiu d'etiquetes: Desigualdad

Pensiones, esperanza de vida y desigualdad social

Uno de los programas de más éxito de los últimos días en televisión fue Salvados, de La Sexta, sobre las pensiones públicas y las propuestas que recorren no sólo Europa sino el mundo, de alargamiento de la edad de jubilación. Más recientemente, y en otro sentido, en el informe de la Fundación Alternativas sobre desigualdades, y entre muchos análisis de gran interés, se señala el efecto distributivo progresivo del sistema de pensiones existente – que debía serlo de manera especialmente positiva antes de alargar la edad de jubilación y los recortes en los cómputos. Naturalmente, cualquier cambio en el sistema de pensiones con la excusa de poderlo conservar, o acudiendo al imperativo de que “vivimos más”, y por tanto no llega para todos tanto tiempo, tiene muchos puntos débiles. Pero la fragilidad de la argumentación (incluyendo la extrema volatibilidad de las pensiones privadas “confiadas” a inversores y especuladores en Bolsa que han condenado a tantos jubilados europeos a la miseria) no reciben la misma difusión que las alarmas que se disfrazan de sensatez, sentido común e inevitabilidad. Buenas coartadas para encubrir otra manera de incrementar las desigualdades sociales, en este caso poniendo el acento y cargando los costes en los últimos años de nuestra vida. Y si no, podemos intentar descubrir si es neutro el efecto de los recortes en pensiones, y si verdaderamente toda la gente vive más tiempo (o si se eso depende de cuanto dinero se tiene).

Are-We-Really-Living-Longer_medium Quienes utilizan en tono grave que el alargamiento de la vida exige cambios en el sistema de pensiones parecen ignorar que las mejoras más espectulares en la esperanza de vida están estrechamente relacionadas con lo rica que sea cada persona. Como muestra, basta con consultar el estudio realizado sobre dos condados de Florida por investigadores la Universidad de Washington y que el Washington Post, ayudó a divulgar, y en en el que se vincula la desigualdad económica a las diferentes esperanzas de vida de la población. Así, en el condado de St. Johns la gente mayor está viviendo más tiempo. Se trata de una comunidad que cuenta con una cantidad abundante de campos de golf, pistas de senderismo y ciclismo, y las personas de más edd y más ricas disfrutan de la vida en la costa hasta bien entrados los años 80. Fletcher escribió: “Aquí las mujeres pueden esperar vivir hasta los casi 83 años, cuatro años más que hace tan solo dos décadas. La esperanza de vida masculina es de más de 78 años, seis años más que hace dos décadas.

Sin embargo, en el vecino condado de Putnam, la vida no es tan idílica ni el tiempo ganado es tan elevado. En Putnam, las rentas de las personas y los costes de la vivienda son la mitad de lo que son en St. Johns. Y la esperanza de vida en Putnam apenas se ha movido desde el año 1989, aumentando eb menos de un año para las mujeres hasta llegar a poco más de 78 años, mientras los hombres pueden esperar vivir hasta los 71, lo cual significa siete años menos que los hombres que viven a pocos kilómetros de distancia, en St. Johns.

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La diferencia entre los dos condados adyacentes ilustra la desigualdad rampante en los Estados Unidos. Pero resultados muy parecidos, cuando no peores, podrían obtenerse en barrios colindantes de ciudades europeas. Y cualquier diferencia en disfrutar la jubilación o la sanidad pública para jubilados perjudicaría de forma desproporcionada a las personas mayores con ingresos más bajos, que mueren antes. Lo cual, significa, de hecho, y esto es lo escandaloso de las conclusiones, que si se eleva la edad de jubilación y se REcorta en la atención sanitaria pública, las personas de bajos ingresos estarán subsidiando las vidas más largas de las personas de mayores ingresos.

Porque además, para que vayamos asumiendo el peligro real para la salud y la vida de los recortes, también los estudios más serios realizados sobre las condiciones de vida de la población demuestran que el acceso a la atención de la salud es otro factor fundamental para alargar la esperanza de vida. Así, por ejemplo, volviendo a los Estados Unidos, en el condado de St. Johns, donde se vive más tiempo, se dobla sobradamente el número de médicos de atención primaria por habitante en relación al condado de Putnam.

Las conclusiones a retener para futuros análisis de las desigualdades y para valorar, aceptar o rechazar las propuestas que alteren las condiciones de jubilación, es que cualquier incremento obligatorio de la edad de jubilación tiene un claro sesgo de clase en las prestaciones que se pueden disfrutar en los últimos años de nuestra vida. O lo que es lo mismo, que el saqueo a la equidad asesta ahora un golpe definitivo sobre las personas jubiladas. Sin ambages ya lo dijo Taro Aso, ministro de finanzas del Japón y uno de los políticos más ricos de su país, en una reunión de economistas en el 2008: “Veo a gente de 67 años o 68 constantemente ir al médico. ¿Por qué tengo que pagar por las personas que sólo comen y beben y no hacen ningún esfuerzo?”. Y ahora, sin decirlo, se añade ¿y por qué tenemos que pagarles sus pensiones?. Ya lo advirtió claramente Aso en enero de este año cuando pidió a las personas mayores, pobres y enfermas, que hicieran el favor de no querer prolongar sus vidas y se dieran prisa en irse muriendo…

Y nosotros, ¿aceptaremos ser sus cómplices?

 
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Publicat per a 15 març 2013 in Economia crítica

 

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Comida suficiente para todos SI….

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Se está presentando en Londres y en grandes ciudades del mundo, la campaña “comida suficiente para todos SI”. El motivo fundamental y urgente es que la crisis ha acabado de forma abrupta el proceso de reducción de la desnutrición de las dos últimas décadas (que también era desigual, pero mantenía un signo positivo). Cuando el incremento de la desnutrición en el mundo llama de nuevo a acciones rotundas, también se señalan algunos de los culpables. De manera destacada, en los cuatro años largos de crisis han mejorado su posición y sus resultados las cinco grandes compañías que controlan el mercado mundial de los cereales:

ADM (Archer Daniels Midland) .- Con sede en los Estados Unidos, opera en 75 países con 265 plantas de procesamiento de conversión de maíz, trigo y cacao para alimentación humana y animal y para energía.

Bunge .- Fundada en Holanda en 1818, su sede está ahora en el estado de Nueva York. Emplea a 35.000 personas en 40 países, y procesa semillas oleaginosas, trigo, maíz y caña de azúcar.

Cargill .- Con sede en los Estados Unidos, esta compañía de 145 años emplea a 142.000 personas en 65 países. Distribuye cereales y semillas oleaginosas.

Glencore International .- Esta multinacional anglo-suiza detenta una décina parte del mercado de cerales y distribuye semillas oleaginosas y azúcar.

Louis Dreyfus
.- Compañía francesa fundada en 1851, en la actualidd se ha extendido a más de 50 países. Comercializa 70 millones de toneladas de alimentos al año.

enough-food-for-everyone-if-Y mientras el mercado se concentra cada vez más en estos oligopolios que ya controlan el 90% del comercio mundial de cereales, cientos de millones de personas en todo el mundo padecen desnutrición y hambre. Así, un centenar de organizaciones internacionales encabezadas por Oxfam intentarán mitigar los estragos de la desnutrición en los países en desarrollo exigiendo que se tomen medidas enérgicas contra la evasión fiscal de las corporaciones globales. Y el motivo no puede ser más potente: afirman que la vida de 230 niños podrían salvarse todos los días si las empresas pagasen sus impuestos en los países donde operan. Así intentan evitar que los agricultores se vean obligados a abandonar sus tierras y que las naciones occidentales cumplan sus promesas de ayuda a la campaña contra la desnutrición.

