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Firma el llamamiento en apoyo de la Grecia que resiste!

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Llamamiento en apoyo de la Grecia que resiste
y su Comisión de la Verdad sobre la Deuda Públicas

¡¡¡ Por el derecho de los pueblos a auditar la deuda pública !!!

A los pueblos de Europa y del mundo

A todos y todas las que rechazan las políticas de austeridad y no aceptan pagar una deuda pública que nos ahoga, que fue contraída sin nosotros y contra nosotros.
Quienes firmamos este llamamiento nos situamos junto al pueblo griego que, tras su voto en las elecciones generales del 25 de enero de 2015, es el primer pueblo en Europa –y en el hemisferio Norte- que ha rechazado las políticas de austeridad aplicadas en nombre del pago de una deuda pública contraída por los de arriba, sin el pueblo y contra el pueblo. Al mismo tiempo, consideramos que la creación de la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Pública, por iniciativa de la Presidenta del Parlmento griego, constituye un acontecimiento histórico de fundamental importancia, no sólo para el pueblo griego sino también para los pueblos de Europa y del mundo entero.

En efecto: esta Comisión, compuesta por ciudadanos y ciudadanas voluntarias llegadas de todo el orbe, sin duda estimulará iniciativas semejantes en otros países. En primer lugar, porque el problema de la deuda es una verdadera peste que se abate sobre casi toda Europa y otros lugares. Y también porque muchos millones de ciudadanas y ciudadanos plantean, con sobrada razón, preguntas a la vez elementales y fundamentales sobre la deuda:

-¿Qué ha pasado con el dinero de los préstamos, y en qué condiciones se solicitaron estos préstamos? ¿Qué intereses se han pagado ya, bajo qué tipos de interés, qué parte del principal ya se ha devuelto? ¿De qué manera la deuda ha crecido sin que ello beneficie al pueblo? ¿Qué caminos han tomado los capitales? ¿Para qué han servido? ¿Qué parte se ha sustraído, por quién y cómo? Y también:

-¿Quién ha pedido prestado, y en nombre de quién? ¿Quién prestó y cuál fue su papel? ¿De qué manera se ha visto implicado el Estado, quién y cómo tomó las decisiones? ¿Cómo las deudas privadas se convirtieron en “públicas”? ¿Quién ha impulsado proyectos inadecuados e inútiles, quién contrató, quién se ha beneficiado? ¿Se han cometido delitos –por no decir crímenes- con ese dinero? ¿Por qué no se sustancian responsabilidades civiles, penales y administrativas?

Todas estas preguntas las va a analizar de forma rigurosa la Comisión especial creada por iniciativa de la Presidenta del Parlamento de Grecia, Comisión cuyo mandato oficial se formula así: “Recopilar todos los datos relacionados con el surgimiento y el aumento desmesurado de la deuda pública y someterlos a minucioso escrutinio científico con el objetivo de definir qué parte que se puede identificar como deuda ilegítima, ilegal, odiosa o no sostenible, y ello tanto durante el período de los Memorandos, entre mayo de 2010 y enero de 2015, como en años anteriores. La Comisión también debe publicar informaciones claras y accesibles para todos los ciudadanos, realizar declaraciones públicas, facilitar la toma de conciencia de la población griega, así como de la comunidad internacional y la opinión pública internacional, y finalmente redactar argumentaciones y demandas relativas la cancelación de la deuda.”

Consideramos que constituye el más elemental de los derechos democráticos, para cualquier ciudadano o ciudadana, el plantear estas preguntas y obtener respuestas claras y precisas a las mismas. Entendemos que rechazar responderlas supone una denegación de democracia y un rechazo de transparencia por parte de los de arriba, que han inventado el “sistema-deuda” y lo utilizan para enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres. Aún más grave: juzgamos que, al monopolizar el derecho a decidir sobre el curso de la sociedad, los de arriba privan a la inmensa mayoría de las ciudadanas y ciudadanos no sólo de su derecho a decidir, sino sobre todo del derecho a asumir sus propios destinos, así como tomar las riendas del destino de la humanidad.

Por eso, en esta situación de emergencia, dirigimos el urgente llamamiento siguiente a todos los ciudadanos y ciudadanas, a los movimientos sociales, a las redes y movimientos ecologistas y feministas, a los sindicatos de trabajadores y a las formaciones políticas que no se reconocen en esta Europa neoliberal, cada vez menos democrática y humanista:

Manifestad vuestra solidaridad con esta Grecia resistente apoyando ahora, de forma activa, a la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Pública griega y su trabajo de identificación de la porción ilegítima, ilegal, odiosa o no sostenible de tal deuda.
Defended a la Comisión de los indignos ataques con que la acosan quienes, en Grecia y en todo el mundo, están interesados en mantener oculta la verdad sobre el “sistema-deuda”.

Participad activamente en los procesos de auditoría ciudadana de la deuda que se están desarrollando en muchos lugares, en Europa y fuera de ella.

Compartid en red vuestro apoyo y solidaridad, pues sólo semejantes apoyos y solidaridades pueden lograr frustrar el plan de los poderosos que quieren asfixiar a la Grecia que lucha contra nuestros enemigos comunes: las políticas de austeridad y la deuda que nos ahoga.

Frente a adversarios experimentados, unidos, bien coordinados, armados con poderes exorbitantes y sobre todo decididos a llevar hasta el final su ofensiva contra todos y todas los que constituimos la aplastante mayoría de nuestras sociedades, no podemos permitirnos el lujo de resistir por separado, cada cual aislado en su rincón. Unamos nuestras fuerzas en un vasto movimiento de solidaridad con la Grecia resistente y apoyemos a la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Pública griega, y multipliquemos Comisiones semejantes allí donde sea posible.

La lucha del pueblo griego es nuestra lucha, y su victoria será la nuestra, pues sólo la unión hace la fuerza.

Para firmar el Llamamiento,
clicar aquí: GreekDebtTruthCommission.org

Publicado de nuevo en Zona izquierda con convocatoria del acto en Bellas Artes el próximo 2 de julio.

 

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Salvar a la banca o salvar a los griegos… La Eurozona como problema

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Cuenta hoy The Guardian que a pesar de todas las reuniones que han tenido esta semana los representantes griegos con la troika, casi todas al borde de la ruptura y de la quiebra, no todo ha acabado. Mañana lunes seguirán el perverso juego de ver si consiguen retorcer el brazo a Syriza mientras desaparecen los depósitos en los bancos griegos… para refugiarse en Alemania o en paraísos fiscales habituales.

Euclidee Tsakalotos, al frente de los negociadores griegos, afirma que Atenas no puede pagar lo que debe al FMI el 30 de junio a menos que sus acreedores no liberen los créditos pendientes y no impongan como condición para la ayuda las “reformas” económicas que afectan, de manera especial, las pensiones de Grecia que los acreedores consideran esenciales. Grecia es el gran laboratorio europeo en el ataque contra las pensiones públicas y el duro experimento social se produce a cara de perro. Christine Lagarde menospreció a Alexis Tsipras, que acompañaba al equipo de negociadores griegos, afirmando que sólo se podría progresar en las conversaciones “con adultos en la sala”. A lo que un desafiante Alexis Tsipras respondió tomando un vuelo hacia San Petersburgo mientras declaraba que aunque Grecia se encontraba “en una piscina”, a él “no le asustaba el mar”.

imagePuede ser que a Angela Merkel no le guste la perspectiva de ser la dirigente alemana que no consigue dominar a los integrantes en la Eurozona, pero también lo tiene difícil Syriza, con la población dividida y temerosa de las consecuencias de lo que se ha convenido en llamar, bastante frívolamente, “Grexit” (salida de Grecia del euro, si no de la U.E).

Un escenario más amplio lo brinda desde hace tiempo Manuel Ballbé, catedrático de Derecho Administrativo de la UAB, que analiza y publica, con voz propia y razonamiento independiente, unos controvertidos y estimulantes textos sobre las políticas dominantes de la banca alemana en la Eurozona.

Recupero de su blog esta entrada del pasado mes de marzo que han puesto de nuevo de actualidad las difíciles (y casi terminales) conversaciones de estos días entre la Troika y el gobierno de Syriza… escribe Manuel Ballbé:

image“La enorme deuda alemana camuflada explica la estrategia contra el sur de Europa, la de propagar intencionadamente pánico financiero allí para lograr una huida masiva de capitales hacia Alemania. Eso es lo que ha sucedido con Grecia.

Las recientes declaraciones del presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Jüncker, en las que afirmó que “la troika atentó contra la dignidad de Grecia” y admitió que “la troika es poco democrática”, suponen el reconocimiento de la perversión de utilizar el descrédito como arma arrojadiza. En el futuro no debe descartarse que el derecho y los tribunales sean la última salida para poner orden en este “mercado caníbal”; este problema no es sólo político y económico sino jurídico, y se debe encauzar en los tribunales como el de la UE o el Tribunal Judicial de la OMC (Appellate Body), una instancia a la que Grecia debería recurrir de inmediato.

