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Arxiu d'etiquetes: crisis económica y financiera

Lourdes Benería i Carmen Sarasúa parlen d’atur, salaris i desigualtat

Amb el títol “La culpa del paro es de los trabajadores”  El País va publicar el passat dia 24 aquest treball de dues amigues i excel.lents investigadores. Es tracta d’una autèntica lliçó de teoria econòmica, de les que rarament s’aprenen a les aules, i que dóna bon suport argumental a la manifestació convocada pels sindicats pel proper dijous, 3 de desembre a les 18h, des de la Ronda de St. Pere fins al Foment del Treball.

Una bona unió de teoria i de pràctica, perquè encara queda molt per aprendre, analitar i comentar en relació a la crisi, el paper dels salaris i el frau social. Moltes es podien aprender en el Manifest de Saramago. Altres, en aquest text. Agraeixo doncs, molt especialment a les autores que permetin que es segueixin difonent les seves idees i propostes a través d’aquest bloc.

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En épocas de crisis, la caída de los beneficios afecta al conjunto de cada empresa, pero los que pierden el trabajo suelen ser los más débiles. Quizá sea hora de plantearse reducir los sueldos de los altos ejecutivos

Tres hoteles de la cadena Hyatt Hotels Corporation de Boston, en Estados Unidos, despidieron recientemente a casi 100 trabajadores de la limpieza, que cobraban 15 dólares por hora y tenían seguro médico, en su mayoría mujeres negras e inmigrantes, que llevaban 20 años en la empresa. A través de una empresa de trabajo temporal, Hyatt ha contratado a nuevas limpiadoras a 8 dólares la hora y sin seguro médico. A las despedidas se les encargó enseñar gratis a quienes iban a reemplazarlas, que les fueron presentadas como sustitutas para vacaciones. La empresa alega que la crisis ha reducido sus beneficios y les obliga a tomar esta medida. Las trabajadoras denunciaron el despido a un sindicato, que ha organizado una formidable campaña de boicoteo a la empresa, a la que exige readmitir a los despedidos. A la campaña se han sumado desde la Asociación de Taxistas de Boston a organizaciones profesionales que están dejando de utilizar estos hoteles, respaldados por el propio gobernador de Massachusetts y el Ayuntamiento de Boston.

La noticia no es que se despida a trabajadores en tiempos de crisis. Ni que se despida a trabajadores veteranos y formados y se les reemplace por jóvenes sin formación. Tampoco es nuevo el secretismo en los despidos, ni obligar a quienes van a perder su trabajo a enseñar gratis a quienes les reemplazan. Lo novedoso es que frente a unos despidos se levante una ola de indignación que ha llegado a los políticos y al mundo académico. La International Association for Feminist Economics (IAFFE) afirma que si la empresa trataba de reducir costes para compensar la caída de beneficios hubiera conseguido una reducción mayor recortando un 1% los salarios de los altos ejecutivos que despidiendo a 100 de los empleados peor pagados.

En todos los países se aprecia un rechazo creciente a las enormes diferencias de ingresos entre los ciudadanos, que con frecuencia no responden a la cualificación ni al trabajo realizado. En España es fácil encontrar titulares denunciando El sueldo escandaloso de los banqueros. En EE UU, sus desorbitantes primas han llevado a The New York Times a afirmar que “no tienen vergüenza”. También los salarios de los altos ejecutivos han generado un debate nacional, culminando con el anuncio del Gobierno de Obama de limitar el sueldo de 175 personas que dirigen empresas rescatadas por el Gobierno. El rechazo social a estos ingresos escandalosos no debería quedarse en una censura coyuntural. La crisis hace políticamente inaceptable la miseria creciente, las desigualdades en las rentas y en el nivel de vida de las personas. Unas desigualdades que durante las últimas décadas de políticas económicas neoliberales han aumentado, no disminuido, como nos prometieron. En nuestra opinión, la indignación contra las diferencias abismales no debe taparse ni desactivarse, sino, al contrario, convertirse en una oportunidad para repensar cómo explicar las desigualdades.

¿Cómo se asignan los salarios? ¿Cómo se decide lo que cobra la gente -los directivos de bancos y empresas, los empleados, los políticos? Una rápida ojeada a cómo ha explicado la Teoría Económica la formación de los salarios desde hace 250 años muestra una combinación de conceptos primarios que seguimos oyendo cada día en boca de los representantes de la patronal y de instituciones del Estado: hay que abaratar el despido, reducir los subsidios al desempleo, bajar los salarios y las cotizaciones a la Seguridad Social, los convenios colectivos y las cotizaciones son los culpables de que no se contrate más… Aunque estos argumentos tienen sentido bajo ciertas circunstancias, es importante que analicemos la teoría que los justifica.

La primera teoría con la que se explicó la formación de los salarios fue la de los “salarios de subsistencia”, sostenida por Malthus a finales del siglo XVIII, y por Ricardo a principios del XIX. Para el párroco Malthus, los trabajadores debían recibir unos salarios equivalentes a lo necesario para cubrir sus necesidades básicas. Cuando se les pagaba de más tenían más hijos, en pocos años aumentaba la oferta de trabajo, había más trabajadores que empleos, y la ley de la oferta y la demanda hacía que los salarios cayesen, provocando hambre y mortandad. Esta visión fue rechazada más tarde por Marx, para quien el que hubiera más trabajadores que empleos no sólo no era negativo para el capitalismo, sino que era lo que garantizaba sus beneficios, al constituirse en un ejército de reserva de fuerza de trabajo que permitía al patrono reemplazar a los trabajadores por otros más baratos. Sólo la negociación colectiva y la unión de los trabajadores en sindicatos podían contrarrestar el juego.

A finales del XIX, y en su afán por justificar la desigualdad salarial, la revolución marginalista explicó el salario como equivalente a la “productividad marginal” del trabajo. Es decir, los salarios igualaban el valor del producto neto que producían, y el desempleo era el resultado de que los trabajadores “costaban” más de lo que “valía” su productividad. En otras palabras, ganamos lo que vale nuestro trabajo. Si los directivos ganan mil veces el salario medio es porque producen mil veces el valor que nosotros producimos. ¿Que han arruinado a su empresa y perdido el dinero de los inversores… y siguen ganando mil veces más que usted? Aun así, dirá un economista ortodoxo. Naturalmente que la crisis económica disminuye el valor del producto marginal de los trabajadores, pero también el de los ejecutivos. La producción de una empresa representa el esfuerzo de muchos trabajadores. ¿Cómo distinguir entre los “productos marginales” de cada uno? Como en el caso de las limpiadoras de los hoteles Hyatt, las pérdidas son del conjunto de la empresa, pero quienes pierden el empleo suelen ser los más débiles.

