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Toni Barbarà y la batalla por el Hospital Clínic: ese oscuro deseo privatizador

Así se reproduce en Dempeus el artículo de Toni Barbarà, secretario de Dempeus per la Salut Pública y publicado originalmente en La Lamentable, y que incide en las ansias privatizadoras el gobierno catalán en el ámbito sanitario en particular… Pero no sólo. CIU quiere dejar bien “atado” su “legado” antes que las urnas les dejen fuera de juego.

imageDesde hace años venimos asistiendo a la teorización/entronización de un pretendido modelo de excelencia sanitaria denominado modelo catalán. Esta fórmula de éxito, según las sucesivas administraciones del sistema, se basaba (además de un contrastado y no tan considerado alto nivel profesional) en un carácter mixto de convergencia (aquí con todo rigor en su acepción) entre lo público y lo privado. Ese modelo sanitario pretendía ser una virtuosa suma de potencialidades empresariales, modernas y eficientes, junto a unos recursos públicos importantes (aunque según dicen de gestión obsoleta y burocrática).

Ha sido la maravilla de los consorcios, las gobernanzas, la locomotora de la simbiosis público (recursos) – privado (lucro). Décadas de praxis y de experiencia elaborada bajo el amparo de un autogobierno convergente que mimaba a los amigos y socios de los Pujol y su casta. Con una base argumental tan perversa como solvente se ejemplarizaba sobre la idoneidad de una gestión moderna y una legislación acorde con los intereses de los nuevos tiempos y del mercado.

Se afeaba en cambio la torpeza de otras comunidades del Estado, especialmente las de Madrid o Valencia, que actuaban desde la autoridad competente, más incompetente, a golpe de compra, talonario y decreto. En Cataluña las cosas se hacían de manera más sutil y la aceptación resignada de las “externalizaciones” y los diálogos y alianzas estratégicas penetraban sin apenas resistencia entre la ciudadanía, ahora convertida en adulado cliente.

Posteriormente, llegaron años de la conocida sociovergencia –PSC-CiU–, continuadora de la obra de 23 años de pujolismo. Nuevas filigranas, más eufemismos, desregulación enfermiza y reglamentos neo-liberalizadores, unidos a ententes y complicidades empresariales, complicidad e impunidad compartida en tantos casos como los que ahora se van destapando a pesar de la omertá de decenios. Épocas de instauración de un verdadero club del negocio sanitario con apellidos ilustres en los consejos de administración públicos y de empresas privadas del sector y de la industria farmacéutica y con inaudita osadía en sus tejemanejes, propiamente llamados en tantos casos: corrupción. La ilustración de lo descrito es tarea imposible en un breve artículo, pero hoy abundan kilos de información y basta con querer acceder a ella.

Así las cosas, en cada caso la norma en el trato era elemental: ¿Amigo, o desafecto? Las carreras profesionales y los laureles tenían premio entre los colegas de clan. Por el contrario, para foráneos y aspirantes funcionaba sencillamente el miedo y el sometimiento. A la vez se practicaba un nepotismo inverso: l@s díscolos e insurrectos veían su presente y futuro más que comprometido. Decenios de privilegio y de liderazgo de élites médicas versus trabajador@s del sector, en especial en el caso del Hospital Clínico que nos ocupa.

El apremio actual y la aceleración compulsiva de normativas para los procesos de instauración de lo privado incrustado en los servicios públicos (léase el paradigma Barna Clínic) se debe a la incertidumbre de un ciclo electoral que se muestra inquietante. Las inmediatas elecciones generales de fin de año, pero aún antes las previsibles y anunciadas autonómicas en Cataluña para el 27 de septiembre, han aconsejado a CiU/Generalitat/ Boi/Mas a acortar plazos, a ir cerrando negocios en gestación, a hacer caja, y atar bien atado todo lo posible ante previsibles reveses electorales.

Ante el dilema del Govern: Acelerar procesos o maquillar recortes, necesidad obliga: ambas cosas a la vez.

Caso Clínic. Antecedentes
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La historia del Hospital Clínic merece una pincelada por su carácter de hospital singular. Emergente desde una titularidad compleja y cambiante. Realidad cívica y cultural de Barcelona, además de referencia sanitaria. Histórico vínculo con la docencia de la Universidad de Barcelona, con la investigación pionera, los trasplantes, con el prestigio bien ganado por sus notables profesores y profesionales, y todo eso de la mano de una tradición de beneficencia y a la par de excelencia.

Pero el Clínic ha sido también escenario de una inveterada pugna entre élites médicas versus trabajadores/as de segunda. Una ilustración de auténtica lucha de clases y entre estamentos, con las honrosas excepciones.

Interesante seguir los cambios de estatus, la llegada de sucesivos gestores y con ellos de nuevas formas de gestión. La sostenida eficacia demostrada para desregular y prosperar lo privado. La implantación creciente de derivaciones, la reordenación racional–RAT– del territorio y los flujos de asistencia. Leer el proceso de privatización que ya no ha cesado y tampoco los intentos de formación de órganos de gestión con presencia privada-empresarial. En el curso de la historia el Patronato ha ido mixtificándose, aunque sin perder papel el llamado Comité de Delegados Médicos (un selecto núcleo a modo de pseudo-sindicato corporativo), o ya desde 1985 con la inclusión de Fundaciones como la Clínic per la Recerca, que velaría por generar alianzas estratégicas con el sector privado.

Y ahora una nueva escalada con la puesta en marcha del nuevo Consorcio que ha generado la presente batalla.

Es muy difícil precisar con cifras la sangría de actividad hacia centros privados en un continuo goteo siempre creciente. La opacidad de esos datos se acompaña de la falta de credibilidad de las informaciones oficiales publicadas.

Pero nadie pone en duda el incremento de la derivación de enfermos a centros privados, ya sea de cirugía menor ambulatoria, de procedimientos diagnósticos o de cirugía convencional (de baja complejidad –y alto beneficio-). Anualmente 16.000 pacientes derivados a centros privados, entre los cuales la mitad al Grupo IDC Salud (Ex Capio) como el hospital del Sagrado Corazón, Clínica del Pilar. En paralelo, decrece la actividad en horarios y servicios y se van perdiendo camas, 200 cerradas hoy día. Entre 2012-13 la factura abonada a IDC Salud se incrementó en el 100% y superó los 127 millones €.

