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Drogas legales, consumos letales

07 set.

Antoni Barbarà al Foro de S. Paulo

Versión en castellano de unas reflexiones especialmente interesantes, tanto por el enfoque como por el fondo, del médico y amigo Antoni Barbarà Molina. Aunque la entrada está voluntariamente “comprimida”, el lector o lectora puede desarrollar el tema a partir de su propia experiencia y argumentos. Nada mejor que dialogar con los textos para que cualquier lectura sea más nuestra. Pero, además, si se puede expresar en comentarios lo que nos sugiere la propuesta, no hay ninguna duda que la función del blog se justifica sobradamente.

Hay que  hablar y discutir a fondo, con esa claridad que caracteriza los escritos del Dr. Barbarà, sobre esas drogas “legales” que pueden tener consumos tan letales como los que se denuncian.

DROGAS LEGALES, CONSUMOS LETALES

En un reducido espacio me propongo aportar algunas ideas y conceptos que puedan ayudar a reubicar, donde pienso, el estado de la cuestión al respecto de las drogas, las drogadicciones y las personas drogadictos, y su entorno.

peter-doherty.jpgLos nuevos tiempos han relanzado el tema de las drogas y toda su complejidad a la máxima actualidad mediática, económica, científica, social y política. Paradójicamente, a menudo, seguimos leyendo o interpretando el tema en claves ya obsoletas.

Veamos, a mi entender, algunas actualizaciones fundamentales:
Lo que determina la relación perversa, la patología, no es tanto la sustancia/ la droga propiamente dicha – sino la conducta adictiva de la persona afectada”, “enganchada” y por lo tanto enferma. Querrá decir esto que el núcleo de la prevención, pero también del tratamiento, pasan necesariamente por evitar las relaciones de dependencia, hábito, o consumo patológico respecto de cualquiera sustancia, y/ o, también, conducta. Aquí entramos plenamente en la personalidad adictiva como expresión de errores educacionales, conflictos de valores y de crecimientos personales, presiones sociales, intereses crematísticos, crisis de modelos, y dificultades de autocontrol. Lo que finalmente cuenta no es sólo el tipo de sustancia sino el trastorno de conducta, y eso nos sitúa frente a nuevas formas de adicción tan serias como las ludopatías, las ciber-adiciones, y toda una serie de comportamientos enfermizos y con características de dependencia y tolerancia, cómo pasa con cualquier droga.

Un segundo concepto engañoso a superar es lo que propone el mismo título de este texto y uno de sus objetivos. La legalidad, o no, de un determinado consumo o sustancia no presupone una relación directa con su toxicidad, gravedad o peligro. Tanto es así que las drogas más graves, las más letales y extendidas, cuantitativa y cualitativamente son justamente aquéllas «legales». Me referiré después a este flagelo pero pongo ya el foco sobre una tríada mortal: el tabaco, el alcohol, los medicamentos. Naturalmente que la cocaína, la heroína, el cannabis, o los psicofármacos clandestinos y de diseño, así como todas sus mezclas o derivados son también graves y pueden acabar matando, pero estadísticamente, en valoración epidemiológica, lo hacen menos que los “dichos legales” mencionados.

dias-de-vino-y-rosas.jpgDe hecho la consideración de legal o ilegal depende de una serie de factores que van desde la tradición y cultura de una sociedad hasta la mismo pauta de consumo y sin duda de la capacidad de ingresos o de enriquecimiento (siempre brutal en esta materia), ya sea por parte del Estado o ya de poderosas estructuras clandestinas y delictivas. La dicotomía ha llegado a un tal extremo que hoy el enfrentamiento, las interacciones, connivencias, entre Gobiernos y gobernantes, y mafias y organizaciones de narcotráfico es una realidad violenta, brutal y en crecimiento, que hay que considerar para entender casi todos los episodios de guerra y violencia permanentes por todo el planeta. Argumentan los que defienden la “legalización” que eso representa mejorar el control, calidad (seguridad por pureza), grabar fiscalmente y generar ingresos finalistas (para dedicar a tratar los estragos producidos), regulación del mercado y puntos de venta, abordaje médico, o incluso (teóricamente al menos) controlar o impedir la publicidad. También, en gran medida, impedir el crecimiento de las redes ilegales detrás de esta actividad y su inducción paralela a nuevos consumos y más conductas fuera de la ley. Sin embargo no ha quedado demostrado, e incluso hay informaciones que dicen el contrario, que esta inclusión dentro del sistema aporte mejores resultados con respecto a cantidad de personas afectadas ni de la gravedad social derivada de su “normalización”, como veamos pasa con las drogas “legales”.

