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Cinco realidades para avergonzar a los USA (y a nosotros, si los tomamos por modelo)

En un artículo de Paul Buchheit reproducido en RSN se denuncian cinco realidades que deberían avergonzar a los Estados Unidos. Les transcribo los enunciados, de manera escueta, porque basta con los datos, sin entrar en grandes valoraciones, para darse cuenta de la enorme pobreza que la desigualdad genera en el seno del Imperio:

1. Según un informe de UNICEF de 2007, los EE.UU. ocupan el último lugar entre 21 naciones de la OCDE en salud y seguridad infantil, en base a mortalidad infantil, grado de inmunización, y muertes provocadas por accidentes y lesiones. En el 2009, en un Informe de la OCDE, sobre la misma temática, los EE.UU. ocupaban el lugar 24 de 30. Aunque en base a la renta los Estados Unidos serían el segundo país, ocupan el puesto 27 de 30 de pobreza infantil (basado en el porcentaje de niños que viven en hogares que están por debajo del 50% de la renta mediana).

2. Más del 40% de los universitarios que se gradúan viven con sus padres, agobiados por los préstamos para sus estudios del gobierno, que significan una deuda promedio de 27.200 dólares. La tasa de desempleo de los jóvenes es del 50%. Más de 350.000 estadounidenses con títulos superiores tuvieron que recurrir a cupones de alimentos en el 2010. Los grupos de presión (lobbies) de Washington están tratando de impedir que salga adelante un proyecto de ley para reducir las tasas de interés sobre las deudas de los estudiantes, mientras las universidades situadas más a la derecha en el espectro ideológico están preparando un aumento del importe de las matrículas.

3. Los propietarios de una casa deben casi tanto como los estudiantes, con $700 mil millones de deuda por encima del valor de sus viviendas, afectando de manera especial a negros e hispanos. Por cada dólar que poseen las familias blancas (al margen del valor de su hogar) los negros e hispanos sólo tienen un solo centavo. A consecuencia de la estafa financiera, la media de la riqueza se redujo en un 66% en los hogares hispanos y en un 53% en los hogares negros. Para los blancos la caída fue del 16%.

4. En los Estados Unidos se puede ser condenado con penas de prisión por fumar marihuana, pero no por defraudar mil millones de dólares. Aproximadamente la mitad de los que están en las cárceles están condenados por delitos de drogas no violentos. También hay gente arrestada por repartir comida gratis en un parque. Madres en Ohio y Connecticut fueron encarceladas por matricular a sus hijos en escuelas de distritos que no les correspondían. A partir del 2003, 344 personas cumplen penas de 25 años o más en California por cometer un robo como tercer delito, en muchos casos después de dos delitos no violentos. Que los empresarios de las cárceles privadas hagan negocio depende del mantenimiento de una población carcelaria numerosa que garantice sus ganancias, sin ningún incentivo para la rehabilitación.

Sin embargo, los préstamos fraudulentos le cuestan al país entre $300 mil millones y $500 mil millones, aproximadamente 100 veces más que el costo total de los robos cometidos en el 2010. El rescate del sistema financiero ya le ha costado al país $3 billones. Goldman Sachs empaquetó deudas incobrables, que vendió bajo diferentes denominaciones, convenciendo a las agencias de clasificación de que las etiquetaran como AAA, para luego apostar en contra de sus propios artilugios financieros mediante la venta a corto. Otras empresas acusadas de fraude y abuso de información privilegiada fueron Morgan Stanley, Bear Stearns, Bank of America, Countrywide Financial, y Wells Fargo. El New York Times informó en el 2008 que el Departamento de Justicia prefirió llegar a acuerdos de “multas” y “seguimiento” con más de 50 empresas sospechosas de fraude o estafa.

5. Un reciente estudio del Commonwealth Fund, compara el gasto sanitario en los EE.UU. con otros 12 países de la OCDE. Los datos muestran que la reducción de los mismos al nivel medio de los países de la OCDE significaría un ahorro de unos $1.5 billones al año, una cantidad superior a la totalidad del déficit de los USA. Por desgracia, las compañías de seguros, las compañías farmacéuticas y los administradores de los hospitales no quieren saber nada del tema. Y se entiende: la cirugía de un bypass en los Estados Unidos cuesta de 2 a 3 veces más que en Gran Bretaña, Canadá, Francia y Alemania. La cirugía de cataratas cuesta 4 veces más… si se puede pagar. En estos momentos, unos 50 millones de estadounidenses carecen de seguro médico. En el otro extremo, se puede disponer por $ 2400 dólares de una suite de lujo en un hospital, con mayordomo y piano de cola. Y los que no quieran salir de su casa pueden instalar una sala de emergencias en el hogar, con acceso privado a los móviles de los médicos que les atienden.