Tancada Clínic (2) es una organización ciudadana que se moviliza y se ocupa de la defensa del hospital público, a partir de un encierro/tancada y que ahora mismo pilota la denuncia frente al intento en curso y en fase de alegaciones de constituir un Nuevo Consorcio para el Clínic, todavía más permeable para los intereses privados.

Tancada Clínic denuncia el cambio de forma jurídica del hospital a derecho privado, la explícita actividad privada en el centro y en otros públicos, la gestión privada tanto directa como indirecta, los principios mercantiles que regirán y su tratamiento de mercado, la pérdida de control público sobre la gestión, la precarización del personal sanitario, la liquidación de la debida universalidad y equidad del sistema, la falta de participación de ususari@s y de transparencia y control democrático de la ciudadanía.., entre otras cuestiones.

Se han presentado miles de firmas de ciudadanos y entidades que avalan la presentación de alegaciones contra esta nueva agresión.

BarnaClínic, el buque insignia privado

Un invento rentable y un escaparate en marcha. Desde unos primeros precursores allá en el 89 con CrioBarna y posteriores fundaciones se ha concretado el brazo privado de BarnaClínic, hoy denunciado y sometido a estudio y control.

En esta planta noble, con ilustres pacientes, la sucesión de irregularidades es continua. La opacidad es la norma, la negativa a suministrar las cuentas al Parlament un descaro, el descontrol consiguiente lo más habitual, las incompatibilidades, los conflictos de intereses y las puertas giratorias lo cotidiano, salarios de más de 150.000 € a altos directivos… y un totum revolutum de imposible fiscalización: Una doble puerta de entrada alevosa por inequidad y discriminatoria, con doble lenguaje y doble moral, que produce pingües beneficios.

Podemos saber que en 2013 trabajaron en Barna Clínic 561 profesionales procedentes del centro público. Es materialmente imposible contabilizar horas, insumos, suministros y prestaciones del Clínic empleados en la planta privada. Incluso la patronal del sector privado del sector sanidad (ACES) denunció a Barnaclínic por competencia desleal.

Tan evidente es que algo huele a podrido que el hedor llega al Parlament. Finalmente, la cámara se pronuncia, a pesar de CiU, y en febrero pasado el Parlament de Catalunya desautorizó BarnaClínc, e instó a frenar cautelarmente su actividad mientras no se conozca una auditoria en profundidad de su actuación.

Pero el Parlament es burlado y desatendido y, otra vez más, el Departament de Salud sigue sordo e impune. En pocos días reactiva y decreta sobre sus conflictos en auge, ya sea en el Consorcio del ICS de Lleida (operación que ha quedado felizmente desmantelada gracias a la movilización popular), la operación de venta de datos clínicos conocida como Visc+ (hoy en compás de espera), o un decreto de prestación de Servicios privados en Centros públicos, suspendido a los quince días en perspectiva de campaña electoral.

imageAgresiones, resistencias, movilizaciones y debates; todo se acelera. El 28 de febrero 2015, en el Paraninfo de la Universidad del Hospital nace la Marea Blanca Catalana (3), confluencia de más de 70 entidades de todo tipo que cierran filas en defensa del carácter público del sistema sanitario. Además de firmas, charlas, movilizaciones y ocupaciones, la Marea Blanca se dirige a los Grupos parlamentarios y presenta una carta en solicitud de amparo a la presidenta del Parlament.

Último capítulo, por ahora, de la cruzada neoliberal

En esta situación, el proceso privatizador activa toda la munición en la recámara. El Colegio Oficial de Médicos (COMB/CiU) de Barcelona pasa de la complicidad tradicional con el Departament de Boi Ruiz, a la arenga comprometida con la desregulación.

Más leña al fuego del troceo, del cuarteamiento del sistema público restante, del ICS, y de su acomodo para la privatización lucrativa en cada caso, forma y manera

El tridente de todas las estrategias: Departamento de Salud /Generalitat/influencia institucional y mediática. Empresas voraces, pongamos el grupo privado IDC Salud como paradigma, PWC como fábrica del ataque a lo público…y ahora la élite corporativista del COMB.

¿Qué hacer?

imagePor descontado confluir, sumar, revertir, recuperar, promover saludable insumisión y lucha democrática…

Con unos medios de comunicación al servicio de sus consejos de administración se impone de entrada: Recuperar el lenguaje frente a los eufemismos maquilladores. Desenmascarar la substancia profunda de términos presentados como seductores o razonables a la hora de calificar el nuevo consorcio:

Formas de gestión empresarial. Alianzas estratégicas, consorcios y gobernanzas no son sino estrategia mediática para la autoinculpación y la resignación de la ciudadanía.

Gratis. Dicen que no cuesta nada, pero no es cierto porque la sanidad pública no recibe nada a cambio, una sanidad pública que ha sido y está pagada con nuestros impuestos y nuestro trabajo.

Co-pago. Tampoco este término se ajusta a la verdad porque, hablando con propiedad, es RE-PAGO, ya que nos cobran, otra vez, aquello que ya hemos pagado.

Derivación. Este término implica el desvío calculado a centros privados y con ánimo de lucro de pacientes y procedimientos financiados por los recursos públicos. En términos biológicos, para definir ese chupar la sangre deberíamos hablar de parasitación.

¿Lista de espera? Más bien desespero insoportable, en ocasiones con fatales consecuencias, que sirve para promover el doble aseguramiento concertando –quien pueda hacerlo– con empresas y mutuas privadas

No son necesarias más aclaraciones, si bien otros conceptos, lamentablemente vinculados a la sanidad catalana y española, podrían ser los siguientes: corrupción, parasitación, recortes y escándalos que incluyen muertes y damnificados de miles de pacientes con prótesis caducadas o falsificadas…

De todo lo cual se deduce, sin la menor duda, que la Salud es luchar, y a la recíproca, Luchar es Salud. Frente a las graves patologías sociales llamadas miedo, resignación y autoinculpación, la salida es la reconquista del Sistema Público de Salud.

