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Arxiu d'etiquetes: Austeridad

Stiglitz al Gobierno de izquierdas portugués:

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¿Es posible que existan  márgenes  dentro del sistema para hacer políticas favorables a un crecimiento más equitativo? ¿Es posible incluso “dentro de las limitaciones del euro”?  El premio Nobel de Economia Joseph Stiglitz intervino ayer martes en Lisboa en una conferencia organizada por la Fundación Calouste Gulbenkian  sobre temas claves en un momento de cambio de la política potuguesa, y  ha mostrado “grandes esperanzas” de que el Gobierno de izquierdas portugués liderado por António Costa será capaz de conseguir crecimiento con mayor equidad si utiliza bien el sistema fiscal.

Stiglitz centró su discurso en el tema que más le ha preocupado a lo largo de su carrera: la desigualdad. Y una vez más denunció la política de austeridad como una de las causas de las desigualdades crecientes: “Con la austeridad y el aumento del desempleo, es difícil mantener el crecimiento económico en el futuro, ya que es la destrucción de capital humano productivo”, dijo, y advirtió que “nuestras estadísticas no captan la destrucción del capital humano que se está produciendoen  este tiempo en Europa “.

No pretendo competir com Stiglitz, pero prefiero otra formulación para “capital humano” que refleje mejor el drama del “austericidio”, en especial  en las personas más jóvenes. Los recortes en investigación, educación y formación impiden que ya desde la infancia se niegue el acceso universal  a los servicios públicos que permiten un desarrollo de las potencialidades del ser humano en armonía y que puedan alcanzar, pot tanto, en sociedad y para la sociedad,  el máximo de sus capacidades intelectuales. No es sólo (aunque clave) la desnutrición infantil, especialmente lesiva antes de los cinco años:  también la precariedad vivida como elemento perturbador cotidiano, la ausencia de un futuro tangible donde se pueda esperar (a ratos) ser feliz…. Ha  dejado de tener sentido prepararse para una profesión cuando las personas pobres con trabajo(s) tienen que acudir también, en demasiadas ocasiones, a los comedores sociales…  Hablar en esta barbarie creciente de “capital humano”,  aunque sea para denunciar su destrucción,  me parece tomar prestadas a los peores adversarios principios teóricos que incrementan la confusión (y nos pierden en el camino).  El pleno desarrollo de la igualdad de oportunidades, la necesaria acción social que permita a cualquier joven alcanzar el máximo de sus potencial intelectual, nada tiene que ver con el “capital” aunque se le califique de “humano” y sí mucho con los derechos humanos, nuestro desarrollo como sociedad y un mundo mejor en equidad, en el que se respete a las personas, sus derechos y necesidades, en especial ya desde la infancia.

En cambio, sí estoy completamente de acuerdo con Joseph Stiglitz en no recomendar reducir impuestos a las empresas en todos los ámbitos, no sólo porque no existe evidencia de que con ello crece la economía:  “Todo el mundo siempre se queja de que paga demasiados impuestos, pero con más impuestos se puede invertir en las personas, en la tecnología… y ello es fundamental cuando nos enfrentamos a una situación de emergencia debido a la “enorme incremento en los niveles de desigualdad” que requiere tomar decisiones radicales en el corto tiempo puede revertir la tendencia de las últimas tres décadas y media.

“La desigualdad es una elección. Una elección que no está hecha por los pobres, sino por nuestros sistemas políticos “, dijo, recordando cuáles eran las medidas políticas tomadas en los Estados Unidos durante los años 80 del siglo pasado, lo que llevó al aumento de las desigualdades, tanto de la riqueza y el ingreso como oportunidades.

Y siguió diciendo Stiglitz: “Hemos tomado una serie de decisiones en el último tercio de siglo. El presidente Reagan dijo que mediante la reducción de los impuestos a los más ricos, el pastel sería más grande y por lo tanto la proporción que cada uno tendría derecho sería mayor. Lo que sí sabemos de esta experiencia es que la economía se ha ralentizado y que los únicos que se beneficiaron fueron el 10% más rico, especialmente el 1% más rico “.

Stiglitz repitió varias veces que una política económica que invierte en “dar más dinero a los más ricos y esperar a que vaya rodando hasta los pobres” es una fantasía. Por ello hay que empezar a tomar medidas en el sentido contrario de las que se iniciaron en los EE.UU. en los años 80, y se mostró particularmente crítico en relación a las llamadas reformas estructurales, las políticas de austeridad y los acuerdos comerciales internacionales. “Para los Estados Unidos, esta política ha sido un desastre para el país. Lo que no entiendo es cómo otros países, al ver lo que ha pasado, quieren emular el modelo estadounidense “, dijo, refiriéndose a Europa.

En su discurso, Stiglitz dejó un mensaje final con el que no puedo estar más de acuerdo: “El problema de la desigualdad no es económico, es político”.  Y añadiría: es también ideológico. Y por ello cabe actuar más allá de la economía: en una nueva estructuración de valores que mejoren la convivencia y actúen contra las desigualdades de base.

Ojalá el nuevo Gobierno portugués lo tenga en cuenta.

 
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Publicat per a 2 Desembre 2015 in Economia crítica, Uncategorized

 

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REFERÉNDUM A LA TROIKA: Dramático llamamiento de Alexis Tsipras a la ciudadanía griega.

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Alexis Tsipras ha convocado para el próximo domingo, 5 de julio un referéndum sobre las durísimas condiciones que quiere imponer la Troika (de hecho, seguir imponiendo, sin ninguna piedad) sobre el pueblo griego.

La pregunta será “si” o “no” a las medidas propuestas por las instituciones europeas, dijo Tsipras pasada la medianoche en un mensaje televisado tras una reunión urgente del Consejo de Ministros en el que Yanis Varufakis explicó que “siempre que hacemos una concesión y avanzamos tres cuartos del camino las instituciones hacen justo lo contrario”, a pesar de lo cual había confiado en llegar a un acuerdo este sábado.

Grecia1La oferta de la Troika rechazada por Tsipras y Varufakis significaba una prórroga de cinco meses de su rescate y una financiación total de en torno a 15.500 millones de euros para hacer frente a sus próximos vencimientos de deuda…pero como se explica en el llamamiento, a condición de aceptar nuevas exigencias contra las capas más desfavorecidas de la población, y dejando siempre en abierto el futuro (cada vez más dependiente) de Grecia.