Max Lawson, de Oxfam, ha declarado: “El dominio de un reducido número de empresas en el suministro de alimentos está acabando con la capacidad de los agricultores africanos para poder alimentarse y alimentar a sus comunidades. En vez de proteger los intereses de los cinco grandes, los gobiernos deben garantizar que los mercados son el trabajo en beneficio de los pobres. Es escandaloso que el fracaso de los países ricos para acabar con los paraísos fiscales cueste decenas de miles de millones de libras cada año, un dinero que podría ser utilizado para comprar alimentos para las personas que padecen desnutrición y hambre”.

En su primer informe, las organizaciones que se han sumado a la denuncia condenan el escándalo que significa que una de cada ocho personas en todo el mundo deben acostarse con hambre cada noche, y que 2,3 millones de niñas y niños mueren cada año por desnutrición.  Consideran que en el año 2025, si no se actúa con probntitud, más de una cuarta parte de los jóvenes de los países en desarrollo presentarán problemas de bajo peso o de crecimiento a causa de la malnutrición: esto significa problemas de salud muy serios para casi mil millones de jóvenes que vivirán en la pobreza en el año 2025. Su posibilidad de poder ganarse la vida se verá muy mermada en la edad adulta debido a su mal estado de salud, lo cual repercutirá también en una caída de la producción económica mundial para el 2030.

IF The big IFSLa campaña, llamada “comida suficiente para todos SI”, nos detalla CUATRO grandes SI que deberían cumplirse:

- SI damos ayuda suficiente para evitar que los niños mueran de hambre ayudando a las familias más pobres a alimentarse.
- SI los gobiernos evitan que las grandes compañías evadan impuestos en los países pobres, y de esa manera millones de personas puedan liberarse del hambre
- SI conseguimos que los agricultores pobres NO se vean obligados a abandonar sus tierras y cultivos para alimentar a las personas, y no tengan que producir para biocombustible.
- SI los gobiernos y las grandes empresas son honestos y no ocultan los motivos por los que la gente no puede disponer de los alimentos que necesita.

El Comité de la campaña insta al primer ministro del Reino Unido, David Cameron, a mantener su promesa de destinar el 0,7 por ciento del ingreso de la ayuda exterior en 2013, y presionar a los líderes mundiales a seguir su ejemplo, dado que este año Gran Bretaña preside el grupo G8 de los países más industrializados. De manera adicional, pero no por ello menos importante, le urgen a poner en la agenda del G-8 el impacto del cambio climático. reducir el uso y producción de bioombustibles (que desplazan en los países en desarrollo los alimentos necesarios para la población) y relanzar los planes para acabar con los paraísos fiscales.


Información obtenida en The Independent y Oxfam.

 

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En el primer triste aniversario de la “constitucionalización” de la desigualdad

Hace un año publiqué este post. Hoy que se cumple el primer triste aniversario de que el sistema financiero pusiera su bota sobre la Constitución Española, observo con tristeza su vigencia. Estábamos avisados…. Luego vino Rajoy con sus promesas (todas rotas) de un mundo mejor, y desde un mundo de gaviotas-buitres especialmente desgraciado en el que sólo cabe la indignación… y a ratos, para respirar mejor, un poco de humor, como el de El Roto, tan amargo como inteligente.

La “constitucionalización” de la desigualdad y la crisis política

Lo que estamos viviendo en estos días en España con la reforma de la Constitución demuestra hasta qué punto la crisis ya no es solo económica o financiera, sino política. La concentración de las rentas y la riqueza en pocas manos ha provocado la perversión de la democracia, porque los grandes poderes económicos determinan –aunque pueda significar su propia destrucción—las reglas de la economía. Por absurdas que éstas sea, como un límite de endeudamiento que nadie cumple…. Cuando significan simplemente la creación de un coto de desestabilización privado para que los grandes capitales puedan jugar más libremente a la ruleta rusa.

Hace poco afirmaba Robert Reich en su blog que las desigualdades están arruinando la economía. No puedo estar más de acuerdo. Tanto la sociedad de los Estados Unidos como las de la mayoría de países miembros de la UE se empecinan en combatir la equidad y han conseguido ser cada vez más desiguales. Dice Reich, por ejemplo, que en base a datos suministrados por la agencia Moody’s, el 37 por ciento de todas las compras de los Estados Unidos las hace sólo el 5 por ciento de los estadounidenses con los ingresos más altos. Un 5% de población supone el 37% del consumo… ¿se dan cuenta los políticos de lo que esto significa?

Por ejemplo, en términos de sueldos y salarios o de ingresos de los trabajadores por cuenta propia significa que las personas con un trabajo asalariado y un salario más o menos digno, y las que dependen de un pequeño negocio, no tienen suficiente poder adquisitivo para mantener la economía en marcha. Hasta hace poco, ante la degradación de las condiciones salariales, habían recurrido a su tarjeta de crédito o a pedir prestado al banco, pero ahora esto acabó, significando en muchos casos el cierre de establecimientos, la pérdida de vivienda, deudas de por vida, y en resumen, mostrando los pies de barro de ese estrato social que se quiere llamar “clase media” para ocultar su necesidad de vender su fuerza de trabajo, su capacidad de trabajar y su dependencia a unas condiciones de trabajo y salario que se han hundido tanto como los ingresos de las propias familias.

Es un relato que termina mal, muy mal, porque quienes podrían rectificar las políticas persisten en el error. Y a estas alturas ya no vale pensar que se trata sólo de una equivocación de doctrina o de políticas económicas. La saña con que hunden las políticas keynesianas (prohibiéndolas constitucionalmente, tal como ya las expulsaron de la Unión Europea con los últimos Tratados y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y ahora de la Constitución española) no va sólo contra los servicios públicos, que ya de por sí sería muy grave. Va contra la creación de puestos de trabajo y las políticas de empleo, lo que significa más y más desigualdad, la imposibilidad de recuperación y por tanto –y sé lo que me digo– contra la posibilidad de un retorno hacia sociedades más estables, menos bárbaras y más democráticas.

La economía no se recuperará mientras no se hagan políticas que reviertan el grado de desigualdad social. Y sólo podrá conseguirse si –como enseñó Keynes—se “socializa” este dinero improductivo y contaminante que recorre el mundo provocando más desestabilización desde los brotes paranoicos de las Bolsas a los acaparamientos en los mercados de futuros; desde las especulaciones de alimentos y materias primas que significan la muerte a gran escala para las poblaciones más débiles, hasta el atesoramiento del oro, de metales preciosos y el acaparamiento de algunas divisas… Movimientos destructores impulsados por la consecución de unos beneficios que escapan a los impuestos y alimentan la desigualdad, la precariedad, las enfermedades.

Algunos grandes magnates parecen haberse dado cuenta… ¿No les da vergüenza a los políticos que algunos millonarios de Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, les digan que se han pasado rebajándoles sus impuestos sobre la renta y el patrimonio y que deben reformar el sistema impositivo para contribuir más? Esos pocos privilegiados sí se han dado cuenta de que con las políticas absurdas del neoliberalismo peligra todo el sistema económico, y peligran por tanto también sus privilegios.