Si se trata de “clasificar” las drogas, habría que tener en cuenta: origen (cultivo, tratamiento posterior y/o síntesis de laboratorio), manipulación química, adulteraciones e intervenciones, creación de mercado y demanda, circuitos de tráfico, penetración y distribución, financiación, promoción y venta, mercantilización al fin. Atendiendo a su peligrosidad con respecto a la salud y mortalidad habrá que considerar drogas de peligrosidad inmediata, o de medio y largo plazo. Tampoco podemos olvidar las características de consumo y por lo tanto de riesgo, ya individuales, ya social o grupales. Aquella vieja distinción entre drogas “blandas” y/o “duras”, ha decaído finalmente por su inoperancia y el mismo error de base: las más duras, atendiendo a la mortalidad son justamente las más legales, incluso de un cierto prestigio social.

marilynmonroe.jpgDetrás de este submundo de las drogas se mueven intereses económicos y de poder que superan cualquier medición tangible. Detrás de la enfermedad adictiva de las personas encontramos grandes dosis de padecimiento, de inmadurez, de falta de proyecto y valores, de desesperanza, de huida a vacío, de negación del conflicto, de anestesia momentánea del dolor y la culpa… Bajo una capa de hedonismo, sobradamente publicitado, radica inicialmente una desorientación patológica (a menudo en adolescentes buscando su ruptura e “identidad”), una voluntad de sumarse al grupo o a la tendencia, y después una necesidad sobrevenida de consumo por las mismas características de dependencia, taquifilaxia y tolerancia (cada vez más dosis para conseguir el efecto deseado).

Lo Agencia de Salud Pública de Barcelona aporta año tras de año datos sobre el consumo de drogas en la ciudad y lo hace con especial análisis de sustancias y grupos, según edad, clase social género, origen, nivel educativo, tal como hay que hacerlo para leer adecuadamente los datos y para poder actuar en función de estas desigualdades patentes en salud, que como siempre tienen determinantes de base social. En síntesis viene a decir que producto de la crisis, y también de las nuevas tecnologías y redes social, han cambiado los entornos, el espacios de encuentro, los itinerarios… la tipología del consumo.

Hoy entre los jóvenes apuntan a una menor disponibilidad de dinero para la “fiesta”, más paro y precariedad, más “NiNi” (ni estudia ni trabaja- ver “El paro golpea con dureza a las personas jóvenes” en Puntos de Vista), más tendencia a beber en casa, barato y antes de salir para ir ya decididamente embalado… También se ve como ha bajado relativamente el cannabis, o la misma cocaína (por precio antes de cierto estatus, hoy menos ricos, y en cambio más usada en marginalidad).

d07kirsten2.jpgEl tabaco bajo campaña legal reduce el consumo aunque jóvenes y mujeres son todavía grupos afectos. Como la heroína repunta pero fumada más que por vía parenteral, y como gana terreno el consumo de alcohol y las sustancias psicoactivas y farmacológicas (speed, éxtasis, MDMA, ketamina, benzodiacepinas, etc.) Las grandes amenazas en salud pública a mi entender.