Como se muestra en la tradición jurídica norteamericana, contra los abusos de posición dominante de las grandes corporaciones y la protección de la democracia económica a través del derecho de la competencia y la garantía de los derechos de las minorías, las cuestiones económicas no se dirimen solo en el ámbito político y financiero, sino fundamentalmente en el judicial. Hay que recordar que los jueces, en el siglo XIX, ya anulaban los derechos de acreedores si actuaban con finalidad especulativa desestabilizadora.

Es la vieja y efectiva estrategia de los grupos activistas norteamericanos de movilización, pero también por la vía judicial, bajo el principio de “regulation through litigation”, es decir, litigar para conseguir el reconocimiento de nuevos derechos de las minorías discriminadas. En este caso para frenar el abuso de los poderes bancarios, bajo una hegemonía alemana, que ha atacado a un pequeño gran país como Grecia, como ha reconocido Juncker;

La estrategia de propiciar la fuga de capitales del sur de Europa al norte se debe a una realidad incontestable, que los economistas siguen sin documentar y denunciar: la enorme deuda alemana camuflada, provocada por la quiebra de algunos de los bancos más importantes de Alemania, que el propio Bundesbank, en 2012, reconocía que fue causada por “los pasados excesos de los grandes bancos alemanes en su actividad internacional”.

El Dresdner Bank, el segundo del país quebró en 2009, y fue absorbido por el tercero, el Commerzbank, que el gobierno Merkel nacionalizó a su vez en un 25% y lo rescató inicialmente con 100.000 millones de euros.

El cuarto banco de Alemania, el Hypo Real Estate, quebró estrepitosamente. Hoy cuando se anuncia su privatización, sabemos que en este banco se inyectaron, según el periódico económico alemán Handselblatt, 200.000 millones de euros para reflotarlo, que evidentemente sufragaron los trabajadores alemanes, pero también los capitales que fueron forzados a huir desde el sur de Europa hacia Alemania, cuando se tramó la campaña de descrédito contra Grecia y el más que anuncio de su salida del euro.

Todas estas quiebras de facto y rescates tuvieron lugar sin ninguna transparencia y sólo se dieron a conocer en 2012 “por la filtración del informe confidencial del supervisor financiero alemán , el BaFin, confirmado por otro de Merrill Lynch, que valoraban en 800.000 millones los activos tóxicos del país en 2009.

El informe de Moody’s sobre los bancos alemanes de 6 de junio de 2012 describía el problema de una fuerte descapitalización y riesgo de liquidez de los mismos, pero mantenía su rating porque consideraba, en una coletilla sorprendente, que había “una alta probabilidad de un apoyo externo proveniente de múltiples fuentes, como típicamente es asequible para el sector público bancario alemán”.

Precisamente en ese mismo momento, Bloomberg reflejaba el 12 de junio de 2012 la efectividad de la amenaza de expulsión del euro a Grecia y de la propagación de pánico financiero en beneficio de Alemania con un ilustrativo título: “La fuga de capitales deja a los bancos alemanes inundados de depósitos baratos”. Y precisaba que en un año “los depósitos en Alemana se incrementaron en un 4,4% hasta los 2,17 billones de euros, mientras que los depósitos en España, Grecia e Irlanda se encogieron un 6,5% hasta 1,2 billones de euros en el mismo período, incluyendo el 16% que bajaron en Grecia”. Y precisaba que “sólo en 6 meses el Deutsche Bank ingresó 5.000 millones de euros de depositantes del sur y el Commerzbank 7.000 en el primer trimestre del 2012”.

Pero todavía más importante, destacaba Bloomberg: “También recibieron 20.000 millones de euros los bancos alemanes en el exterior”, especialmente en Suiza y Luxemburgo, como el Commerzbank Internacional SA de Luxemburgo (CISAL).

Los economistas no se han ocupado de aflorar todos estos datos decisivos para hacer un diagnóstico y entender el porqué de una política de austeridad impuesta al sur, que articula un ataque especulativo propiciando pánico financiero para que el gran capital acumulado en el sur fuera deslocalizado “voluntariamente” a los bancos del norte.

Ahora también sabemos que el Deutsche Bank, “estaba horriblemente descapitalizado, debido a la alta exposición que tiene en el Mercado de Derivados” (casino desregulado y privatizado), como alertó Hoeing, vicepresidente de la Federal Deposits Insurance Corporation y exmiembro de la Reserva Federal, el 14 de junio de 2013 .

Con el escándalo LuxLeaks también se ha descubierto que el Deutsche Bank residía en el paraíso fiscal de Luxemburgo; durante todos estos años no habría pagado el impuesto de sociedades, mientras los demás bancos (griegos y españoles, por ejemplo) que competían con él, tenían que soportar esta más que desleal competencia.

En estos momentos el Deutsche Bank se enfrenta a una avalancha de investigaciones criminales y civiles impulsadas por la Fiscalía de EEUU, por su implicación en el cártel que manipuló el Líbor-Euríbor y del Forex (Mercado de Divisas), así como por su participación en las hipotecas basura. Estos días también se enfrenta al riesgo de no superar el primer stress test al que se somete en Estados Unidos. Para hacer frente a todas estas investigaciones tiene previsto nombrar al conocido penalista Steven F. Reich como Consejero General del Deutsche Bank para América.

También el Commerzbank, segundo banco alemán seminacionalizado, se enfrenta a la temida Securities and Commodities Fraud Task Force de Nueva York, que la investiga por presunto lavado de dinero.

Todos estos métodos tan poco ortodoxos de la banca alemana nos confirman que la imposición de austeridad tenía un componente claro de dominación incluso política, y que provocar pánico financiero les servía para rellenar el agujero existente en sus propios bancos, provocado por lo que fue la causa de la crisis financiera mundial: el mercado de derivados, desregulado y privatizado desde el año 2000, en manos de un cártel de trece megabancos, entre ellos el Deutsche Bank.”

 
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Publicat per a 21 Juny 2015 in Economia crítica, Europa

 

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Unos apuntes de internacionalismo al día siguiente de unas elecciones municipales…

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Contando votos e ideando pactos, nadie parece escuchar la otra noticia del día:  Grecia no puede cumplir ya su servicio de deuda con el FMI. Y nadie parece darse cuenta de que si Grecia ha llegado a esta situación desesperada ha sido por cumplir promesas electorales con los más débiles, con los más desposeídos y explotados. Y que las decisiones tomadas por el Gobierno de Syriza son el ejercicio de un derecho de autodeterminación cotidiano, de una soberanía, que no puede desentenderse de la gente que sufre las políticas neoliberales.

Ya el pasado día 15 de mayo el ministro de Finanzas griego Yanis Varufakis advirtió que rechazaría cualquier acuerdo de rescate con los acreedores internacionales que no ayude a la salida del país de la crisis, y cualquier acuerdo en el que “los números no cuadren” y que arrastrara a Grecia “de nuevo a una espiral de muerte”. Un arrastre letal al que el FMI, el BCE y Merkel no parecen oponer reparos. Y al que no podemos ser ciegos, ni mostrarnos impasibles. Esta es también una prueba de toque de un cambio que como otras veces en la mejor historia de España, se inicia en unas elecciones municipales.

No quiero poner gotas de amargura en unas victorias de Davides bien merecidas – y de las que participo- contra los goliaths prepotentes, pero sí quiero reivindicar que el mapa de lo que importa va más allá de nuestros ombligos y que tan urgente es construir y reforzar las alternativas reales que echen a los corruptos a los vertederos de la ignominia, como hacer sentir a los griegos que no están solos, y que en su resistencia está también nuestro futuro.

Así lo expresaba a principios de este mes de mayo Julio Anguita:

(…) “Lo que está ocurriendo no es otra cosa que el tsunami desatado sobre unas fuerzas políticas, sociales y conjunto de plataformas, movimientos y sindicatos. Un tsunami que no es otra cosa que la brutal realidad de la hegemonía total del discurso neoliberal que arruina a los discursos sempiternamente reiterativos y de lugares comunes de quienes, a pesar de enfrentase heroicamente a las fechorías del sistema, lo hacen en el eje de los valores del adversario. Llegan las campañas electorales y las cuestiones claves como el euro, la deuda, la UE, la banca, las eléctricas, la reforma fiscal, etc. desaparecen en una sfumatura que pretende ampliar el arco de votantes. No se dan cuenta de que esa es la mejor manera de perder credibilidad y votantes.