(1) Dempeus per la Salut Pública

(2) Tancada Clínic

(3) Viento Sur

 

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El proceso de privatización del Hospital Clínic de Barcelona

El proceso de privatización del Hospital Clínic de Barcelona: un largo concierto para sordos y ciegos

Plataforma Tancadaclínic
Visto en Rebelión

 

Mobilització al Clínic. Foto: Zé Moreira

Mobilització al Clínic. Foto: Zé Moreira

1. Introducción

El Hospital Clínic de Barcelona es el paradigma de lo que se ha venido llamando la “vía lenta” del proceso de privatización del sistema sanitario público en España (1), que, a diferencia de lo acaecido por ejemplo en la Comunidad de Madrid, donde se implementaron transformaciones de forma abrupta, es el modelo que se ha seguido en Catalunya desde hace más de treinta años. En el caso del Clínic, veremos cómo el solapamiento de una titularidad pública compartida y una gestión mixta con actividad parcial privada y la introducción paulatina de elementos de mercantilización en los ámbitos asistencial, de investigación y académico, han revestido al centro de la condición de “objeto deseado” del que sacar provecho económico y legitimidad profesional para acceder a las tan bien conocidas, a estas alturas, “puertas giratorias”. Es innegable que gozar del prestigio de haber sido el centro pionero en trasplantes, ser referencia en técnicas quirúrgicas no invasivas o el mejor centro hospitalario del estado en investigación biomédica, sin olvidar la asistencia a ciudadanos “ilustres” como Juan Carlos de Borbón o Esther Koplowitz, hacen del Clínic una mercancía fácilmente vendible y una tentación para todo empresario.

Todo ello será comentado con mayor detalle a lo largo de este artículo, pero antes conviene exponer sucintamente el desarrollo histórico del hospital para entender mejor cuáles han sido los hitos en su organización y gestión que explican las actuales circunstancias.

2. Cambios en la organización y titularidad del Hospital Clínic que han abocado a la situación actual.

La construcción del edificio cuya localización en el Ensanche de Barcelona ocupa hasta hoy el Clínic data de 1906, estuvo desde su inicio vinculado a la facultad de medicina de la Universitat de Barcelona, que sigue siendo propietaria del terreno y gran parte del patrimonio arquitectónico del hospital. Por aquel entonces era un hospital dedicado fundamentalmente a la atención de pacientes pobres, en el que los médicos no cobraban por su trabajo y la labor de enfermería era llevada a cabo por monjas. El Dr Valentí Carulla, abuelo del Dr Valentí Fuster, cardiólogo eminente y anterior presidente de la World Heart Federation, convenció a la administración contemporánea de invertir en recursos para optimizar el tratamiento de sus pacientes, logrando avances notorios. Durante la guerra civil, el servicio de urgencias del Clínic, a cargo del Dr Moisés Broggi, fue el único que permaneció abierto en Barcelona. La organización posterior del hospital correspondió a la estructura clásica en cátedras, centradas en grandes personalidades médicas, muy jerarquizadas y atomizadas. Ello no impidió que en el Clínic se llevaran a cabo por primera vez en España trasplantes de riñón, médula ósea y páncreas.

La vocación del hospital fue eminentemente asistencial hasta finales de los años setenta, cuando, tras una relativa apertura del sistema de contratación inducida por un intenso movimiento de protesta de los facultativos en 1971, tomaron las riendas Cristóbal Pera, Ciril Rozman y Miguel Asenjo, que agruparon servicios y crearon la figura del director técnico, enfatizando la “gestión clínica” del centro, que tanta importancia ha tenido en su devenir. Poco después, se introdujo la figura del director médico, que ocupó durante largos años Joan Rodés, a quien nombraremos más adelante. En esos años se creó el Comité de Delegados Médicos, que hasta día de hoy sigue siendo el único órgano sindical para los facultativos y cuya medida inicial fue establecer el convenio colectivo para los médicos. Asimismo, el sindicato creó los premios de fin de residencia y los años sabáticos dedicados a la investigación en centros extranjeros. Sólo a partir de los años ochenta, con la creación del Sistema Nacional de Salud y la Ley General de Sanidad, se inicia el proceso de profesionalización del personal de enfermería y su sindicación, así como el de otros colectivos de profesionales sanitarios. Se puede comprender fácilmente por qué hasta la fecha, la fragmentación entre compañeros ha sido la norma de la actividad laboral.

La reorientación del hospital hacia una vertiente investigadora se fue dando durante los años ochenta, teniendo como punto álgido la creación en 1989 de la Fundació Clínic per a la Recerca Biomèdica, cuyo objetivo principal es forjar alianzas empresariales y conseguir financiación pública o privada para la investigación. La creación del Institut d’Investigacions Biomèdiques Pi i Sunyer (IDIBAPS) culmina el proceso de consolidación como centro investigador de referencia.

En cuanto a la actividad privada, en 1989 se creó CrioBarna, el precursor de Barnaclínic, que se constituyó en 2001. En 1994 inició su actividad la Transplant Services Foundation, fundación “sin ánimo de lucro” que, sin embargo, antes de que la Generalitat decretase su disolución y traspaso de funciones al Banc de Sang i Teixits (BST) en 2012, había facturado varios millones de euros a través de participaciones de Barnaclínic (2).