Además, la teoría económica ortodoxa ignora lo que Lester Thurow ha llamado “the sociology of wage determination”, los factores sociales y políticos que afectan a la remuneración del trabajo, como la existencia de sindicatos, las políticas de promoción de las empresas, o los salarios mínimos. Por el lado del capital, el acceso privilegiado a la información y a relaciones con las élites económicas y políticas, y los privilegios heredados, benefician su capacidad de negociación y sus múltiples fuentes de ingresos. La teoría económica tampoco explica por qué las mujeres y los negros (hombres y mujeres) ganan siempre menos que los hombres blancos. Porque el valor de lo que producen es menor, dirá un economista ortodoxo. Ellas han decidido estudiar menos y en consecuencia están peor formadas, o trabajan menos horas, o insisten en emplearse en sectores menos productivos. Estas explicaciones economicistas prefieren ignorar el racismo, las normas patriarcales o la profunda desigualdad de oportunidades entre grupos sociales.

En definitiva, la teoría económica al uso prefiere no tener en cuenta las diferencias de poder entre trabajadores, y entre éstos (que aceptan lo que les ofrecen porque su subsistencia depende de ello) y el capital (que impone sus condiciones puesto que puede no ofrecer el empleo). Si usted fuera más productivo ganaría más. Las injerencias de sindicatos o gobiernos sólo empeoran las cosas: a cambio de que unos pocos ganen más muchos perderán su empleo, o muchas empresas cerrarán, incapaces de hacer frente a los costes. Sobre los salarios que se asignan a sí mismos estos ejecutivos, directivos, empresarios, sobre cómo pactan sus primas, bonus, incentivos, blindajes, exenciones fiscales…, silencio.

La teoría económica lleva 200 años explicando la asignación de salarios como un proceso eficiente; intentando convencernos de que hay que dejar actuar al mercado. Pero la crisis económica nos está invitando a dudar de ella. La imposición de límites salariales a algunos ejecutivos por parte del Gobierno de Obama plantea el debate de qué consideramos un “salario justo”. Entidades financieras como Credit Suisse están cambiando sus formas de pago y ejecutivos como Kenneth D. Lewis, del Bank of America, renuncian al sueldo (aunque cobrará 60 millones de dólares cuando se jubile en diciembre). No es que estas propuestas solucionen nada, pero reflejan la presión social. Si las empresas fueran más democráticas, los trabajadores podrían negociar y sugerir cambios sin tener que depender del Estado para proteger su empleo y su salario. Las directivas de organizaciones como la OIT son también un punto de partida para un mundo laboral más justo. Si dejamos de considerar aceptables las desigualdades brutales, si dejamos de aceptar que los salarios reflejan lo que vale nuestro trabajo, si presionamos como ciudadanos para que nuestros gobiernos asuman el objetivo político de un trabajo digno para todos, esta crisis se habrá convertido en oportunidad. En todo caso, estos esfuerzos deberán incluir el objetivo de reconstruir una teoría económica fosilizada.

Lourdes Benería es profesora de Economía en la Universidad de Cornell y Carmen Sarasúa es profesora de Historia Económica en la UAB.

Si us interessa el tema: Apuntes del siglo XIX para una directiva europea sobre tiempos de trabajo.

 
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Publicat per a 1 Desembre 2009 in Economia crítica, Gènere

 

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José Saramago: Manifiesto contra el paro


La gravísima crisis económica y financiera que está convulsionando el mundo nos trae la angustiosa sensación de que hemos llegado al final de una época sin que se consiga vislumbrar qué y cómo será lo que venga a continuación. ¿Qué hacemos nosotros, que presenciamos, impotentes, al avance aplastante de los grandes potentados económicos y financieros, locos por conquistar más y más dinero, más y más poder, con todos los medios legales o ilegales a su alcance, limpios o sucios, normalizados o criminales?

¿Podemos dejar la salida de la crisis en manos de los expertos? ¿No son ellos precisamente, los banqueros, los políticos de máximo nivel mundial, los directivos de las grandes multinacionales, los especuladores, con la complicidad de los medios de comunicación social, los que, con la soberbia de quien se considera poseedor de la última sabiduría, nos mandaban callar cuando, en los últimos treinta años, tímidamente protestábamos, diciendo que nosotros no sabíamos nada, y por eso nos ridiculizaba? Era el tiempo del imperio absoluto del Mercado, esa entidad presuntamente auto- reformable y auto-regulable encargada por el inmutable destino de preparar y defender para siempre jamás nuestra felicidad personal y colectiva, aunque la realidad se encargase de desmentirlo cada hora que pasaba.
¿Y ahora, cuando cada día aumenta el número de desempleados? ¿Se van a acabar por fin los paraísos fiscales y las cuentas numeradas? ¿Será implacablemente investigado el origen de gigantescos depósitos bancarios, de ingenierías financieras claramente delictivas, de inversiones opacas que, en muchos casos, no son nada más que masivos lavados de dinero negro, del narcotráfico y otras actividades canallas? ¿Y las expedientes de crisis, hábilmente preparados para beneficio de los consejos de administración y en contra de los trabajadores?

¿Quién resuelve el problema de los desempleados, millones de víctimas de la llamada crisis, que por la avaricia, la maldad o la estupidez de los poderosos van a seguir desempleados, malviviendo temporalmente de míseros subsidios del Estado, mientras los grandes ejecutivos y administradores de empresas deliberadamente conducidas a la quiebra gozan de cantidades millonarias cubiertas por contratos blindados?

Lo que está pasando es, en todos los aspectos, un crimen contra la humanidad y desde esta perspectiva debe ser analizado en los foros públicos y en las conciencias. No es exageración. Crímenes contra la humanidad no son solo los genocidios, los etnocidios, los campos de muerte, las torturas, los asesinatos selectivos, las hambres deliberadamente provocadas, las contaminaciones masivas, las humillaciones como método represivo de la identidad de las víctimas. Crimen contra la humanidad es también el que los poderes financieros y económicos, con la complicidad efectiva o tácita de los gobiernos, fríamente han perpetrado contra millones de personas en todo el mundo, amenazadas de perder lo que les queda, su casa y sus ahorros, después de haber perdido la única y tantas veces escasa fuente de rendimiento, es decir, su trabajo.

