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El aborto ¿derecho o delito?

14 març

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El amigo y médico Antoni Barbarà Molina publicó en catalán estas reflexiones con el título L’avortament, dret o delicte?. Por la amplia documentación utilizada y las reflexiones propias del Dr. Barbarà sobre el tema, estoy convencida que merece la pena darle la máxima difusión

.

La Ley .- 2010 ha sido un año histórico en cuanto a tema del aborto. El 24 de febrero del 2010 se aprobó finalmente en España el texto de la nueva Ley de Aborto. Era el final de una larga y tortuosa tramitación. Se votaba una enmienda a la totalidad de la ley presentada por el PP, con 132 votos contra el veto, 126 a favor (PP), y 2 abstenciones (CC). Quedaba pues rechazado el intento parlamentario de «abortar» la Ley. El nuevo texto se publicó en el BOE (4-3-10) y entró en vigor a los 4 meses, el 5 de julio de 2010.

Los hechos .- Hasta aquí la legislación vigente era de 1985. Al margen del contexto jurídico las cifras de abortos en España, según registros oficiales, son contundentes: 112.138 IVEs (Interrupciones Voluntarias del Embarazo) de las que 6.273 correspondenen el 2007 a menores de 18 años (y 500 a menores de 15 años). En el 2008 se incrementa un 3’27%, alcanzado la cifra de 115.812, y 10.221 menores entre 15 y 18 años. Una realidad incontrovertible de un impacto que liquida cualquier tratamiento superficial o negacionista del fenómeno social que suponen los embarazos no deseados y sus consecuencias. Pero, además de la descripción, sostenida con abundante bibliografía, hay que detenerse en algunas reflexiones pertinentes:

1 .- ¿En qué medida han podido afectar a la laicidad, positiva o negativamente,los diferentes aspectos que regula la nueva ley de reproducción sexual?

Se puede constatar una sostenida evolución del “clima sociológico”, del estado de opinión pública, en el sentido de una progresiva impregnación de valores de laicidad. Una cierta pérdida de autoridad del imperativo nacional-católico, una racionalización de los comportamientos. Asistimos a cambios en la línea de una mayor instalación socio-política de carácter progresista del fenómeno (que habrá que ver si es coyuntural o irreversible y consolidada). Aparecen una serie de aportaciones de gran rigor desde la bioética, y la credibilidad científica: Vamos pasando de la controversia pretendidamente erudita en torno a la determinación del momento exacto en que un embrión debe ser considerado “vida humana soberana” (el famoso “nasciturus”), el debate de la realidad compleja y multidisciplinar que es el embarazo no deseado, y su interrupción. De hecho disponemos de aportaciones académicas muy valiosas que afirman que el momento en que puede considerarse humano un ser no puede establecerse mediante criterios solamente científicos. El conocimiento científico puede clarificar características funcionales determinadas, pero no puede afirmar o negar si estas características confieren al embrión la condición de ser humano, tal como se aplica a los individuos desarrollados de la especie humana. Esto entra en el ámbito de las creencias personales, ideológicas o religiosas.

La nueva ley representa globalmente un avance de importancia en el ejercicio del derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo. Un aspecto que considero muy relevante es la garantía que ofrece sobre cuestiones como la formación profesional médica y cívica, y la educación sexual.

Ese texto legal tuvo que superar nuevas trabas, ya que el 30 de junio 2010 el Tribunal Constitucional admitió a trámite una alegación de inconstitucionalidad del Partido Popular, que finalmente rechazó con fecha 14 de julio.

Sin embargo aún quedan aspectos discutibles, cuando no restrictivos o manifiestamente mejorables. Veremos algunos (siempre en mi opinión), pero en definitiva el núcleo central y polémico será el mismo hecho de no haber alcanzado “sacar el aborto del código penal”. Paradójico que las penas previstas para castigar a los profesionales que delincan incluso se incrementan respecto del anterior marco legal y pasan de 3 a 6 años de prisión y a 9 de inhabilitación profesional.