Si se llegara a un acuerdo (cediendo Grecia) el Eurogrupo desbloquearía de inmediato un primer tramo de ayuda de 1.800 millones de euros procedentes de los beneficios obtenidos por el BCE por la compra de deuda griega. Este desembolso serviría para cubrir el vencimiento de más de 1.500 millones que Atenas debe abonar al FMI el próximo 30 de junio y evitar así la suspensión de pagos. El resto de los 15.500 millones se pagaría en tramos a medida que Grecia vaya cumpliendo sus compromisos en materia de reformas, hasta un total de cuatro. Esta cantidad no es dinero nuevo sino que forma parte del segundo programa de rescate pero todavía no se ha utilizado. Presa Grecia en el círculo infernal de la deuda, recibiría préstamos para pagar créditos, mientras aumenta el importe total de la Deuda y empeoran las condiciones de vida de la gente trabajadora. Éste es el llamamiento drámatico de Alexis Tsipras, seguido por la traducción al castellano:

Ciudadanos griegos,

Durante los últimos seis meses el gobierno griego ha estado librando una batalla en condiciones de asfixia económica sin precedentes con el fin de poner en práctica su mandato del 25 de enero:

El mandato para negociar con nuestros socios para lograr poner fin a la austeridad, y para que la prosperidad y la justicia social regresen de nuevo a nuestro país.

Por un acuerdo sostenible que respete la democracia, así como la normativa europea, y que dé lugar a una salida definitiva de la crisis.

Durante las negociaciones, se nos pidió varias veces que pusiéeramos en práctica las políticas de orden acordado por los gobiernos anteriores, a pesar de que los memorandums fueron inequívocamente condenados por el pueblo griego en las últimas elecciones.

Nunca consideramos ceder, ni siquiera por un momento. Ni traicionar vuestra confianza.

Tras cinco meses de duras negociaciones, nuestros socios presentaron una propuesta-ultimátum en la reunión del Eurogrupo que afecta a la democracia griega y sl pueblo griego.

Un ultimátum que contraviene los principios y valores fundadores de Europa. Los valores de nuestro proyecto europeo común.

Se pidió al gobierno griego que aceptase una propuesta que agregará nuevo peso insoportable sobre los hombros del pueblo griego, y que pondrá en peligro la recuperación de la economía griega y la sociedad, no sólo al alimentar la incertidumbre, sino también al exacerbar aún más las desigualdades sociales.

La propuesta de las instituciones incluye medidas como desregular aún más el mercado laboral, recortes de pensiones y nuevas reducciones de salarios para el sector público, así como un aumento en el IVA en alimentos, restaurantes y turismo, al tiempo que elimina las exenciones fiscales de las islas griegas.

Estas propuestas -que violan directamente el acervo social europeo y de los derechos fundamentales al trabajo, la igualdad y la dignidad- demuestran que ciertos socios y miembros de las instituciones no están interesados ​​en llegar a un acuerdo viable y beneficioso para todas las partes, sino en la humillación del pueblo griego.

Estas propuestas ilustran principalmente la insistencia del FMI sobre las medidas de austeridad duras y punitivas. Ahora es el momento en el que las potencias europeas se pongan a la altura de las circunstancias y tomen la iniciativa para poner fin definitivamente la crisis de la deuda griega, una crisis que afecta a otros países europeos, amenazando con ello el futuro de la integración europea.

Ciudadanos griegos,

Estamos frente a la responsabilidad histórica de no permitir que las luchas y los sacrificios del pueblo griego sean en vano, y fortalecer la democracia y la soberanía nacional, y esta responsabilidad pesa sobre nosotros.

Es nuestra responsabilidad en relación al futuro de nuestro país el que nos obliga a responder al ultimátum sobre la base de la voluntad soberana del pueblo griego.

A principios de esta tarde, convoqué el Consejo de Ministros y propuse la celebración de un referéndum para que el pueblo griego pueden decidir. Mi propuesta fue aceptada por unanimidad.

Mañana, el Parlamento celebrará una reunión extraordinaria para ratificar la propuesta del Consejo de Ministros de un referéndum que tendrá lugar el próximo domingo, día 5 de julio. La pregunta sometida a referéndum será si la propuesta de las instituciones debe ser aceptada o rechazada.

He informado al presidente francés, a la canciller alemana, y el presidente del BCE, de mi decisión, al tiempo que voy a pedir una breve prórroga del programa -por escrito- de los líderes de la UE y de las instituciones, para que el pueblo griego pueda decidir sin presiones ni chantajes, según lo estipulado por la Constitución de nuestro país y la tradición democrática de Europa.

Ciudadanos griegos,

Hago un llamamiento a decidir desde la soberanía y la dignidad -como exige la historia de Grecia- si debemos aceptar el desorbitado ultimátum que pide una eterna y estricta austeridad humillante, sin la perspectiva de que en algún momento podamos ponernos en pie, social y económicamente.

Debemos responder al autoritarismo y a la dura austeridad con democracia, con calma y decisión.

Grecia, la cuna de la democracia, debe enviar un rotundo mensaje democrático a la comunidad europea y mundial.

Y yo personalmente me comprometo a respetar el resultado de su elección democrática, sea lo que sea.

Estoy absolutamente seguro de que su elección honor la historia de nuestro país y enviará un mensaje de dignidad a todo el mundo.

En estos momentos críticos, todos tenemos que recordar que Europa es la casa común de todos sus pueblos.

Que en Europa no hay propietarios y huéspedes.

Grecia es, y seguirá siendo, una parte integral de Europa, y Europa en una parte integral de Grecia.

Pero una Europa sin democracia será una Europa sin identidad y sin brújula.

Hago un llamamiento a todos ustedes para actuar en el sentido de la unidad nacional y para que, con templanza, tomemps una decisión digna.

Para nosotros, para nuestras generaciones futuras, para la historia griega.

Por la soberanía y la dignidad de nuestro país.

Ver también Salvar a los bancos o salvar a los griegos…
La web de la auditoría ciudadana de la deuda y el interesante blog de Manuel Ballbé

 
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Publicat per a 27 Juny 2015 in Ciutadania/Política, Europa

 

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Grecia: Fresas y sangre, “austeridad” y esclavitud

Manolada Claro que puede haber algo peor que negar el salario mínimo a los trabajadores agrícolas: dispararles a quemarropa cuando piden sus sueldos atrasados de seis meses, y detenerles si sólo han quedado heridos de levedad o han sido testigos del intento de homicidio (aunque argumenta la policía que el arresto se debe a que ahora han descubierto que carecen de permiso de residencia). Ha sucedido en Grecia, cuando uno de los supervisores de la compañía ha disparado contra los trabajadores, hiriendo a 28. La respuesta de la red ha sido inmediata y se ha iniciado una campaña para no comprar las fresas producidas de la explotación Manolada, teñidas de sangre. Pero, aunque extrema, esta violencia no es un hecho aislado. La sobreexplotación a los trabajadores, inmigrantes o no, se agudiza con la excusa de la crisis y se suma al maltrato o incluso la tortura: en la misma zona del Peloponeso, un bracero egipcio fue golpeado y arrastrado cientos de metros atado a un coche. La culpa: ir a la huelga y reclamar que se les paguen los salarios de hambre que se les adeudan mientras malviven en condiciones de trabajo propias de la esclavitud: jornadas de trabajo agotadoras, sin derechos, sin nigún tipo de seguro.