La titularidad del Clínic ha sufrido diversos cambios a lo largo de su historia, lo que, no obstante, no ha afectado a su carácter público hasta fechas recientes. Desde su fundación hasta 1952 el hospital se financió a partir de ingresos provenientes del Estado, la Diputación, el Ayuntamiento y la llamada “caridad privada”. Debido a su crecimiento, los gastos y con ello el déficit, aumentaron considerablemente. Por ese motivo, a principios de la década de los cincuenta un Decreto de la Presidencia del Gobierno aportaba una posible solución: transformar el Hospital Clínic en “Clínic i Provincial”, añadiendo a sus funciones de docencia, práctica e investigación las de beneficencia que debería haber ejercido un inexistente hospital provincial (3). En ese momento se creó una Junta de Patronato presidida por el gobernador civil de Barcelona y con el presidente de la Diputación y el rector de la Universidad como vocales, pasando a ser un rara avis entre las entidades de derecho público. En 1983 el Hospital Clínic devino en hospital concertado, pero con un concierto diferente (con tarifas y pagos mucho menores) que pretendía aprovechar el sistema de subvenciones, y se integró a la XHUP (Xarxa d’Hospitals d’Utilització Pública). Sin embargo, la deuda aumentaba y en ese momento empezó a funcionar la “sociovergencia” en el ámbito de la sanidad, aprovechando las transferencias en salud a Catalunya para poner las bases de la futura privatización. En la década de los noventa, el patronato estaba en manos de profesionales afines alPSC, quienes tuvieron que ponerse de acuerdo con CiU, ya gobernando la Generalitat, para poner en marcha el Plan de Actuación, que debía resolver la financiación del hospital y la definición del nuevo patronato, que incluiría ala Generalitat. Mientras tanto, la deuda del Clínic por el impago de cuotas al Estado estaba provisionada en las cuentas de éste como «no cobrable» (3). Las propuestas de solución del Plan de Actuación eran modificadas constantemente, en función del interlocutor de turno de la Generalitat. Tampoco se había llegado a un acuerdo entre las instituciones sobre el tipo de entidad (Consorcio, Fundación, etc.) y la composición del futuro Consejo de Administración del hospital. En 2003 el gobierno catalán avanzó en su proyecto de “Modelo Sanitario Catalán”, que pretendía el control directo de los hospitales concertados, introduciendo cargos políticos en sus órganos de gobierno. En 2009 finalizó el proceso de transferencias del Estado a la Generalitat, por lo que el primero “condonaba la deuda” que tenía el Clínic y dejó de formar parte del patronato, que quedó constituido teóricamente por representantes de la Generalitat, la Universitat de Barcelona y trabajadores del hospital. De facto, seguía formado por una camarilla de menos de 12 personas pertenecientes a la“aristocracia médica” del hospital y altos cargos políticos con evidentes conflictos de interés. Por aquel entonces, siendo el director general del Clínic Ramón Belenes (PSC), actualmente director de innovación de IDC Salud (antes Capio) tras su cese en 2011, se firmó una “alianza estratégica” con el Hospital Sagrat Cor, que poco después sería adquirido por la propia IDC Salud (4). En 2013 se trató de privatizar la gestión del hospital, atrayendo a capitales extranjeros y tomando como patronesa la John Hopkins University (EEUU) y al Karolinska Hospital de Estocolmo (5), pero el proceso se frenó debido a que la presión ciudadana forzó al Parlament, a pesar de que el Dr Antoni Trilla, director de calidad del hospital y también presidente del Consejo de Administración de la Agencia de Información, Evaluación y Calidad en Salud de la Generalitat, consideraba que el proceso era transparente e intachable (sic). Actualmente está en marcha otro intento de privatización encubierta con el formato de consorcio público (regido por derecho privado).

3. La élite médica como palanca privatizadora.

Desde que a finales de los años setenta se abogó por la“gestión clínica”, es decir, poner el poder de decisión y planificación en manos de un grupo reducido de médicos, los esfuerzos por legitimar un modelo de financiación basado en la colaboración empresarial, introduciéndose de manera progresiva plataformas en manos de holdings y compañías farmacéuticas, se han multiplicado. El proceso de cambio organizativo se vio fuertemente impulsado en el año 1995 con el diseño e implantación del Proyecto Prisma, realizado en colaboración con una empresa consultora privada (Coopers & Lybrand) (6). Desde entonces, estas “cabezas visibles” se han pronunciado incansablemente en todos los foros a los que han podido acceder (7). Fomentan un modelo de asistencia altamente compleja, muy especializado, olvidando la prevención y la atención primaria y por tanto promoviendo las desigualdades en salud desde su concepción. Paradójicamente, el actual director general del hospital, Josep Maria Piqué, lleva años predicando que “ya no podemos pagarlo todo a todos, eso está claro” (8), como si se tratase de una verdad científica, no ideologizada, y obviando los estudios serios que demuestran que la sanidad privada no mejora los resultados clínicos ni la eficiencia, sino todo lo contrario (9-11). En Catalunya estamos a la espera de conocer los resultados del estudio impulsado por múltiples plataformas en defensa de la salud pública y coordinado por el profesor Joan Benach del Grupo de Investigación en Desigualdades en Salud (GREDS-EMCONET) acerca del impacto de las políticas de austeridad y privatización (12). No se esperan resultados alentadores para la salud pública.

Los conflictos de interés, las relaciones opacas y las puertas giratorias han sido la norma en todo momento desde que se adoptó el nuevo modelo de gestión. Un claro ejemplo es el de Ramón Belenes, citado más arriba, pero también podemos citar el de Joan Rodés, antiguo director general del Clínic, recientemente galardonado con la Medalla de Oro de la Generalitat, y a la sazón director del Plan Estratégico Nacional para el Abordaje de la Hepatitis C, que es a su vez Presidente Científico de la Fundación Pfizer, compañía farmacéutica que tuvo en el mercado fármacos para tratar la hepatitis C, y se vio involucrado en la quiebra de la fundación Instituto de Alta Tecnología del Parque de Investigación Biomédica de Barcelona, que tras ser presentada como modelo de éxito de la colaboración público-privada, en 2011 solicitó concurso de acreedores dejando un agujero superior a los cinco millones de euros. El peritaje judicial confirmó el trasvase de recursos de la fundación al holding privado CRC Corporación Sanitaria (13). Otro caso es el de Xavier Pomés, presidente del patronato del Clínic desde 2011 y a la vez presidente de la Fundación de Gestión del Hospital de Sant Pau y delegado de la Curia general de la Orden Hospitalaria de Sant Joan de Déu (14).

Estos altos cargos, con sueldos superiores a los 150.000 euros anuales (2), propugnan un modelo en el que la actividad privada en el seno de la pública (Barnaclínic), los “regalos” hechos por pacientes “benefactores” (como el Edificio Esther Koplowitz) o las colaboraciones “altruistas” (como la que se lleva a cabo en el centro de investigación de malaria en Mozambique a cargo de Pedro Alonso con la Bill & Melinda Gates Foundation y GlaxoSmithKline) son la única manera de compensar la supuesta ineficiencia del sistema público.