Fuera de la ley, la situación ha experimentado también cambios sustanciales. Uno de determinante: la mejora cuantitativa (aunque todavía no suficiente!) Y cualitativa del uso del preservativo. Hasta llegar a unas primeras y tímidas reflexiones del Papado en el sentido de considerar desde la doctrina católica ciertos casos excepcionales que “justificarían” su uso (casos por cierto muy particulares, discutibles y con un trasfondo reductivo de profilaxis “venérea”). Se ha llegado a una general ridiculización de afirmaciones acientíficas y esperpénticas como la “porosidad” del látex del condón que permitiría el paso infectando de “diminutos” virus como el VIH. Hay que saludar campañas decisivas y sólidas desde la vertiente de Salud Pública y atención asistencial y primaria sobre la necesidad y eficacia del uso del preservativo, tanto en su función profiláctica de prevención de contagios (Sida y ETS) como anticonceptiva.

2 .- ¿En qué medida el debate público creado ha tenido en cuenta los aspectos que importan desde una visión laica?

A pesar de la muy evidente mejora de valores de emancipación y laicidad, se sigue obviando en la base argumental algo que cabe destacar: NO se está preconizando, ni promocionando el aborto. La aspiración final debería ser la despenalización (absoluta) del aborto y su consideración como lo que es: una intervención sanitaria en el sistema nacional de salud, y por tanto con cobertura y acceso universal y sin penalizaciones co-re-pagadoras, ni expulsión hacia la red sanitaria mercantil o privada.

Un vistazo a nuevos elementos paralelos de importancia creciente:

Píldora del día después, y su acceso desde la red de atención primaria y la farmacia sin prescripción obligatoria. Este método abortivo de emergencia (que no anticonceptivo) ha ido ganando predicamento a partir de la accesibilidad vía servicios de asistencia primaria o de urgencias, como de oficinas de farmacia (Decreto de 28 -09-09). Cataluña, que fue pionera en reivindicar este tratamiento al alcance de las necesidades, se ha convertido paradójicamente en la Comunidad más retrógrada con la promulgación de una normativa que pone en manos del dispensador farmacéutico el criterio subjetivo de evaluación de una requerida “madurez” para parte de la solicitante cuando es adolescente. También por la no asunción de su coste y otros obstáculos que pueden retrasar su uso, y definitivamente su eficacia que es muy alta (95%) en las primeras 24 horas.

Píldora abortiva RU -486. Estamos hablando de una nueva opción de IVE farmacológica, de alta seguridad, economía y eficiencia. Y por tanto de una alternativa poco intervencionista y de fácil práctica. En Cataluña apenas se ha empezado a distribuir desde la atención primaria, en 60 casos a febrero de 2011.

Financiación pública versus privada. Aunque la ley lo prevé como norma, las diferentes CC.AA. hacen un despliegue diferenciado y así aparecen propuestas CO-Re-pagaderas con aportaciones “complementarias” por parte de la usuaria que suponen un ataque a la equidad y universalidad del ejercicio del derecho. De hecho un 90% de IVE se están produciendo en centros concertados o privados, aunque un 50% con subvenciones públicas. En Catalunya la paciente debe abonar anticipadamente el coste con posterior aportación, y en pocos meses ha pasado del 24% al 55% con financiación pública.

Confidencialidad de la mujer. A pesar de la normativa que prevé garantías de confidencialidad hay situaciones donde esta no se respeta y aparecen datos públicos de las usuarias del servicio. Así sucede en Murcia, con repercusiones legales en curso.

Objeción de conciencia sanitaria, por parte de los profesionales. Este ha convertido en un terreno básico en todo este debate. Médicos y colectivos, incluso servicios y centros sanitarios, hacen uso del “derecho” de la cláusula de conciencia para negarse a la práctica de IVEs (Interrupciones Voluntarias del Embarazo). En algunas realidades territoriales esto representa, en la práctica, la imposibilidad material del aborto. Tan conflictivo ha resultado el tema que ha obligado incluso a la promulgación de normativas reguladoras de dicha “objeción” en el sentido de lo que recogía el Manifiesto de Sevilla de 5 de noviembre 2010 sobre ética y deontología médica cuando habla de una objeción siempre “individual”, no de centro, y que no acabe impidiendo el ejercicio del derecho.

3 .- ¿Qué peso han tenido las manifestaciones sociales, a favor y en contra, en la redacción de esta ley?

La situación es bastante diversa en el territorio español, en función de cada gobierno autonómico. Así podemos encontrar comunidades como Navarra donde NO se practicas IVEs, o Baleares o Asturias donde se atienden de forma eficiente y pública. La otra determinante es a menudo la titularidad del centro sanitario. En Catalunya, Hospitales como el St.Pau de Barcelona o el General de Granollers, con presencia religiosa, han sido reticentes a la práctica.