Al día siguiente de las elecciones la cuestión de la gobernabilidad, los pactos y los asentamientos institucionales vuelve al primer, si no único punto del orden del día. Y vuelta a empezar. Manifestaciones, luchas (a veces heroicas), plataformas, manifiestos, alianzas que duran hasta que se producen las primeras convocatorias electorales, etc. Y ahora, en estos momentos, crisis en las formaciones políticas, búsquedas de nuevas siglas (y siempre desde la vocación unitaria), maniobras palatinas en el foro para el mayor solaz y trabajo de la los medios dedicados a la rumorología, los confidenciales y las tertulias de “debate político” y demás zarandajas.

Mientras tanto Grecia está prácticamente sola en su lucha contra la barbarie de la UE, el FMI y el BCE. El TTIP avanza pese a las denuncias en foros, debates y zonas de la red. El orden mundial basado en la liquidación de la democracia, la soberanía nacional y el derecho internacional se configura ya como de inminente consolidación.” (…)

 

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Miren Etxezarreta: Si no reaccionamos, cada día va a ser peor #22M

imageAntes de que las Marchas de la Dignidad tomen el centro de Madrid con sus reivindicaciones, Miren Etxezarreta tiene claro que su paso por la capital será provechoso. “Cualquier movilización social sirve, pequeña y mucho más si es grande. Denota que no estamos de acuerdo con lo que está pasando. Si no reaccionamos, cada día es peor”, asegura a Público la economista.

Nacida en 1936 en Ordizia (Guipuzkoa) es catedrática emérita en Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, además de autora de varios libros sobre la materia. Vinculada a varios movimientos sociales, Etxezarreta es una figura de referencia que desde hace años utiliza sus conocimientos en materia financiera para apoyar iniciativas como la de este sábado, rebatiendo algunas de las ideas que desde Bruselas, el Gobierno de Rajoy o los medios de comunicación se venden como verdades absolutas.

“Es un error creer que la Unión Europea es una institución inocente. Es un error creer que es una institución hecha para el bienestar de los europeos. No lo es”, defiende resuelta, antes de explicar los argumentos que le llevan a hacer esa afirmación. Con prudencia y exactitud, pero sin pelos en la lengua.

Uno de los objetivos de las Marchas es precisamente el rechazo al pago de la deuda. ¿Por qué no hay que pagarla?

Creo que sería muy útil o no pagar la deuda en su totalidad o tener una quita importante, fundamentalmente por dos razones. La primera es que absorbe una cantidad de dinero enorme que no puede ir a otros elementos que nos hacen falta como colectivo. Si calculas que estamos pagando cerca de 40.00 millones al año de intereses… imagina lo que se podría hacer si no los pagáramos. Segundo: la deuda es un mecanismo por el cual hay una transferencia de dinero de los pobres a los ricos. En este país los impuestos los pagamos los trabajadores, y los intereses de la deuda se pagan con los impuestos. Y se pagan a la gente que tiene capacidad de ahorro, a quienes han comprado deuda pública, principalmente a los grandes ahorradores: los fondos de pensiones y los de inversión, los ricos. Pero además hay un tercer punto, y es que la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo se están aprovechando de esa deuda para obligar al Gobierno español a tomar una serie de medidas que están destruyendo las condiciones de trabajo y de vida de la ciudadanía en general, incluyendo las clases medias. Si tienes en cuenta esos elementos, comprenderás que lo que hay que hacer es repudiar esa deuda.

¿Qué es lo que obtiene la UE “obligando” a España a tomar esas medidas?

La UE es una unión de los grandes negocios del capital. No nos hagamos ilusiones: la UE se rige por los criterios e intereses del capital, que van en la dirección que acabo de señalar. Pero además, Europa tiene mucho interés en construir un mercado de capitales muy potente en el marco de la Unión, sobre todo en Frankfurt, para competir con Wall Street, Tokio y con la city de Londres. Para eso hace falta mucho dinero, y una de las maneras de reunir más dinero es a través de los grandes capitales que inciden también en la deuda. Es un error creer que la UE es una institución inocente. Es un error creer que es una institución hecha para el bienestar de los europeos. No lo es.

¿Todas las decisiones se toman únicamente para producir más dinero?

Fundamentalmente, aunque hay otra cosa. Al estar en unas estructuras democráticas, aunque sean muy débiles e imperfectas, los estados y las instituciones públicas internacionales como la UE también tienen que tener en cuenta parcialmente qué pasa con las poblaciones. A veces tienen que jugar en ese intervalo, pero siempre se inclinan más por el interés de la acumulación, por el interés de los capitales. La prueba es que cuando las cosas van mal se van siempre con el capital, pero estas instituciones tienen que tener también una función de legitimación. Tienen que demostrar a las poblaciones que esto va bien: “hacemos lo que podemos, tenéis que estar contentos”.

Muchas plataformas o agentes han pedido la renuncia al pago de la deuda, ¿cómo puede materializarse eso?

Es que de momento es imposible. Materializar eso requeriría el apoyo del Gobierno a esa decisión, y la Unión Europea no iba a estar de acuerdo. Piensa que a quienes debemos el dinero es sobre todo a los grandes bancos europeos: alemanes, franceses y británicos sobre todo. Aunque el Gobierno quisiera no sería un camino de rosas. Pero el otro punto me preocupa más: ¿qué poder tenemos la ciudadanía? ¿Qué poder para presionar al Gobierno tenemos los ciudadanos que pensamos que no hay que pagar la deuda? En esto prácticamente no tenemos ningún poder. Por eso, más que preocuparnos por las grandes variables, deberíamos preocuparnos por cómo nos afecta la deuda, con los recortes en la sanidad o educación… contra eso es contra lo que tenemos que luchar; esa es otra forma con la que estamos pagando la deuda. Decirle al Gobierno que repudie la deuda es como decirle que entone una letanía. Está más próximo luchar contra lo que nos están haciendo para pagar la deuda. Decir que vamos a repudiar la deuda no está mal como principio, pero creo que es mucho más importante luchar contra lo que está pasando: los recortes en el gasto público, en los salarios, la ley de convenios, la privatización de la sanidad y la salud… Ahí es donde tenemos que atacar, donde tenemos un poco más de fuerza.

Aunque sea un horizonte inalcanzable, en el caso de que el Gobierno estuviese dispuesto a renunciar al pago de la deuda, y simplemente para explicarlo: ¿hay estudios, hay tesis serias que expliquen…?

Todo el mundo puede creer en los reyes magos.

¿Quebraría el país por rechazar el pago de la deuda?

No. Pasó en Ecuador, ha pasado en Islandia parcialmente. Los países no se hunden tan fácilmente, pero habría consecuencias serias. Si renuncias a la deuda, ¿Quién te va a prestar dinero para pagar la siguiente compra de petróleo? A lo mejor habría que racionar el uso del automóvil. Por eso no se puede hablar a la ligera de estos temas. No pagar la deuda supone unas consecuencias graves. Puede ser que no sean tan malas como pagarla, pero también que afecten a otras personas, a los que están sufriendo ahora. Como cualquier medida seria contra el sistema capitalista tiene un precio, y la población tiene que saber si está dispuesta a asumirlo. No pagar la deuda es un tsunami. Quizás sería mejor para la cuestión del paro, pero tendría otro coste en otros sentidos, no se puede frivolizar con estas medidas.

Volviendo a las Marchas, ¿participará en la protesta del 22-M?

No, no puedo ir a Madrid. Me gustaría participar en esta lucha, como en tantas otras que hay. Estoy absolutamente a favor de las Marchas, de que hay que luchar con ellas y hay que trabajar, pero la lucha sigue el día después de las Marchas. No nos quedemos en el espectáculo: hay que darlo de vez en cuando, pero siempre suponiendo que se va a continuar al día siguiente. Si no, son fuegos de artificio un día, y al siguiente no ha pasado nada. La lucha tiene que ser permanente, aquí y ahora.

¿Servirá de algo la manifestación de este sábado?

Rotundamente sí. Cualquier movilización social sirve, pequeña y mucho más si es grande. Denota que no estamos de acuerdo con lo que está pasando. No nos hagamos ilusiones: si no reaccionamos, cada día es peor. Hay que mostrar que estamos muy indignados, y que no estamos dispuestos a tolerar lo que están haciendo. También va a servir para que aprendamos a movilizarnos por aquello en lo que creemos. Hay mucha gente que ya lo sabe hacer, pero debemos ser muchos más. Puede ser un estímulo o ejemplo, aunque no vaya a arreglar nada en 15 días.

 

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La Deuda puede saldarse con sólo el 40% de las mayores riquezas de la Eurozona

No voy a decir nada que no sepan, o por lo menos intuyan: la “austeridad” que nos imponen forma parte de un proceso de dominación y colonización ideológica -y en absoluto de una política económica necesaria- para financiar esta ola sin fin de rescates en la que los trabajadores y la población en general van dejando sus ingresos, sus ahorros y su salud con reducciones de salarios y pérdida de derechos sociales. Todos estos sacrificios -más el pago de los nuevos impuestos que recaen sobre la inmensa mayoría de la población- no acaban, como nos quieren hacer creer, en una senda de crecimiento. Todo lo contrario. Alimenta este perverso mecanismo con el que mientras los estados se endeudan más allá de los límites sostenibles, las grandes fortunas aumentan y parecen inmunes al agujero sin fondo del sistema bancario y financiero. De hecho, es fácil darse cuenta de hasta qué punto se benefician con los incrementos de la desigualdad.