La desigualdad en los Estados Unidos es tan severa que 120.000 trabajadores de la sanidad pueden contratarse con lo que gana un solo directivo. Y se podría pagar un salario de 40.000 dólares a 40 personas en cada uno de los 3.000 condados de los Estados Unidos con los 5 mil millones de dólares que consiguió quien conspiró con Goldman Sachs para la mencionada venta a corto en contra de los intereses de sus clientes.
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Vean el artículo en inglés, con todas las referencias. (Por cierto, que Mariano Rajoy, poniendo una piedra más en el descrédito del Banco de España, parece tener todas su confianza puesta en la verificación de cuentas y transparencia de la Banca española en esa misma Goldman Sachs que traicionó a sus clientes y ayudó a la oligarquía griega a vender su país. Y yo no me creo que un Registrador de la Propiedad (este enlace es especialmente interesante) pueda profesar tanta estulticia…)

 
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Publicat per a 20 Mai 2012 in Serveis Públics

 

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Joseph Stiglitz: del 1%, por el 1%, para el 1%

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NOTA del 16 de octubre del 2012
La revista Politica Exterior ha comprado los derechos del artículo y me conmina a retirar con la máxima rapidez esta entrada. Lo siento. No quiero peleas en las que  tenga que pagar, como mínimo,  las costas judiciales. Os dejo el enlace de donde lo saqué,  y los comentarios que hicisteis… Una pena que este texto desaparezca de las redes en castellano  (o quizás no…)  Sólo los muy ilusos creen que se pueden poner puertas al campo.

Visto en RSS de Vanity Fair

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Publicat per a 13 Abril 2011 in Economia crítica, Igualtat

 

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¿Y los derechos humanos de Honduras?

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En Honduras no era preciso declarar –ni siquiera amenazar– con ninguna guerra. Bastaba una palabra y el legítimo presidente Zelaya seguiría en su cargo: el golpe de estado no hubiera prosperado. Siguen muriendo personas muy cerca de los Estados Unidos por defender los derechos humanos. Como Ilse Velásquez. Pero en Honduras no hay petróleo. En Honduras hay una casta económica corrupta al estilo de la que maneja los hilos en Washington. Por eso se declaran guerras internacionales en favor de los mismos señores del petróleo y los grandes negocios (que ni siquiera consideran hacer el más pequeño gesto para que la democracia vuelva a Honduras). Como desenmascaraba Noam Chosky: Una democracia funcional puede responder a las preocupaciones del pueblo, mientras Estados Unidos está más preocupado en coadyuvar las condiciones más favorables para sus inversiones privadas en el extranjero. Se requiere una gran dosis de lo que a veces se conoce como ignorancia intencional para no ver estos hechos. Una ceguera así debe ser celosamente guardada si es que se desea que la violencia de Estado siga su curso y cumpla su función…. Siempre en favor de la humanidad, como nos recordó Obama otra vez en su discurso al recibir el Premio Nobel.” Un Premio Nobel de la Paz que ya debería haber devuelto hace mucho tiempo…

Muere la profesora Ilse Velásquez en salvaje represión policial

Era defensora de derechos humanos y dirigente magisterial

El Frente Nacional de Resistencia Popular responsabiliza a Porfirio Lobo Sosa.

Red Morazánica de Información.

Tegucigalpa 18 de marzo. Ilse Velásquez Rodríguez, profesora y defensora de derechos humano,s murió este día como consecuencia de la represión policial ejercida contra la manifestación que llevaban a cabo distintos sectores sociales para protestar por las políticas económicas que aplica la dictadura hondureña.

