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Paula J. Caplan avisa: Obesidad y medicamentos

01 febr.

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Paula J. Caplan ha publicado en The Boston Globe, un interesante artículo cuyo título traducido literalmente sería algo así como “cebados por las píldoras”- En él plantea que una de las mayores causas de la obesidad rara vez se discute. Y se refiere, en concreto, a los efectos secundarios de los medicamentos psiquiátricos. Aunque Paula J. Caplan plantea el problema para los Estados Unidos, nadie puede negar que también en Europa, en España y en Catalunya, ya puede observarse un fenómeno parecido… y en aumento. Por ello me parece interesante resumir los puntos fundamentales de su argumentación.

Caplan recuerda que incluso Michelle Obama ha convertido el tema en prioridad en el modo tradicional: convertir en los sospechosos habituales la comida rápida, las enormes porciones y el estilo de vida sedentario, pero pasa por alto que una de las principales causas de la epidemia de obesidad en Estados Unidos es el uso exorbitante de los medicamentos psiquiátricos. Muchos de los que se utilizan para tratar problemas emocionales como la depresión y la ansiedad, provocan un aumento de peso rápido y masivo, y más que calificarse de “efectos secundarios” deberían ser llamados “efectos negativos” de una droga.

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Dice Caplan: “Es sorprendente que el peso de muchos estadounidenses se ha disparado al mismo tiempo que se ha disparado la prescripción de medicamentos psiquiátricos.” Mientras desde 1960 el peso promedio de una persona adulta en los Estados Unidos ha aumentado en 25 libras, sólo entre 1996 y 2006 la prescripción de fármacos psiquiátricos para adultos se incrementó en un 73 por ciento. En este sentido, el abogado James Gottstein denunció en el 2006 que la compañía farmacéutica Eli Lilly ocultaba los efectos de su Zyprexa3 (una droga aprobada para tratar la esquizofrenia y trastorno bipolar, pero que también se receta para otras enfermedades) sobre el aumento de peso. Informes posteriores pusieron de manifiesto estos mismos efectos para toda una gama de medicamentos psiquiátricos. Sin embargo, denuncia Caplan, casi todos los investigadores y periodistas que tratan el tema de la obesidad dejan de mencionar su relación con dichas drogas.

Es difícil no preguntarse por qué ocurre esto. Caplan se interroga sobre si las compañías farmacéuticas son mucho más poderosas que las cadenas de comida rápida, o es más fácil conseguir que McDonald’s venda alimentos más saludables en porciones más pequeñas… O ¿juega también el hecho de que los médicos ni siquiera saben los efectos de los medicamentos que recetan…? En este caso, se responde Caplan, ya sería hora “de ampliar su formación para que sepan más sobre la amplia gama de otros tipos de recursos que puede ayudar a muchas personas que sufren problemas emocionales, como el ejercicio, la meditación, los cambios de consumo de vitaminas y minerales, participar en alguna actividad artística, el trabajo voluntario, y el desarrollo o mantenimiento de amistades.”

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Lo peor es que la conexión entre drogas psiquiátricas y obesidad también afecta a niños y niñas. En las últimas dos décadas el número de adolescentes obesos se ha triplicado en los Estados Unidos, mientras que en los 10 años posteriores a 1996 las prescripciones de medicamentos psiquiátricos para niños en los USA se incrementó en un 50 por ciento. Y un nuevo estudio federal muestra que los niños pobres tienen más probabilidades que otros niños de ser introducidos en los medicamentos comercializados como antipsicóticos, uno de los grandes culpables de aumentos de peso importantes, así como de generar problemas metabólicos para toda la vida. Añadir a la humillación a la que someten sus compañeros a los niños con sobrepeso el daño psicológico potencial es algo aterrador, nos advierte Caplan.

Y a todo ello podría añadirse otro vínculo inquietante: La quinta edición del principal manual de diagnóstico psiquiátrico, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), y que aparecerá según se cree en el 2013 está estudiando la propuesta de incluir la obesidad como una enfermedad mental. Eso sería un error, ya que la obesidad puede ser causada por problemas físicos, metabólicos y otros que a menudo no se diagnostican. Y si la obesidad es, an determinados casos, el resultado de tomar drogas psiquiátricas, calificarla de enfermedad mental sólo crearía un círculo vicioso: Alguien tiene problemas, se le trata conlas drogas, se convierte en obeso, se le diagnostica la obesidad como enfermedad mental y se le administran más drogas…. Aunque en este caso no lo diga Caplan, también este panorama es aterrador.