Ante la presión de sindicatos, organizaciones de izquierda y antiracistas, la policía ya ha detenido al propietario de la empresa que se declara “ajeno a los hechos”. Sin embargo, es famoso en toda la región por la crueldad con que trata a sus trabajadores. Este mismo empresario ya había advertido a los huelguistas que es inútil seguir exigiendo el pago de los salarios atrasados y que es mejor que se busquen otro trabajo. Y eso sucede, impunemente, en la cuna de la civilizada Europa donde la desnutrición, especialmente entre los niños, se propaga como si el país acabara de salir de una guerra terrible (contra la ciudadanía).

Ya han dejado de ser noticia los desmayos de los niños en las escuelas de Grecia: nos estamos acostumbrando a la agonía del hambre. Cada vez más familias tienen dificultades para sobrevivir en el día a día. Se estima que el 10% de los niños de primaria y secundaria pasaron hambre en Grecia el año pasado, y el país se encuentra ahora en el nivel de algunos países africanos. Las escuelas ya no dan almuerzo, y son cada vez más los alumnos que no pueden traerlo de casa ni comprarlo. Alexandra Perri, maestra de Acharnae, afirma que 60 de sus 280 estudiantes sufren desnutrición. Y lo confirma UNICEF para el 2012 en un informe sobre familias griegas con hijos: más del 26% tienen una dieta insuficiente. El fenómeno es muy evidente entre las familias inmigrantes, pero se extende rápidamente a las familias griegas de zonas urbanas.

hambre en Grecia“Las consecuencias del plan de austeridad con el que se pretende combatir la crisis son mucho peor de lo que imaginábamos”, concluyen un equipo de investigadores de la Universidad Aristóteles de Salónica y de la Universidad de Nuevo México. Se han centrado en las condiciones económicas y sociales, el uso de la sanidad y el estado de la salud de la población. De su investigación se desprende que los principales indicadores de salud pública se desplomaron con la introducción de las políticas de austeridad que redujeron de forma drástica los servicios públicos, con las peores consecuencias. Concretamente, entre 2007 y 2009, las tasas de mortalidad por suicidio y homicidio en hombres crecieron respectivamente en un 22,7% y un 27,6%. Y a pesar del efecto adverso de las políticas de “austeridad” se siguen imponiendo más recortes de Grecia: la financiación del Ministerio de Salud se redujo en un 23,7% entre 2009 y 2011, y sin embargo son cada vez más las personas enfermas que no pueden recurrir a la sanidad privada. Dicen los investigadores: “Esperábamos que las políticas de austeridad afectaran negativamente los servicios sanitarios y la salud de las personas, pero los resultados han sido mucho peor de lo que imaginábamos”.

Sólo faltaba ahora que, al socaire del fascismo de Amanecer Dorado, las alimañas de la sociedad se creyeran con derecho a tirotear a quienes exigen sus salarios. Ha llegado la barbarie a la cuna de Europa.

Visto en Contropiano. Y sobre el tema, ver también Dempeus.

 
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Publicat per a 19 Abril 2013 in Economia crítica, Europa, Salut

 

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En (mala) memoria de Margaret Thatcher, reina madre de la austeridad

El legado económico de la Sra. Thatcher, reina madre de la austeridad y la financiarización globales

Michel Hudson y Jeffrey Sommers

Thatcher legacyNormalmente observamos la convención de abstenerse de hablar mal de los que acaban de morir. Pero es lo más probable que la propia Margaret Thatcher no tuviera nada que objetar a un epitafio centrado en el legado económico de su profesado objetivo político: desmantelar “irreversiblemente” el sector público británico. Atacando la planificación central estatal, lo que hizo fue desplazar esa planificación para dejarla en unas manos financieras harto más centralizadas: una City de Londres no estorbada económicamente por la regulación financiera y “libre” de cualquier regulación antimonopólica seria de precios.

La Sra. Thatcher transformó el carácter de la política británica encabezando un gobierno parlamentario democráticamente elegido que permitió a los planificadores financieros desbaratar el sector público con el asentimiento popular. Como su coetáneo, el actor Ronald Reagan, narró un atractivo cuento, cuya trama era la recuperación de la economía. La realidad, ni que decir tiene, resultó en un encarecimiento del coste de la vida y del coste de la actividad empresarial. Pero ese juego de suma cero convirtió las pérdidas económicas en inopinadas ganancias para la feligresía del Partido Conservador en el sector bancario británico.

Al poner con precios de barato en almoneda British Telephone y otros grandes monopolios públicos, dio a entender que los consumidores serían los grandes beneficiarios, y no las grandes entidades financieras. Y al dar a los suscriptores una asombrosa comisión del 3% (basándose en el antecedente de la salida a bolsa de empresas incipientes mucho más pequeñas), la Sra. Thatcher presidió el inicio de la Gran Polarización británica entre el 1% acreedor y el 99% crecientemente endeudado.

So pretexto de combatir a los buscadores públicos de rentas, abrió puertas y ventanas a los buscadores de rentas en el sentido económico clásico del término: rentas del suelo en el sector de los bienes raíces (con ganancias de “capital” hinchadas por la deuda), hasta encarecer la propiedad británica a tal punto, que los empleados que trabajan en Londres se ven ahora obligados a vivir fuera y a viajar en unos carísimos ferrocarriles privatizados para acudir a sus puestos de trabajo. La privatización creó también enormes oportunidades nuevas para las rentas monopólicas dimanantes de los servicios público privatizados, además de posibilitar ganancias financieras predatorias a una banca crecientemente predatoria.

La finanza ha sido la madre de los monopolios al menos desde que los holandeses y otros acreedores extranjeros ayudaron a Inglaterra a constituir la Compañía de las Indias Orientales en 1600, el Banco de Inglaterra en 1694 y otros monopolios comerciales que culminaron en la Compañía de los Mares del Sur en la segunda década del siglo XVIII.