Y es que algunos saben historia, y otros no. Nos recuerda Reich que si miramos atrás, al periodo entre 1918 y 1933, y lo comparamos con la recesión que, en mayor o menor medida, estamos padeciendo desde 1981 hasta la actualidad, hay un patrón que se repite: la desigualdad de rentas fue la máxima en los dos periodos de crisis – se desaceleró el crecimiento, los salarios medios se estancaron y vinieron las mayores crisis. En cambio, en el periodo que va de 1947 y 1977 los salarios en conjunto crecieron más, se entró en un círculo virtuoso en el que una “clase media” cada vez mayor tenía mayor capacidad para consumir más bienes y servicios sin un endeudamiento excesivo, se crearon más y mejores empleos, y el sistema económico capitalista funcionó sin acrecentar (al contrario, disminuyendo) las desigualdades.

Michael Moore lo contó de manera excepcional en el texto “El día que murió la clase media” en el que denuncia la falta de solidaridad entre trabajadores. Les invito a que lo relean ahora, cuando es fundamental entender que sólo con la unidad de todas las personas que se reclaman de las izquierdas se puede empezar a construir la potente resistencia necesaria contra la desigualdad y la barbarie.

 
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Publicat per a 2 setembre 2012 in Ciutadania/Política, Europa

 

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Cinco realidades para avergonzar a los USA (y a nosotros, si los tomamos por modelo)

En un artículo de Paul Buchheit reproducido en RSN se denuncian cinco realidades que deberían avergonzar a los Estados Unidos. Les transcribo los enunciados, de manera escueta, porque basta con los datos, sin entrar en grandes valoraciones, para darse cuenta de la enorme pobreza que la desigualdad genera en el seno del Imperio:

1. Según un informe de UNICEF de 2007, los EE.UU. ocupan el último lugar entre 21 naciones de la OCDE en salud y seguridad infantil, en base a mortalidad infantil, grado de inmunización, y muertes provocadas por accidentes y lesiones. En el 2009, en un Informe de la OCDE, sobre la misma temática, los EE.UU. ocupaban el lugar 24 de 30. Aunque en base a la renta los Estados Unidos serían el segundo país, ocupan el puesto 27 de 30 de pobreza infantil (basado en el porcentaje de niños que viven en hogares que están por debajo del 50% de la renta mediana).

2. Más del 40% de los universitarios que se gradúan viven con sus padres, agobiados por los préstamos para sus estudios del gobierno, que significan una deuda promedio de 27.200 dólares. La tasa de desempleo de los jóvenes es del 50%. Más de 350.000 estadounidenses con títulos superiores tuvieron que recurrir a cupones de alimentos en el 2010. Los grupos de presión (lobbies) de Washington están tratando de impedir que salga adelante un proyecto de ley para reducir las tasas de interés sobre las deudas de los estudiantes, mientras las universidades situadas más a la derecha en el espectro ideológico están preparando un aumento del importe de las matrículas.

3. Los propietarios de una casa deben casi tanto como los estudiantes, con $700 mil millones de deuda por encima del valor de sus viviendas, afectando de manera especial a negros e hispanos. Por cada dólar que poseen las familias blancas (al margen del valor de su hogar) los negros e hispanos sólo tienen un solo centavo. A consecuencia de la estafa financiera, la media de la riqueza se redujo en un 66% en los hogares hispanos y en un 53% en los hogares negros. Para los blancos la caída fue del 16%.

4. En los Estados Unidos se puede ser condenado con penas de prisión por fumar marihuana, pero no por defraudar mil millones de dólares. Aproximadamente la mitad de los que están en las cárceles están condenados por delitos de drogas no violentos. También hay gente arrestada por repartir comida gratis en un parque. Madres en Ohio y Connecticut fueron encarceladas por matricular a sus hijos en escuelas de distritos que no les correspondían. A partir del 2003, 344 personas cumplen penas de 25 años o más en California por cometer un robo como tercer delito, en muchos casos después de dos delitos no violentos. Que los empresarios de las cárceles privadas hagan negocio depende del mantenimiento de una población carcelaria numerosa que garantice sus ganancias, sin ningún incentivo para la rehabilitación.

Sin embargo, los préstamos fraudulentos le cuestan al país entre $300 mil millones y $500 mil millones, aproximadamente 100 veces más que el costo total de los robos cometidos en el 2010. El rescate del sistema financiero ya le ha costado al país $3 billones. Goldman Sachs empaquetó deudas incobrables, que vendió bajo diferentes denominaciones, convenciendo a las agencias de clasificación de que las etiquetaran como AAA, para luego apostar en contra de sus propios artilugios financieros mediante la venta a corto. Otras empresas acusadas de fraude y abuso de información privilegiada fueron Morgan Stanley, Bear Stearns, Bank of America, Countrywide Financial, y Wells Fargo. El New York Times informó en el 2008 que el Departamento de Justicia prefirió llegar a acuerdos de “multas” y “seguimiento” con más de 50 empresas sospechosas de fraude o estafa.

5. Un reciente estudio del Commonwealth Fund, compara el gasto sanitario en los EE.UU. con otros 12 países de la OCDE. Los datos muestran que la reducción de los mismos al nivel medio de los países de la OCDE significaría un ahorro de unos $1.5 billones al año, una cantidad superior a la totalidad del déficit de los USA. Por desgracia, las compañías de seguros, las compañías farmacéuticas y los administradores de los hospitales no quieren saber nada del tema. Y se entiende: la cirugía de un bypass en los Estados Unidos cuesta de 2 a 3 veces más que en Gran Bretaña, Canadá, Francia y Alemania. La cirugía de cataratas cuesta 4 veces más… si se puede pagar. En estos momentos, unos 50 millones de estadounidenses carecen de seguro médico. En el otro extremo, se puede disponer por $ 2400 dólares de una suite de lujo en un hospital, con mayordomo y piano de cola. Y los que no quieran salir de su casa pueden instalar una sala de emergencias en el hogar, con acceso privado a los móviles de los médicos que les atienden.

La desigualdad en los Estados Unidos es tan severa que 120.000 trabajadores de la sanidad pueden contratarse con lo que gana un solo directivo. Y se podría pagar un salario de 40.000 dólares a 40 personas en cada uno de los 3.000 condados de los Estados Unidos con los 5 mil millones de dólares que consiguió quien conspiró con Goldman Sachs para la mencionada venta a corto en contra de los intereses de sus clientes.
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Vean el artículo en inglés, con todas las referencias. (Por cierto, que Mariano Rajoy, poniendo una piedra más en el descrédito del Banco de España, parece tener todas su confianza puesta en la verificación de cuentas y transparencia de la Banca española en esa misma Goldman Sachs que traicionó a sus clientes y ayudó a la oligarquía griega a vender su país. Y yo no me creo que un Registrador de la Propiedad (este enlace es especialmente interesante) pueda profesar tanta estulticia…)

 
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Publicat per a 20 maig 2012 in Serveis Públics

 

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Joseph Stiglitz: del 1%, por el 1%, para el 1%

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NOTA del 16 de octubre del 2012
La revista Politica Exterior ha comprado los derechos del artículo y me conmina a retirar con la máxima rapidez esta entrada. Lo siento. No quiero peleas en las que  tenga que pagar, como mínimo,  las costas judiciales. Os dejo el enlace de donde lo saqué,  y los comentarios que hicisteis… Una pena que este texto desaparezca de las redes en castellano  (o quizás no…)  Sólo los muy ilusos creen que se pueden poner puertas al campo.