La maestra de 59 años había perdido el conocimiento  sobre la calle, después de que una de las bombas lacrimógenas lanzadas por los antimotines le impactara la frente. La nube de humo tóxico que la rodeó, le afecto severamente el sistema respiratorio. Momentos después la señora Velásquez fue atropellada por un vehículo presuntamente policial que le ocasionó graves golpes internos. Aunque fue auxiliada por otros maestros y manifestantes que la llevaron a un hospital cercano, falleció después de ser atendida de emergencia.

El Comité de Familiares de Detenidos y Desaparecidos de Honduras,  COFADEH, organización de la que Ilse Velasquez fue integrante por ser hermana del desaparecido Manfredo Velásquez, emitió un comunicado para lamentar su muerte; “Ilse fue una luchadora incansable junto a su familia por la vedad y la justicia en las desapariciones forzadas ocurridas en nuestro país en el marco de la doctrina de seguridad nacional en los años ochenta. La desaparición de Manfredo Velásquez fue el primer caso de violaciones a derechos humanos conocido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por lo que el Estado de Honduras fue condenado. A la fecha no ha cumplido con la resolución de investigar y sancionar a los responsables.”

El Frente Nacional de Resistencia Popular, que coordina las manifestaciones contra las políticas del régimen de facto, denunció a través de su coordinador Juan Barahona la represión contra la clase trabajadora y responsabilizó al titular del régimen de facto por el homicidio de la maestra.

“Queremos expresar nuestra profunda pena por la muerte de la profesora Ilse Velásquez y condenar la represión de los carniceros al mando del señor Porfirio Lobo Sosa que es también culpable de los problemas sociales de nuestro país”. dijo Barahona  en comparecencia a una radioemisora.
“Responsabilizamos a este régimen por la muerte de nuestra compañera y exigimos que se detenga la ofensiva contra el pueblo”, sentenció el subcoordinador del FNRP y dirigente sindical.

Jaime Rodríguez, presidente del Colegio de Profesores de Educación Media de Honduras, COPEMH, también señaló la responsabilidad de Lobo Sosa e indicó que las manifestaciones populares continuarán y crecerán hasta lograr que se respeten las conquistas populares y se esclarezca el crimen contra de la maestra.

Policías ingieren bebidas alcohólicas antes de arremeter contra las manifestaciones

Varios botellas vacías de aguardiente se encontraron en el lugar donde los antimotines se concentraron antes de embestir la manifestación pacífica, hecho que coincide con las denuncias de personas que fueron agredidas por los cuerpos de seguridad y que señalaron haber sentido un fuerte aliento a alcohol de los policías.

Las denuncias de ingestión de alcohol y drogas por parte de militares y policías se ha constatado en varios ocasiones en que se ordenaron acciones de represión contra las movilizaciones.

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Visto en ResistenciaHonduras

 
 

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Pobreza y salud mental desde el género

Michelle Chen habla en la revista In These Times sobre un estudio del Urban Institute de Washington,D.C. donde se vincula de forma decisiva la depresión, las tensiones económicas y el bienestar familiar. Las personas que han realizado la investigación explican a The Washington Post “que la madre de uno de cada 9 niños que viven en la pobreza padece una severa depresión, y que dan el pecho a sus bebés por periodos más breves que otras madres en la misma situación.” La periodista concluye que 90 años después de haber conseguido el derecho de sufragio, las madres con problemas de pobreza necesitan ahora otro tipo de igualdad.

(Foto: Dorothea Lange, Library of Congress)

Según una de las investigadoras, Olivia Golden, “Una madre que está demasiado triste para levantarse por la mañana no puede tampoco asumir las necesidades prácticas de sus hijos e hijas,” como por ejemplo el juego constructivo con los bebés que contribuye a su desarrollo intelectual.

La recesión en los Estados Unidos ha desatado la pobreza por todo el país: un reciente análisis del Center for American Progress and Women’s Voices, demuestra que la inestabilidad económica impacta  de manera desproporcionada sobre las mujeres que tienen la responsabilidad de una familia monomarental. La depresión es una respuesta lógica ante la constante preocupación para poner tener ingresos en los próximos meses.

Estas conclusiones dan mayor validez a una  investigación previa sobre los impactos psicológicos corrosivos de la pobreza familiar. Grupos de salud mental dan cuenta de hasta qué punto con la recesión, el desempleo y los recortes salariales,  crece el riesgo de enfermedades mentales severas.

