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Desempleo y Salud

23 maig

El desempleo perjudica gravemente la salud del parado y de su entorno

Despidos, regulaciones de empleo, apuros económicos e inseguridad laboral son sólo algunas de las consecuencias que ha traído consigo la actual coyuntura de la economía global, inmersa en una crisis con mayúsculas que algunos no han dudado en comparar con la situación desencadenada tras el desplome bursátil del 29, cuando la euforia de los felices 20 dejó paso a los tiempos de la Gran Depresión.

publicado por Laura Díaz el pasado 20 de Mayo de 2009 en el  Diario Médico

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Como sucedió entonces, la incertidumbre frente a un futuro negro ha entrado en escena, y con ella la ansiedad y el estrés, que pueden derivar en patologías cardiovasculares y psicológicas. Recientemente, Ángel Cárcoba, experto en salud laboral de CCOO, arrojaba un dato: cada millón de parados (y ya van más de cuatro) generará 167.000 enfermos, 50.000 ingresos en psiquiátricos y 6.000 suicidios.

“La sintomatología es la correspondiente a un cuadro ansioso-depresivo, que puede manifestarse en dificultades para conciliar el sueño, angustia, falta de apetito, irritabilidad o dolores incomprensibles

La tasa de paro en España cerró el primer trimestre de 2009 con un aumento de 3,4 puntos, hasta llegar al 17,36 por ciento, según la última Encuesta de Población Activa. Casi 60.000 personas (57.453) han perdido su empleo en este periodo a través de despidos individuales, de acuerdo a los datos de CCOO, un 24 por ciento más que en el año anterior, y ello sin contar con esa primera medida de ajuste que supone la no renovación de los contratos temporales.

Quienes ocupaban altos cargos se prestan ahora a realizar trabajos de segunda. El ahorro crece a medida que la renta desciende en virtud de aquel afán previsor de guardar para los tiempos peores. Y mientras tanto, una sensación se abre paso con fuerza: con la crisis económica cualquiera puede perder su trabajo. Esta certeza genera una serie de efectos sobre la salud física y psicológica de la persona que ha sido despedida, pero también para quienes permanecen en el mercado laboral. Y es que, “nuestro status laboral revierte, sin duda, en el ámbito psico-social”, señala Pedro José Linares, secretario de Salud Laboral de CCOO.

“Los que peor lo pasan son los que se encuentran por encima de la barrera de los 50 puesto que encuentran más dificultades para reincorporarse al mundo laboral “

Sólo en Madrid, el Colegio Oficial de Psicólogos de la capital ha registrado un aumento del 12 por ciento de las consultas psicológicas nuevas. “El perfil tipo es el de un ejecutivo de mando intermedio entre los 40 y los 45 años, acostumbrado a llevar un tren de vida del que ahora tiene que apearse”, explica Vicente Prieto, vocal de la institución. “La sintomatología es la correspondiente a un cuadro ansioso-depresivo, que puede manifestarse en dificultades para conciliar el sueño, angustia, falta de apetito, irritabilidad o dolores incomprensibles.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, ha revelado que aquellos que pierden su trabajo por causas ajenas -como pueda ser la necesidad de recortar personal para reducir gastos- tienen un 83 por ciento de probabilidades de desarrollar algún tipo de patología (ver DM del 11-V-2009). En otro estudio, la Escuela de Medicina del Hospital Monte Sinaí de Nueva York, asocia las reducciones de plantilla con el aumento de enfermedades mortales y las lesiones músculo-esqueléticas, al tiempo que el Departamento de Investigación en el Entorno Laboral británico apunta a un incremento de los niveles de hipertensión en el sector público.

Pero la cosa no se queda ahí, una investigación finlandesa, recogida en el número de enero de la revista electrónica “Por experiencia”, de CCOO, estableció una relación directa entre el tamaño de los temidos expedientes de regulación de empleo (ERE) y el incremento de las muertes por trastornos cardiovasculares. Los científicos se concentraron en cuatro ayuntamientos nórdicos que habían sufrido ERES de distinta envergadura, para comprobar que cuanto mayor era la reducción de plantilla, mayor era también el porcentaje de muertes por cardiopatías. Así, tras la primera reducción, del 8 por ciento, se registró un 18 por ciento de muertes por enfermedad cardiovascular, con el segundo (entre el 8 y el 18 por ciento de la plantilla) un 24,4 por ciento y con el mayor (cercano al 20 por ciento) el porcentaje ascendió hasta el 25,3.

Entre los que se ven en la calle cala cierto sentimiento de desdicha, ese por qué me pasa esto a mí y qué voy a hacer ahora, con el que se presentan en la consulta, comenta Prieto. Sienten que sus vidas han descarrilado. “Los que peor lo pasan son los que se encuentran por encima de la barrera de los 50 puesto que encuentran más dificultades para reincorporarse al mundo laboral”. La relación con el entorno más cercano es fundamental. “La existencia de cargas familiares o el apoyo de aquellos que están a nuestro lado pueden ser decisivos para inclinar la balanza a un lado u otro”, asegura el psicólogo. Sin embargo, las primeras estimaciones no son nada positivas, CCOO calcula que en el futuro de cada millón de parados saldrán más de 160.000 nuevos enfermos.

Las desigualdades sociales conforman otra de las cuestiones que afectan a la manera de enfermar así como a la futura recuperación. En este sentido, si bien los gabinetes han experimentado cierto incremento del número de visitas, no lo es menos que precisamente a causa de la crisis las consultas habituales han descendido. “Hay quien opta por demorar más sus visitas o quien directamente abandona como medida para recortar gastos en casa “pues la atención sanitaria pública en este campo es bastante deficiente”, critica Prieto.

El sentimiento de desamparo es generalizado, señala el secretario de salud laboral de CCOO, puesto que para aquellos que conservan sus puestos de trabajo la tensión también está presente. “Conviven con la amenaza de la precarización de las condiciones laborales, la necesidad de demostrar su valía constantemente o, sencillamente, el miedo a ser el siguiente en abandonar la empresa”, sentencia Linares.

 
1 comentari

Publicat per a 23 Mai 2009 in Salut

 

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One response to “Desempleo y Salud

  1. Mercè

    24 Mai 2009 at 19:18

    M´ha efectat llegir la previsió que ofereix el Sr.Angel Cárcoba de que que per cada milió d´aturats es poden produir 6.000 suïcidis.Multiplicar per quatre..¡¡Serien 24.000 suïcidis!! I em preocupa molt que a aquest país es puguin produir tal nombre- espero mai es facin realitat- de treballadors tan sumament desprotegits, que decideixin donar fi a la seva vida, per no suportar ja més els patiments que l´abandonamet econòmic del seu govern els produeix.
    A aquest país no es suïciden els que han comés un delicte económic, com passa a d´altres contrades..(Corea del Sud)…sinò que es veuen abocats els més débils,aquells que no poden subsistir sense un salari digne.
    I el pitjor es que sé, amb tota seguretat, que els suïcidis mai s´investiguen.Un suïcidi es un cas tancat.Ningú es pregunta quines són les raons que empenyen una persona a fer-ho.
    Per l´Estat es un aturat menys, s´estalvien una pensió i una assistència sanitaria en el futur.No és un mal negoci.

     

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