Un gran arículo sobre la voladura programada de Grecia donde el sufrimiento de la mayoría de la población, en especial las personas más débiles y enfermas, nos asoma a los horrores de un genocidio. No es casualidad que Amanecer Dorado surja con fuerza como experimento político tolerado en la “democrática” Unión Europea. Experimentar con los límites de la precariedad y de la democracia como se hace en Grecia con la gran rapiña a que se somete al pueblo griego, puede revolverse contra sus impulsores y morder en la yugular de una Europa sin alma.
“La economía griega está acabada. La economía griega está en una tremenda depresión… No hay potencia, no hay fuerza dentro de la economía griega, ni hay fuerza dentro de la sociedad griega para evitarlo… Imagínense si estuviésemos en Ohio en el 1931 y preguntásemos: ¿Qué puede hacer la casta política de Ohio para conseguir sacar a Ohio de la Gran Depresión? Y la respuesta es “nada”. Yanis Varoufakis, economista griego.
Mirando hacia el abismo.
Por MIKE WHITNEY, Counterpunch Traducción: Enrique Prudencio para Zona Izquierda

Después de 5 años de decrecimiento, con tasas de desempleo nunca alcanzadas y recortes salvajes en los programas de protección social, a la sociedad griega ya no le quedan más agujeros en el cinturón para seguir apretándoselo. Los diabéticos no pueden costearse la insulina, el uso de antidepresivos y otros fármacos para prevenir el suicidio, están fuera del menú, las tasas de tuberculosis y VIH son altísimas y los desesperados pensionistas de Atenas han quedado condenados a bucear en los cubos de la basura de las tiendas de alimentación para arañar unos pocos residuos de alimentos con que intentar alimentarse ellos y sus familias. La sorprendente conversión de una nación moderna en un estado fallido no se ha producido de la noche a la mañana ni sin la ayuda de los burócratas de la UE, y de los potentados financieros que dictan la política económica desde Bruselas, Frankfurt y Berlín. Estos llamados “dirigentes” han dirigido a los 17 miembros de la eurozona al mayor hundimiento económico desde la Gran Depresión, imponiendo medidas de ajuste de cinturón que han ahogado el crecimiento, han elevado la tasa de desempleo como un cohete, han provocado las protestas y extendido la violencia callejera por todo el continente. Grecia ha recibido un golpe especialmente contundente. La pobreza y la indigencia están ahora generalizadas. El país es un caso perdido. Las siguientes líneas son de un artículo de The Guardian:
“Grecia se encuentra actualmente en medio de una crisis humanitaria… Una gran parte de los hogares griegos viven actualmente en condiciones de pobreza. Más del 11% viven realmente en “condiciones de pobreza extrema”, lo que significa sin calefacción, electricidad y sin poder usar el coche o teléfono… Se ha producido un crecimiento explosivo de comedores de caridad y de distribución general de alimentos…la Iglesia de Grecia distribuye aproximadamente 250.000 raciones diarias. Por orden del gobierno, el número de raciones municipales será aumentado por causa de los crecientes incidentes de niños que se desmayan en las escuelas por la baja tasa de calorías que ingieren.
“La evidencia de la pobreza, desigualdad e imposibilidad de acceso a los servicios primarios confirma la creciente desesperación que se desprende de la gente de la primera línea”. (“Grecia se enfrenta a una crisis humanitaria”, The Guardian).
The Guardian reconoce que existen motivos políticos que han impedido que la crisis haya sido cubierta adecuadamente por los medios de comunicación de masas. “Si el gobierno hubiese dado a conocer la severidad de la situación, el propio gobierno griego y la UE tendrían que haber admitido también que el actual estado de cosas ha sido producido por el llamado “rescate” de Grecia. Por ello, las autoridades han optado por el silencio”. (The Guardian)
Grecia no ha sido rescatada ni se había planeado nunca rescatarla. Desde el principio, la austeridad pretendía castigar y humillar, “reducir el Estado” y expropiar cualquier cosa de valor que poseyera. Todavía siguen con la farsa, y los administradores de la UE continúan manteniendo contra toda evidencia que su desacreditada teoría está consiguiendo los objetivos que se habían marcado. Ejemplo de ello, ahí tenemos al vicepresidente de la Comisión Europea, Olli Rehn jaleando la austeridad como antídoto para los problemas de la deuda de Europa.