El estudio del Urban Institute añade una dimensión psicológica al círculo vicioso de las tensiones económicas, y apareció la misma semana del informe sobre las personas que sobrevivieron al Katrina. El el mismo se vincula el trauma por el desastre, las duras condiciones económicas de vida y los problemas emocionales de los niños y niñas. La salud mental en la infancia recibe el impacto de las tensiones emocionales de sus padres y su lucha por hacerles frente. Tanto si la Costa de Golfo de México se recupera económicamente como si no, un niño o una niña cuyos años de formación han transcurrido en escenarios de desesperanza si se suman el vertido del BP con el huracán Katrina, puede arrastrar sus secuelas durante toda su vida.

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Lo que convierte en especialmente asombroso e irónico esta investigación en el Día de la Igualdad de las Mujeres (que en los Estados Unidos se celebra el 26 de agosto) es que pone de manifiesto todo lo que el feminismo no ha conseguido desde que las muejres consiguiero el derecho de voto. De manera que pocas madres encuentran motivos para celebrar la ciudadanía cívica mientras carecen de ciudadanía económica.

NOW celebró el Women’s Equality Day llamando a la puesta al día de la Enmienda sobre Igualdad de Derechos. La ACLU y la AFL-CIO renovaron su reivindicación de una legislación que cierre la enorme diferencia de género entre las mujeres mayores y la marginación económica, y siguen exigiendo un incremento en los subsidios de jubilación y en exigir un subsidio por enfermedad para hacer más llevaderas las responsabilidades de las madres con responsabilidades familiares.

Noventa años después de conseguir la igualdad en el voto, no se ha logrado todavía equidad de género en el mercado de trabajo. Quizá para ello las mujeres deberán llevar a cabo un cambio revolucionario contra los restos del patriarcado de los que se sirve el capitalismo para la doble –y mayor– explotación de las mujeres.

Visto originalmente en Dempeus per la Salut Pública.

 
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Publicat per a 8 Setembre 2010 in Gènere, Igualtat

 

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Gairebé perfecte, senyor President!

Almost Perfect, Mr. President

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(Photo: Pet Souza / White House)

  Scott Galindez, escriu a t r u t h o u t | Perspective que malgrat el discurs del  President Obama sobre el pla de salut va ser inspirat, i “gairebé perfecte”, cal lamentar que no deixès prou clara la necessitat de l’opció pública.  I opina també que malgrat el pragmatisme que li pot permetre arribar a acords, la majoria dels 45 minuts que va durar el discurs cridaven a intervenir en salut. El President Obama no va deixar cap dubte que la reforma del sistema de salut era per a ell una qüestió moral. I haguès estat perfecte si el cantó pragmàtic d’ Obama no haguès deixat d’assenyalar que l’opció pública és una part necessària de tot el pla. Però en el contingut va sortir de manera suficientment explícita i de fet, va quedar sobre la taula: ara es tracta de que la gent i els seus partidaris lluitin també per un sector públic a la sanitat. El president va deixar clar que està disposat a posar-se al front. Hi haurà prou gent que el segueixi?


Scott Galindez és Senior Editor de Truthout.

 
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Publicat per a 11 Setembre 2009 in Mitjans de comunicaci, Salut

 

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Barack Obama defiende ante el Congreso el plan de salud (y III)

La última parte de la intervención de Barack Obama donde reivindica la memoria del senador Ted Kennedy, fallecido hace pocos días, y auténtico impulsor de un sistema universal de salud para los Estados Unidos.

Por último, permítanme hablar de un tema que es motivo de gran preocupación (…) y es cómo tenemos que pagar este plan. En primer lugar, no voy a firmar un plan que añada un centavo a nuestros déficits, ya sea ahora o en el futuro. Y para demostrar que estoy hablando en serio, habrá una disposición que nos obligue a hacer más recortes en el gasto si los ahorros del Plan no se materializan. Parte de la razón por la que me encontré un billón de dólares de déficit cuando entré en la Casa Blanca se deben a la guerra de Irak y a exenciones de impuestos para los ricos. No voy a cometer el mismo error con la salud.

En segundo lugar, hemos estimado que la mayor parte de este plan puede ser pagado con ahorros en el sistema sanitario, que actualmente está lleno de despilfarro y abusos. En este momento, los ahorros duramente ganados y el dinero de los impuestos que gastamos en salud no nos hacen más saludable. Y esta no es mi opinión, sino la de los profesionales médicos de este país. Y esto es también cierto cuando se trata de Medicare y Medicaid.