Visto en RSS de Vanity Fair

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Publicat per a 13 abril 2011 in Economia crítica, Igualtat

 

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Argumentos a recordar en la negociación Sindicatos-Gobierno

Ante la continuación de las negociaciones Sindicatos-Gobierno (que dicen puede desembocar en algo así como un nuevo Pacto Social amplio, que contemple numerosos factores) quiero seguir con mi tarea de recordar algunas verdades del barquero, tan fundamentales e importantes que a veces se caen (o se dejan caer porque molestan a la vista) de la mesa de negociaciones. Mi primera contribución impertinente consistió en unas sabias respuestas de Miren Etxezarreta a la propuesta de reforma de las pensiones. Ahora añado otra reflexión, sumamente válida, de unas amigas y amigos que para mi están por encima de toda sospecha, y que leí en Dempeus per la Salut Pública:

La salud en tiempos de reformas laborales

huelgaLas justas reivindicaciones en torno a la mejora de las condiciones de empleo que habitualmente plantean sindicatos, trabajadores, grupos sociales progresistas y ciudadanos críticos suelen concretarse en la necesidad de tener mejores contratos, salarios y condiciones laborales así como una mayor protección social. Muchas de las propuestas y argumentos de estos últimos meses en contra de la reforma laboral aprobada por el gobierno español son buen ejemplo del interés en estos temas. Sin embargo, existe un perjuicio para los trabajadores que es menos visible, pero igualmente crucial, producido por el empeoramiento de las condiciones de empleo ligadas a esa reforma: nuestra salud. No demasiadas personas perciben con claridad que acceder a un trabajo digno, disponer de condiciones de estabilidad y protección, o poder hacer frente a los abusos laborales, sea un determinante fundamental de su salud y de la salud pública en general. Parece lógico. La visión comúnmente difundida de la enfermedad y de la medicina se halla fuertemente condicionada por una percepción individualista de la salud asociada con “causas inmediatas” de enfermar como: tener una determinada predisposición genética, “elegir estilos de vida” nocivos como fumar o tener malos hábitos alimentarios, poseer una personalidad “sensible al estrés”, o tener acceso a buenos profesionales de salud y a servicios socio-sanitarios de calidad. Igualmente, la medicina del trabajo y la salud laboral tradicional se centran en analizar “factores de riesgo” personales (físicos, químicos, biológicos, ergonómicos o psicosociales), obviando muy a menudo los orígenes y “causas lejanas” de esos riesgos: el grado de democracia y justicia en la forma de organizar el trabajo, la participación de las trabajadoras y los trabajadores o, en general, el tipo de relaciones de empleo. La investigación científica actual muestra sin embargo a las claras cómo factores sociales como la calidad de la vivienda, vivir en un medio ambiente saludable o, especialmente, el acceso y la calidad del empleo son factores de gran importancia para mejorar la salud colectiva.

paroDado que la inmensa mayoría de personas dependen del trabajo para su supervivencia, no hace falta una especial clarividencia para comprender que cuanta más inseguridad se añada a la situación laboral, cuanto más se intensifiquen las exigencias empresariales, cuanto más se reduzca el control y participación de trabajadores y sindicatos sobre sus condiciones de trabajo, cuanto más aumente la desprotección ante la pérdida del empleo, mayor será el peaje a pagar en forma de sufrimiento, enfermedad y muerte. A nivel mundial, el aumento del desempleo, la extensión de la precariedad laboral, el trabajo infantil y la esclavitud están estrechamente asociadas a la salud de los trabajadores, sus familias y sus comunidades (puede consultarse el libro Joan Benach, Carles Muntaner y la red Emconet. “Empleo, trabajo y desigualdades en salud: una visión global”, 2010; http://www.emconet.org). Demos un solo dato: se estima que 5.000 personas mueren a diario en el mundo (casi 2 millones al año) a causa de enfermedades relacionadas con el trabajo que podrían evitarse. Estas cifras reflejan tragedias humanas concretas, como el suicidio de decenas de miles de campesinos hindúes a causa de la acumulación de deudas a partir de la necesidad (políticamente condicionada) de adoptar métodos de agricultura comercial dominados por poderosas multinacionales.

En los países ricos, las reformas laborales promovidas en las últimas décadas por sucesivos gobiernos han supuesto pérdidas de puestos de trabajo en el sector público, creando una mayor inseguridad laboral y empleo precario, un debilitamiento de la protección e incluso la reaparición de la economía informal y sumergida, el trabajo infantil y nuevas formas de trabajo forzado. Como expresivamente señaló el sociólogo francés Pierre Bourdieu, en las últimas décadas se ha propagado la flexplotación, un nuevo modo de dominación producido por políticas neoliberales destinadas a crear un estado generalizado y permanente de inseguridad entre los trabajadores para forzarles a la sumisión y aceptar la explotación.

reforma_laboralEn España, tanto el desempleo como la precariedad laboral son elevadísimos. A decir del propio director gerente del FMI, el desempleo alcanza ya en España cifras “catastróficas” con alrededor de 4,6 millones de desempleados y 1,3 millones de hogares con todos sus miembros en paro. En estas condiciones, facilitar (aún más) el despido es tan humanamente cruel como dañino. Los estudios muestran como estar desempleado incrementa la probabilidad de padecer enfermedades crónicas, alcoholismo, tabaquismo, depresión, trastornos de ansiedad, y de morir prematuramente (3 veces más riesgo que quienes tienen empleo), y sus efectos se agravan en colectivos como las madres solteras o familias de las clases sociales empobrecidas que no perciben prestaciones de desempleo. Una persona desempleada tiene un riesgo 3 veces mayor de padecer mala salud mental en comparación con quienes trabajan. En el colectivo de personas sin prestación por desempleo (1,5 millones), el riesgo de sufrir problemas de salud mental se multiplica por 3 entre los profesionales y nada menos que por 7 entre los obreros. Un riesgo que se reduce drásticamente cuando los desempleados están protegidos.

Por lo que hace a la precariedad laboral, la elevada cifra de contratos temporales (25%), no refleja adecuadamente una situación como la española asociada con la falta de seguridad laboral y tener un salario indigno, pero también con la ausencia de derechos (y su capacidad de ejercerlos), y la explotación y falta de participación y poder de los trabajadores en la empresa. Esas condiciones afectan a los trabajadores de manera muy desigual según cual sea la clase social, género, edad o estatus migratorio de los trabajadores. En España, estudios recientes sobre la precariedad laboral muestran como antes de la crisis alrededor de la mitad de la población asalariada era precaria, con una enorme desigualdad ya que ésta se producía en casi un 90 por ciento en las mujeres obreras, jóvenes e inmigrantes, por tan sólo en un 20 por ciento en los hombres profesionales, de más de 30 años y españoles. Además, la salud y la salud mental empeoran de forma paulatina a medida que la precariedad laboral se incrementa.