En las últimas semanas, el “caso Barnaclínic” ha captado el interés de los medios de comunicación, después de que, tras la demanda interpuesta por la patronal Asociación Catalana de Entidades de Salud (ACES) en julio de 2014 (15), que acusaba a la Barnaclínic de competencia desleal, se aprobó con los votos a favor de todos los grupos excepto la abstención de CiU el cese cautelar de la actividad. Sin embargo, el conseller de Sanidad Boi Ruiz desoyó tal dictamen y limitó las medidas a una investigación por parte del Servicio Catalán de Salud (16). Desde entonces, el director general, Dr Piqué, se ha dedicado enérgicamente a desmentir que existan conflictos éticos por el uso simultáneo de recursos, espacios y personal, la asistencia a pacientes sin cartilla sanitaria mientras se les deniega a los que no pueden pagar o la priorización en las listas de espera, mientras repetía sin tregua que los beneficios de Barnaclínic revierten en su totalidad en la parte pública del hospital (17). Sin embargo, los datos desmienten tales afirmaciones. El informe de la sindicatura de Comptes sobre la actividad de Barnaclínic del año 2009 demostraba que el ente privado arrastraba una deuda para con la parte pública de más de 150.000 € (18) y recientemente se ha publicado que la deuda ascendía a más de 1.200.000 € a finales de 2013 (19). Por mucho que se esmeren los insignes investigadores en defender que Barnaclínic es el tipo de colaboración público-privada que nuestro país necesita para afrontarla crisis económica (20), la verdad es terca y se mantiene ahí, esperando a ser desvelada muy a pesar de sus intereses (en el caso del artículo citado, el último firmante ha sido director médico de Barnaclínic y es el jefe de medicina interna -¡y no declara conflictos de interés!-).

4. El imbricado proceso de austeridad-privatización.

La característica más resaltable del proceso privatizador de la sanidad en Catalunya es sin duda lo subrepticio de su implementación. Aunque en el último año se han acelerado los tempos para poder dejarlo “atado y bien atado”, sin que haya retorno posible, antes de las próximas elecciones autonómicas, en general las medidas privatizadoras se han aplicado mediante estrategias legales refinadas y aludiendo a la inevitabilidad de tales medidas debido a la crisis económica, cuando no a las “imposiciones del Gobierno central” (cabe recordar que los recortes en sanidad se iniciaron en Catalunya antes que en cualquier otro lugar del Estado español por iniciativa del ejecutivo de Artur Mas). La estrecha participación entre políticos, empresarios, gestores, juristas y medios de comunicación (sin ir más lejos, el pasado jueves 5 de marzo, la televisión pública catalana, TV3, emitió un debate sobre sanidad donde todos los invitados habían sido seleccionados para dar una visión unilateral: “se está haciendo lo correcto”) ha permitido que los acuerdos hayan pasado relativamente desapercibidos para la ciudadanía. Hasta que la gente ha empezado a sufrir las consecuencias en primera persona.

En el caso del Clínic, entre el 2011 y el día de hoy se han cerrado más del 10% de quirófanos y unas 150 camas, mientras no se renovaba el contrato a muchos profesionales y muchos otros se iban al extranjero. Mientras tanto, siguiendo con la “alianza estratégica” con IDC Salud se envía un mínimo de 11 pacientes diarios desde urgencias al Hospital Sagrat Cor, se destina a cirujanos (vasculares, cardíacos y traumatólogos, en su mayoría jóvenes que al manifestar su rechazo fueron “acallados” por el Comité de Delegados Médicos y amenazados con sanciones desde la Dirección Médica) a operar los pacientes que se habían quedado en lista de espera por el cierre de quirófanos en el Clínic a ese hospital y el Hospital General de Catalunya, también de IDC Salud. El proceso de transferencia de recursos y pacientes a hospitales del gigante monopolista ha recibido un espaldarazo con la aplicación del plan de Reordenación Asistencial y Territorial (RAT), que ha sido la herramienta perfecta para desproveer los hospitales concertados de la XHUP y nutrir opíparamente a los centros privados. El área de influencia del Clínic, que hasta su aplicación era de más de medio millón de habitantes, ha pasado a ser la mitad, repartiéndose entre el Sagrat Cor y el Hospital Platón, ambos privados, la otra mitad. El Clínic sigue siendo referencia para asistencia de alta complejidad (evidentemente más cara), que incluye los reingresos de los pacientes que se complican tras las altas precoces en los otros dos centros, la derivación desde estos centros de pacientes a los que se les termina la cobertura privada o la hospitalización a domicilio de los pacientes que ya han sido “rentabilizados” en ingresos cortos en dichos hospitales. Hay quien dice que nos estamos aproximando al modelo norteamericano de sanidad, pero es peor: en este caso el negocio es redondo y éticamente mucho más reprobable, dado que el estado es el principal cliente de los centros privados, pagando más por cama/día o procedimiento de lo que pagaría manteniendo los recursos públicos. El RAT está conllevando a su vez que miles de pacientes pierdan sus especialistas y sean remitidos a atención primaria, donde en muchos casos no reciben la atención adecuada por falta de tiempo y de medios; que otros muchos sean derivados a centros privados para completar programas de fisioterapia y rehabilitación, para poder operarse sin esperar una infinidad de meses, etc. Ello es posible, evidentemente, porque los que toman las decisiones en la administración pública tienen claros intereses en el lucro privado. IDC Salud facturó más de un 100% más a la Generalitat de 2012 a 2013 (más de 127 millones de euros).