Hace unos días, Rosa María Artal publicaba una entrada en la que afirmaba que “Si, hay dinero”, y hablaba de los “ricos de solemnidad”, del fraude, la corrupción, las regalías a la Iglesia, los paraísos fiscales etc… Todos esos sitios en los que ni Rajoy ni Montoro, ni de Guindos, buscan esos fondos que dicen necesitar desesperadamente mientras nos hacen retroceder a las penurias del franquismo. Pues bien, lo de buscar el dinero donde está (en lugar de exprimir donde ya no queda) no era una propuesta aislada de Rosa María Artal.

También el prestigioso Deutsche Institut für Wirtschaftsforschung (Instituto Alemán de Investigación Económica) (DIW) de Berlín ha propuesto que los más afortunados ayuden a resolver la crisis en la zona del euro, mediante la obligación de comprar deuda pública o pagar un impuesto especial sobre sus activos. De hecho, según un estudio publicado el pasado fin de semana por el diario alemán Süddeutsche Zeitung, con sólo el 40 por ciento de la riqueza de los ricos podían pagar toda la deuda acumulada por los países de la eurozona.

Los expertos del DIW señalan que “es precisamente en los países en crisis donde tales instrumentos representan una opción razonable, ya que las fortunas privadas, en parte muy concentradas, pueden dar su contribución a la financiación del Estado”.

En base a una idea básica de la justicia, el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, no pudo negar la evidencia del razonamiento de los expertos del DIW, pero prefirió cualificarla de “un modelo interesante.” Luego vino el director del Instituto de Estudios Económicos, Hamburgo (HWWI), Thomas Straubhaar, y disipó todas las ilusiones de que alguna vez se propusiera seriamente. Para ello le bastó recordar que estas medidas son difíciles de aplicar porque son los ricos los que controlan el sistema y no al revés.

Quizás se pueda hablar también de estas soluciones el próximo lunes en la Universidad Menéndez y Pelayo, cuando se presenta el libro ACTUA, a las 19 h. en el Hall Real por parte de  las periodistas Rosa María Artal  (también coordinadora y editora) y Sofía de Roa; los economistas Carlos Berzosa y Angels Martínez i Castells  (de Dempeus per la Salut Pública)  y el exdirector de Greenpeace España y promotor de Equo, Juan López de Uralde.

En su nota de premsa, observa la UIMP que “a lo largo de doce capítulos, firmados por periodistas, pensadores, activistas y especialistas como el exdirector general de la UNESCO Federico Mayor Zaragoza o el juez Baltasar Garzón, se abordan los asuntos que vertebran la realidad de España en época de crisis, como la justicia, las relaciones internacionales, el empleo, los medios de comunicación o la ciencia”.

Estoy segura de que en sus páginas. revisitadas, se encuentran propuestas reales que nada tenen que ver con el naufragio al que quieren condenarnos.

 
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Publicat per a 22 Juliol 2012 in Economia crítica, Europa

 

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Los crímenes de la deuda y nuestra ceguera

Jean Ziegler: "La solución del hambre no es dar más, sino robar menos"

En La voz debida he encontrado un texto de Jean Ziegler especialmente oportuno en estos días y que merece difusión. Este sabio anciano suizo me recuerda en muchos sentidos José Saramago: ambos nos advirtieron reiteradamente de nuestra ceguera y el orden caníbal que nos des-gobierna. En setiembre del 2010, Ziegler concedió esta entrevista al presentar en España su libro El odio a Occidente (Península).   La pueden leer entera siguiendo el link, pero destaco de sus palabras lo que tienen que ver con la salud y quienes impiden que sea una realidad universal en una sociedad más amable, de mayor equidad y menores desigualdades, a la manera que defiende y difunde Dempeus per la salut pública:

“Cada cinco segundos muere un niño de menos de 6 años; 37.000 personas fallecen de hambre cada día y más de mil millones (casi una sexta parte de la humanidad) sufre malnutrición permanente. Y mientras tanto, las 500 mayores multinacionales controlaron el año pasado el 53% del PIB mundial. Esta oligarquía del capital financiero organizado tiene un poder como jamás lo tuvo un papa, un rey o un emperador. Creo que la ceguera y la arrogancia de los occidentales es total.”. 

Y citando ya directamente su libro, Ziegler desvelaba y desmontaba los crímenes de la deuda con estas palabras:

“El sur financia al norte. Los pobres financian a los ricos. Los pueblos de los países más pobres se matan trabajando para financiar el desarrollo de los países ricos. Los trabajadores de los países ricos se matan trabajando para financiar el nivel de vida de sus riquísimas oligarquías. ¿Cómo ocurre esto?

En 2003, las ayudas públicas al desarrollo de los países industriales del Norte a los 122 países del tercer mundo ascendieron a 54.000 millones de dólares. Ese mismo año, estos últimos países transfirieron a los bancos y oligarquías del Norte 436.000 millones de dólares en concepto de intereses de la deuda. Esto supone 8,1 veces más que lo recibido en ‘ayudas’ al desarrollo. ‘Ayudas’ que no son tales… Esta es la ‘violencia estructural’ que habita en el sistema. No hacen falta ametralladoras, napalm, carros blindados para dominar y someter a los pueblos y a las personas. Para eso, ya está la deuda. Y si la deuda no fuera suficiente y la población se rebelara, pues, están los mercenarios, los golpes de estado, las desapariciones, los asesinatos, las ametralladoras, el napalm y los carros blindados. La deuda es provechosa para los miembros de las clases dominantes extranjeras y los miembros de las clases dominantes autóctonas. Estos últimos, al mismo tiempo, comprados y compradores.

Así funcionan los ‘crímenes de la deuda’. Ahora, la violencia de la deuda es más sutil. Ya no es la ‘brutalidad visible’ del colonialismo, pero la violencia sigue siendo inherente al sistema. Sus armas son las organizaciones internacionales al servicio de las grandes multinacionales y las oligarquías del Norte: FMI, OMC, Banco Mundial, Unión Europea, los bancos privados… Brasil, año 1980. Los ‘expertos’ del FMI impusieron un severo ‘plan de ajuste estructural’, sinónimo de recortes brutales del gasto público (privatizaciones y ventas al extranjero de sus empresas y servicios públicos rentables, privilegios fiscales exorbitantes para las multinacionales, compras de armas forzosas, etc.) con la excusa de ‘relanzar’ el crecimiento. Brasil se sumió en una terrible crisis. Tuvo que suspender una campaña de vacunación nacional contra la rubéola. En 1984 se declaro una epidemia de rubéola que mató a decenas de miles de niños sin vacunar. La deuda los mató. En 2004, cada 5 segundos un niño de menos de 10 años moría a causa de la deuda.”

Pues desde que se publicó El odio a Occidente -y Ziegler lo sabe perfectamente-  Europa ha seguido obnubilada por los mantras del FMI, el BCE y la UE, y no hemos hecho otra cosa más que devorarnos… Los más débiles, naturalmente, han caído antes. También han sido los más atacados, pero la verdad es que casi nadie ha salido en su defensa.  Vivimos desarmados e hipmotizados por  palabras totémicas (déficit, prima de riesgo, recortes, austeridad)  y dejamos que cada vez más nos devore una deuda creciente y voraz, que se autolimenta de los intereses que genera, sin que nadie parezca capaz de encender las luces, romper el hechizo, cortar el nudo gordiano, y mandar a Merkel,  Sarkozy, Durao Barroso,  Mariano Rajoy –y a todos sus amos–  definitivamente, a los vertederos de la historia.

 
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Publicat per a 30 Abril 2012 in Economia crítica, Salut

 

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El genocidio financiero de Grecia

Un hombre joven come en una "sopa popular" en Tesalonika.

El pasado lunes, 19 de septiembre, el Gobierno griego anunció nuevas medidas de restricción económicas para dar seguridad a sus socios más poderosos y obtener el pago del sexto plazo de la ayuda internacional. Mientras crece la espiral infernal de una deuda que asfixia cada vez más, y de manera más inapelable, en las calles de Atenas la gente de todas las edades y condiciones busca algo que llevarse a la boca. Ya no son sólo los chatarreros los que hurgan en la basura –en especial de los barrios ricos– procurando encontrar algo que vender para convertir posteriormente en comida.. Un trabajador del  servicio de limpieza del ayuntamiento de Penteli, en el norte de Atenas, afirma que incluso en este  barrio acomodado de la periferia, la misma gente del barrio recurre a la basura, y cada vez en mayor número.  Recientemente, ha presenciado cómo una joven bien vestida, delante de un supermercado, buscaba entre un montón de yogures caducados… Cada vez más población vive en la precariedad y la miseria: Las personas jubiladas ven recortadas sus pensiones mientras aumenta el paro, sobre todo de las personas jóvenes. Han reaparecido los tiempos de las “sopas populares” que atraen gente hambrienta de todos los barrios de Atenas. Un jurista de Viena, Günter Tews, que pasa parte de su tiempo en Atenas, les ha observado en su día a día y ha llegado a la conclusión de que ahorran hasta la saciedad.