En el momento en que Margaret Thatcher llegó a Primera Ministra, en 1979, Gran Bretaña llevaba un siglo de enormes inversiones en infraestructuras públicas. Los ejecutivos financieros vieron esa imponente estructura de mando como un conjunto de potenciales monopolios transformables en una suerte de munificentes vacas muñideras capaces de suministrar torrentes de efectivo y enriquecer a la alta finanza. La Sra. Thatcher se convirtió en la principal animadora de esta orgía, el mayor y más manirroto regalo del siglo: las ganancias de la City de Londres fueron la ruina de la economía industrial. Los señores británicos de las finanzas se convirtieron en el equivalente de los grandes barones ladrones de los ferrocarriles en la Norteamérica del siglo XIX, la elite dominante que hoy regenta el derrotadero de decadencia que es la austeridad neoliberal.

Su desempeño como Primera Ministra parecía emular el papel de Peter Sellers en Bienvenido Mr. Chance. Era resultona en televisión, precisamente porque su filosofía era una secuencia recosida de fragmentos sonoros simplificadores de complejos problemas sociales y económicos, espástica y palabreramente reducidos a banal psicodrama personal. La habilidad de la Sra. Thatcher para ocultar tras ese telón la gran polarización financiera y económica y la “barra libre” financiera en curso le permitió distraer la atención sobre las consecuencias de lo que Harold Macmillan llamó “la venta de la cubertería de plata de la familia”. Era como si la economía fuera una charcutería familiar de clase media tratando de cuadrar la contabilidad del pequeño negocio de acuerdo con los consejos de su banquero y a costa de unos salarios en proceso de contracción a causa de los precios al alza de las necesidades básicas.

La base del poder de la Sra. Thatcher tenía que ver con el hecho de que la economía de Inglaterra se hallaba en una situación harto más desjarretada que la del resto del mundo cuando ella llegó al gobierno. Durante el Invierno del Descontento de 1979 se desarrolló una tormenta perfecta. Incapaz de evitar que los trabajadores se lanzaran a una escalada de huelgas causante de las mayores molestias al conjunto de la sociedad, el Partido Laborista británico sintió poca necesidad de retrasar la participación de Gran Bretaña en el petróleo del Mar del Norte. Esas inopinadas ganancias subsidiarían una década de desmantelamiento de lo que quedaba de la industria británica. Los Estados petroleros no necesitan ser eficientes. No necesitan industria, ni siquiera empleo.

El Primer Ministro laborista James Callaghan hizo un intento simbólico de enfrentarse al problema pidiendo en 1976 al FMI un préstamo para financiar inversiones industriales tangibles como puente financiero hasta que el petróleo del Mar del Norte pudiera empezar a generar comercio exterior. Pero el secretario estadounidense del tesoro, Bill Simon, le leyó la cartilla. La política del FMI y de los EEUU era suministrar crédito sólo para pagar a los tenedores de bonos, no para levantar la economía real. A Gran Bretaña se le harían empréstitos, sólo si reorientaba su economía de modo que la alta finanza pudiera ponerse al mando de la planificación.

El Reino Unido se convirtió entonces en el niño neoliberal modelo del FMI, instituyendo una ventaja comparativa en materia de finanzas deslocalizadas, lo que terminó culminando en el célebre “planteamiento flexible” de[l laborista] Gordon Brown, que trajo consigo los colapsos bancarios de 2008. En este sentido, el papel de la Sra. Thatcher fue el de una Boris Yeltsin británica, patrocinadora del desmantelamiento y saqueo de siglos de inversión pública.

La Sra. Thatcher accedió al cargo de Primera Ministra en 1979, cuando el juego neoliberal estaba ya en marcha. La “hija de charcutero” pintó los problemas británicos como derivados de la arrogancia del mundo del trabajo organizado. Tocó una fibra sensible cuando los dirigentes sindicales llamaron a una serie de huelgas políticamente suicidas que desbarataron la vida cotidiana y llevaron la lucha más allá del punto que podía soportar el grueso del electorado. La economía británica nunca había estado tan madura para la aplicación de una estrategia del divide y vencerás.

La guerra de clases –tal era el nuevo giro operado en la situación— apuntaba a los trabajadores en su calidad de consumidores y deudores, no de empleados. La industria nacional británica fue repetidamente golpeada, y las fábricas fueron cerrando una tras otra en todo el país (pasando las más exitosas a emprendimientos de bienes raíces gentrificados).

La Dama de Hierro estaba convencida de estar reconstruyendo la economía inglesa; en realidad sólo parecía más rica merced a la banca forajida londinense. El daño causado en todo el mundo por esa economía financiarizada ha sido inmenso. Al “liberar” dinero nacional de las restricciones de las autoridades fiscales, el Oriente Próximo frenó buena parte de sus proyectos de desarrollo industrial. Después de 1990, el bloque soviético fue desindustrializado para convertirse en una economía petrolera, gasística y minera. Y en el caso británico, billones de dólares de ingresos fiscales globales, que podrían haberse empleado en el desarrollo industrial y social, se desviaron a Londres, en donde el Reino Unido recogió los honorarios dimanantes de esa barra libre. A despecho de su admiración por Milton Friedman –famoso por su afirmación de que “nada es gratis y no hay nada parecido a una barra libre”-, la Sra. Thatcher hizo todo por reorientar la economía británica a modo de inmensa barra libre al servicio de los ejecutivos financieros de todo el planeta.

¿Qué llegó a entender realmente la Sra. Thatcher de un sector financiero al que nunca se propuso intencionadamente favorecer? Nunca expresó arrepentimiento respecto de sus políticas ni del modo en que esas políticas allanaron el camino para que el Nuevo Laborismo pudiera dar –con botas de siete leguas— el siguiente paso en punto a dotar al complejo financiero de la City de Londres del enorme poder que ha permitido a la desregulada banca privada actuar como catalizadora de un desplome financiero tras otro, llevándose por delante al conjunto de la economía británica.

Cuando la Sra. Thatcher llegó al gobierno, 1 de cada 7 niños ingleses vivía en la pobreza. Al final de sus reformas, ese número había crecido a 1 de cada 3. Polarizó al país con una estrategia de “divide y vencerás” precursora de Ronald Reagan y, más recientemente, de políticos norteamericanos como el gobernador de Wisconsin Scott Walker. El resultado de su política fue la congelación de la movilidad ascendente hacia la clase media que irónicamente creía estar promoviendo con sus acciones de gobierno.

Los mandarines mediáticos de todo el plantea parlotean sobre su papel como “salvadora” de Gran Bretaña, no de su papel en el endeudamiento de la misma: destruyó la economía para salvarla. Su ejercicio del poder marcó una época histórica dejando planteado el paradójico enigma que viene marcando las políticas neoliberales desde los 80: ¿cómo consiguen los gobiernos alimentar y robustecer a los cleptócratas financieros en un marco de poder basado en el asentimiento popular?