5. Mecanismos de silenciamiento y atomización de los trabajadores del Clínic.

Se ha explicado más arriba que las peculiaridades sindicales y de gestión han otorgado al estamento médico un papel preponderante en el Hospital Clínic. Sin embargo, debe aclararse que aproximadamente la mitad de los médicos del centro están en un evidente estado de precariedad laboral, sin capacidad de participación ni decisión en los órganos de dirección. La tasa de renovación de plantilla en los últimos treinta años es menor del 5% anual, lo que lleva a una situación en la que los médicos más mayores o bien comulgan con la dirección o bien llevan tanto tiempo callando que no dejan de hacerlo ahora. Una encuesta de 2007 revelaba que un porcentaje muy bajo de los trabajadores jóvenes se sentían de acuerdo con la dirección institucional, mientras el grado de aquiescencia en la franja etaria superior era mucho más elevada (6). Ello significa, claro está, que la renovación entre los jóvenes es elevadísima: premios de fin de residencia (dos pagos separados por seis meses sin cotización ni cobertura legal que fuerza a los especialistas recién terminados a solicitar el subsidio por desempleo), contratos temporales, guardias sueltas, turnos alternos. Sólo los temerosos y los complacientes se quedan (no es inhabitual que tanto entre el personal médico como en enfermería haya trabajadoras sin contrato fijo después de más de 15 años de trabajo en la institución). Además, tanto por las características organizativas como por una ley no escrita institucional, se ha alimentado la separación y confrontación entre todos los profesionales sanitarios, generando una auténtica guerra de clases endogámica: médicos vs. enfermeras; enfermeras vs. auxiliares o camilleros; médicos de staff vs. médicos precarios, etc. El ejemplo más reciente es la intención de constituir una especie de consejo de sabios, el grupo de conocimiento clínico, que en boca de sus ideólogos, tiene la vocación de“retener el talento” (como los pluses de Barnaclínic), pero que en realidad está formado por los mismas personas que actualmente están en la esfera de la junta del patronato, con la excepción de la directora de enfermería, y será el núcleo directivo del nuevo consorcio.

La consecuencia de todo ello es que los grados de insatisfacción y malestar laboral son muy elevados en el que es en teoría uno de los mejores hospitales de Europa y a la vez la reivindicación y organización frente al proceso de privatización del hospital entre los trabajadores es prácticamente inexistente porque el miedo y los intereses los paralizan. Aun así, los artífices de la privatización del Clínic se olvidan de que la calidad del centro depende de sus trabajadores, que no han gozado nunca de las condiciones de sus colegas europeos. Llegará el momento en que ni trabajadores ni ciudadanos tolerarán más este hospital, pues su calidad ya cae en picado, y entonces ningún maquillaje será suficiente para mantener su imagen.

Bibliografía:

1. M. Sánchez Bayle. Observatorio de Salud 2: “La sanidad en la encrucijada”. Mientrastanto. 2012. http://www.upf.edu/greds-emconet/_pdf/observatoriosalud2.pdf

2. A. Quintà. Sous i organització al·lucinants en el Clínic. Crònica global, 21 de octubre 2013. http://www.cronicaglobal.com/ca/notices/2013/10/sous-i-organitzacio-al-lucinants-en-el-clinic-1636.php

3. J. Grau. La privatización del Clínic. The economy Journal, 16 de Noviembre 2012. http://www.theeconomyjournal.com/es/notices/2012/11/la-privatizacion-del-clinic-66565.php

4. J. Mumbrú. La CUP denuncia la privatització oculta del Clínic des del 2009. El diario.es, 1 de octubre 2013. http://www.eldiario.es/catalunyaplural/politica/CUP-privatitzacio-lHospital-Clinic-beneficiada_0_181282043.html

5. A. Quintà. Aceleración de la privatización del Clínic. El Debat, 18 de enero 2013. http://www.eldebat.cat/cat/notices/2013/01/acceleracio_de_la_privatitzacio_del_clinic_105177.php

6. Informe de Investigación de la Universitat Oberta de Catalunya. Modernització tecnològica, Calvi organitzatiu i servei als usuaris en el sistema de salut de Catalunya. 2007. http://www.uoc.edu/in3/pic/cat/pdf/pic_salut_volum2.pdf

7. J. Rodés, D. Font, A. Trilla, JM. Piqué y Ramon Gomis. El futuro de la gestión clínica como consecuencia del progreso cientifico técnico en biomedicina. MedClin (Barc). 2008;130:553-6.

8. Ana Macpherson. Entrevista a Josep Maria Piqué. La Vanguardia, 31 de diciembre 2011.vanguardia.com/salud/20111231/54243496116/josep-maria-pique-muchos-hospitales-siguen-organizados-como-en-los-anos-50-no-han-evolucionado.html

9. S. Basu, J. Andrews, S. Kishore, R. Panjabi, D. Stuckler. Comparative performance of private and public healthcare systems in low- and middle- incomecountries: a systematic review. PLoS Med. 2012;9:e1001244.

10. C. Quercioli, G. Messina, S. Basu, M. McKee, N. Nante, D. Stuckler. The effect of health care delivery privatisation on avoidable mortality: longitudinal cross-regional results from Italy, 1993-2003. J Epidemiol Community Health. 2013;67:132-8.

11. L. King, P. Hamm, D. Stuckler. Rapid large-scale privatizationand death rates in ex-communist countries: an analysis of stress-related andhealth system mechanisms. Int J Health Serv. 2009;39:461-89.

12. http://www.verkami.com/projects/6945-privatitzant-la-sanitat-impacte-a-la-salut-de-la-privatitzacio-de-la-sanitat-a-catalunya

13. B. Benítez. El Gobierno encarga el plan sobre la Hepatitis C a un doctor vinculado a la farmacéutica Pfizer. La Marea, 10 de enero 2015. http://www.lamarea.com/2015/01/10/el-gobierno-encarga-el-plan-sobre-la-hepatitis-c-un-doctor-vinculado-la-farmaceutica-pfizer/

14. Grup de Defensa de la Sanitat Pública 15M-Barcelona. La privatización del Hospital Clínic de Barcelona: ¿un nuevo escándalo sanitario? Mientrastanto, 12 de octubre 2012. http://www.mientrastanto.org/boletin-107/notas/la-privatizacion-del-hospital-clinic-de-barcelona-un-nuevo-escandalo-sanitario#sthash.wBsK4myu.dpuf

15. J. Mouzo. Una patronal de salud demanda a Barnaclínic por competencia desleal. El Pais, 30 de julio 2014. http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/07/29/catalunya/1406667382_720751.html

16. J. Mouzo. ElParlament insta a inspeccionar la actividad de Barnaclínic. El Pais, 13 de febrero 2015. http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/02/12/catalunya/1423766101_502614.html?rel=rosEP

17. http://www.sicom.cat/blog/josep-maria-pique-dtor-general-hospital-clinic-sobre-les-activitats-privades-de-barnaclinic/

18. http://www.sindicatura.cat/reportssearcher/download/17_12_ca.pdf

19. http://archivo.elperiodico.com/ed/20150228/especiales/pag_006.html

20. X. Bosch, P. Moreno, A. López-Soto. The painful effects of the financial crisis on Spanish health care. Int J Health Serv. 2014;44:25-51.