Decir “No al paro” es un deber ético, un imperativo moral. Como lo es denunciar que esta situación no la generaron los trabajadores, que no son los empleados los que deben pagar las injusticias y los errores del sistema.
Decir “No al paro” es frenar el genocidio lento pero implacable al que el sistema condena a millones de personas. Sabemos que podemos salir de esta crisis, sabemos que no pedimos la luna. Y sabemos que tenemos voz para usarla. Frente a la soberbia del sistema, invoquemos nuestro derecho a la crítica y nuestra protesta. Ellos no lo saben todo. Se han equivocado. Nos han engañado. No toleremos ser sus víctimas.

José Saramago

Visto en el blog de Javier López

 
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Publicat per a 1 Desembre 2009 in Economia crítica

 

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Dubai i la festa d’ Eid al Adha

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Divendres passat vaig publicar una entrada que relacionava unes declaracions de “The Economist” i de Fernández Ordóñez amb el que estava succeint a Dubai… Avui he rebut dels amics de SinPermiso un article molt suggeridor que dóna algunes claus de per què Dubai va trontollar la setmana passada, però no va caure… Les festes religioses són importants, però també ho és molt l’ajuda que es poden donar entre sí els xeics, sultans i califes que mantenen unes relacions medievals més o menys cohesionades entre família, religió i petroli. L’autor de l’article ens dóna, a més, una indicació addicional, sorprenent per als més desconeixedors d’aquell món, i prou important: vigilar com evoluciona l’economia de la Índia. Caldrà, doncs, anar llegint el que publica Robert Fisk a The Independent i podrem anar seguint els ensurts de la crisi a una altre part del món prou important

India podría tener la fusta en este juego de poder

Alá fue generoso con Dubai este jueves. Justo cuando la inmensa prosperidad del emirato parecía a punto de colapsar los mercados internacionales, que naturalmente temblaron”, comenzó la fiesta de Eid al Adha que envió a todos los reyes, emires y jeques de vuelta a sus Diwan (consejos administrativos o contables N. de la T.) para celebrar la decisión del padre del monoteísmo, el profeta Ibrahim, de no matar a su hijo Ismael. Sin embargo, el jeque Mohamed bin Rahid al Majtoum sabía que la fiesta de una semana de duración en Dubai cerraría los mercados locales aunque no podría frenar los rumores.

Entre ellos estaba la patraña de que el jeque Mohamed tendría que entregar su inmensamente redituable Aerolínea Emiratos a su primo de Abu Dhabi, el siempre benévolo jeque Califa bin Sayed bin Sultan al Nahytan, quien ocupa mucho de su tiempo financiando las desmedidas ambiciones turísticas y oligárquicas de Dubai. Puede ser que Dubai tenga la más alta torre del mundo y también la más grande isla artificial, pero sería prudente que pagara lo que debe a la compañía japonesa que construyó el primer sistema de Metro del emirato, que tiene la desventaja de que no tiene capacidad para transportar el equipaje de quienes son llevados al aeropuerto.

Existen, sin embargo, dos realidades básicas sobre Dubai, reino que, de manera nada sorprendente, no ha logrado figurar en la especulación de los mercados internacionales ni en los análisis financieros de los periódicos. La primera es que Dubai puede descubrir muy pronto que es un satélite, no de su capital, Abu Dhabi, sino de India. Los más importantes comerciantes de Dubai son de nacionalidad india y tienen el monopolio no sólo del oro, sino hasta el de las librerías. El patio de recreo del jeque Mohamed está a sólo dos horas en avión del oeste de India. Hasta 1962 (hay que ser viejo para entender el mundo económico de los emiratos), la rupia india era la moneda oficial de la región del golfo Pérsico, incluido Kuwait.

Esto no cambiará porque el jeque Mohamed, furioso, despidió hace una semana a tres de sus principales ejecutivos, si bien puede servir de advertencia a quienes quieren sacar demasiado provecho del boom de Dubai. El gobernante deberá reflexionar sobre el futuro de los emiratos, incluso el inválido Mundo Dubai, si es que quiere hacer las paces con su amistoso primo de Abu Dhabi. Pero al final, todos los emires saben que Dubai, al igual que los bancos de Estados Unidos y Gran Bretaña que se desplomaron espectacularmente este año, es demasiado grande como para ser abandonado. Si realmente falla Mundo Dubai, las agencias financieras empezarán a bajar el precio de sus activos, que antes promovieron escandalosamente, y por tanto los jeques y las elites financieras de los Emiratos Árabes Unidos tendrán dificultad para obtener dinero.

Siempre ha habido una cómoda relación entre el arrogante y estirado Abu Dhabi y el playboy que es Dubai. Al jeque Mohamed le gusta el turismo, los extranjeros, las carreras de caballos y hasta los oligarcas rusos, cuyos matones protagonizaron un tiroteo hace unos meses en el entorno del edificio más alto del mundo. Abu Dhabi, propietario de la sexta reserva más grande de crudo en el mundo, cree en la industria y el arte, y ocasionalmente hace bromas ligeras contra el exuberante emirato que tiene al este. La exitosa creación de Aerolíneas Ettihad, de cara a la constante expansión de Aerolíneas Emiratos, fue una broma y una advertencia al mismo tiempo.

Pero desde el fondo de sus doradas mezquitas, la familia gobernante se hace preguntas muy serias en estos feriados islámicos. ¿Por qué fue tan grosero y poco profesional el llamado a declararse en moratoria de su deuda?

El lector puede confiar en que la fuente que dio esta información al periódico The Independent se encuentra en una posición muy alta de la escalera, por lo que debió haber sido informado de dicho llamado antes de anoche, y no fue así. “Fue un shock y una sorpresa, no solamente para mí sino para todos a quienes conozco. Toda la información con que yo contaba desde ayer era que todo estaba bajo control. Teníamos fondos para cubrir toda deuda que venciera este año; había 10 mil millones de dólares desembolsados en febrero último y casi 8 mil millones liberados el mes pasado.