Un hombre de 55 años intentó suicidarse en Tesalonika en protesta por la crisis financiera el 16/11/2011. AFP PHOTO/ NONTAS STYLIANIDIS

No podemos quedamos impasibles ante las distintas declaraciones de los altos dirigentes de Europa, algunos rozan la imbecilidad en sus manifestaciones respecto a esos “holgazanes” de los griegos que “rehúsan ahorrar”.

Hace dieciséis meses que tengo una segunda residencia en Atenas, he vivido sobre el terreno esta situación dramática. Se quejan de que los planes económicos no funcionan porque los ingresos fiscales caen en picado. Se cuestiona la voluntad de ahorrar de los griegos. ¡Sorprendente! He aquí algunos datos ilustrativos:

– Reducciones salariales y de las pensiones hasta del 30%.

– Reducción del salario mínimo a 600 euros.

– Alza dramática de los precios (fuel doméstico +100%; gasolina +100%, electricidad, calefacción, gas, transportes públicos +50%) en los últimos quince meses.

– Un tercio de las 165.000 empresas comerciales han cerrado; un tercio ya no puede hacer frente a los salarios de sus empleados. En toda Atenas se ven carteles amarillos con la palabra “Enoikiazetai” en letras rojas – “Se alquila”.

– En este ambiente de miseria, el consumo (la economía griega siempre ha estado muy centrada en el consumo) ha caído de manera catastrófica. Las parejas con dos sueldos (cuyos ingresos familiares alcanzarían hasta ahora los 4.000 euros) de repente se encuentran únicamente con dos subsidios de desempleo de 400 euros y que se empiezan a percibir con meses de retraso.

– A los funcionarios estatales, o de empresas próximas al Estado, como Olympic Airlines o los hospitales, no se les paga desde hace meses y el pago de su remuneración queda aplazado hasta octubre o incluso “el año que viene”. El Ministerio de Cultura ostenta el récord. Numerosos empleados que trabajas en la Acrópolis llevan veintidós meses sin cobrar y cuando ocuparon la Acrópolis durante una manifestación (pacífica) recibieron gases lacrimógenos en lugar del dinero que se les debía.

– Todo el mundo está de acuerdo en que los miles de millones de los pagos del reflotamiento de la UE revierten en un 97% directamente a la propia Unión, a los bancos, para enjugar la deuda y las nuevas tasas de interés. Así se hacer recaer el problema discretamente sobre los contribuyentes europeos. Hasta el momento del crac, los bancos percibían intereses copiosos y los créditos son una pesada losa sobre los contribuyentes. Y sin embargo (¿todavía?) no hay dinero para realizar reformas estructurales.

– Miles y miles de autónomos, conductores de taxi y de camiones, han tenido que desembolsar miles de euros para comprar su licencia, e incluso han recurrido a préstamos para hacerlo. Hoy en día se encuentran frente a una liberalización del mercado que hace que los recién llegados apenas deban pagar nada, mientras que quienes ya estaban en él desde hace tiempo mantienen la carga de sus créditos, que deben devolver a pesar de todo.

– Se crean nuevas tasas. Así, para poner una denuncia en la policía, hay que desembolsar en el momento 150 euros. La víctima tiene que sacar la cartera si quiere que se tenga en cuenta su denuncia. Al mismo tiempo, los policías tienen que hacer colectas para llenar los depósitos de los coches patrulla.

– Se ha creado un nuevo impuesto inmobiliario, asociado a la factura de la electricidad. Si no se paga, se corta la luz de la vivienda.

– Hace meses que las escuelas públicas no reciben un libro. El Estado ha acumulado grandes deudas con las editoriales, que ya no se realizan envíos. Los alumnos sin embargo reciben CD y sus padres deben comprarles ordenadores para que puedan seguir las lecciones del curso. También se desconoce cómo van a cubrir los gastos de calefacción las escuelas – especialmente las del norte del país.

– Todas las universidades están paralizadas de hecho hasta finales de año. Muchos estudiantes no pueden ni presentar sus proyectos, ni hacer exámenes.

– El país se prepara para una ola de emigración masiva y se aprecia cómo aumenta el número de gabinetes que asesoran al respecto. Los jóvenes no ven ningún futuro en Grecia. La tasa de paro alcanza el 40% entre los jóvenes titulados y el 30% para los jóvenes en general. Quienes trabajan lo hace por un sueldo mísero y parte lo hacen en negro (sin seguridad social): Cobran 35 euros por diez horas de trabajo al día en la hostelería. Las horas extra no se pagan. El resultado, ya no queda espacio para las inversiones de futuro como la educación. El Gobierno griego no recauda ni un duro en impuestos.

– Las reducciones masivas de empleados públicos se llevan a cabo de manera antisocial. Esencialmente, se han deshecho de personas a las que les quedaban unos meses para llegar a su cuota para jubilarse normalmente, de esta manera, únicamente tendrán que pagarles un 60% de la pensión habitual.

¿Qué ha sido del dinero de las últimas décadas?

La pregunta que está en boca de todos es: ¿Qué ha sido del dinero de las últimas décadas? A todas luces, no está en los bolsillos de los ciudadanos. Los griegos no tienen nada en contra del ahorro, simplemente, ya no pueden ahorrar. Quienes trabajan se dejan la vida en ello (acumulan dos, tres y hasta cuatro empleos).

Se ha evaporado todo el acervo de política social de las últimas décadas en relación a la protección de los trabajadores. La explotación tiene por tanto vía libre; además, en las pymes, normalmente es cuestión de supervivencia. Cuando se sabe que los responsables griegos han cenado con los representantes de la troïka [Comisión Europea, BCE y FMI] gastando 300 euros por cubierto, sólo cabe preguntarse en qué momento acabará explotando esta situación.

La experiencia de Grecia debería poner en alerta a la vieja Europa. Ningún partido a favor de una razonable ortodoxia presupuestaria hubiese podido aplicar su programa: nunca hubiesen resultado electos. Hay que ir contra la deuda en la medida en que todavía está relativamente bajo control, antes de que se convierta en un genocidio financiero.

Información procedente de Pressgroup y publicada originalmente en  Die Presse

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Publicat per a 23 Setembre 2011 in Ciutadania/Política, Europa

 

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¿Ha dimitido un topo del Club Bilderberg o un simple delincuente?

Por infiltrado de una institución con secretas intenciones o por simple chorizo, acaba de dimitir el Presidente de Standard and Poor’s, Deven Sharma, el hombre que, de manera personal, estuvo detrás de que Standard and Poor’s rebajara los bonos del Tesoro de la triple AAA a AA+. Mucha gente le hace responsable de la enorme volatilidad del índice Dow Jones Industrial en los primeros días de este mes, cuando subió y cayó en al menos 400 puntos durante cuatro días seguidos. La peor caída fue la del lunes, 8 de agosto, cuando perdió 624 puntos. Ese lunes fue el primer día de operaciones después de la rebaja de los bonos del Tesoro de la triple AAA a AA+, aunque la montaña rusa había empezado el martes, 2 de agosto, el día después del acuerdo –en el último minuto– para levantar el techo dela Deuda en los EE.UU. El Dow Jones cambió de dirección durante ocho sesiones bursátiles consecutivas, también por primera vez. Quizá la dimisión de Deven Sharma ayude a explicar esta volatilidad sin precedentes, aunque la caída del 8 de agosto fue la peor desde 2008 y la sexta mayor caída de la historia.

En el Bolsa de Nueva York, en opinión de Ellen Brown, podría estar librándose una batalla entre dos fuerzas titánicas, una empeñada en hundir la Bolsa, la otra en remontarla: el martes, día 9 de agosto, subió más puntos de los que había perdido el lunes. ¿Por qué? ¿Y que tendría que ver con la dimisión de Deven Sharma?

Muchos analistas, entre los que se incluye Dean Baker, co-director del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas, y el Premio Nobel Paul Krugman, cuestionaron la validez de la rebaja de Standard and Poor’s por la que Sharma había apostado con tanta fuerza. También Jane Hamsher, en una lúcida exposición publicada en Firedoglake el 5 de agosto, concluía: “Es cada vez más obvio que Standard and Poor’s tiene una agenda política que cabalga sobre la idea de que los EE.UU. está en riesgo de impago sobre la base de un límite arbitrario en la relación deuda-PIB. (…) Ya va siendo hora de que los medios de comunicación y el Congreso empiecen a preguntar a Standard and Poor’s cuál es su agenda política y a quién sirven.”