“La decisiva acción política emprendida recientemente está allanando el camino para el retorno a la recuperación. Debemos mantener el curso de la reforma y evitar perder el impulso, que podría socavar la recuperación en la confianza de que está en marcha, retrasando la necesaria recuperación del crecimiento y creación de empleo”
No hay recuperación. La zona euro está en la depresión y la agonía. Las cuestiones fundamentales de la economía han sido apartadas para así avanzar más rápido en el interés de los señores supremos de la riqueza que se benefician de la miseria de la clase trabajadora. La austeridad es un timo que ha dejado gran parte del sur en ruinas. Un número creciente de familias están abandonando a sus hijos pequeños porque no pueden mantenerlos. Según Press TV:
“Ha habido fuerte incremento en el número de niños recién nacidos que son abandonados en clínicas y entregados a instituciones de caridad… Las familias no pueden dejarlos morir por falta de alimentos y van en aumento los casos de madres y padres que no pueden sacar adelante a sus propios hijos”, dice la secretaria general de la unión de sirvientes civiles ADEDY, Ilias Ilioupolis”. (“El agravamiento de la crisis griega causa un gran aumento del número de niños abandonados”, Press TV)
Las implicaciones políticas de la austeridad son igualmente inquietantes. La creciente oposición al “dictak” de Bruselas ha llevado a un resurgimiento de la extrema derecha, notablemente el ultranacionalista Amanecer Dorado cuyas maneras y retórica xenófoba contra los inmigrantes está encontrando ahora una acogida más amplia entre los desempleados griegos y la juventud descontenta. La xenofobia y el antisemitismo están en alza. Los mandatarios de Bruselas podrían revertir esta peligrosa tendencia, pero han elegido intensificar la humillación de los griegos incrementando sus demandas y retener la necesidad desesperada de asistencia fiscal. Como resultado, los elementos reaccionarios están ganando fuerza mientras que las instituciones democráticas se debilitan progresivamente. Mientras tanto, la economía de la eurozona continúa deteriorándose.
En Grecia, por ejemplo la producción el tercer trimestre se ha reducido el 7,20 por ciento, por encima del declive del 6,3 por ciento del segundo trimestre. Lo que significa que la economía está empeorando a marchas forzadas. También significa que Grecia no cumplirá el objetivo de déficit y se verá forzada a implementar más medidas de austeridad. Mientras el gobierno sigue recortando la inversión pública, la demanda se seguirá debilitando, habrá una retracción en la recaudación del Estado y la severidad de la depresión se intensificará. El mismo esquema de reducción del PIB se ha repetido durante 20 trimestres sin que se hayan tomado medidas para frenarlo. Grecia está siendo troceada y vendida a corporaciones de bolsillos profundos y a hombres de negocios adinerados. La están manteniendo artificialmente viva para que los bancos de la UE y los tenedores de bonos no sufran pérdidas de las que solo ellos serían responsables. La élite criminal de la UE ha reducido el país a escombros.
EL MEMORANDUM: una sentencia de muerte para Grecia.
En febrero de 2012, los parlamentarios griegos firmaron la sentencia de muerte de la nación al ratificar el atroz “Memorando de Entendimiento” (MOU en sus siglas en inglés), un documento que deroga efectivamente la soberanía de Grecia y entrega la nación a bancos y empresas extranjeras. El edicto de la página 43 impone normas estrictas para todo, desde la reducción de gastos en medicamentes que salvan vidas a las “limitaciones impuestas a los minoristas en la venta de productos de categorías restringidas, como alimentos para bebés.”
El MOU exige un recorte del 10 del sueldo de los funcionarios y demás trabajadores del gobierno, recortes de fondos de la seguridad social y de los hospitales”, y más privatizaciones de activos de propiedad pública, todo lo cual ha causado la reducción del PIB. En vez ayudar a Grecia a salir de su depresión, el memorando recorta el gasto público mientras crea nuevas oportunidades para aumentar la explotación y el saqueo. He aquí un fragmento del MOU:
El gobierno está preparado para sacar a la venta las participaciones que aún mantiene en empresas propiedad del Estado, si es necesario, para alcanzar el objetivo de la privatización. El control público será limitado solo a casos críticos de estructuras de red”.