Eso sólo puede lograrse violando el primer supuesto de la política liberal clásica: los votantes tienen que estar suficientemente informados para entender las consecuencias de sus acciones. Eso quiere decir que los gobiernos deben abrazar una perspectiva de largo plazo.

Pero las finanzas siempre han vivido en el corto plazo, y en ningún lugar del mundo son las finanzas más cortoplacistas que en Gran Bretaña. Nadie ilustró mejor esa perspectiva estrecha de miras que Lady Thatcher. Su retórica simplista inspiró a un rebaño de simples, empeñados en combatir al conocimiento con sentido pretendidamente común.

Acaso no del todo simple, sino simplemente oportunista. Como santa patrona sin títulos del Nuevo Laborismo, la Sra. Thatcher se convirtió en la fuerza intelectual inspiradora de su sucesor e imitador Tony Blair en punto a culminar la transformación de la política electoral británica para movilizar el asentimiento popular a fin de permitir al sector financiero privatizar y desbaratar las infraestructuras públicas británicas, convirtiéndolas en una amalgama de monopolios privados. Por esa vía, el Reino Unido pasó de ser una economía productiva real a convertirse en una economía hurgadora en el basurero de las rentas mundiales a través de sus bancos deslocalizados. Al final, no sólo se hizo un gran daño a Inglaterra, sino al mundo entero, propiciando la huída de capitales de los países en desarrollo hacia los puertos seguros de la banca londinense. Ahora, los gobiernos de todo el mundo se declaran en “bancarrota”, mientras sus oligarcas son cada vez más ricos.

Michael Hudson es un reconocido analista económico norteamericano, con amplia experiencia en Wall Street. Sus dos últimos libros son The Bubble and Beyond (La burbuja y sus secuelas) y Finance Capitalism and Its Discontents (El capitalismo financiero y sus críticos). Jeffrey Sommers es profesor asociado de economía política en la Universidad de Wisconsin-Milwaukee y profesor visitante en la Escuela de Economía de Riga. Publica artículos regularmente en Financial Times y The Guardian, entre otros medios.

Traducción para www.sinpermiso.info: Mínima Estrella

 
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Publicat per a 14 Abril 2013 in Economia crítica, Europa

 

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Vamos PORTUGAL! HOJE SIM! (hoy sí, hoy también)

2 março

Primero entraron en el Parlamento, contra la austeeridad de la troika. Hoy, o povo de Portugal ocupa las calles y plazas. Abril sigue vivo!!! Y que se lixe a troika!!!!

 
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Publicat per a 2 Març 2013 in Europa

 

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La U.E. se empecina en la austeridad-esclavitud, hasta el estallido final

En espera de que Merkel aterrice en España, podemos empezar a hacernos una idea de lo que nos espera viendo cómo se aprieta de nuevo el dogal en torno al cuello de Grecia.El día que sabemos que en agosto también ha aumentado el desempleo en España, tras cuatro meses a la baja la cifra de desempleados registrados crece en 38.179, hasta los 4.625.634 y los cotizantes se reducen en 136.762.

La “austeridad” que nos impone el PP nos lleva al abismo, y nos acerca cada vez más a la situación de Grecia. Según Público  la tasa de desempleo en Grecia se situó en mayo en el 23,1 % de la población activa (54,9 % en el caso de los menores de 25 años) y el poder adquisitivo de los trabajadores griegos, según calculan los sindicatos, ha retrocedido tres décadas.

La contradicción ha llegado al máximo. Al pedir la TROIKA políticas de mayor flexibilización para Grecia, está de hecho imponiendo la rigidez de la esclavitud. Con un paro creciente, proponer que la semana laboral aumente de cinco a seis días no significa sólo mayor paro y un descarado incremento de lo que Marx llamó “plusvalía absoluta”, sino una nueva burla sangrante a los derechos laborales y a la civilización. Quieren matar la democracia en el mismo país donde nació. Y donde los filósofos empezaron a reflexionar sobre labor, trabajo y la política, quieren reinstaurar oficialmente la esclavitud y el fin de cualquier forma de políticas democráticas (que de forna vergonzante ya forman parte del sistema de producción en muchos países “suminsitradores” de la gran metrópoli neoliberal) .

El diario económico Imerisia lo confirma:  La Troika propone no sólo aumentar la semana laboral a seis días y reducir el descanso mínimo entre turnos de trabajo a once horas, sino también  eliminar  las restricciones a los cambios de turno de mañana y de tarde según las necesidades del empresario, y reducir a la mitad la indemnización por despido y el plazo del empresario para notificar la rescisión de contrato. También pretende que disminuya la contribución al Fondo de la Seguridad Social que pagan las empresas por cada empleado, a pesar de que ha disminuido considerablemente lo que el Estado recauda .

La aceptación o no de estas condiciones draconianas podrán incidir, según el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, en la decisión que no se tomará hasta octubre “sobre el próximo tramo de ayuda de 31.500 millones de euros y la viabilidad del programa de ajuste griego que, como se reconoce abiertamente en las capitales, está descarrilado por el parón que se produjo a raíz de las complicadas elecciones y la formación de Gobierno”.

Al respeto de esta nueva vuelta de tuerca de una austeridad formada a partes iguales por sadismo e ideología (nunca por motivos económicos razonados y razonables), me parece interesante recordar esta entrevista hecha a Thomas Coutrot, co-presidente de Attac- Francia, miembro de la Fundación Copérnico y uno de los “economistas aterrados”. De forma tan  lúcida como pesimisma, Coutrot afirmó que la política de austeridad conduce inevitablemente a la desintegración de la Unión Europea.
Según el economista de ATTAC, después de la reunión de Merkel y Hollande con Samaras y su negativa a ampliar el plazo de cumplimiento de los compromisos griegos:
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“Está claro que el Gobierno francés comparte los objetivos y políticas del gobierno alemán. No hay ninguna diferencia entre los dos. Desafortunadamente, no hay ambigüedad. Se está empujando a Grecia hacia un rincón. A pesar de que el gobierno griego de Samaras fue elegido después de que prometiera al pueblo griego la renegociación del memorandum,  los líderes franceses y alemanes vetan de forma clara reconsiderar  cualquier aspecto del mismo.”

Preguntado Courtrot sobre si esto puede significar que Grecia deba abandonar la zona euro,  y que quizá  España y Portugal se encuentren en una situación parecida, responde: “Es más que probable. Se conduce a Grecia en una situación imposible, en términos macroeconómicos. Y  en Grecia actúan los mismos mecanismos que encontramos en España y Portugal, pero también en Italia y Francia. De hecho es un engranaje y una cuestión de tiempo, pero si no se  reabsorbe rápidamente con políticas de cooperación la brecha de competitividad entre Alemania y los demás países de la Eurozona, el área del euro va a explotar.”