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Por tanto, queda mucho por hacer, empezando por la vinculación entre drogas psiquiátricas y obesidad. Además, la Food and Drug Administration debe vigilar que las compañías farmacéuticas no oculten este efecto negativo, y cada terapeuta debe alertar a sus pacientes sobre este efecto potencial, y explorar otras formas alternativas de tratar los problemas emocionales. Y la Asociación Americana de Psiquiatría debe negarse a clasificar la obesidad como enfermedad mental en su DSM-V. Y cada ciudadano y ciudadana debe poner fin a la rutina de culpar a las personas con problemas de peso por su presunta falta de auto-control.

Paula J. Caplan, es psicóloga clínica e investigadora de la Universidad de Harvard, y es autora de They Say You’re Crazy. How the World’s Most Powerful Psychiatrists Decide Who’s Normal

 
6 comentaris

Publicat per a 1 febrer 2010 in Salut

 

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6 responses to “Paula J. Caplan avisa: Obesidad y medicamentos

  1. Adriana Barceló

    1 febrer 2010 at 15:56

    Doy fe de que esto es así por mi propia experiencia, y si no llego a estar obesa es porque cuido mucho la alimentación. Gracias por el artículo,Angels. Un abrazo.
    Adriana

     
  2. Miguel

    1 febrer 2010 at 17:38

    Un hermano mío que tiene esquizofrenia temporal por probar demasidas drogras en su juventud, ha engordado inexplicablemente. Y, por supuesto, toma sus medicación.
    Por otra parte la depresión va en aumento, en esta sociedad. La falta de ejercicio, el individualismo que afecta nuestras relaciones, y el desequilibrio entre los ácidos grasos Omega 6 y Omega 3 en nuestro cuerpo son gran parte de la causa de este problema. Yo aconsejo menos consumo de carne (lo siento por la señora Kirchner…) y más consumo de pescados azules y nueces ricos en Omega 3.

     
  3. elena martin alcón

    2 febrer 2010 at 7:23

    El problema de la obesidad incluso del sobrepeso es un tema duro en los países llamados desarrollados, pero no en todos en la misma medida.Lo que si es seguro que determinados fármacos conducen a determinas obesidades que además se manifiestan fisicamente y de una manera que no deja lugar a duda la causa de dicha obesidad. Pero la alegría con la cuál se administran determinados medicamentos por parte de un sector de la medicina da que pensar una vez más que prima delante de determinadas enfermedades.Pienso también que muchas veces se entra en fases de hambres incontroladas debido a algunos estados de ánimo que no benefician para nada ningún tipo de equilibrio y el alimentario menos que es el tenemos más a mano ,pero lo que no se debe ni puede hacer es a base de fármacos pensar que se puede controlar estas situaciones.El problema es más importante de lo que a veces nos parece .

     
  4. àngels

    2 febrer 2010 at 12:11

    Adriana, por desgracias somos muchas las mujeres que podemos dar fe de cómo hay determinados fármacos que provocan un incremento de peso rápido y espectacular. En mi caso es la cortisona. Y lo que me faltaría ahora es que me consideraran enferma mental por la obligada ingesta diaria de un comprimido de prednisolona… Un abrazo, Adriana, muy cariñoso!

     
  5. àngels

    2 febrer 2010 at 12:13

    Miguel, espero que tu hermano se reponga pronto, y me parece muy sabia tu propuesta de una alimentación sana… Pero además tiene que haber un cambio de actitud de los médicos y de las personas en relación a las personas obesas. El trato que reciben y la culpabilización de la que son objeto es indignante. Un abrazo, Miguel!

     
  6. àngels

    2 febrer 2010 at 12:16

    Elena, y tanto que es más importante de lo que parece. Como le decía también a Miguel, hay que cambiar la actitud de la sociedad. Tu sabes que tenía un soplo en el corazón, al parecer, difícil de oír, pero algunos médicos (hombres) a los que me quejaba de cómo me ahogaba ante cualquier esfuerzo me miraban y decían inmediatamente: si perdiera usted algunos quilos… ¡Y mientras tanto, mi válvula mitral hecha polvo… pero ni siquiera se les ocurría que podía ser (sobre todo) un problema cardíaco! Petons, Elena!

     

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