De hecho, quiero dirigirme a las personas mayores un momento, porque Medicare es otra cuestión que ha sido sometida a la demagogia y la distorsión en todo este debate. Hace más de cuatro décadas, esta nación puso en pie el principio de que después de una vida de duro trabajo, nuestras personas mayores no deben luchar con un montón de facturas médicas. Así es como nació Medicare. Y sigue siendo un deber sagrado que debe ser transmitido de una generación a la siguiente. Por eso, ni un dólar del Fondo fiduciario de Medicare se utilizará para pagar este plan.

La única cosa que este plan hará es eliminar cientos de miles de millones de dólares en despilfarro y fraude, así como en subvenciones injustificadas de Medicare que van a las las empresas de seguros que hacen de todo para engrosar sus beneficios y nada para mejorar su atención. Y también vamos a crear una comisión independiente de médicos y expertos médicos encargados de identificar el despilfarro en los próximos años.

Con ello se asegurará que las personas mayores reciben los beneficios prometidos. Se asegurará que Medicare siga en pie para las generaciones futuras. Y podemos utilizar algunos de los ahorros para cubrir parte del desembolso en medicamentos recetados que las personas de la tercera edad pagan de su bolsillo. Eso es lo que este plan va a hacer por usted. Así que no preste atención a las historias de miedo sobre cómo sus derechos se reducirá sobre todo porque algunas de las mismas personas que están divulgando estos cuentos chinos lucharon contra Medicare en el pasado, y que este mismo año han apoyado un presupuesto que podía haber abierto el camino de la privatización de Medicare. Eso nunca va a pasar mientras gobierne. Voy a proteger a Medicare.

Medicare es una parte tan grande del sistema de salud que conseguir que sea más eficiente puede ayudar a marcar el comienzo de los cambios y reducir los costos para todos. Sabemos desde hace tiempo que en algunos lugares, como el Intermountain Healthcare en Utah o en el Sistema de Salud Geisinger, en la Pennsylvania rural, se ofrece una alta calidad de atención a costes inferiores a la media. La comisión puede contribuir a fomentar la adopción de estas prácticas de sentido común por parte de médicos y profesionales de la medicina a todo el sistema, desde reducir las tasas de infección hospitalaria hasta fomentar una mejor coordinación entre los equipos médicos.

La reducción del despilfarro y la ineficiencia en Medicare y Medicaid pagarán la mayor parte de este plan. Gran parte del resto se pagará con ingresos procedentes de las compañías farmacéuticas y de seguros que se beneficiarán de decenas de millones de nuevos clientes. (…) Si se suma todo, el plan que estoy proponiendo costará alrededor de 900 mil millones de dólares en diez años, menos de lo que hemos gastado en la guerras de Irak y Afganistán, y menos que los recortes de impuestos para los estadounidenses más ricos pocas que el Congreso aprobó a principios de la administración anterior. (…) Y si somos capaces de frenar el crecimiento de los costes sanitarios sólo una décima parte del uno por ciento cada año, podremos reducir el déficit en 4 billones de dólares a largo plazo. (…)
Pero quiero que sepáis eso: No perderé mi tiempo con los que han decidido que es mejor política acabar con este plan que mejorarlo. No me quedaré quiero mientras los intereses creados utilizan la misma vieja táctica de dejar las cosas como están. Y no aceptaremos el status quo como solución. No esta vez. No ahora.

Todo el mundo en esta sala sabe lo que sucederá si no hacemos nada, Nuestro déficit crecerá. Más familias irán a la quiebra. Más empresas cerrarán. Cada vez más estadounidenses perderán su cobertura cuando están enfermos y más lo necesitan. Y más morirán como resultado. Sabemos que estas cosas son verdad. Es por ello que no puedo fallar. Son demasiados los estadounidenses que cuentan con nosotros para tener éxito, los que sufren en silencio, y los que compartieron sus historias con nosotros en reuniones, en el correo electrónico, y en cartas. He recibido una de esas cartas hace unos días. La envió un querido amigo y colega, Ted Kennedy. La había escrito en mayo, poco después que se le comunicara que su enfermedad era terminal. Pidió que se entregara después de su muerte.