“Es un acertijo: estaba claro que el certificado de deuda que se vence en diciembre próximo serviría sobre todo como indicador. Todo mundo planeaba pagarlo. Los habitantes de Abu Dhabi no sabían que esto pasaría. Los mercados no esperaban esto”, dijo la fuente.

Muy cierto. Si Mundo Dubai y todos sus conglomerados (conocidos simplemente como Dubai) ya estaban en un proceso de restructuración, ¿por qué el extraordinario llamado del miércoles a declararse en moratoria? Se habló este jueves de “la revolución de los Diwan”, aunque uno pensaría que esto comenzó cuando el jeque Mohamed empezó a despedir a sus altos ejecutivos hace una semana.

Como dijo un periodista financiero del golfo: “Para obtener seis meses de gracia en los pagos a acreedores, no se puede nada más anunciarlo sin antes de hablar con ellos. No se logra algo así en un par de semanas”.

A menos, claro, que el jeque Mohamed haya planeado todo el fandango con el jeque Jalifa. Esto no es muy probable si se toma en cuenta que la decisión de Dubai de permitir a los extranjeros comprar propiedades en el emirato se adoptó sin hacer referencia alguna a las leyes de la nación y sin avisar a Abu Dhabi. Como sea, quizá en vez de preocuparnos por los mercados en Londres o Tokio deberíamos observar los movimientos de la bolsa en India…

Robert Fisk es el corresponsal del diario británico The Independent en Oriente Medio.

Traducción para la Jornada: Gabriela Fonseca

Vist a SinPermiso

 
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Publicat per a 30 Novembre 2009 in Economia crítica

 

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Cómo solucionar el déficit para las políticas de salud y financiar los servicios sociales

Hace unos días publiqué en “Punts de Vista” dos entradas que me parecen muy interesantes sobre los mecanismos de la crisis, la necesidad de poner limitaciones a los grandes bancos inversores y la implantación de la tasa Tobin. En “De Main Street a Wall Street” la autora, Ellen Hodgson Brown, explicaba el modo cómo funciona y siempre gana la gran banca. Y en la segunda parte, donde se ponía de manifiesto que la “Tasa Tobin es cada día más necesaria”, y apoyándose en Stiglitz, reivindicaba un impuesto sobre las transacciones de Wall Street y aledaños no sólo por el propio bien el capitalismo, sino para que el bienestar se repartiera por el mundo. Pues bien, pocos días después, en la Revista SinPermiso han editado este artículo que me parece acaba de perfilar los argumentos. Una alternativa posible, y mucho más que eso, necesaria para una política fiscal realmente redistributiva que tiene su aplicación también en la Unión Europea y en España. Una solución diferente, ya que no pasa finalmente porque “los pobres financien a los pobres”, sino porque a la financiación de la salud y los servicios de bienestar contribuyan los que realmente pueden sufragarlos, sin demasiado sacrificio por su parte...   Y una manera real y substancial de acabar con la denustrición y las desigualdades más flagrantes en el mundo. Vayan haciendo acopio de bibliografía….

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La necesidad de un impuesto sobre las transacciones financieras

Dean Baker

La pandilla de los halcones deficitarios, ya famosos por hacer desaparecer en la burbuja inmobiliaria 8 billones de dólares, que derrumbó la economía está en pie de guerra, ahora insiste sobre la urgencia de imponer un impuesto a las ventas nacionales. Proclaman que el país necesita urgentemente ingresos adicionales para hacer frente a los déficits presupuestarios previstos.

Si bien es posible que precisemos de ingresos adicionales en algún momento, todavía tiene más sentido imponer un impuesto sobre las transacciones financieras (FTT, por sus siglas en inglés), que afectaría principalmente a los bancos de Wall Street que nos dieron este desastre, que no imponer un impuesto al consumo de las familias trabajadoras. Podemos recoger grandes cantidades de dinero mediante el impuesto a la especulación de los ambiciosos de Wall Street sin que apenas afecte la suerte de las transacciones financieras que muchos de nosotros hacemos en nuestra existencia cotidiana.

La lógica del FTT es sencilla. Impondría un pequeño recargo a las transacciones de acciones, de futuros, los seguros derivados de crédito y otros instrumentos financieros. El Reino Unido impone actualmente un 0,25% sobre la compra o venta de acciones. Esto tiene muy poco impacto sobre la gente que compra acciones con la intención de mantenerlas durante un largo período de tiempo.

Por ejemplo, si alguien compra 10.000 dólares de acciones, pagará 25 dólares en impuesto en el momento de la compra. Si esta persona vende las acciones diez años después por 20.000 dólares, deberá pagar 50 dólares en impuestos. Los impuestos totales serían equivalentes a un incremento de 0,8 puntos porcentuales en el impuesto a las ganancias de capital.

Por el contrario, si alguien está interesado en comprar acciones a la una en punto para venderlas una hora después, este impuesto es probable que dé un buen golpe a los beneficios esperados. Lo mismo se aplica a la gente que está especulando en futuros, seguros derivados de crédito y otros instrumentos financieros.

Podemos obtener más de 140.000 millones de dólares al año mediante esta imposición a las transacciones financieras, una cantidad equivalente al 1% del PIB. Antes de buscar la aplicación de un impuesto sobre las ventas nacionales, o un impuesto sobre el valor añadido, como le gustaría a la pandilla de los halcones deficitarios, deberíamos insistir en poner en marcha en primer lugar un conjunto de impuestos a las transacciones financieras.

Un impuesto a las ventas nacionales afectará principalmente al consumo de los trabajadores. La gente lo pagará en todas las compras diarias (comida, ropa, medicinas); todo va a costar un poco más como resultado del impuesto a las ventas. La gente pobre y de medianos ingresos acabará pagando una proporción mayor de sus ingresos en este impuesto. Ello es a causa de que gastan una mayor proporción de su renta que los ricos y también porque gastan una mayor proporción de la misma en los Estados Unidos. Así como los ricos pueden tener la oportunidad de viajar exhaustivamente por Europa o por países no afectados por los impuestos a las ventas nacionales, bien poca gente de poca o mediana renta tendrá esta opción. Esta gente vive y gasta su dinero en los Estados Unidos.

Dado que el sector financiero es la fuente de los problemas presupuestarios y de la actual situación económica del país, es lógico que este sector soporte el peso de los nuevos impuestos que podamos necesitar. El colapso económico causado por la exuberancia irracional de Wall Street ha llevado a un gran aumento de la carga de la deuda del país. Parece justo que Wall Street se lleve la peor parte de los costes de la limpieza. Un FTT es la forma de asegurarse de que esto sea así.