Jason Schwarz intentó responder a esta pregunta en un artículo en Seeking Alpha titulado “El ascenso del terrorismo financiero.” En el mismo cuenta que Deven Sharma tuvo también un papel muy destacado en la Cumbre de 2009 del Club Bilderberg, con los 120 hombres y mujeres más ricos del mundo. Su objetivo sería presionar hacia el fin del dólar como moneda de reserva mundial. En sus escritos sobre la “estrategia competitiva” el Presidente de Standard and Poor’s consideraba que los Estados Unidos son el problema del mundo actual, ya que operan con una ventaja injusta y temeraria. La brutal realidad en su opinión, es que la “globalización”, para tener éxito, debe hacer pedazos a los Estados Unidos…

Junto a Sharma, en el artículo se señala también como sospechoso de las manipulaciones del mercado a Michel Barnier, responsable de la normativa europea que provocó una alarmante caída de 513 puntos en el Dow Jones el 4 de agosto, y que fue también uno de los asistentes confirmados en las últimas conferencias de Bilderberg. ¿Actuarían Sharma y Barnier al servicio de la agenda de Club de Bilderberg?

Daniel Estulin, destacado experto en el Club Bilderberg, describe ese grupo como “un medio para reunir a las instituciones financieras que cuentan en el mundo, a los intereses financieros más rapaces y poderosos “. En junio de 2011 escribió:

“Bilderberg no es una sociedad secreta …. Es una reunión de personas que representan una cierta ideología …. No es un Gobierno Mundial ni un Nuevo Orden Mundial, como mucha gente cree equivocadamente. El Club Bilderberg está menos interesado en el gobierno del mundo que en la posesión del mundo (…) La idea que está detrás de cada una de las reuniones del Club de Bilderberg es crear lo que ellos llaman una aristocracia entre las élites europeas y las de América del Norte sobre la mejor manera de manejar el planeta. En otras palabras, la creación de una red global de carteles gigantes, más poderosa que cualquier otra nación en la Tierra, destinada a controlar las necesidades de la vida del resto de la humanidad.”

Si seguimos la línea de Schwarz, acabaremos en una teoría de la conspiración que serviría los intereses del Club Bilderberg, y por los que Deven Sharma habría tenido finalmente que dimitir. Pero ¿es ese realmente el motivo o se trata más bien de un delito de tráfico de información privilegiada?

Porque para Ellen Brown podría haber otra explicación para la sospechosa rebaja en la cualificación –a pesar de que el gobierno hiviera concesiones importantes a los republicanos (o mejor al Tea Party) para evitar el default y, a pesar de la revelación embarazosa de que las cifras de S&P tenían un error de 2 billones de dólares: El 12 de agosto, MSN.Money informó que la rebaja “no había sido una gran sorpresa”, ya que por Wall Street había circulado el rumor de que se avecinaba. Y a menos que todo sea una gran coincidencia, es probable que alguien filtrara la información. La pregunta es quién fue, y si la fuga supuso operaciones con información privilegiada, Según el Daily Mail, se apostaron $ 850 millones en el mercado de futuros sobre las perspectivas de una rebaja de la deuda de EE.UU., y la apuesta podrá dar sus frutos después de que Standard and Poor’s rebajara la calificación crediticia de AAA a AA +, con unos rendimientos del 1.000 por cien si, como es lógico, la rebaja en la calificación provoca una subida de los tipos de interés.

La Comisión del Mercado de Valores (SEC) anunció el 8 de agosto que había iniciado una investigación en Standard and Poor’s. De acuerdo con el Financial Times, la medida es parte de un examen preliminar en el potencial uso de información privilegiada. La dimisión de Deven Sharma puede ser un primer resultado de las indagaciones. Y sea lo que suceda lo que venga después, merece ser observado con muchísima atención.

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Publicat per a 23 Agost 2011 in Economia crítica

 

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Contra el chantaje de los mercados

Desde los amigos de Serpal y su servicio de prensa alternativa, me ha llegado la entrevista que Gabriele Battaglia ha hecho a Andrea Fumagalli y que se ha publicado en PeaceReporter, traducida por S. Seguí. Dado el interés que los amigos y amigas de este blog han demostrado tener por el tema de la deuda, no dudo en reproducir el contenido más general de las declaraciones de Fumagalli, profesor de Economía Política en la Universidad de Pavía, investigador militante en el Colectivo UniNomade y miembro de la Red de San Precario porque ponen de manifiesto, una vez más, cómo la solidaridad que se reclamaba para la institución de los Eurobonos está lejos de ser una realidad en esta Unión Europea de aves de rapiña.

Sólo quisiera mostrar mi disconformidad con la respuesta sobre los estados del bienestar. No creo en ninguna “obligación” mecánica de desmantelarlos  para asumir el servicio de la deuda. A mi modo de ver, la reducción del Estado del Bienestar forma parte de la gran rapiña, del gran Saqueo del que nos habla Naomi Klein, y los Gobiernos que han visto crecer su Deuda Pública (obligados por el saqueo de las instituciones financieras)  podrían aumentar sus ingresos con impuestos progresivos o reducir otros gastos antes que destruir los servicios sociales,  de enseñanza o de salud. Pero es que no se trata sólo de avaricia especuladora. Se trata también de servir las políticas neoliberales aumentando más y más las desigualdades de riqueza y renta en favor de los poderosos… hasta el propio cataclismo del sistema.

¿Es la crisis actual la nueva manera que tiene el gran capital financiero de meter la mano en nuestros bolsillos?

Sí, siguiendo procedimientos que han estado funcionando ya durante al menos 15 años. Los mercados financieros están extremadamente concentrados: son una pirámide en cuya cúspide se hallan unos pocos operadores que pueden controlar más del 70 por ciento de los flujos financieras mundiales y dirigir e influir en los mercados. En la base, una miríada de pequeños ahorradores que tienen un papel puramente pasivo. Los grandes operadores son los llamados inversores institucionales, es decir, una docena de compañías, incluyendo bancos y firmas de inversión (sociedades de valores): JP Morgan, Bank of America, Citibank, Goldman Sachs, HSBC, Deutsche Bank, UBS, a depositar el dinero, Citycorp-Merrill Lynch, BNP-Paribas.

Se dieron cuenta por primera vez de su poder cuando se produjo el levantamiento en Chiapas, hace diecisiete años: el 2 de enero de 1994. Se estaba a punto de firmar el tratado de libre comercio entre EE.UU., Canadá y México (TLCAN): paridad de las monedas y libre intercambio de bienes y servicios, pero no de mano de obra (un poco como la Europa de Schengen). Se habían creado muchas expectativas y los bonos del gobierno mexicano habían conseguido ventaja. Se produce el levantamiento zapatista y en pocos días millones de dólares son desviados a los países del sudeste asiático, creando la acumulación de liquidez que luego provocaría la crisis del bath tailandés en 1996-97. En una semana, el peso mexicano se devaluó en un 30 por ciento y la Reserva Federal comenzó a comprarlos a fin de mantener alto el valor, pero después de un par de semanas tuvo que ceder: la especulación a la baja no tiene fin y el TLCAN salta. Es el primer caso en la historia en que el banco central más fuerte del mundo (en aquellos días lo era) ya no dicta su ley. Desde entonces, la Reserva Federal implementa políticas monetarias subordinadas a los mercados financieros, es decir, los bancos de inversión.

¿Por qué sucede esto?

Porque la especulación financiera está en la naturaleza de estos inversores. Se hacen prestar títulos de fondos de inversión o fondos de pensiones, los venden en el mercado –digamos a doce– apostando a la baja y contribuyendo con la venta a la baja misma. Luego vuelven a comprarlos, ahora a diez: ganan la plusvalía, es decir, la variación en el valor. Es el mecanismo de las “ventas cortas”, o “ventas al descubierto”. En la práctica, ya no se obtienen beneficios sobre los dividendos o los intereses de los bonos del gobierno, sino por medio de la pura especulación. Es evidente que estas operaciones están sólo al alcance de quienes disponen de una enorme liquidez; Goldman Sachs, por ejemplo tiene más que la Reserva Federal.

Todo esto es posible por dos razones: en primer lugar, la plena liberalización de los movimientos de capital, con la que el movimiento de dinero de un país a otro no cuesta nada y no tiene restricciones de ningún tipo; y, en segundo lugar, la ausencia de una unidad de medida del dinero. Mientras estuvieron en vigor las instituciones de Bretton Woods, es decir, hasta 1971, el dólar tuvo una relación de paridad fija con el oro, de 35 dólares por onza de oro. El dólar estaba vinculado a un bien. Tras el final de este sistema, el valor de la moneda se determina de una manera puramente virtual y lo deciden los mercados financieros, es decir, aquellos que tienen tanto dinero que pueden influir en éstos. Así se determina el valor del dólar, el euro y el yen, y también el de los valores denominados en esas monedas.