En la carta habla de lo felices que fueron sus últimos meses gracias al amor y el apoyo de familiares y amigos, de su esposa Vicki y de sus hijos, que están aquí esta noche. Y expresa su confianza en que este sería el año en que la reforma de salud “este gran asunto pendiente de nuestra sociedad”, finalmente se aprobaría. Repite la verdad de que la salud es determinante para nuestra futura prosperidad, pero también me recuerda que “se trata de algo más que de cosas materiales”. “Lo que estamos haciendo”, escribió, “es por encima de todo una cuestión moral, y lo que está en juego no son sólo los detalles de la política, sino los principios fundamentales de justicia social y del carácter de nuestro país”.

He pensado en esa frase en los últimos días. Una de las cosas únicas y maravillosas de los Estados Unidos ha sido nuestra confianza en nosotros mismos, nuestro individualismo, nuestra defensa feroz de la libertad y nuestro sano escepticismo. Y averiguar el tamaño adecuado y el papel del gobierno ha sido siempre una fuente de debate riguroso y, a veces enojado.

Para algunos de los críticos de Ted Kennedy, su liberalismo representa una afrenta a la libertad americana. En su mente, su pasión por un sistema universal de salud no era más que una pasión por un gran gobierno. Pero los que conocimos a Teddy y trabajamos con él, sabemos que le guiaba algo más. Su amigo, Orrin Hatch, lo sabe. Ellos trabajaron juntos para proporcionar a los niños con el seguro de salud. Su amigo John McCain lo sabe. Trabajaron juntos en un proyecto de ley de Derechos del Paciente. Su amigo Chuck Grassley lo sabe. Trabajaron juntos para proporcionar asistencia sanitaria a los niños con discapacidades.

En temas como estos, la pasión de Ted Kennedy no nacía de una ideología rígida, sino de su propia experiencia. Fue la experiencia de tener a dos niños enfermos de cáncer. Nunca olvidó el terror y la impotencia que cualquier padre siente cuando un niño está muy enfermo, y fue capaz de imaginar lo que debe ser para padres que no tenían seguro, lo que es tener que decir a una mujer, o a un niño o un padre que está envejeciendo, que hay algo que podría mejorarlos, pero simplemente no pueden permitírselo.
Esa preocupación y consideración por el sufrimiento de los demás no es un sentimiento partidista. No es ni republicano ni demócrata. Es, también, parte del carácter americano. Nuestra capacidad para ponernos en el lugar de otras personas. El reconocimiento de que todos estamos juntos, que cuando la fortuna se vuelve contra uno de nosotros, otros están ahí para echar una mano. La creencia de que en este país, el trabajo duro y la responsabilidad deben ser favorecidos con alguna medida de seguridad y juego limpio, y el reconocimiento de que a veces el gobierno tiene que intervenir para ayudar a cumplir esa promesa.

Esta ha sido la historia de nuestro progreso. En 1933, cuando más de la mitad de nuestras personas mayores no podían mantenerse por sí mismas y millones de ellas habían visto desaparecer sus ahorros, hubo quienes sostuvieron que la Seguridad Social conduciría al socialismo. Pero los hombres y mujeres del Congreso se mantuvieron firmes, y ahora todos se lo agradecemos. En 1965, cuando algunos sostenían que Medicare representaba que el gobierno tomaba por asalto la atención de la salud, los miembros del Congreso, demócratas y republicanos, no dieron marcha atrás, sino que se unieron para que todos pudiéramos entrar en nuestros años dorados con un mínimo de tranquilidad.

Nuestros predecesores entendieron que el gobierno no puede ni debe resolver todos los problemas. Entendieron que en ciertos casos lo que se gana en seguridad con la acción del gobierno no merece lo que se pierde en libertad. Pero también entendieron que el peligro de demasiado gobierno se corresponde con los peligros de muy poco, que sin una política prudente los mercados pueden colapsarse, los monopolios pueden sofocar la competencia, y las personas vulnerables pueden ser explotadas. Y sabían que cualquier medida del gobierno, no importa lo bien hecha o beneficiosa que sea, puede ser objeto de desprecio; cuando cualquier esfuerzo por ayudar a las personas necesitadas es atacada como anti-americano; cuando los hechos y la razón son arrojados por la borda y sólo se considera sabia la timidez; y cuando ya no podemos ni siquiera participar en una conversación civil con los demás sobre cosas que verdaderamente importan, en ese punto no sólo perderemos nuestra capacidad de resolver los grandes retos. Perdemos algo esencial de nosotros mismos.