En resumen, tenemos que decirle a la pandilla de los halcones deficitarios, muchos de los cuales ganaron su fortuna en Wall Street, que han de lentificar el ritmo. El país debe hacer frente a serios problemas de presupuesto, incluso aunque no sean tan malos como esta pandilla afirma. Sin embargo, si precisamos impuestos para hacer frente al déficit presupuestario, entonces Wall Street es el sitio por donde empezar. Después que hayamos puesto en marcha un impuesto sobre la especulación de Wall Street, si aún necesitamos más dinero, entonces podremos hablar sobre un impuesto que afectará principalmente a la clase media.

Visto en  www.sinpermiso.info. Traducción: Daniel Raventós

 
 

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VIDEOTECA BASICA (III)

Este video de Susan George es sobre todo una presentación ligera y amable de una pensadora de mucho calado. Hace algún tiempo en este mismo bloc, y a raíz de una visita hecha por la filósofa a Gijón, comenté que se trata de una mujer que ha analizado y criticado con lucidez el funcionamiento y los problemas del capitalismo, y está profundamente procupada por las debilidades de la democracia en Europa.

Susan George (1934) no acepta la propuesta de construcción política y económica. Para la autora de «El informe Lugano, “El pensamiento secuestrado” y “Nosotros, los pueblos de Europa” los dirigentes de la Unión Europea (UE) insisten en un planteamiento económico y político fracasado, como la actual crisis financiera internacional demuestra.

Según datos de Susan George, en las tres últimas décadas, en el período que coincide con el desarrollo de las políticas thatcherianas i reaganianas, las diferencias entre ricos y trabajadores se han incrementado hasta 14 puntos a favor de los primeros. «Lo que se va destruyendo poco a poco es el modelo social europeo, y es precisamente esta demolición a la que tenemos que hacer frente». Y continúa afirmando: «Nos merecemos una Europa mejor».

Susan George, preside el Institut Transnacional de Amsterdam y ha sido vicepresidenta de ATTAC Francia.

 

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De Main Street a Wall Street (y II). La tasa Tobin más necesaria

De Main Street a Wall Street (y II)

por Ellen Hobson Brown

La tasa Tobin cada vez más necesaria

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El hecho de que las operaciones especulativas sigan libres de impuestos ha hecho que se plantee de nuevo la manera cómo los contribuyentes pueden recuperar, de una manera ordenada, parte del dinero del rescate. La idea de gravar las operaciones especulativas fue propuesta originalmente por el economista laureado con el Premio Nobel James Tobin en la década de 1970, pero en aquellos momentos, el impuesto suponía unos problemas de contabilidad que lo hacían inaplicable. Hoy, sin embargo, la tecnología moderna ha superado el reto planteado por el Premio Nobel, y las propuestas de implantación de una “tasa Tobin” están cobrando aceptación y oportunidad. Los tipos que se barajan, hasta ahora, son muy modestos, ya que oscilan entre el 0.005% hasta el 1% del importe de la operación, mucho menos de lo que tenemos que pagar por un par de zapatos. Los inversores corrientes, que operan sólo ocasionalmente, apenas notarían el pago de la tasa. Sin embargo, se reduciría considerablemente la alta velocidad de las operaciones especulativas orientadas a manipular los mercados para el beneficio privado, al tiempo que podría disuadir completamente a los que operan en el corto plazo, ya que este tipo de operaciones suelen hacerse con márgenes muy pequeños.

En los últimos meses han vuelto a surgir con fuerza diversas propuestas para la implantación de la tasa Tobin. Incluso el Presidente Obama dio su apoyo de forma indirecta en una conferencia de prensa el pasado 22 de julio, cuando recomendó que el Gobierno considere nuevas tasas sobre las empresas financieras que realizan “transacciones fuera de lo normal”. Los líderes de Francia, Alemania, y la Comisión Europea aprobaron que en la agenda de la reunión del G20 en Pittsburgh figurara la propuesta de creación de un impuesto a la especulación. Brasil ha creado lo que puede ser el primer impuesto Tobin sobre los flujos de inversión extranjera. Peter DeFazio propuso el pasado mes de febrero en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos un proyecto de ley que gravara la especulación a corto plazo en determinados valores, llamado “Let Wall Street Pay for Wall Street’s Bailout Act of 2009”. Y el pasado mes de octubre el Comité de Servicios Financieros aprobó un proyecto de ley para regular las diferentes operaciones de derivados.

Los derivados son esencialmente apuestas que se hacen sobre si el valor de las divisas, las materias primas, las acciones, los bonos del gobierno o prácticamente cualquier otro producto subirá o bajará. Las operaciones “de apuesta” en derivados pueden modificar substancialmente el tamaño global del mercado y alcanzar los 40 billones de dólares en un solo día. El poder desestabilizador de esta especulación a corto plazo – y lo lucrativo que podría ser un impuesto sobre la misma – se pone de manifiesto al conocer el alucinante tamaño de ese mercado: 743 billones de dólares a nivel mundial en 2008. Los partidarios del desarrollo internacional han sugerido que una mera tasa del 0,005% podría recaudar entre 30.000 millones y 60,000 millones de dólares al año, es decir, una cantidad suficiente para que los países del G7 pudieran duplicar la ayuda internacional.

Pero más que un sistema de recaudación, el impuesto podría ser un instrumento eficaz para frenar las nocivas prácticas de especulación. En base a la opinión de diversos economistas galardonados con el Premio Nobel, un mercado especulativo reducido favorecería la creación de un sistema financiero más fuerte, y contribuiría a evitar que en el futuro siguieran siendo necesarias las “operaciones de rescate”. Pero si el impuesto es demasiado pequeño, podría no tener el efecto deseado sobre la especulación. Una tasa mayor, de un 1% como propuso inicialmente James Tobin, parece ser la que algunos economistas consideran más adecuada. Y los ingresos que supondría y que tanto necesitan los EE.UU. podrían dividirse entre los gobiernos federal y estatales.