Estas plusvalías crean valor: por ejemplo, se estima que el 35 por ciento de los trabajadores de EE.UU. obtiene una parte de sus ingresos de estos mecanismos financieros. Lo mismo ocurre con los jubilados que dependen de los fondos de pensiones. Así que los mercados financieros desempeñan el mismo papel que una vez tuvo el Estado. El sistema de seguridad social se ha privatizado y depende de los mercados financieros.

Está claro que para ganar, estos mercados deben centrarse en las áreas en las que pueden generar ganancias de capital. En los años noventa, fueron las empresas de nuevas tecnologías; en el año 2000 fueron los títulos inmobiliarios; más tarde, la entrada de China en la OMC aumentó mucho la liquidez en circulación; con la crisis de 2008-2009 y la caída del mercado inmobiliario, ha sido la especulación sobre las materias primas (cereales, petróleo, etc.); y ahora la especulación se ha movido hacia la deuda pública, es decir, los sistemas de bienestar social.

En un plazo de seis meses, el Deutsche Bank vende el 88 por ciento de los bonos italianos en su poder, el valor de los títulos cae y el DB los vuelve a comprar a un precio inferior: al final, el banco alemán se encuentra con los mismos valores que antes y con las plusvalías. También me gustaría añadir que esto es normal. Vamos ya a dejarnos ya de repetir que los mercados financieros son neutrales: son una institución que mira por sus intereses económicos, como es natural en una sociedad capitalista. No tengo rencor hacia Goldman Sachs, que hace su sucio trabajo, pero sí lo tengo hacia las personas que lo presentan como un árbitro imparcial. Estos son los estafadores.

¿Qué sucede con los sistemas de bienestar social?

Se destruyen. Todos los países se ven obligados a tomar medidas para reducir la deuda a través del desmantelamiento del Estado del bienestar. En la práctica, cuando aumenta el déficit de un país, éste debe vender los bonos ofreciendo intereses más altos. Pero el aumento de los intereses a pagar sólo aumenta el déficit y la única salida es reducir el gasto, es decir, el bienestar social. En Italia, donde nadie quiere aumentar los impuestos, se recortan 6.000 millones a las autoridades locales, que se ven obligadas a aumentar el precio del billete del tranvía y a introducir el impuesto adicional sobre la renta de las personas físicas, llamado Irpef, metiendo con ello la mano en los bolsillos de los ciudadanos.

¿Cómo detener este mecanismo?

Es preciso atacar la raíz, es decir, el corazón del sistema financiero. Hoy en día, las instituciones financieras obtienen sus beneficios con los bonos de los gobiernos europeos, públicos. Bueno, usted tiene que hacer que estos bonos públicos se conviertan en confeti, a fin de crear pérdidas elevadas en sus balances. Eso es lo que hizo Islandia. El Deutsche Bank ha vendido los títulos italianos y ha tomado títulos alemanes; en la práctica, una sustitución de unos valores por otros, dirigiendo la especulación de un territorio a otro territorio. Si igualas a cero los bonos del gobierno; es decir, si el Gobierno italiano declara que ya no paga más intereses, se convierten en basura y todo el mundo vende. Es lo que ocurrió a Lehman Brothers con las hipotecas de alto riesgo, cuando se encontró con una porción significativa de sus activos a cero.

Europa puede cambiar los títulos de los estados individuales por eurobonos, ya que tiene el derecho de señoreaje, es decir, la impresión de dinero. Los coloca con una tasa de interés que no sea más de seis veces la de los bonos alemanes; por ejemplo, dos veces. Para el spread se fija un límite de 200 puntos. A las familias, que en Italia tienen ahora mismo sólo un 13,6 por ciento de los bonos del Estado, se les garantías en caso de incumplimiento un rendimiento equivalente al que habían firmado en el momento de la compra, digamos el 2 por ciento. El restante 86 por ciento de los valores es papel usado. ¿Los bancos quiebran? Bueno, entonces negociemos. Es preciso tener en cuenta que estas instituciones especulan sobre la quiebra del Estado, pero luego son los primeros que tienen miedo de ésta, porque los bonos son su gallina de los huevos de oro.

Si en lugar de comprar bonos de deuda pública para mantener alto el precio –como lo ha hecho con Italia– el BCE los ignora y los sustituye por eurobonos, protegiendo al pequeño inversor, se acaba aquí con el especulador. Técnicamente se puede hacer, pero faltan las condiciones políticas, que requerirían la creación de un presupuesto único y un sistema fiscal europeo único, una única política económica y social, y una sola presupuestaria. Este es el impasse de Europa. (…)

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Ver también, sobre esa Europa, las entradas en los blogs Kabila y La Ratera.

 
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Publicat per a 20 Agost 2011 in Economia crítica, Europa

 

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Michael R. Krätke: Grecia, bajo el yugo de la deuda

Un análisis brillante (e impresdindible) sobre la crisis de la deuda y los desequilibrios de base de la Unión Europea publicado por  Michael R. Krätke  en SINPERMISO .

Grecia por enésima vez. Ha pasado un año desde que el país fuera rescatado de la quiebra y de nuevo se encuentra al borde del precipicio. Que esto haya podido ocurrir tiene una explicación muy sencilla: los griegos reciben los créditos, y, como los irlandeses y los portugueses, son obligados a cargar con el yugo del “rescate”. Un rescate otorgado con una condición: la de llevar a cabo una política de austeridad salvaje con el objetivo de reducir el déficit en tiempo récord. Y eso es lo que en la práctica ha hecho el gobierno griego, quien ha recortado en extensión y profundidad, reducido y saneado como ningún otro antes, con una creciente y enconada resistencia por parte de sus propios ciudadanos.

Como era previsible e inevitable una vez adoptados estos planes, Grecia se hunde aún más en la depresión: su Producto Interior Bruto (PIB) cayó un 4’8% en el 2010 y en el año en curso la economía griega se encogerá otro 3’5%. En consecuencia, crece el porcentaje de deuda y lo hace de manera drástica y sin descanso: si ahora supone el 158% del PIB, para el 2012 se espera que supere el 166%. En consecuencia, la reducción del déficit ha permanecido y permanece tras los objetivos marcados: tan buen punto fracasan los préstamos a Grecia, los precios de los credit default swaps (CDS) de los bonos griegos se disparan al alza y descienden los pulgares de las agencias de calificación.

Grecia está profundamente endeudada: no puede reestructurar sus préstamos –cerca de 340 mil millones de euros en circulación, de los cuales casi el 60% pagaderos en los tres próximos años, más de 30 mil millones de euros sólo en el 2012– en el mercado de capitales en tan poco tiempo. El primer préstamo-puente de 110 mil millones no alcanza: un segundo “rescate”, un nuevo crédito de ayuda de los países europeos queda mientras tanto en la columna del debe. Una vez más, “la broma” costará cerca de 120 mil millones.

Hace tiempo Grecia tuvo suerte. Pero la suerte llegó a su fin cuando los socialistas griegos ganaron las elecciones de 2009 e inmediatamente descubrieron que el gobierno anterior había dejado al país al borde de la quiebra. Apenas se hicieron públicas las manipulaciones se desató la campaña de los señores de los mercados financieros contra Grecia. En medio de la mayor crisis financiera mundial desde 1931 se presentó una oportunidad única para apostar a la bancarrota de un estado en el espacio del euro y obtener beneficios con ello. En esto se ha tenido éxito: la denominada crisis europea es de hecho un boyante negocio para unos cuantos actores de los mercados financieros. Pero lo que unos ganan otros lo pierde: el triunfo político de los mercados financieros es tamaño escándalo que ensombrece a todos los demás. Toda Europa se mueve al ritmo que le marca los mercados financieros, de crisis en crisis, de un rescate al siguiente.

 El fracaso de Berlín.- Por lo que se refiere a la crisis financiera, nos encontramos aún a mitad del camino. Por doquiera, también en los Estados Unidos, planea el fantasma de Lehman Brothers: si Grecia cae en la bancarrota tendremos una crisis bancaria europea y luego, antes de que nadie se dé cuenta, un pánico financiero internacional, porque los inversores financieros se desharán rápidamente y en gran cantidad de los préstamos de todos los estados sobreendeudados (también el Reino Unido y los Estados Unidos). Los títulos de deuda estatales son sin embargo el pilar del sistema monetario y bancario internacional. Si son arrastrados a la crisis, todo el sistema financiero mundial se tambalea. De ocurrir, un rescate de 750 mil millones de euros no servirá de nada.