En opinión de Coutrot, la Europa de la austeridad no es viable. Y sigue afirmando, de manera rotunda:

“Así que los pueblos de Europa están condenados a vivir en una Europa que va a estallar porque no hay posibilidad de mantener la UE de las políticas actuales. Para nosotros (Attac) el diagnóstico es claro: más austeridad conduce inevitablemente a la desintegración de la Unión Europea, al colapso del euro y al colapso posterior de la Unión Europea por razones políticas y económicas.  El gobierno de François Hollande se ha metido en un callejón sin salida, a pesar de que, en la campaña electoral, dijo exactamente lo contrario.”

Para hacer frente a esta situación. Coutrot concluye diciendo que: “La respuesta a la crisis europea debe ser una respuesta europea. Los movimientos sociales no pueden limitarse a resistencias nacionales, por necesarias que sean… Pero que no bastan. Urge que los movimientos europeos construyan y se encuentren en luchas comunes. La iniciativa tomada por nuestros compañeros italianos de convocar una asamblea general de movimientos sociales europeos en Florencia el 15 de noviembre es una iniciativa decisiva. Esta iniciativa permitirá, por primera vez en Europa, que puedan coordinarse todos los movimientos sociales que quieran -y creo que son muchos-   para plantear un número limitado de reivindicaciones comunes y  lanzar campañas muy fuertes, en los diferentes países, hasta  hacer frente a las políticas suicidas de la UE.”

 
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Publicat per a 4 Setembre 2012 in Europa

 

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El FMI y el bombero pirómano

España arde y el Fondo Monetario Internacional se encarga de que los fuegos no se apaguen. Fuegos reales y fuegos financieros, tan devastadores los unos como los otros, y mortales ambos de necesidad.

El FMI anda por medio, ejerciendo -como casi siempre- de bombero pirómano. El grado de cumplimiento de las recomendaciones de “austeridad” del FMI es tal, que buena parte de lo que proponían para el informe anual (aprobado el 9 de julio) ya ha quedado desfasado. Y, como ya sabíamos, sus efectos repercuten sin piedad en los más necesitados: Según datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística, el REpago farmacéutico elevó el coste de los medicamentos en un 12,8% en julio con respecto al mismo mes de 2011. Dado el consumo necesario de medicamentos (más caros por el REpago), su mayor precio ha influido en el Índice General de Precios (IPC), que se incrementó hasta el 2,2% (tres décimas más que en junio). Esto significa muchas dificultades para cubrir las necesidades vitales de muchas familias…. pero desde el FMI se considera que esta subida de precios -más el incremento del déficit provocado por la subida del “precio del dinero”, que son los tipos de interés a la que nos prestan los bancos con usura- no puede ser obstáculo para que a partir de setiembre se aplique la subida del IVA.

¿Verdad que no se entiende nada? Usando el sentido común, ¿no parecen las recomendaciones del FMI  demasiado contradictorias? (Tan contradictorias, por ejemplo, como que sea Andrés Ollero, un magistrado antiabortista, miembro del Opus Dei, quien ‘herede’ el recurso del aborto en el Constitucional…) Pero todo se entiende si vemos al FMI como es: en funciones de bombero pirómano, quemando nuestra economía real para alentar la supervivencia de la economía especulativa y financiera….

Estamos viviendo, como Alicia, en el otro lado del espejo, la lógica incivil de la explotación en masa del siglo XXI regida por reinas de corazones y sombrereros locos… Digan si no es de orates que el FMI siga recomendando al Gobierno que distribuya “palos” y “zanahorias” entre las CCAA, pero poniendo más ración de “palos”… El surrealismo del consejo  se tiñe de amargo sarcasmo cuando sabemos que las CCAA destinan la mayor parte de su financiación a educación y sanidad. Seguramente por eso en la Comunidad Valenciana (esa en la que el PP arrasa, también por los interesados consejos de otro bombero pirómano, Bernie Ecclestone que se aseguró llenarse los bolsillos gracias a Rita Barberà y el gürteliano Paco Camps) se tapian los accesos al hospital de Llíria cuando estaba ya muy próxima su inauguración.

Según el FMI (y como aviso para la gran intervención que se avecina) hay que poner a las “regiones” bajo la administración nacional, y eso debería aplicarse “tan pronto como las leyes lo permitan”. Si me lo permiten, y como cosa propia, que el próximo 11 de setiembre en Catalunya la gran reivindicación unitaria sea el “pacto fiscal” demuestra, a mi modo de ver, la contagiosa debilidad neuronal del “govern dels Millet” y  hasta que punto la sinrazón puede convertirse en epidemia…

Pero volviendo al FMI,  ¿qué nos recomienda sobre las inhumanas tasas de desempleo? Pues lo considera muy preocupante e “inaceptablemente alto, especialmente para los jóvenes”, pero aconseja de momento no hacer políticas de creación de empleo. Seguramente porque, en su lenguaje, ninguna política de “activación” del mercado laboral que realmente cree puestos de trabajo les interesa de verdad. En cambio, sí que se mantenga un paro en cifras abrumadoras para que los salarios sigan bajando, la población pierda capacidad de resistencia, y aumente así una “competitividad” más propia de los mercados de esclavos.

Para acabar de entender lo que se pueda de todo el disparate, es hoy absolutamente imprescindible leer el texto de Juan José Millás sobre la diferencia entre la economía real y la financiera. De hecho, con sólo hacerlo ya habrán aprovechado el día –y cosechado la mala leche suficiente para ir aguantando hasta este otoño caliente que se está larvando y que (esta vez sí)  tiene que poner todas las cartas sobre la mesa.  Millás nos adelanta estas definiciones, entre otras citas importantes:

“La economía financiera no se conforma con la plusvalía del capitalismo clásico, necesita también de nuestra sangre y en ello está, por eso juega con nuestra sanidad pública y con nuestra enseñanza y con nuestra justicia al modo en que un terrorista enfermo, valga la redundancia, juega metiendo el cañón de su pistola por el culo de su secuestrado”.

“La economía financiera es el enemigo de clase de la economía real, con la que juega como un cerdo occidental con el cuerpo de un niño en un burdel asiático”.

¿Les parece demasiado cruel la imagen literaria? Pues para nada.  Ayer mismo, la Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad de Madrid  daba a conocer una nota en la que se denunciaba que en Grecia  -cuyo gobierno sigue fielmente los consejos del FMI y de Berlín y comulga religiosamente con las ruedas de molino de los dogmas neoliberales- han dejado de operar a pacientes por falta de dinero, y que el Sistema Santiario griego, al borde de la quiebra, simplemente abandona a su suerte a todos aquellos enfermos de cáncer que no pueden pagarse el tratamiento.