En el contexto de una crisis como la actual, donde siguen aumentando las desigualdades sociales y de salud, la nueva reforma laboral es un nuevo paso adelante que facilita el despido, debilita la negociación colectiva y empeora las condiciones laborales sin crear más ni mejores empleos. Los países con mejores condiciones de empleo y menor desigualdad son también aquellos donde los trabajadores, sindicatos y movimientos sociales tienen más fuerza. Los paros, las huelgas y otras formas de protesta, además de un derecho y un instrumento eficaz para mejorar las condiciones laborales, sirven también para que no aumente la desigualdad y empeore la calidad de vida de trabajadoras y trabajadores. Nuestra salud también está en juego.

cstop_titol_esJoan Benach, Francesc Belvis, María Buxó, Lluís Camprubí, Carlos Delclós, Juan Carlos Martín, José Miguel Martínez, Carles Muntaner, Laia Olivé, Vanessa Puig, Gemma Tarafa, Christophe Vanroelen, Montserrat Vergara y Alejandra Vives (Grupo de Investigación en Desigualdades en Salud GREDS-EMCONET, Universitat Pompeu Fabra).

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Publicat per a 13 gener 2011 in Salut

 

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La pujada de l’IVA (si ningú hi fa més que nosaltres)

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Encara hi ha temps per esmenar errors, però si no hi ha de sobte una epidèmia de sentit comú, el proper 1 de Juliol augmentarà l’IVA afectant seriosament les nostres butxaques d’una manera “lineal” que vol dir, pagant proporcionalment més qui menys té.

A quins productes s’aplica cada tipus?
El general s’aplica a la majoria de productes i serveis, amb poques excepcions. Augmenta del 16% al 18%.
El reduït s’aplica a la majoria d’aliments, més hoteleria i habitatge. Passa del 7% al 8%.
I el tipus super reduït (l’únic que no es mourà) es per aliments de primera necessitat (farines, llet, ous, fruites, verdures, llegums, pa i patates,.. ), medicaments, llibres i diaris, (en general les persones amb algun problema de salut reconegut poden acollir-se a aquest import per a pròtesis, per exemple, i també s’aplica a l’habitatge protegit).

Suposa aquesta escalada d’increment de tipus entre productes que els rics pagaran més i els pobres no es veuran pràcticament afectats?
Rellegint blocs suposadament progressistes que varen parlar del tema a finals de l’any passat, n’he trobat un que sembla furiosament partidari de la pujada i que deia:

“Un Bentley costa en torn als 230.000 euros, i amb la pujada de l’ IVA del 16 al 18% passarà de pagar 36.800 euros d’IVA a pagar-ne 41.400 euros. En canvi, si un es compra un Peugeot que pot costar uns 21.000 euros, passarà de pagar 3.360 a 3.780 euros d’IVA, equivalent a un parell de quotes més”

Jo no sé si qui escriu aquest bloc té per costum comprar-se Bentleys cada any, però l’exemple que dóna per defensar la puja de l’IVA és indignant, perquè un cotxe de luxe hauria de pagar un impost molt més elevat que el nou tipus del 18%. En canvi, he tingut oportunitat de veure el que em representarà a mi la pujada de l’IVA en compres quotidianes i gairebé imprescindibles, perquè mentre estava escrivint aquest article m’ha arribat la comanda del super per a tota una setmana i sols tinc que aplicar els nous tipus al que he comprat. Avui he pagat d’IVA 11,73 euros, i amb la pujada, si no canvio els meus hàbits de compra –que tampoc són rés de l’altre món– passaré a pagar cada setmana, per compres similars, 14,75.
Això vol dir que casa meva, cada vegada que vinguin els del super, contribuirà en una mica més de 3 euros a l’ Hisenda Pública, sols en productes de menjar i neteja. Això representa més de 156 euros a l’any… i no pensem en el que pagarem de més si anem a restaurants, necessitem els serveis d’un llauner, o volem comprar-nos algun producte informàtic, o necessitem canviar des d’una bombeta a alguna peça de la rentadora (per no parlar de la mateixa rentadora).

De fet, els càlculs fets sobre la repercussió dels tipus de l’IVA per a una família tipus, de renda baixa, s’estima entorn dels 370 euros a l’any, i pels comptes que acabo de fer, crec que s’ha agafat com a mostra unes llars amb molt poques alegries de despesa perquè altrament… d’on surten el 11.000 milions que es volen recaptar de més per aquest concepte?

I em sembla una auténtica burla per a les persones d’aquest estat que patim una pràctica congelació de sous, que perdem poder de compra si som pensionistes, que tenim ben a prop persones en atur, i que cada vegada som més candidates a engruixir les llars que estan sota el nivell de pobresa. Fa poc es denunciava per part de Càrites que ja són 8 milions de persones les que pateixen pobresa a tot l’Estat, en tant que hi ha 600.000 famílies (que es diu aviat) que no disposen d’una mínima renda necessària per cobrir les necessitats més bàsiques. (Els milions de persones que a tota Europa es troben per sota del nivell de pobresa es calculen en 80 milions… i no paren de créixer.) Doncs si aquestes persones no viuen de la caritat, pagaran també un IVA més elevat a partir de l’estiu, perquè no sols de farinetes i pomes viuen les persones.

L’única manera de que ens poguéssim conformar amb la pujada de l’IVA seria que aquests ingressos injustament i durament recaptats anessin, de manera directa, a disminuir l’atur i la pobresa que ens són tant propers. Però no és així. En els Pressupostos aprovats a finals de l’exercici anterior va quedar clar que la despesa pública es retalla en gairebé un 4%, i encara que es donava l’argument que sols s’afectaria despesa corrent i d’altres d’ innecessàries, ja s’està parlant (absurdament, en temps de tant d’atur) de reduir plantilles de l’administració pública, no cobrir les excedències i lluitar contra l’absentisme amb tot el rigor (quan el tret els pot sortir per la culata i acabar convertint-se en un autèntic perill per a la salut pública).

Tots i totes més pobres per una norma neoliberal ridícula i absurda
És a dir, amb aquestes reformes fiscals que toquen els impostos indirectes, les persones tindrem menys diners disponibles per gastar en coses necessàries, i l’Estat també gastarà menys perquè del que es tracta és de complir amb les absurdes, equivocades, estrafolàries i en definitiva, enormement injustes normes de Maastricht i del Pla d’Estabilitat i Creixement (encara que el creixement es vegi molt, molt lluny)… Amb un atur impresentable i retallant encara més les rendes de les persones amb menys ingressos, la pujada de l’IVA anirà destinada a complir les exigències neoliberals que ens han portat a aquesta crisi, a reduir el deute i fer contenta a la Sra. Merkel que aconsegueix que el seu país prosperi a costa de l’empobriment dels països que colonitza dintre de la Unió Europea, i a fer-nos passar per sota del llistó del 3% de dèficit fiscal, que és una xifra absurda i un manament a trencar.

Una pregunta cabdal: I si s’incrementa l’IVA per reduir dèficit, qui i amb què es finançaran les polítiques que s’han de fer per disminuir l’atur?