El fenómeno del alcoholismo está en crecimiento y puede abordarse desde diversos ángulos, algunos bastante nuevos y no menos inquietantes. Hoy se habla del “turismo de borrachera”, hoy el objetivo de muchos jóvenes no es la diversión (con alcohol incluido) sino la embriaguez como final necesario (y arriesgado). Las convocatorias sociales, festivas, pseudoculturales, lúdicas, deportivas y masificadas pasan por, y con, el alcohol inexcusablemente. El alcoholismo puede matar súbitamente, coma etílico o sobre todo accidente de tráfico o laboral, pero va matando lentamente, con graves distorsiones personal, afectivas, profesionales, familiares, económicas y hasta la enfermedad crónica hepática y cerebral. A pesar de todo confrontar esta realidad es muy difícil y ya son muchos los y las ministr@s de sanidad que no consiguen ni entrar en materia legislativa de control y prevención.

house-tv-show-05.jpgEl otro enorme macronegocio es el de la industria farmacéutica.
Y aquí tan importante es el consumo de psicofármacos de origen irregular, como el que viene de la mano de la prescripción médica preceptiva. Hoy las prescripciones de sedantes, ansiolíticos, antidepresivos, hipnóticos es tan enorme que han desplazado a grupos terapéuticos clásicos. La sociedad, la sanidad que nos viene determinada, vinculada y subordinada a intereses de mercado y grandes corporaciones químico- farmacéuticas- alimenticias, está “medicalizando” la vida cotidiana y la salida (a menudo errónea o insuficiente) al conflicto y la desesperación es la utilización adictiva de medicamentos. Por eso, desde mi experiencia médica profesional, he escrito y ponderado sobre aquellas “prescripciones NO farmacológicas” –que ustedes pueden visitar en la introducción y seguir en las entradas siguientes– como las más relevantes en salud.

Y para finalizar esta elemental revisión, una visión personal, comprometida y objetivamente subjetiva. No se puede considerar saludable a quien está “enganchado” a una droga o comportamiento adictivo, pero hoy en esta sociedad capitalista, neoliberal y mercantilista, todo lo embrutece para lucro y beneficio de las grandes corporaciones. Con la crisis, la pobreza, el dolor, la injusticia es difícil sobrevivir, y a menudo la fórmula de escapada es la huida enajenadora de las drogas (legales o no, y como veréis en DEMPEUS por la Salut Pública, antidepresivos incluidos)… Lo más cierto es, como tantas veces, lo más duro y lo más difícil: un buen diagnóstico, un buen análisis personal- social, un planteamiento sincero, una decisión y un compromiso al nivel elegido, y finalmente la LUCHA social, cultural y política. Es luchando contra las injusticias como se aprende, se crece, se ve claro, se hace salud, aunque sea con dificultades, esfuerzos, trabajo y muchas dosis de solidaridad, humanidad, fraternidad, y esperanza.

¡Salud!

Antoni Barbarà Molina, metge

Publicado también en versión catalana en Dempeus per la Salut Pública

 
2 comentaris

Publicat per a 7 Setembre 2010 in Salut

 

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2 responses to “Drogas legales, consumos letales

  1. Antonio Rodriguez

    7 Setembre 2010 at 16:56

    Interesante artículo que evidencia quea veces es la propia sociedad la responsable de determinadas adicciones como el alcohol . Me refiero al problema del botellón, la sociedad no es capaz o quiere ofrecer otras alternativas de ocio a los jovenes y el alcohol es el banderín de enganche de otras adicciones. Yo soy de los que no tiene claro ue la solución vaya a travez de la legalización, sobre todo de determinadas drogas. Pero pienso que en algunos casos si prodría eliminar todoel negocio que hay detrás del tráfico, con las demás tolerancia cero.
    Salud, República y Socialismo.

     
  2. àngels

    8 Setembre 2010 at 17:48

    Antonio, si no hs leído otros trabajos de Toni barabrà, creo que te gustarán. O en su blog o en Dempeus, pero vale la pena seguirlo. Un abrazo fuerte!

     

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