 

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De izquierdas y derechas, privatización de lo público… y metros de eslora

Hace ya algunos meses unos jóvenes vinieron a casa para conversar sobre política, economía, sociedad… Tenían interés en registrar cómo interpretamos la realidad algunas personas que nos esforzamos por valorar los procesos de cambio, por hablar desde el 15-M hasta las consecuencias de la crisis para la salud, por discutir sobre la vertiente más social y humana de la ecología y por insistir en la necesidad de lucha “desde el otro lado del espejo” o, para decirlo sin recursos literarios, rompiendo muros, del lado de las personas, con la mayoría de la sociedad. Han entrevistado ya a numerosos amigos y amigas, como podeis ver en la lista de entrevistas. Este fin de semana le ha tocado el turno a mi entrevista:

El video dura poco más de 14 minutos, pero con los amigos de Mecánica del Muro hablamos durante un par de horas de derechas e izquierdas, mineros y luchas obreras, distorsión del lenguaje y “soberanía” nacional en tiempos de neoliberalismo. Conversamos (a veces apasionadamente) de políticas del miedo, austeridad y la solidaridad necesaria… y de un 1% de la población cada vez más rico y más enfermo de codicia.

Sigan ustedes a Mecánica del Muro y vean sus trabajos. Estoy segura de que no perderán el tiempo.

 
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Publicat per a 30 Juny 2012 in Benestar, Economia crítica

 

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Si gana SYRIZA empieza el fin de las políticas de austeridad

Dentro de poco sabremos las primeras estimaciones de las elecciones griegas, pero ya ayer hablaba del artículo que el Financial Times Deutschland publicó aconsejando “resistir al demagogo” (Alexis Tsipras) y rechazar el Partido de Izquierda Radical SYRIZA. En cambio, la publicación conservadora aconsejaba votar por la (vieja)Nueva Democracia de Samaras. Parecía que no se podía ir más lejos en la campaña impresionante de miedo y chantaje contra el derecho democrático de la ciudadanía. Pero no era así, aún se podían transgredir más las formas. Por ejemplo, leo en The Guardian que tanto Angela Merkel como el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, han pedido a los griegos que voten de “manera correcta”. Esta intervención directa en el proceso democrático de un Estado soberano sigue a un gran número de amenazas y rumores, secretos y mentiras, diciendo a la gente que si votan a favor de Syriza, el país será expulsado del euro y las catástrofe que sufrirán será incalculables.

¿Por qué nadie parece indignarse con esta intromisión? Según The Guardian, la razón es simple: Si los griegos votan un gobierno de Syriza, la UE y el FMI tendrán que cambiar drásticamente las políticas de austeridad que han creado los desastres económicos que padecen distintos países GIPSI en Europa, y una auténtica crisis humanitaria.

El pasado 6 de mayo, Syriza dio el salto en las urnas del 4% al 17%, mientras que la Nueva Democracia y los partidos del Pasok, que había alternado en el gobierno con un total combinado de 80% de los votos en los últimos 40 años, se desplomaron. El 7 de mayo, algunos alemanes “bienpensantes” tuvieron que empezar a admitir que los griegos habían sido castigados de manera desproporcionada, y que las políticas de austeridad no funcionaban y debían mitigarse. Hoy, 17 de junio, la victoria Syriza sería la primera derrota de la austeridad en Europa y sus repercusiones irián más allá de la Unión Europea.

Estos son los resultados de la política de austeridad que han tenido que admitir los “expertos” del FMI: más del 20% de contracción de la producción en cuatro años, el 22% de desempleo y 54% de desempleo juvenil, un incremento de 24 puntos en el índice de pobreza, y una reducción del 50% en los sueldos y pensiones de los funcionarios. El segundo memorandum afecta también al sector privado con la abolición de la negociación colectiva y otras protecciones básicas de la legislación laboral, reducicción del salario mínimo y de las prestaciones de desempleo hasta un 32%.

The Guardian ha documentado también la catástrofe humanitaria: Comedores de beneficencia para la clase media, un gran incremento de personas sin vivienda y un salto enorme en la incidencia de las enfermedades mentales y suicidios diarios. Junto a ello, la falta de medicinas básicas, pacientes con cáncer que no encuentran la medicación que necesitan ni en las farmacias ni en los hospitales, que no pueden atender a las personas enfermas por falta de suministros básicos.

Lo que se decide este domingo no es la opción entre el euro y la dracma, sino entre la continuidad de las políticas de austeridad (que no tienen nada que ver ni con el déficit ni con la Deuda: son sólo una excusa para desmantelar las políticas de bienestar y hacer, de lo que es de todos, el botín de unos cuantos) o la salvación de la mayor destrucción que un pueblo haya experimentado en tiempos de paz.

El manifiesto con el que Syriza se ha presentado a las urnas promete una inmediata derogación de todas las leyes promulgadas por el gobierno griego después de los rescates y que en algunos casos van incluso más allá de lo exigido por la “troika”. Después de eso, iniciarán negociaciones para conseguir una reducción sustancial de la deuda, seguida por una moratoria en el servicio de la misma, hasta que la economía vuelva a crecer.

En una medida altamente simbólica, el salario mínimo y las prestaciones por desempleo volverán a sus niveles anteriores a la austeridad.

Explica The Guardian que a lo largo de la historia, las revoluciones han tenido éxito cuando un sistema se vuelve históricamente obsoleto. El colapso de la élite política griega es un ejemplo clásico de cómo la necesidad histórica se combina con el deseo popular de un cambio radical. Si Syriza gana este domingo, un nuevo tipo de socialismo habrá entrado por la puerta grande en la escena europea.

Pero ¿por qué votan a Syriza personas que nunca han pertenecido a la izquierda? La respuesta se encuentra en la resistencia popular de los últimos dos años, en particular las ocupaciones de Syntagma y otras 60 plazas en toda Grecia. La multitud de las plazas estaba formada por amplios sectores sociales, con un deseo común de deshacerse de la corrupción y las políticas de austeridad que profundizaban en el desastre.

Gente de SYRIZA ha participado en las ocupaciones, sin tratar de liderar o dirigir. Syriza es, de hecho, una coalición de 12 grupos con igualdad de derechos en la formulación de políticas, donde se permiten los desacuerdos. La organización interna de SYRIZA es muy cercana a la democracia directa de las plazas. Y lo que sucedió es muy simple: el 6 de mayo, toda la ciudadanía que estaba en las plazas acudieron a las mesas de votación… y votaron masivamente por Syriza. Así es, también, como se producen las revoluciones.