Una reflexió a compartir: S’està perdent una ocasió d’or per a fer una mica més equitatiu el nostre sistema tributari. Per què, mentre puja l’IVA, i entre altres preguntes que es podien llegir per la xarxa:

- No s’apuja el tram superior de l’ IRPF que cotitza al 43%, quan el primer govern socialista ja el va abaixar al 56%, del 65% que cotitzava abans. A l’IRPF se li apliquen els tipus que van del 24-43%; A les rendes del capital: que abans pagaven el 18%, ha augmentat al 19% fins 6.000 € i superada aquesta quantitat tributa al 21%; A les grans fortunes (SICAV):1%
- No es parla per rés de paradisos fiscals, si no és per a fer-ne burla (amb declaracions i mesures com les que s’estan prenent a Andorra, per exemple)
- No es limiten les stock options i bons dels executius que tan beneficiats han sortit del desori de la crisi, ni es puja la cotització dels esportistes professionals, equiparant-los amb la resta de treballadors i treballadores,
- No es persegueix seriosament ni el frau fiscal ni l’economia submergida
- No tributen en equitat les rendes del capital ni les dels professionals.
- No es corregeix l’error, l’immens error, d’haver eliminat l’Impost sobre el Patrimoni.

En resum: la pujada de l’IVA és sols el reflex d’una política econòmica destinada a servir els interessos dels més rics fent una societat més desigual. Les seves conseqüències, però, no sols les pateixen les persones, sinó la mateixa qualitat de la democràcia.

 
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Publicat per a 26 març 2010 in Economia crítica

 

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La igualdad es buena para la salud

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Hace aproximadamente un año Richard Wilkinson y Kate Pickett publicaron The Spirit Level: Why More Equal Societies Almost Always Do Better donde explican que vivimos en un mundo de profundas desigualdades, y la distancia entre las personas ricas y las pobres es cada vez es mayor. En el mundo “rico” se piensa, en general, que éste es un problema que deberíamos abordar, pero que de hecho los beneficiarios de la solución serán los miles de milllones de personas que viven en la pobreza. Después de todo, es lógico pensar que la desigualdad tiene poco impacto en las vidas de los que están en lo más alto de la pirámide social…

Pues, bien, el epidemiólogo británico Richard Wilkinson no cree que la cosa sea así, y no es el primer trabajo que publica y en el que llega a las mismas conclusiones.

Wilkinson ha estudiado durante décadas por qué algunas sociedades son más sanas que otras, y ha descubierto que lo que las sociedades más sanas tienen en común no es que tengan más de todo —más renta, más educación, más riqueza—  sino que lo que tienen está repartido de una manera más igualitaria.

De hecho, ha descubierto que no sólo la enfermedad, sino todo un abanico de problemas sociales que van desde las enfermedades mentales hasta el uso de drogas empeoran en las sociedades desiguales. En su último libro, co-escrito con Kate Pickett, detallan los efectos perniciosos que la desigualdad tiene en nuestras sociedades: erosiona la confianza, incrementa la ansiedad y la enfermedad y fomenta el consumismo.

La buena noticia es que cuando se incrementa la igualdad se produce el efecto opuesto: las estadísticas muestran que las comunidades sin grandes diferencias entre ricos y pobres son más sólidas y resistentes, y las personas que las habitan viven vidas más largas y felices.

En el libro se analiza también la relación de las desigualdades en salud con esperanza de vida, enfermedades mentales, madres-niñas, violencia, población presa y drogradicción, y demuestra que la realidad no es “un poco peor” en las sociedades más desiguales, sino mucho peor cuanto más desigual es la sociedad. Explica que lo que hace es lo mismo que las personas que trabajan en epidemiología o en salud pública vienen haciendo desde hace tiempo, pero que su muestra no se detiene en la población que vive en pobreza relativa, sino que abarca todos los niveles de renta. E insisten en sus conclusiones que lo más importante no son los distintos niveles de renta, sino la desigualdad que existe entre ellos. Por ejemplo, dentro de los Estados Unidos o la Unión Europea, con un mismo nivel renta, si se vive en un estado más desigual, la esperanza de vida será menor. Y lo mismo sucede con todos los demás factores enunciados. Nos advierten, además, que la diferencia no es de un porcentaje que pueda oscilar entre un diez o un veinte por ciento. El número de niñas-madre se puede multiplicar por ocho, la tasa de homicidios puede multiplicarse por diez, las enfermedades mentales, por tres… Diferencias enormes que demuestran con toda claridad que estos problemas no están vinculados a la pobreza, sino a la estratificación de las rentas, es decir, a las diferencias relativas que existen dentro de una sociedad.

Una sociedad más desigual es una sociedad más enferma.

 
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Publicat per a 25 març 2010 in Igualtat, Salut

 

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Lourdes Benería i Carmen Sarasúa parlen d’atur, salaris i desigualtat

Amb el títol “La culpa del paro es de los trabajadores”  El País va publicar el passat dia 24 aquest treball de dues amigues i excel.lents investigadores. Es tracta d’una autèntica lliçó de teoria econòmica, de les que rarament s’aprenen a les aules, i que dóna bon suport argumental a la manifestació convocada pels sindicats pel proper dijous, 3 de desembre a les 18h, des de la Ronda de St. Pere fins al Foment del Treball.

Una bona unió de teoria i de pràctica, perquè encara queda molt per aprendre, analitar i comentar en relació a la crisi, el paper dels salaris i el frau social. Moltes es podien aprender en el Manifest de Saramago. Altres, en aquest text. Agraeixo doncs, molt especialment a les autores que permetin que es segueixin difonent les seves idees i propostes a través d’aquest bloc.

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En épocas de crisis, la caída de los beneficios afecta al conjunto de cada empresa, pero los que pierden el trabajo suelen ser los más débiles. Quizá sea hora de plantearse reducir los sueldos de los altos ejecutivos

Tres hoteles de la cadena Hyatt Hotels Corporation de Boston, en Estados Unidos, despidieron recientemente a casi 100 trabajadores de la limpieza, que cobraban 15 dólares por hora y tenían seguro médico, en su mayoría mujeres negras e inmigrantes, que llevaban 20 años en la empresa. A través de una empresa de trabajo temporal, Hyatt ha contratado a nuevas limpiadoras a 8 dólares la hora y sin seguro médico. A las despedidas se les encargó enseñar gratis a quienes iban a reemplazarlas, que les fueron presentadas como sustitutas para vacaciones. La empresa alega que la crisis ha reducido sus beneficios y les obliga a tomar esta medida. Las trabajadoras denunciaron el despido a un sindicato, que ha organizado una formidable campaña de boicoteo a la empresa, a la que exige readmitir a los despedidos. A la campaña se han sumado desde la Asociación de Taxistas de Boston a organizaciones profesionales que están dejando de utilizar estos hoteles, respaldados por el propio gobernador de Massachusetts y el Ayuntamiento de Boston.

La noticia no es que se despida a trabajadores en tiempos de crisis. Ni que se despida a trabajadores veteranos y formados y se les reemplace por jóvenes sin formación. Tampoco es nuevo el secretismo en los despidos, ni obligar a quienes van a perder su trabajo a enseñar gratis a quienes les reemplazan. Lo novedoso es que frente a unos despidos se levante una ola de indignación que ha llegado a los políticos y al mundo académico. La International Association for Feminist Economics (IAFFE) afirma que si la empresa trataba de reducir costes para compensar la caída de beneficios hubiera conseguido una reducción mayor recortando un 1% los salarios de los altos ejecutivos que despidiendo a 100 de los empleados peor pagados.