Los bienes públicos se venden por un centavo de dólar a empresas extranjeras y a emprendedores. Después viene esto:
“El gobierno no propondrá ni implementará medidas que infrinjan las normas del libre movimiento de capitales.”
En Grecia las necesidades de las personas han sido subordinadas al lucro de las empresas y de sus accionistas. Las reglas del capital. El Memorando de Entendimiento cambia los principios básicos del gobierno representativo desde la cabeza a los pies. El memorando también incluye el previsible ataque a la clase obrera organizada. Véase una muestra:
“El gobierno tomará medidas para realizar un rápido ajuste de los costes laborales que ayude a luchar contra el desempleo y recuperar la competitividad de los costes laborales, asegurándose de que la eficiencia de las recientes reformas del mercado de trabajo alinean las condiciones laborales de las empresas estatales con las de las privadas y se hacen los cambios necesarios para que los horarios sean más flexibles. Esta estrategia tiene como objetivo reducir los costes nominales de la unidad laboral en la economía privada en un 15% en 2012-14. Al mismo tiempo, el gobierno promoverá una negociación amigable sobre salarios a los diferentes niveles y luchará contra el trabajo sumergido.
El gobierno griego debe revocar el derecho a la negociación colectiva y derogar la legislación sobre el salario mínimo que socavan la “competitividad de los costes” (un término oveliano que significa salarios de esclavos). Los autores de esta cláusula legal tratan de disimular su animosidad contra la clase obrera detrás de las invenciones de los expertos en relaciones públicas, en este caso “crisis de débito”, pero su intención real es muy clara. Y seguimos con el MOU:
“El gobierno establecerá una fuerza especial para revisar… el manejo de los casos judiciales, que incluya la posibilidad de eliminar casos en espera de ser juzgados de los registros judiciales”. …Tras la presentación del plan de trabajo para la reducción de la acumulación de casos fiscales en todos los tribunales administrativos y juzgados administrativos de apelación en enero de 2012, que establece objetivos intermedios de reducción de la acumulación de al menos el 50% para finales de junio de 2012, de al menos el 80% para final de diciembre de 2012 y para la eliminación completa de los atrasos finales de julio de 2013, que el gobierno presenta para finales de mayo de 2012”.
El MOU prevé obtener una tarjeta para que los evasores fiscales puedan salir de la cárcel sin pagar. ¿Es así como se ayuda a equilibrar el presupuesto? No, pero contribuye a ilustrar que la “crisis de la deuda” es un fraude diseñado para reventar a Grecia como una piñata y robar las grandes finanzas y todo aquello sobre lo que sus colegas corporativos puedan poner las manos.
La oligarquía financiera está utilizando a sus agentes políticos en Atenas para intensificar la represión del estado policial y anular cualquier brote de resistencia organizada. Según la página Web de mundo socialista:
“El gobierno griego ha recurrido ya a la ley marcial en cuatro ocasiones distintas para forzar a los trabajadores en huelga a volver al trabajo, desde que la Unión Europea comenzó a dictar las medidas de austeridad a Grecia…Toda forma efectiva de resistencia colectiva contra las implacables medidas de austeridad que ya han costado decenas de miles de puestos de trabajo y el recorte de salarios y pensiones ha sido realmente declarado ilegal…
El ataque contra el derecho de huelga en Grecia se está llevando a cabo con la colaboración y el apoyo de los gobiernos e instituciones de la U.E. La llamada “troika” (el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo) controlan todas las medidas tomadas por el gobierno griego y ha desplegado observadores para supervisar con más rigor sobre los hombros de ministros griegos específicos. (“El gobierno griego impone la ley marcial contra la huelga del ferry”, página Web de Mundo Socialista).
La austeridad se está utilizando para enmascarar el saqueo de Grecia por parte del capital extranjero. El ataque liderado por la troika contra esta maltrecha nación ha empujado la tasa de desempleo entre la juventud por encima del 60%, ha reducido a millones de trabajadores a un estado de “extrema pobreza” y ha dejado la sanidad pública en ruinas.