Los que se oponen a la tasa Tobin, liderados por el sector financiero, argumentan que destruiría empleos en la banca, reduciría la liquidez, y propiciaría que los negocios se refugiaran en paraísos fiscales. Los partidarios responden que los beneficios de la tasa Tobin podrían utilizarse para crear nuevos puestos de trabajo, y que un impuesto tan reducido apenas afectaría a los flujos de efectivo – aunque ciertamente contribuiría a disminuir el mercado especulativo. Y los que suelen especular en operaciones de cobertura aseguran que se ha podido “estabilizar” el sistema al permitir que los inversores cubran su riesgo… aunque la reciente crisis financiera ha puesto de manifiesto el poco fundamento de esta defensa.

Los funcionarios del Fondo Monetario Internacional insisten en que la aplicación de la tasa Tobin es logísticamente imposible. Pero Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y ex líder del Banco Mundial, no está de acuerdo. En Estambul a principios de octubre, dijo que la tasa Tobin no sólo era necesaria, sino que, gracias a la tecnología moderna, sería más fácil de aplicar que nunca. “El sector financiero contaminó la economía mundial, con activos tóxicos”, dijo, “y ahora deben limpiarlo.
Mientras que las reinas del bienestar de Wall Street han estado ocupadas cobrando las generosas aportaciones del gobierno, los 50 Estados que forman los Estados Unidos han sido abandonados a su suerte. En 48 han tenido que hacer frente a crisis presupuestarias en el último año, y se han visto obligados a recortar partidas para bibliotecas, escuelas, y policía. Y a pesar de los recortes, han tenido que aumentar los impuestos sobre la renta y el consumo. Sin embargo, desde hace mucho tiempo debería haberse creado una tasa sobre los productos financieros responsables de precipitar la actual crisis económica.

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Ellen Hodgson Brown JD ha desarrolado la mayoría de sus investigaciones como abogada en litigios civiles en Los Ángeles. En Web of Debt, su último libro, analiza la Reserva Federal y “el trust del dinero”, y explica cómo se ha formado este cártel privado para manipular dinero ajeno, y cómo la gente puede recuperarlo. Sus libros anteriores se centraron en el cártel farmacéutico.
Sus páginas web son www.webofdebt.com y www.ellenbrown.com

 
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Publicat per a 8 Novembre 2009 in Economia crítica

 

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De Main Street a Wall Street (I)

La escritora y abogada Ellen Hodgson Brown ha publicado un artículo en Truthout en el que reivindica la necesidad de poner limitaciones a los grandes bancos inversores y la implantación de la tasa Tobin. Su trabajo es especialmente revelador porque descubre la manera de operar y los mecanismos que utilizan los grandes bancos de Wall Street, y en concreto de Goldman Sachs. Traduciendo el artículo he estado pensando constantemente en Las Vegas y sus sofisticados sistemas para asegurarse de que “la banca siempre gana”… Por su indudable interés, me parece especialmente oportuno dar a conocer sus reflexiones.

De Main Street a Wall Street: ¿Por qué necesitamos un “impuesto Tobin”?

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(Foto Ilustración: Troy Page, Truthout, adaptado de: FrancyFoto, Drifty, ZeroOne / flickr),

“Wall Street tiene el país. Ya no es un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, sino un gobierno de Wall Street, por Wall Street, y para Wall Street. Nuestras leyes son el resultado de un sistema que viste con traje a los bribones con harapos a la gente honesta. ”

(1890)  Discurso de la líder populista Mary Ellen Lease, que se cree inspiró el personaje de Dorothy en El Mago de Oz.

Considere estos hechos:

* El Bank for International Settlements estima que en 2008, el comercio anual de derivados ascendió a 743 billones de dólares a nivel mundial – más de diez veces el producto interno bruto de todas las naciones del mundo en conjunto.
* Sólo cinco bancos super-ricos de Wall Street controlan el 97% del mercado de derivados de EE.UU.: JPMorgan Chase & Co., Goldman Sachs Group Inc., Bank of America Corp., Citigroup Inc. y Wells Fargo & Co.
* Los operadores de Wall Street compiten para diseñar programas de ordenador que puede hacer operaciones en microsegundos, lo que permite a los inversionistas corrientes pulsar el botón de “compra” y manipular los mercados en su propio beneficio.
* Goldman Sachs, el líder indiscutible en este juego, supo en el mes de setiembre que estaba en descubierto por valor de 167 mil millones de dólares. En el mismo mes, las finanzas nacionales informaron que los gobiernos estatales tendrían un déficit presupuestario agregado para el año fiscal del 2010 de 68 millones de dólares – casi la misma cantidad.
* En 2008, Goldman Sachs pagó un insignificante 1% en impuestos sobre la renta – menos que los empleados de los almacenes Walmart.

Los banqueros de Wall Street han sido llamados “las reinas de bienestar” de nuestros días: se alimentan del pesebre público al ritmo de billones de dólares. Se adueñan del dinero de los contribuyentes y no devuelven nada. Estos bancos fueron rescatados para que pudieran hacer préstamos, tomar depósitos, y mantener nuestro dinero seguro. Pero mientras que eso es lo que se supone que deberían hacer esos bancos, el dinero que hoy corre por Wall Street procede de la especulación a corto plazo de las transacciones de divisas, materias primas, acciones, y derivados de los bancos.

Se ha criticado a los que operan en Wall Street por beneficiarse de la “especulación” o de los “juegos de casino”, pero la crítica se queda muy corta. Con programas de ordenador de alta velocidad, genios matemáticos, y contribuyentes que les sacan de apuros cuando se produce un cortocircuito en todo el proceso, no corren ningún riesgo. Su apuesta es segura, mientras que el resto de nosotros jugamos al azar, asumimos riesgos reales para conseguir algún beneficio que seguramente no será gran cosa. Por el contrario, sus beneficios proceden directamente de nuestros bolsillos y de nuestros impuestos.

Mientras tanto, el impuesto que deben pagar todas estas operaciones especulativas es cero. Los jugadores de Wall Street comercian con el único producto que queda en el planeta que no está sujeto a ningún impuesto. Los padres y madres de California pagan ahora un 9% en las mochilas escolares y en zapatos para sus hijos, y las ganancias de las carreras o procedentes de otras apuestas se gravan hasta un 25%. Sin embargo, las transacciones “de los productos financieros de Wall Street “ no pagan ni un céntimo.

Tenemos que conseguir que nos devuelvan algún dinero de nuestros impuestos, y podemos conseguirlo. Pero primero, demos una mirada más atenta a las cuestionables prácticas de Wall Street ….