En todos los países se aprecia un rechazo creciente a las enormes diferencias de ingresos entre los ciudadanos, que con frecuencia no responden a la cualificación ni al trabajo realizado. En España es fácil encontrar titulares denunciando El sueldo escandaloso de los banqueros. En EE UU, sus desorbitantes primas han llevado a The New York Times a afirmar que “no tienen vergüenza”. También los salarios de los altos ejecutivos han generado un debate nacional, culminando con el anuncio del Gobierno de Obama de limitar el sueldo de 175 personas que dirigen empresas rescatadas por el Gobierno. El rechazo social a estos ingresos escandalosos no debería quedarse en una censura coyuntural. La crisis hace políticamente inaceptable la miseria creciente, las desigualdades en las rentas y en el nivel de vida de las personas. Unas desigualdades que durante las últimas décadas de políticas económicas neoliberales han aumentado, no disminuido, como nos prometieron. En nuestra opinión, la indignación contra las diferencias abismales no debe taparse ni desactivarse, sino, al contrario, convertirse en una oportunidad para repensar cómo explicar las desigualdades.

¿Cómo se asignan los salarios? ¿Cómo se decide lo que cobra la gente -los directivos de bancos y empresas, los empleados, los políticos? Una rápida ojeada a cómo ha explicado la Teoría Económica la formación de los salarios desde hace 250 años muestra una combinación de conceptos primarios que seguimos oyendo cada día en boca de los representantes de la patronal y de instituciones del Estado: hay que abaratar el despido, reducir los subsidios al desempleo, bajar los salarios y las cotizaciones a la Seguridad Social, los convenios colectivos y las cotizaciones son los culpables de que no se contrate más… Aunque estos argumentos tienen sentido bajo ciertas circunstancias, es importante que analicemos la teoría que los justifica.

La primera teoría con la que se explicó la formación de los salarios fue la de los “salarios de subsistencia”, sostenida por Malthus a finales del siglo XVIII, y por Ricardo a principios del XIX. Para el párroco Malthus, los trabajadores debían recibir unos salarios equivalentes a lo necesario para cubrir sus necesidades básicas. Cuando se les pagaba de más tenían más hijos, en pocos años aumentaba la oferta de trabajo, había más trabajadores que empleos, y la ley de la oferta y la demanda hacía que los salarios cayesen, provocando hambre y mortandad. Esta visión fue rechazada más tarde por Marx, para quien el que hubiera más trabajadores que empleos no sólo no era negativo para el capitalismo, sino que era lo que garantizaba sus beneficios, al constituirse en un ejército de reserva de fuerza de trabajo que permitía al patrono reemplazar a los trabajadores por otros más baratos. Sólo la negociación colectiva y la unión de los trabajadores en sindicatos podían contrarrestar el juego.

A finales del XIX, y en su afán por justificar la desigualdad salarial, la revolución marginalista explicó el salario como equivalente a la “productividad marginal” del trabajo. Es decir, los salarios igualaban el valor del producto neto que producían, y el desempleo era el resultado de que los trabajadores “costaban” más de lo que “valía” su productividad. En otras palabras, ganamos lo que vale nuestro trabajo. Si los directivos ganan mil veces el salario medio es porque producen mil veces el valor que nosotros producimos. ¿Que han arruinado a su empresa y perdido el dinero de los inversores… y siguen ganando mil veces más que usted? Aun así, dirá un economista ortodoxo. Naturalmente que la crisis económica disminuye el valor del producto marginal de los trabajadores, pero también el de los ejecutivos. La producción de una empresa representa el esfuerzo de muchos trabajadores. ¿Cómo distinguir entre los “productos marginales” de cada uno? Como en el caso de las limpiadoras de los hoteles Hyatt, las pérdidas son del conjunto de la empresa, pero quienes pierden el empleo suelen ser los más débiles.

Además, la teoría económica ortodoxa ignora lo que Lester Thurow ha llamado “the sociology of wage determination”, los factores sociales y políticos que afectan a la remuneración del trabajo, como la existencia de sindicatos, las políticas de promoción de las empresas, o los salarios mínimos. Por el lado del capital, el acceso privilegiado a la información y a relaciones con las élites económicas y políticas, y los privilegios heredados, benefician su capacidad de negociación y sus múltiples fuentes de ingresos. La teoría económica tampoco explica por qué las mujeres y los negros (hombres y mujeres) ganan siempre menos que los hombres blancos. Porque el valor de lo que producen es menor, dirá un economista ortodoxo. Ellas han decidido estudiar menos y en consecuencia están peor formadas, o trabajan menos horas, o insisten en emplearse en sectores menos productivos. Estas explicaciones economicistas prefieren ignorar el racismo, las normas patriarcales o la profunda desigualdad de oportunidades entre grupos sociales.

En definitiva, la teoría económica al uso prefiere no tener en cuenta las diferencias de poder entre trabajadores, y entre éstos (que aceptan lo que les ofrecen porque su subsistencia depende de ello) y el capital (que impone sus condiciones puesto que puede no ofrecer el empleo). Si usted fuera más productivo ganaría más. Las injerencias de sindicatos o gobiernos sólo empeoran las cosas: a cambio de que unos pocos ganen más muchos perderán su empleo, o muchas empresas cerrarán, incapaces de hacer frente a los costes. Sobre los salarios que se asignan a sí mismos estos ejecutivos, directivos, empresarios, sobre cómo pactan sus primas, bonus, incentivos, blindajes, exenciones fiscales…, silencio.

La teoría económica lleva 200 años explicando la asignación de salarios como un proceso eficiente; intentando convencernos de que hay que dejar actuar al mercado. Pero la crisis económica nos está invitando a dudar de ella. La imposición de límites salariales a algunos ejecutivos por parte del Gobierno de Obama plantea el debate de qué consideramos un “salario justo”. Entidades financieras como Credit Suisse están cambiando sus formas de pago y ejecutivos como Kenneth D. Lewis, del Bank of America, renuncian al sueldo (aunque cobrará 60 millones de dólares cuando se jubile en diciembre). No es que estas propuestas solucionen nada, pero reflejan la presión social. Si las empresas fueran más democráticas, los trabajadores podrían negociar y sugerir cambios sin tener que depender del Estado para proteger su empleo y su salario. Las directivas de organizaciones como la OIT son también un punto de partida para un mundo laboral más justo. Si dejamos de considerar aceptables las desigualdades brutales, si dejamos de aceptar que los salarios reflejan lo que vale nuestro trabajo, si presionamos como ciudadanos para que nuestros gobiernos asuman el objetivo político de un trabajo digno para todos, esta crisis se habrá convertido en oportunidad. En todo caso, estos esfuerzos deberán incluir el objetivo de reconstruir una teoría económica fosilizada.

Lourdes Benería es profesora de Economía en la Universidad de Cornell y Carmen Sarasúa es profesora de Historia Económica en la UAB.

Si us interessa el tema: Apuntes del siglo XIX para una directiva europea sobre tiempos de trabajo.

 
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Publicat per a 1 desembre 2009 in Economia crítica, Gènere

 

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Un muro más para avergonzarnos

Olvidados tras el muro

Desde que Israel comenzara a construir este monstruo de hormigón de ocho metros de altura, los palestinos de Cisjordania han quedado encerrados físicamente del lado de la marginación, sometidos, controlados y sin dominio sobre sus vidas.