 
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Publicat per a 27 Març 2015 in Salut, Serveis Públics

 

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Agustí Colom i @_cafeambllet (dos repressaliats de CiU) parlen de sanitat pública

pdsbarnaclinic1Quan els servidors dels de molt amunt ens volen fer passar garces per perdius, i reinicien en bucle la cerimònia de la confusió posant el que és de totes i tots en un mateix sobre o sac  d’uns quans espavilats rapinyaires,  les nostres neurones agraeixen i troben descans en les preguntes ben formulades d’Albano Dante (Cafeambllet) i les respostes clares i sense ambigüetats de l’Agustí Colom sobre una de les peces estratègiques en el tauler de les privatitzacions: Barnaclínic (la “cirereta” de l’Hospital Clínic, també ara en procès obert i descarat de privatització). Segurament vostès, com jo, abans de sentir el video, ja donàvem per fet que Barnaclínic, amb els seus preus tant “Louis Vuitton”, pertanyia a la élite de la sanitat privada.. doncs ja veuran quina sorpresa s’emporten!

De la manera que parla Agustí Colom, i per les coses que diu, es fa molt difícil que tal com estan les coses ara per ara,  l’acceptin  a la “clique”  dels organismes que haurien de vetllar per la transparència de les institucions i organismes públics.  I si,  per atzars de la fortuna, va ser una vegada Síndic de Comptes, ja veiem què passa quan les majories estan en mans de partits dels que els mateixos tribunals posen en qüestió com varen finançar les seves campanyes (per no parlar del frau democràtic que hauria de se-hor també  de llei, de no complir les seves promeses).  L’Agustí Colom es va guanyar a l’ensems el veto de la reacció i dels que anàven perden la careta per les cantonades. Però val la pena agraïr als companys de SICOM que deixessin constància de la seva honestedat intel.lectual i de la seva capacitat per fer-nos entendre el que és públic  (de tots)  en especial a la sanitat. No es perdin de SICOM  (i ajudin a difondre arreu)  les seves produccions “Drats bruts” i “La Salut, el negoci de la vida”.

I voldria demanar, finalment, que no caigui en l’oblit la petició feta per Joan Herrera de que es conegui del tot, amb pèls i senyals, el què va passar amb el frustrat “Informe Crespo”.  Reivindicar la bona feina i l’ honestetat  de l’Agustí Colom passa també perquè se li permeti explicar tota la veritat … i callin així, per sempre,  els corruptes!

 

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La sanidad pública (privatizada) reclamo turístico en la almoneda de los derechos

“Los servicios privados aumentan en los hospitales públicos”. Un gran (y muy útil) reportaje de Antía Castedo para la edición de Catalunya de El Pais que explica el canibalismo en el sector de la sanidad y cómo empeoran las condiciones de vida y trabajo de sus profesionales mientras se configura el doble nivel sanitario: una sanidad pobre, para pobres, y otra sanidad con mayores recursos y sin listas de espera para quienes puedan pagar que la sanidad es ya una mercancía y no un derecho universal. La sanidad pública de Catalunya convertida en un “atractivo” turístico más, como las obras de Gaudí o las Ramblas de Barcelona, todo ello muy bien justificado por los bonzos del neoliberalismo que nos condenan a listas de espera imposibles, o a pagar las cuotas de una mútua o una factura inasequible para la mayoría de bolsillos si queremos ser atendidos. Nunca debería poderse llevar a cabo la mercantilización de una necesidad tan básica, que concierne nuestra salud y nuestra vida, si nos respetáramos como sociedad civilizada. Estamos retrocediendo a los tiempos de la beneficiencia mientras nos venden (nos mienten) que eso es la modernidad. Estamos arrojando al abismo nuestra sanidad pública, siguiendo los pasos del sistema USA (que incluso los dirigentes más sensibles del Partido Demócrata abominan). Y en un gobierno de culpables, Boi Ruiz destaca por su empeño y compromiso en convertir lo que es un bien público de calidad, un servicio fundamental, en un atractivo de feria.  Puede ser que los jueces no acepten una querella contra él… pero desde el sentido común más básico, desde el más elemental sentimiento de justicia, su política tiene mucho delito. Y más temprano que tarde, tendrá que rendir cuentas (con todos los saqueadores de la salud)  por lo que nos están haciendo.

BRuiz_JMPique.jpg.crop_displayEn las ferias de turismo de países exóticos ya no solo se promocionan hoteles, operadores y destinos. También lo hacen los hospitales públicos catalanes. Es el caso del Hospital de Palamós —presidido por la alcaldesa de la localidad, la socialista Teresa Ferrés— cuyos directivos acudieron recientemente “de prospección” a un certamen de Moscú.

Aunque no hay datos oficiales, las fuentes consultadas coinciden en que cada vez más hospitales financiados por la Generalitat se apuntan al carro de la atención privada. La doble puerta de entrada se extiende al abrigo de los recortes, que mantienen plantas y quirófanos cerrados a pesar de las dolorosas listas de espera del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut). Estos recursos “infrautilizados” se venden ahora al que lo paga de su bolsillo.

Aunque no el primero, el ejemplo más conocido es el del Hospital Clínic, un centro de referencia internacional que abrió en el año 2000 Barnaclínic, empresa de asistencia privada que utiliza instalaciones y profesionales del hospital. En 2008, Barnaclínic facturó 12 millones de euros. De ellos, ocho revirtieron de nuevo en las arcas del hospital. Pero los directivos del centro, menos reticentes en otros tiempos, se han negado ahora explicar el funcionamiento de la doble vía de atención. Lo mismo ha ocurrido con cerca de otra decena de hospitales consultados —muchos presididos por cargos públicos— que eluden dar explicaciones, algunos con el argumento de que se trata de un tema sensible sobre el que no hay que “hacer demagogia”.