– Aportaciones del mundo científico: Fue muy importante que en plena lucha ideológica de la jerarquía eclesiástica contra el derecho de las mujeres, un grupo de personas que se dedican a la ciencia presentaran un Manifiesto denunciando las interferencias religiosas en el periodo de deliberación por el apropiación que hacían de la ciencia legitimando opciones sectarias o partidarias. El Manifiesto de los científicos decía textualmente que “con base en los datos científicos disponibles sobre las etapas del desarrollo embrionario… la interpretación y difusión han de estar exentas de influencias ideológicas o creencias religiosas. Por ello, denunciamos el reiterado uso del término científico al referirse a opiniones sobre las que ni la Genética, ni la Biología Celular ni la Embriología tienen argumentos decisorios. Los científicos, como el resto de los ciudadanos, tenemos la libertad de adoptar en función de nuestras ideas y creencias, actitudes o posturas personales pero consideramos importante evitar que confundan a la sociedad, contaminando problemas de carácter social, y por tanto de convivencia , con argumentos a los que la Ciencia no otorga legitimidad. “

Y otros elementos:

Crispación y radicalización de sectores ultraconservadores y nacional-católicos integristas, así como de otras iglesias sectarias y fundamentalistas. Ha sido el verdadero meollo de las concentraciones masivas en Madrid (03/29/2009 y 17/10/10) de signo político como religioso. El discurso ha llegado a casos extremos como el del Obispo de Granada que propone excomulgar todos los diputados/as que votaron a favor de la ley (haciendo excepción del Rey que la firmó “por motivos del cargo”).

– Movilizaciones del movimiento feminista y de derechos humanos,
junto con organizaciones y fuerzas políticas del espectro de las izquierdas y de posiciones alternativas y / o críticas con el sistema. Vinculación del derecho a disponer del propio cuerpo, y por tanto al aborto, como un elemento de reivindicación social y feminista, anti-patriarcal de lucha por las condiciones de vida y trabajo de la mujer. Adscripción y trabajo de la red reivindicadora de equidad desde asociaciones gays /lesbianas /transexuales y dentro de un proceso sostenido de “normalización” y aceptación social coherente (y huyendo de lo patológico o la exclusión social) de la legitimidad de las diversas orientaciones sexuales.

Posicionamiento cada vez más claro y explícito en los programas electorales y compromisos de gobierno de los partidos políticos no confesionales, más progresistas y de izquierdas. Apoyo de agentes sociales y en especial de los sindicatos de clase con decididas estructuras y programas específicos.

Agitación sociopolítica permanente, de cultivo electoral sobre todo por parte de las derechas con apoyo explícito de la jerarquía eclesiástica. Hemos visto diferencias territoriales y culturales dentro del Estado con este trasfondo. Constatar un mantenimiento conceptual del aborto como algo erróneo, pecaminoso, de “desvío”, con expresiones tanto ilustrativas como los 3 días de reflexión previa (¿de arrepentimiento?) a que obliga la norma, o el polémico informe y consulta a padres o tutores en el caso de menores de 16 y 17 años.

– Instrumentos de intervención:
Universidades de filiación religiosa (Navarra, Deusto), entidades docentes de adscripción ideológica, asociaciones médico-corporativas, organizaciones religiosas y para-religiosas, medios de comunicación de la red eclesiástica y la Conferencia Episcopal (cadena COPE), beligerancia extrema en debates mediáticos … Casi no encontraremos ninguna entidad ni instrumento social que sea “neutral” en el tema.

No existe la neutralidad en la formació y práctica de valores y objetivos morales y éticos. Más allá de su inevitable impregnación política o técnica, estamos ante un tema ineludiblemente ideológico y social, y es justo y necesario señalarlo e intervenir desde la participación honesta, plural y democrática… y por tanto desde la LAICIDAD.

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1 comentari

Publicat per a 14 Març 2011 in Gènere, Salut

 

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One response to “El aborto ¿derecho o delito?

  1. jesús

    15 Març 2011 at 0:39

    NO SÉ QUE OS PARECERÁ ESTE ARTÍCULO SOBRE EL ABORTO. UN SALUDO. EN revista-utopia.blogspot.com

     

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