Begoña Astigarraga - Domingo, 15 de Noviembre de 2009 - 

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CASTIGO generalizado, humillación sistemática, pobreza inducida, economía estrangulada, represión. Tras este rosario de sufrimientos aplicados de forma sistemática por Israel durante más de 60 años se ahoga el grito de los palestinos, se les desespera el alma. “Nos sentimos totalmente olvidados, abatidos. Israel ya no nos teme, nos ha reducido a esto y seguirá aplastándonos entre el muro hasta que nos vayamos o nos haga desaparecer” confiesa Juani Rashmawi, coordinadora de proyectos de la ONG Health Work Committees (HWC) que vive en los territorios ocupados desde hace casi 25 años con su marido -originario de la Franja de Gaza- y sus dos hijos. Invitada por El Centro Cultural Palestino Biladi, Rishmawi también llegó de Oriente, y regresará a Belén siguiendo la estela de una estrella: la de la esperanza en que su campaña contra la injusticia que asola a los palestinos encuentre cada vez más apoyos en Euskadi.

UNa barrera que aplasta y aísla: El castigo colectivo

El muro ha sido el elemento que más ha impactado y afectado a las vidas de la población árabe palestina. En 2009 están prácticamente construidos los 723 kilómetros de muro de hormigón, “no de valla como algunos lo llaman”, matiza Rishmawi, de los cuales el 86% estarán dentro de Cisjordania y sólo el 16 % respeta las fronteras de la Línea Verde. Israel ha estabilizado los controles y los ha modernizado convirtiéndolos en auténticos corredores fronterizos. “En Belén, -explica Rismawi- el paso es de dos kilómetros y por él pasan desde las cuatro de la mañana más de 25.000 personas con permiso de trabajo”, resume. “Esa situación diaria se puede describir como ganado en un camión. Es un ejemplo de cómo un trabajador tiene que vérselas cada día con un trato humillante. Es un continuo desgaste que desmoraliza y crea fuertes crisis nerviosas”, denuncia. En lo que se refiere al transporte, el muro es un obstáculo físico y económico inmenso.

Los comerciantes cuadruplican el tiempo que tardan en llevar las mercancías a Ramala, Nablús o Belén y por medio deben soportar cinco controles. Desde que comenzó la construcción del muro, los intercambios comerciales con Jerusalén prácticamente se han interrumpido y cientos de negocios han cerrado. Escolares, universitarios y profesores se ven en serias dificultades para llegar a sus centros, y muchos acaben renunciando a clases o estudios.

Difícil acceso a la atención médica: Déficit en la salud

Health Work Committees, la ONG para la que trabaja Rishmawi, tiene 16 clínicas estables y 39 móviles sólo en Cisjordania, un territorio de 5.800 km2. “Se necesitan muchos centros para dar cobertura sanitaria a toda la población, teniendo en cuenta que los palestinos no tiene libertad para desplazarse por los controles y el muro”, atestigua. Unicef asegura que los cientos de controles militares impiden a los servicios médicos y a los pacientes el acceso a los centros de salud, así como la entrega de medicamentos y equipamiento médico. “En los checkpoints (controles militares israelíes) han dado a luz al menos 70 mujeres y algunas de ellas o sus bebes han muerto por no recibir la atención precisa”, denuncia Rishmawi. “Los enfermos de urgencia son trasladados de ambulancias hasta tres veces en el trayecto antes de llegar a los hospitales israelíes, y eso cuando logran llegar”, asegura. Esto es conocido como el método back to back y se practica también con viajeros y mercancías.

La atención médica en Cisjordania es básica, y cuando se trata de enfermedades cardiovasculares, cáncer, riñón, o cuadros clínicos que requiere cirugía o tratamientos complejos, los enfermos tienen que pagárselo totalmente en los hospitales israelíes “o bien acudir a Jordania, lo que conlleva nueve horas para el paso de tres fronteras, pago de tasas de visado, taxis, hoteles, tratamientos, etc.”, explica.

“Todas estas dificultades nos van aniquilando la moral. Nos hacen sentir que no se nos valora como seres humanos, pero encima tenemos que pagar más por ese trato”, recalca. En los tres últimos informes que elaborados por HWC se evidencia que la salud de las mujeres en Cisjordania se ha deteriorado mucho. “Tenemos el índice de cáncer de mama, útero y pulmón más alto del mundo”, un dato corroborado por también por informes de la OMS. Según Unicef, las condiciones de salud infantil de los niños palestinos es peor que nunca. Uno de cada diez tiene deficiencia de crecimiento debido a las carencias en la dieta y un 50% están anémicos.

Radicalismo religioso: Judeización de Jerusalén Este

El proceso de judeización de la sociedad es alarmante, advierte Rishmawi. “Uno de los aspectos más preocupantes, y que va a tener mucha repercusión en los próximos años, es la radicalización de los grupos religiosos”, apunta. “Esto se esta viendo ahora mismo en Jerusalén Este, donde cientos de judíos ultraortodoxos apedrean cada sábado a cualquiera que se mueve. Están buscando el enfrentamiento directo con los intentos de entrar en la explanada de las mezquitas, lo que los árabes consideran una violación de un sitio sagrado”, explica. También se radicalizan posturas en otras religiones. “Todos los grupos religiosos están en esa dinámica, los islamistas ven cómo crece su influencia en la sociedad palestina y si no acudes a la mezquita y descuidas los preceptos del Corán, se te critica, explica. Con los cristianos pasa tanto de lo mismo”.

Política de expropiación: Derribos y desalojos de casas

“Se han cerrado 36 organizaciones sociales palestinas y se han desalojado a cientos de familias de las calles céntricas del barrio árabe de Jerusalén Este. “Ahora, el ministro de Exteriores Avigdor Lieberman, está haciendo campaña para que en las próximas negociaciones el casi millón y medio de árabes que viven en Israel sean expulsados a las zonas palestinas”, manifiesta Rishmawi. El último informe del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas sobre los territorios ocupados denuncia que durante el bombardeo de Gaza en enero de 2009, Israel reforzó su control en Cisjordania aumentando las expropiaciones, las demoliciones de casas y las órdenes de demolición, otorgando más permisos para la edificación de viviendas en los asentamientos e intensificando la explotación de los recursos naturales.

El control hídrico es de Israel: El agua robada

Israel ejerce el control total sobre los recursos hídricos comunes desde que comenzó la ocupación. Su método consiste en aplicar duras restricciones y políticas discriminatorias contra la población palestina que, víctima de la escasez crónica de agua, se ve afectada en los aspectos cruciales de la vida como la higiene, las actividades agrícolas e industriales y la ganadería. El último informe de Amnistía Internacional denuncia que mientras Israel consume más del 80% del agua del acuífero de la montaña de Cisjordania, los palestinos sólo tienen acceso al 20%. Por día y persona apenas consumen 70 litros (la OMS recomienda un mínimo de 100 litros), mientras que los israelíes disponen de 300 litros al día. De hecho, los 450.000 colonos disfrutan de tanta o más agua que los 2,3 millones de palestinos. De tal modo, casi 200.000 personas de comunidades rurales palestinas no tienen acceso a agua corriente -a pesar de lo cual el ejército israelí les impide recoger el agua de la lluvia-, en los asentamientos mantienen cultivos de riego intensivo, pueden regar jardines o llenar sus piscinas.

 
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Publicat per a 15 novembre 2009 in Pau, Salut

 

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