Sin embargo, la preocupación sobre si estas nuevas iniciativas pueden afectar a la equidad va pareja con el auge de las mismas. “El conflicto de intereses es claro si los mismos médicos que atienden en la pública también cobran de la privada”, afirma Carme Borrell, doctora en Salud Pública y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (Ciberesp). El Hospital de Sant Pau, que ha empezado a atender a pacientes por la privada, ha operado ya de varices a al menos dos personas que se han saltado, previo pago, los 8,4 meses de espera media para esta dolencia que marcan los datos del CatSalut. Los portavoces del hospital argumentan que, en tiempos de recortes, es necesario buscar “nuevas vías de financiación”.

El interés por abrir esta puerta no es nuevo –algunos concertados llevan décadas atendiendo a pacientes privados o mutuas— pero sí ha resurgido en los últimos tiempos. A pesar de los interrogantes que suscita, esta convivencia público-privada no está regulada, más allá de lo que establece la Ley General de Sanidad: “Las normas de utilización serán iguales para todos”. Solo hay códigos éticos y recomendaciones voluntarias de las propias entidades.

Uno de ellos es el elaborado por el ente público que actúa como patronal Consorcio de Salud y Social de Cataluña (CSC), que creó hace meses un grupo de trabajo con gerentes de una quincena de sus asociados. Entre los hospitales financiados por la Generalitat hay entidades privadas sin ánimo de lucro, de titularidad municipal y empresas públicas y consorcios participados por la Administración catalana. El resultado fue un documento consensuado de recomendaciones en el que se establece que los “recursos adicionales” generados por la actividad privada deben reinvertirse en la institución; el acceso y la priorización de las listas de espera deben ser transparentes; los circuitos deben diferenciarse de los de la prestación pública y los precios de los servicios deben incluir la parte correspondiente a los costes de amortización de las instalaciones y equipos.

El propio CSC ha implantado esta vía en el Centro Integral de Salud Cotxeres. El gerente, Josep Serrat, cree que el modelo “no es cuestionable”, aunque reconoce que no es fácil controlar su funcionamiento, entre otras razones porque “dentro de la consulta no se pueden poner cámaras”. En el código ético del centro se acepta que los médicos podrán informar de la opción privada “en el contexto de su actividad asistencial pública”.

Los incentivos para derivar a los pacientes a la vía de pago no son desdeñables. Un cirujano cardiovascular cobra poco más de 200 euros si opera para la sanidad pública fuera de su jornada laboral, mientras que se puede embolsar miles de euros si lo hace para la sanidad privada, reconoce José Luis Pomar, cirujano cardiovascular del Clínic. “Antes de los recortes era fácil en la pública programar intervenciones y encontrar huecos, pero ahora no puedo meter a nadie hasta septiembre si no es muy urgente”, explica.

Los sindicatos creen que el nuevo escenario acabará perjudicando todavía más al paciente público que no pueda pagar la privada. “Si abres esta posibilidad, nunca se invertirá en mejorar los hospitales públicos. Se está creando una sanidad para ricos y otra para pobres”, critica Carme Navarro, secretaria de Sanidad de Comisiones Obreras.

“Se cierran camas para luego contratar los servicios con los privados”, asegura Àngels Castells, economista de Dempeus por la Salud Pública. “¿Cómo puede ser que haya listas de espera y al mismo tiempo recursos infrautilizados?”, se pregunta. Una respuesta posible es la de Guillem López Casasnovas, catedrático de Economía de la UPF y miembro del Centro de Investigación en Economía y Salud. En un informe de la Fundación Víctor Grífols de 2006 elaborado por Casasnovas, Victòria Camps y Àngel Puyol, los autores afirman que el problema es de oferta, no de demanda. Si las fundaciones y consorcios no rentabilizan su actividad, acabarán incurriendo en déficit. Los porcentajes de penetración de la sanidad privada en los hospitales financiados mayoritariamente por el CatSalut son, de momento, modestos. La que más factura es la Fundación Puigvert y esta vía no alcanza el 20% del total de sus ingresos. Pero el nuevo escenario ya ha generado duras críticas de la patronal de hospitales privados (ACES), que se queja de competencia desleal. La otra patronal concertada, La Unió, que ha propuesto que la cartera de servicios públicos se reduzca a lo básico, también es favorable a la actividad privada.

Casasnovas cree que lo importante es que la Administración ejerza un control efectivo y que haya transparencia. Josep Vendrell, de ICV, duda de que esto sea posible en las condiciones actuales. “Lo que no puede ser es que el CatSalut se limite a pagar y no intervenga”, critica Vendrell. ICV ve urgente que está cuestión se regule y se fijen unos criterios obligatorios. Para ello, prepara una propuesta que presentará en el Parlament.

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“Renunciar” a la lista de espera

El documento de recomendaciones del Consorcio de Salud y Social de Cataluña (CSC) elaborado por consenso por una quincena de sus asociados contiene al final un anexo con dos plantillas para entregar a los pacientes que decidan entrar por la puerta de la privada en vez de por la pública. El paciente, al firmar el documento, “solicita su baja voluntaria de la lista de espera” pública para la misma intervención. Varios hospitales utilizan documentos similares, que hacen firmar a los pacientes antes de ser intervenidos o tratados.

En el caso de los procedimientos médicos, el paciente se compromete a que, si por alguna razón decide al final ser atendido en la pública, “los criterios de accesibilidad serán los vigentes en el momento de la solicitud del nuevo cambio”. Es decir, que se incorpora a la lista por la cola. La idea, según una fuente del sector, es “defenderse si hay acusaciones de lista de espera doble”.

Según una portavoz de CSC, el documento de recomendaciones parte de que “la actividad privada no puede ser una forma” de saltarse la lista de espera. “El acceso a la vía privada se puede iniciar de forma espontánea o porque la persona que está inscrita en la lista de espera decide tratarse de forma privada y, consecuentemente, sale de la lista”, afirma esta portavoz. El Hospital de Olot es uno de los que utiliza este mecanismo. “De las últimas 10 intervenciones privadas, solo dos pacientes estaban en lista de espera”, explican en el centro.

Si una persona está incluida en la lista del CatSalut, lo que debe hacer para ahorrarse la espera es firmar ese documento y pagar la intervención por la vía privada dentro del hospital público. Todavía le queda otra opción: recurrir a un hospital privado, donde no le harán firmar ningún documento.

 
 

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