Hoy, domingo, los griegos tienen una cita con la historia. Y la victoria de Syriza puede ser el principio del fin de la tragedia griega y un mensaje de esperanza para el resto del mundo.

 
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Publicat per a 17 Juny 2012 in Europa

 

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Josep Fontana y la “austeridad” depredadora

El pasado domingo (dia 3) agradecía en la VI Assemblea d’Euia, y en nombre de Dempeus, que frente a los desmanes a los derechos y a la sanidad que se estaban haciendo en nombre de la “austeridad”, desde la política se hiciera también pedagogía de la verdad y de la resistencia, explicando que esta “austeridad” que nos están imponiendo tiene mucho más que ver con una ideología reaccionaria que no con la economía.  Irónicamente, había que agradecer al gran tinglado de Bankia que hubiese demostrado hasta qué punto pueden intentarse encontrar miles de millones euros para salvar las estafas financieras próximas al PP…. mientras se imponía la cruda “austeridad” que nos dejaba sin derechos ni servicios sociales. Se desmontaba la mentira de que “no hay dinero”, de que el déficit y la Deuda son tabúes (porque de hecho sólo lo son para dejarnos sin servicios públicos).

Ayer pude comprobar, de nuevo, que personas con una credibilidad indestructible explicaban con mucha más profundidad y detalle lo que sólo pude esbozar en el Plenario. Me refiero al artículo que publicó Josep Fontana en Lamentable.org y del que les traduzco los párrafos fundamentales. Con ello quiero difundir sus ideas, pero también denunciar esa “neolengua” que se apropia de conceptos ajenos (como “austeridad”, un término propio de la la gente trabajadora y absolutamente reñido con los comporamientos de las élites financieras) para convertirlos en instrumentos de engaño y explotación.

Fontana se pregunta para qué sirve la política de austeridad cuando ha demostrado ser tan negativa en términos de promover el crecimiento económico, y recuerda que el Fondo Monetario Internacional ha hecho recientemente un estudio sobre 173 casos de austeridad fiscal registrados en países avanzados entre 1978 y 2009 y muestra -como ya sabíamos incluso antes de que hiciera públicas sus conclusiones- que las consecuencias han sido contracción económica y aumento del paro.

En palabras de Josep Fontana:

¿Para qué sirven, pues, las políticas de austeridad, si no es para estimular el crecimiento? Michael Hudson, profesor de la Universidad de Missouri, sostiene que sus objetivos inmediatos son los de conseguir, con el pretexto de las urgencias financieras, una reducción de los salarios, de la cobertura sanitaria y de las pensiones de los trabajadores. Los objetivos de la política de austeridad, añade, van más allá de la economía, se trata de “un golpe de estado oligárquico en que los impuestos y el control de los presupuestos están pasando a manos de unos ejecutivos nombrados por el cártel internacional de los banqueros”.

El mismo mensaje se ha repetido mucho recientemente, por voces autorizadas. El miércoles 30 de mayo el periódico inglés The Guardian publicaba un artículo enviado desde Madrid por Mark Weisbrot, un economista estadounidense de considerable prestigio, en el que denunciaba que la crisis que se padece en la zona del euro tiene menos que ver con las demandas de austeridad que “con la voluntad de forzar, en especial a las economías más débiles, cambios políticos que los habitantes de estos países no votarían nunca”. Al que añadía que “esto es cada vez más obvio aquí en España”, donde el gobierno del PP ha aprovechado de la crisis para imponer cambios en las leyes laborales y para arrebatar derechos a los trabajadores. La finalidad de esta política, concluye, es debilitar el movimiento obrero como parte de una estrategia a largo plazo de desmantelar el estado del bienestar: “estos cambios no tienen nada que ver con resolver la crisis actual, ni con reducir el déficit del presupuesto “.

Otra contribución esclarecedora nos lo ofrecía Paul Krugman el día siguiente, el 31 de mayo, esta vez desde Inglaterra, en explicarnos que había pedido a políticos y dirigentes económicos británicos por qué se empeñaban en seguir una política de austeridad, cuando ellos no tienen los problemas de los países de la zona del euro al disponer de una moneda propia, lo que les permite obtener crédito en condiciones favorables, a tipos de interés muy bajos (los más bajos desde el año 1702, cuando se comenzó a tener registros de este dato). Krugman nos dice que de entrada contestan con vaguedades sobre la necesidad de ahorrar, al igual que deben hacerlo las familias, hasta que, una vez se les han desmontado estas metáforas insustanciales, acaban confesando la verdadera razón que les mueve: “Debemos disminuir las dimensiones del estado”. Y es que, añade Krugman, el objetivo en Gran Bretaña, como en Estados Unidos, ha sido el de “utilizar el pánico del déficit como una excusa para desmantelar los programas sociales”. Quizás sí, añade, que una vez comprobado el fracaso de la austeridad, se acabará yendo a un plan B que permita restablecer la economía. Pero no hará nada, “porque la recuperación de la economía no ha sido nunca el objetivo, la finalidad de la austeridad es la de aprovechar la crisis, no la de resolverla“.

La desastrosa situación de la economía española en la actualidad la revelan tanto la desconfianza de los inversores extranjeros, reflejada en los tipos crecientes de la deuda española, como los temores de nuestros capitalistas, que evaden su dinero hacia destinos más seguros. Es evidente que en algún momento habrá que recurrir a un plan B y rectificar esta política para recuperar la producción y los puestos de trabajo. Pero ni una recuperación de la economía ni un eventual cambio de gobierno nos devolverán los derechos que nos han tomado. Esto de la austeridad no iba por la crisis, sino para acabar con los avances logrados en doscientos años de luchas sociales.”

Frente a esta urgente necesidad de cambio en profundidad, la sociedad debe tener también su Plan B. Y una buena muestra de que algo empieza a cambiar en serio es poner las cosas en su sitio y los delincuentes en la cárcel. Un Plan B prioritario para  defender los servicios sociales duramente esquilmados. Por ello, apoyo a #QuerellapaRato que consiste en emprender acciones criminales y civiles contra los integrantes del Consejo de administración de Bankia, (más información aquí) y a la campaña “Queremos saber la verdad sobre Bankia”  Comparto los argumentos y objetivos de ambas campañas y ojalá encuentren saludables puntos de colaboración, encuentro y confluencia.

Porque es urgente revertir el sentido del miedo y el pánico, porque es importante recuperar el valor de las palabras y que, por tanto, la austeridad vuelva a ser sólo un comportamiento habitual y optativo (y en ningún caso impuesto por la coacción, el hambre y el sufrimiento) de muchas personas trabajadoras, y no una excusa depredadora de los poderosos.

 

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