¿Por qué siempre gana Goldman?

En medio de la peor recesión desde la Gran Depresión, Goldman Sachs está teniendo un año sobresaliente. De acuerdo con un artículo publicado el pasado 16 de octubre por Colin Barr en CNNMoney.com:

“Mientras que Goldman superó la cifra de 3 billones de dólares en beneficios en el tercer trimestre, la economía perdió 768.000 puestos de trabajo, y las ejecuciones hipotecarias establecieron un nuevo récord. Más de un millón de estadounidenses se han declarado en quiebra este año, según el American Bankruptcy Institute.”

Barr escribe que “el alucinante beneficio de Goldman” se debe a que los beneficios de sus operaciones se cuadruplicaron en el último año.”

El motivo por el que Goldman siempre gana se hizo evidente el verano pasado en un incidente revelador, cuando el banco demandó a un ex-programador de Goldman por robo de su software operativo. Bloomberg explicó que el Ayudante del Fiscal Joseph Facciponti había dicho en relación con este caso:

“El banco ha planteado la posibilidad de que existe el peligro de que alguien que sepa utilizar este programa puede manipular los mercados de manera desleal”. La consecuencia obvia es que Goldman tiene un programa que le permite manipular los mercados de forma ilícita. Y Bloomberg siguió informando:

“El código propiedad de la empresa le permite hacer ‘operaciones sofisticadas, a alta velocidad y con un gran volumen de transacciones en diferentes mercados de acciones y productos”. Y cada una de estas operaciones generan “muchos millones de dólares cada año”.

Estos “muchos” millones de dólares provienen de inversores comunes, que caen rendidos ante los sofisticados programas informáticos. En reflexiones de un bloguero:

“¿Por qué tenemos un sistema financiero? Quiero decir, gran parte de su actividad se parece mucho al juego, y el juego no es precisamente un trabajo constructivo. De hecho, mucha gente diría que se trata de un juego destructivo, por lo que generalmente este tipo de juegos son ilegales…

“Lo que hace de manera perversa Goldman Sachs y compañía es ofrecer grandes ingresos a lo mejor y más brillante de nuestra sociedad a cambio de que dediquen su vida a algo no productivo. Me gustaría que nuestros genios demostraran teoremas, curaran el cáncer y desarrollaran reactores de fusión, y no se dedicaran al diseño de algoritmos que permiten cambiar de manos miles de millones de acciones en microsegundos. “

El juego es una adicción, y los adictos necesitan ayuda. Un impuesto sobre las operaciones que realizan en un microsegundo los jugadores de Wall Street podría devolverles la sobriedad y llevarlos de nuevo al trabajo productivo. Con ello, Wall Street pasaría de ser un casino sin control a un lugar donde los inversionistas pudieran utilizar su capital para el desarrollo de productos útiles.

(…)

 
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Publicat per a 8 Novembre 2009 in Economia crítica

 

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La crisis y la Gripe A

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La crisis económica se parece cada vez más a la gripe A. En ocasiones parece mortal… en otras, un achaque más, casi sin importancia. Esto es lo que está sucediendo en el Parlamento español, donde Rodriguez Zapatero nos ha explicado que “la crisis la hemos dejado atrás”, y que “el momento más duro de la crisis ya es historia”. Con un cierto optimismo resignado el “brote verde” tranquilizador lo ha puesto la agencia de medición de riesgos, Moody’s que no prevé quitar a la economía española la Triple A de máxima confianza, aunque luego se ha extendido con indicadores, que “aunque son muy preocupantes”, son “positivos” como las ventas de coches, el IPC, el déficit comercial, las suspensiones de pago, etc., que parecen dotados, como los virus, de una cierta manera de autonomía y vida propia…

Zapatero ha reconocido que los problemas del empleo y del tejido empresarial durarán todavía un tiempo, y que el desempleo es una auténtica herida social. Pero el plan de superación, basado muy al estilo Barack Obama en la economía sostenible no parece un envite suficiente ante los retos de la crisis, ni mucho menos el anuncio de que el gasto se reducirá un 4,5% con respecto a la liquidación de 2009, aunque por DL se aprobará el próximo mes un fondo de 5.000 millones para los ayuntamientos.

Sobre el polémico debate fiscal, el presidente del Ejecutivo ha reconocido que nuestra presión fiscal estará por debajo de la media europea, que para el 2010 será inferior a la del 2004, y que no subirá más de un 1,5% del PIB, aunque no ha concretado más. Con todas estas declaraciones, mucho nos tememos que se trata de una nueva “reforma” con fines recaudatorios y no redistributivos que altera tipos y tramos entre las rentas medias-bajas y no va al fondo de los problemas reales de distribución insuficiente ni desigual entre rentas del trabajo y el capital.

Sobre las medidas que se anunciaron cuando políticos y autoridades económicas estaban bajo el impacto de la crisis, no se ha mencionado ni una sola. Ni la eliminación de los paraísos fiscales –o por lo menos control de los capitales que los alimentan; ni persecución del fraude fiscal (sólo Alfredo Pastor habló ayer de ello) en la seguridad que la crisis ha propiciado su crecimiento; ni medidas fuertes para combatir la financierización de la economía y su regulación definitiva (al contrario, las prácticas especulativas esperan agazapadas a una nueva oportunidad para seguir con la privatización más o menos encubierta de los servicios públicos (el de la salud, en especial) y el asalto definitivo –y catastrófico– a los fondos de pensiones.

Y mientras, ministros y conselleras ceden ante ERE injustos, especulativos y prepotentes, que dejan a trabajadoras y trabajadores en el desempleo, la precariedad, y el desamparo… Son la herida social que no sólo sigue abierta, sino que se amplía y cronifica. Pero las medidas reales que pueden suponer una mayor equidad en economía ni siquiera se llegan a proponer… Lo más piadoso es dudar si no se hace por la debilidad de quien convalece de una enfermedad muy seria, o por el delirio de quien todavía sufre la fiebre de los peores momentos de la dolencia…

 
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Publicat per a 9 Setembre 2009 in Economia crítica

 

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¿Cúanto durará la crisis?