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*MIKE WHITNEY vive en el estado de Washington. Es contribuyente de Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion. (A.K. Press) Hopeless se encuentra también disponible en una edición Kindle. Se le puede encontrar en fergiewhitney msn.com
Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/02/26/the-greek-economy-is-kaput/









Las justas reivindicaciones en torno a la mejora de las condiciones de empleo que habitualmente plantean sindicatos, trabajadores, grupos sociales progresistas y ciudadanos críticos suelen concretarse en la necesidad de tener mejores contratos, salarios y condiciones laborales así como una mayor protección social. Muchas de las propuestas y argumentos de estos últimos meses en contra de la reforma laboral aprobada por el gobierno español son buen ejemplo del interés en estos temas. Sin embargo, existe un perjuicio para los trabajadores que es menos visible, pero igualmente crucial, producido por el empeoramiento de las condiciones de empleo ligadas a esa reforma: nuestra salud. No demasiadas personas perciben con claridad que acceder a un trabajo digno, disponer de condiciones de estabilidad y protección, o poder hacer frente a los abusos laborales, sea un determinante fundamental de su salud y de la salud pública en general. Parece lógico. La visión comúnmente difundida de la enfermedad y de la medicina se halla fuertemente condicionada por una percepción individualista de la salud asociada con “causas inmediatas” de enfermar como: tener una determinada predisposición genética, “elegir estilos de vida” nocivos como fumar o tener malos hábitos alimentarios, poseer una personalidad “sensible al estrés”, o tener acceso a buenos profesionales de salud y a servicios socio-sanitarios de calidad. Igualmente, la medicina del trabajo y la salud laboral tradicional se centran en analizar “factores de riesgo” personales (físicos, químicos, biológicos, ergonómicos o psicosociales), obviando muy a menudo los orígenes y “causas lejanas” de esos riesgos: el grado de democracia y justicia en la forma de organizar el trabajo, la participación de las trabajadoras y los trabajadores o, en general, el tipo de relaciones de empleo. La investigación científica actual muestra sin embargo a las claras cómo factores sociales como la calidad de la vivienda, vivir en un medio ambiente saludable o, especialmente, el acceso y la calidad del empleo son factores de gran importancia para mejorar la salud colectiva.
Dado que la inmensa mayoría de personas dependen del trabajo para su supervivencia, no hace falta una especial clarividencia para comprender que cuanta más inseguridad se añada a la situación laboral, cuanto más se intensifiquen las exigencias empresariales, cuanto más se reduzca el control y participación de trabajadores y sindicatos sobre sus condiciones de trabajo, cuanto más aumente la desprotección ante la pérdida del empleo, mayor será el peaje a pagar en forma de sufrimiento, enfermedad y muerte. A nivel mundial, el aumento del desempleo, la extensión de la precariedad laboral, el trabajo infantil y la esclavitud están estrechamente asociadas a la salud de los trabajadores, sus familias y sus comunidades (puede consultarse el libro Joan Benach, Carles Muntaner y la red Emconet. “Empleo, trabajo y desigualdades en salud: una visión global”, 2010;
En España, tanto el desempleo como la precariedad laboral son elevadísimos. A decir del propio director gerente del FMI, el desempleo alcanza ya en España cifras “catastróficas” con alrededor de 4,6 millones de desempleados y 1,3 millones de hogares con todos sus miembros en paro. En estas condiciones, facilitar (aún más) el despido es tan humanamente cruel como dañino. Los estudios muestran como estar desempleado incrementa la probabilidad de padecer enfermedades crónicas, alcoholismo, tabaquismo, depresión, trastornos de ansiedad, y de morir prematuramente (3 veces más riesgo que quienes tienen empleo), y sus efectos se agravan en colectivos como las madres solteras o familias de las clases sociales empobrecidas que no perciben prestaciones de desempleo. Una persona desempleada tiene un riesgo 3 veces mayor de padecer mala salud mental en comparación con quienes trabajan. En el colectivo de personas sin prestación por desempleo (1,5 millones), el riesgo de sufrir problemas de salud mental se multiplica por 3 entre los profesionales y nada menos que por 7 entre los obreros. Un riesgo que se reduce drásticamente cuando los desempleados están protegidos.
En la Revista de Economia Crítica 