Este desorden tenemos que agradecérselo en buena medida al gobierno de la República Federal Alemana. Angela Merkel y Co. han barajado desde hace prácticamente un año y evitado toda solución clara: de creerse su dogma, uno puede salir de la crisis financiera a base de planes de austeridad. Pero la realidad ha atrapado más rápido a los doctrinarios de lo que jamás hubieran soñado. La troika, compuesta por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), ha reconocido a los griegos sus heroicos esfuerzos de austeridad, pero ni ellos ni los señores de los mercados financieros pueden engañarse y creer que Grecia no tiene problemas de liquidez puedan superarse que con inyecciones de dinero, porque el país está atravesado por un “problema estructural”. En otras palabras: Grecia está en la bancarrota, sin una reestructuración o una bancarrota del estado no saldrá ya de esta deuda.

Desde hace un año Merkel y compañía no se han dedicado a rescatar a Grecia ni tampoco al euro, sino a los acreedores privados del estado griego, esto es, a los bancos, aseguradoras y otros inversores financieros. Los miles de millones en impuestos de los contribuyentes destinados a los sucesivos rescates son transferidos directamente del ministerio de Finanzas griego a las cuentas de sus acreedores privados. Los bancos y aseguradoras aprovechan la oportunidad para deshacerse de los títulos de otros candidatos a la bancarrota. También los bancos alemanes han prometido solemnemente al gobierno alemán no vender préstamos griegos y, en la liquidación de los viejos, sustituirlos por otros nuevos mientras esté en marcha el programa de ayudas. Un programa abiertamente fracasado, pues aquéllos ya se han desecho de buen tercio de los títulos que tenían en Grecia. El BCE ha comprado 50 mil millones de estos préstamos como fianza para los créditos a los griegos y otros bancos han aceptado además préstamos del estado griego por valor de cerca de 150 mil millones de euros.

Todo esto no ha remediado la crisis financiera griega, sino que la ha agudizado. El peligro de una bancarrota del estado no ha sido conjurado, sino que es incluso mayor que antes. En los mercados financieros siguen alegremente las apuestas con el fantasma de la bancarrota del estado griego. Con una pequeña diferencia: en vez de bancos y aseguradoras quien ahora se encuentra en la primera línea –y cada vez más expuesto al peligro– es el contribuyente europeo, que habrá de soportar el riesgo de una quiebra del estado griego (e irlandés y portugués). Los mismos contribuyentes, pues, que ya financian el programa de ayudas y el rescate, rescatan a los acreedores privados el capital invertido en préstamos del estado griegos (e irlandeses, portugueses, etcétera) y hacen posible que se retiren a una orilla segura.

Insurrección en Atenas.-  Mientras tanto en Atenas la Tercera república se enfrenta a su peor crisis constitucional y de estado, con un gobierno incapaz de reaccionar. Los griegos se rebelan y salen a la calle a protestar en masa contra la política de austeridad que contra ellos decreta la Unión Europea. Después de 14 meses de esta política sin piedad, la rabia de los ciudadanos griegos no se deja ya aplacar por nada. De celebrarse nuevas elecciones, el gobierno actual sería barrido como ocurrió antes en Irlanda y Portugal. Para el ciudadano medio griego, para el asalariado tanto como el parado, para los pensionistas y las amas de casa, para todos los que, en definitiva, no cuentan para nada para la clase capitalista y los acomodados, las “medidas de saneamiento” dictadas por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional han supuesto una reducción sin precedentes de sus ingresos reales de entre el 20 y el 25 por ciento. Los griegos sacan su dinero de las cuentas bancarias en masa e incluso huyen de los centros urbanos al campo para poder sobrevivir. Mientras tanto, quienes poseen el dinero lo ponen en buen recaudo en el extranjero. Puede imaginarse cómo reaccionaría ante algo así el “ciudadano enfadado” (Wutbürger) alemán.

Sin embargo, los pulgares vuelven a apuntar al suelo y se acuerda un nuevo paquete de ayudas cuyas condiciones son todavía más duras que las de la primera ronda. Ninguno de los muy conocidos problemas estructurales de la economía griega se resolverá con él, como ocurriera ya en la primera ocasión: ni la corrupción, ni el clientelismo ni la debilidad estructural del altamente ineficiente sistema impositivo. El presupuesto militar griego sigue siendo, hoy como ayer, absurdamente alto, de lo cual se aprovecha la industria bélica europea, especialmente la alemana y la francesa.

Después de que las agencias de calificación degradaran el bono de Grecia a la condición de basura o CCC (justo antes de la proclamación de la bancarrota del estado), la troika compuesta por la Comisión Europea, el BCE y el FMI ha exigido una nueva e incluso más elevada dosis de la misma política que ha fracasado ya estrepitosamente. Esta vez se ha salpimentado con un amplio programa de privatizaciones: el estado griego deberá poner en venta más de 50 mil millones de euros, las participaciones del estado en ferrocarriles, puertos, aeropuertos, infraestructuras municipales y el suelo público, que deberán venderse a inversores privados extranjeros. Jean Claude Juncker incluso ha presentado como modelo el del trust alemán, ¡menudo presagio!

Cierto: Grecia es un estado clientelista, el sector público cuenta en parte con presupuestos inflados de manera absurda, y florece un próspero nepotismo, características, todas ellas, que necesitaban urgentemente una remodelación general. Pero una reforma del tipo que ahora el estado griego se apresura a hacer, una caótica acción de privatización impuesta desde fuera, posiblemente sólo inyectará de inmediato unos cuantos miles de millones en el erario público mientras seguirán los sufrimientos de los griegos, pues con ello pierden mucho más que su dinero: su democracia y su soberanía política.

Última salida: la bancarrota del estado.-  Por eso es sólo una cuestión de tiempo cuándo terminará por desplomarse el gobierno griego. Con todo, todos y cada uno de los gobiernos que le sigan se verán expuestos a los dictados de los acreedores extranjeros. A los griegos les queda tan sólo la esperanza de un final con susto: declararse en bancarrota. Lo que les dejaría con otros 120 mil millones de euros en créditos de ayuda aunque prolongados, pero no evitables a largo plazo. Así las rondas de negociación se suceden frenéticamente en Bruselas, Atenas y Luxemburgo, sólo que ahora versan sobre las circunstancias de la reestructuración, esto es, el aspecto del “corte de pelo”, que tendrá lugar inevitablemente si se quiere evitar un colapso a là Lehman Brothers.  Tanto Grecia como Irlanda y Portugal necesitan de hecho mucho más que una mera reestructuración de deuda. Sólo una verdadera reforma económica, un “Plan Marshall”, daría con la medida del problema.

El gobierno federal echa mano mientras tanto de los tópicos de barra de bar y la economía vulgar, que en la prensa de masas se deja oír con fuerza. Para Angela Merkel y [el ministro de finanzas] Wolfgang Schäuble se trata solamente de hacer digerible para sus propios seguidores la contribución alemana a un segundo rescate. El BCE y el FMI, siendo como son los principales acreedores de Grecia, se defienden contra toda posibilidad de reestructuración, pues en ese caso, como ocurre con los acreedores privados, deberían dar por perdidos del 50 al 80% de sus préstamos. Una pérdida como ésta también pondría en apuros a muchos grandes bancos europeos. Por ello los banqueros, con el Deutsche Bank –para quien su presidente, el señor Ackermann, el gobierno federal responde solícitamente– a la cabeza, intentan ganar tiempo y proponen un posible cambio en la reestructuración para que se trate de una reestructuración simbólica y completamente “voluntaria”, que debería ofrecer nuevamente a los inversores la oportunidad de deshacerse de los bonos basura griegos.

Pero ya lo hagan rápidamente o vacilando, suavemente o de golpe, siguiendo el “modelo vienés” o “la solución argentina”, será el ciudadano común de Europa quien haya de correr con los gastos, tanto los financieros como políticos. Los daños políticos de la crisis financiera para Europa, para el proyecto de la Unión Europea, son inmensos. Los actores políticos deben ahora decidir si quieren doblar la cerviz y continuar siguiendo el dictado de los mercados financieros, presos del terror de la economía vulgar y la opinión privada un puñado de analistas al servicio de las agencias de calificación. En juego está nada menos que el futuro de la democracia en Europa.

Sin una política económica y financiera común, sin los fundamentos al menos de un estado social transnacional, la comunidad económica europea no durará mucho. Por el momento son los señores de los mercados financieros quienes ordenan una nueva forma de servidumbre colectiva para los griegos. Para los ciudadanos de Europa, lo que sospechan también los ciudadanos de la República federal, lo que está en juego, es el descontento hacia las propias élites, que apuestan con el futuro de la Unión, ya omnipresente. De lo que se trata empero es de dar a este descontento un significado, un objetivo y una dirección. De no hacerlo, la idea europea perecerá bajo la lucha entre nacionalismos y los populismos de derechas y de izquierdas.

Traducción para www.sinpermiso.info: Àngel Ferrero


 
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Publicat per a 18 Juliol 2011 in Europa

 

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