Hoy, Nissan aportaba la lucha de clases a la primera edición de las noticias mientras la gente se va despidiendo por vacaciones (aunque luego apenas salen de sus casas: ¡cosas de la crisis!). El injustificado ERO de Nissan ha vuelto ha poner en primer plano la pregunta que suelen hacernos desde hace unos meses y con regularidad a las personas que hemos bregado en economía: “¿Hasta cuánto durará la crisis?” “Será el otoño tan terrible como se anuncia”?” “¿Cerrarán tantas empresas como amenazan con hacerlo”?

Lo difícil de la respuesta no es admitir que no se sabe –y de paso lanzar algunas invectivas sobre los “gurús” que se forran haciendo predicciones como si de echar las cartas del tarot se tratara– sino explicar que “la crisis va a más” porque los que pueden tomar decisiones en política económica no las toman, porque quien tiene el poder económico sigue exprimiendo el limón hasta conseguir la última gota de ganancia a costa de todos los demás, más débiles: trabajadores, pequeñas y medianas empresas, negocios familiares… Me dicen: cierran las pequeñas tiendas (pero se fortalecerán las cadenas de supermercados); me dicen: desaparecen pequeños restaurantes familiares (pero crece el volumen de negocios en las franquicias del fast food; me dicen: quizás en setiembre ya no abran pequeñas empresas (o se “incendiarán” como sucede cada mes de agosto) pero las grandes se “deslocalizarán” hasta conseguir una la mejor tasa de beneficio en cualquier lugar del mundo.

La crisis es la gran oportunidad para ejercer el poder negociador de los grandes compradores sin atisbo de moralidad sobre los pequeños agricultores, los transportistas, las casi-empresas subcontratadas… y sobre todo, sobre los trabajadores y trabajadoras que están al final de la cadena y que van de un ERO al paro, y del paro a un contrato temporal, y de vuelta al paro… O al paro de larga duración con subsidios escasos y en precario.

Y todo esto: ¿Se puede evitar? Claro que sí. La economía no es magia: es una relación entre personas. Seguramente la más desigual. Pero también sobre la que hay más escrito –y con autoridad– para evitar sus desequilibrios.

mundo-en-llamas.jpgLos responsables de la crisis y de que la crisis vaya a más saben cómo evitarlo. Y los Gobiernos de todo el mundo. Y las instituciones internacionales… Incluso los que dirigen la CEOE y el Banco de España lo saben. Pero siguen jugando con cerillas en un bosque a punto de arder.

Por cierto: ¿han oído que alguien mencionara últimamente los paraísos fiscales?

Publicado también en este bloc: “Entorn a l’ERO de Nissan”

 
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Publicat per a 30 Juliol 2009 in Economia crítica

 

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L’Humanité en castellano habla de California

El desastre californiano

Traducido al castellano el lunes,27 de julio del 2009, par Caty R.

Estados Unidos. Al borde de la quiebra, el presupuesto del Estado de California anuncia recortes enloquecidos en todos los servicios públicos.

Un nuevo mito estadounidense está atrapado en la tormenta de la recesión. El Estado más rico, el más poblado, el más poderoso económicamente (independiente, sería la octava economía mundial), el estandarte de las nuevas tecnologías con la Silicon Valley, el más conocido gracias a Hollywood, California, acaba de aprobar un presupuesto catastrófico que arrojará a la pobreza a cientos de miles de personas.

El empleo en el sector público es el gran perdedor en el acuerdo que acaban de elaborar entre los dirigentes republicanos y demócratas del Estado. Afecta a todos los servicios. Se cerrarán escuelas para aumentar el número de alumnos por aula y se despedirá a los maestros ; seis campus de la UCLA, la Universidad de Los Ángeles, echarán el cierre ; desaparecerán las ayudas a los préstamos de 50.000 estudiantes mientras las tasas de matriculación baten récords, lo que implica, según Los Angeles Time, que miles de alumnos tendrán que renunciar a sus estudios. El presupuesto de educación, que ya perdió 1.100 millones de dólares (casi 800 millones de euros), se ve privado de otros 650 millones.

Los hospitales seguirán suprimiendo servicios y puestos de trabajo en esta cuarta reducción de crédito del presupuesto del Estado. Unos 230.000 funcionarios cobrarán tres días de salario por mes, cada vez menos, hasta junio de 2010, cuando se les despedirá, sin sueldo, durante un plazo indeterminado que podría llegar hasta un año.

Los salarios se pagarán con los reconocimientos de deudas, que los bancos se niegan a negociar porque el aval que se atribuye al crédito de un Estado prácticamente en quiebra es negativo. El presupuesto del programa del seguro infantil que el gobernador republicano Arnold Schwarzenegger quiere suprimir (ya lo hizo Bush y Obama lo restableció) ha perdido 650 millones de dólares a pesar de las protestas. El director de una asociación para el acceso de los pobres a la cobertura sanitaria, Anthony Wright, considera que « es una vergüenza ; millones de californianos vivirán más enfermos y morirán más jóvenes debido a esas reducciones ». Las condiciones para hacerse cargo de los expedientes serán mucho más duras, e incluso se suprimirán para decenas de miles de niños, ancianos y discapacitados (1).

Se cerrarán prisiones y se liberará a 30.000 presos. Los guardias perderán sus puestos de trabajo. Incluso se plantea vender el célebre centro de detención de los sentenciados a muerte, el islote de San Quintín. Los planes de construcción de viviendas (mientras crece el número de personas sin techo y familias arrojadas a la calle por no pagar sus créditos inmobiliarios), de carreteras y de obras de transportes públicos se posponen sin que nadie sea capaz de decir cuándo se podrá saldar el déficit de 26.300 millones, mientras el Estado ha perdido el 11,7% de sus ingresos en el primer trimestre debido a la baja actividad empresarial y al bajón del consumo. Y se anuncian más pérdidas. La tasa de desempleo, del 11,6%, es superior a la media del 9,5%. California no es una excepción en la lista negra de los Estados golpeados por la recesión originada por la demencia especulativa de Wall Street. Pero para Terminator Schwarzenegger, el compromiso cerrado en lunes por la tarde « globalmente, es un gran éxito ».

Nota de la traductora :

(1) ¡Y mientras tanto, Susan Boyle desplaza en el horario prime time televisivo al presidente Obama cuando éste iba a explicar su anunciada reforma del sistema sanitario !

http://www.20minutos.es/noticia/483…

http://www.humanite.fr/2009-07-22_I…

 
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Publicat per a 27 Juliol 2009 in Serveis Públics

 

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