Lo que era verdad entonces lo sigue siendo hoy en día. Entiendo lo difícil que este debate ha sido. Sé que muchos en este país son profundamente escépticos acerca de que el gobierno esté velando por ellos. Entiendo que la decisión política más segura sería aplazar la reforma un año más, o una elección más, o un período más.

Pero eso no es lo que el momento requiere. Eso no es lo que vinimos a hacer aquí. No hemos venido a temer el futuro. Hemos venido aquí para darle forma. Sigo creyendo que se puede actuar, aun cuando es difícil. Todavía creo que se puede sustituir la acritud con la civilidad, y la parálisis por el progreso. Todavía creo que podemos hacer grandes cosas, y que aquí y ahora nos encontraremos con la prueba de la historia.

Porque somos quienes somos, y esa es nuestra vocación. Ese es nuestro carácter. ¡Gracias, Dios los bendiga y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América!

 
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Publicat per a 10 Setembre 2009 in Salut

 

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Barack Obama defiende ante el Congreso el plan de salud (II)

A medida que se conoce el impacto del discurso de Obama se conocen también las valoraciones populares y en los medios.  La popularidad del plan presentado, según la CNN, ha pasado de poco más del 50% a casi un 65% entre la población en general. Pero precisamente los más partidarios de Obama desde el principio, desde la gestación de la campaña del “Yes, we can”, son los más decepcionados con el discurso presidencial que siguió de este modo:

 

 

Si usted es uno de las decenas de millones de estadounidenses que actualmente no tienen seguro de salud, la segunda parte de este plan le ofrece finalmente opciones de  calidad y  asequibles. Si usted pierde su empleo o cambia de trabajo, usted tendrá cobertura. Si se establece por su cuenta, podrá tener cobertura. Crearemos un nuevo mercado de seguros donde los individuos y las pequeñas empresas podrán tener un seguro de salud a precios competitivos. Las compañías de seguros tendrán un incentivo para participar, ya que les permite competir por millones de nuevos clientes. Y como todos los grandes grupos. estos clientes tendrán una mayor influencia para negociar con las compañías de seguros para conseguir mejor precio y mayor calidad de cobertura. Así es  cómo las empresas grandes y los empleados públicos consiguen un seguro. Así es como todos en este Congreso disponemos de un  seguro. Y es hora de dar a cada estadounidense la misma oportunidad que nos hemos damos a nosotros mismos.

Para aquellas personas y pequeñas empresas que aún no pueden permitirse el menor precio de seguro ofrecidos en el intercambio, le proporcionaremos créditos fiscales en base a su necesidad. Y todas las empresas de seguros que deseen tener acceso a este nuevo mercado tendrá que cumplir las protección a los consumidores que ya he mencionado. Este proceso se llevará a cabo en cuatro años, lo que nos dará tiempo para hacerlo bien. Mientras tanto, para los estadounidenses que no pueden obtener un seguro a día de hoy porque no tienen condiciones médicas preexistentes, se le ofrecerá inmediatamente  cobertura a bajo costo que le protegerá de la ruina financiera si se enferma de gravedad. (…) Ahora bien, incluso si proporcionamos estas opciones asequibles, puede ser que personas jóvenes y sanas quieran asumir el riesgo de no tener cobertura.  Y todavía puede haber empresas que se niegan a hacer lo correcto por sus trabajadores. El problema es que esas conductas irresponsables cuestan dinero al resto de las personas. Si hay opciones asequibles y aún así  no se suscribe un seguro de salud, significa que los demás tenemos que pagar por las personas no aseguradas en situaciones de emergencia. Si algunas empresas no ofrecen los trabajadores de salud, el resto de nosotros tenemos que pagar la cuenta cuando los trabajadores enferman, y eso da a esas empresas una ventaja injusta sobre sus competidores. Y a menos que cada uno asuma la parte que le corresponde, no podrán lograrse la mayoría de las reformas que pretendemos, sobre todo exigir a las empresas de seguros que cubran las condiciones preexistentes.

Es por eso que con mi plan, todas las personas deben tener un seguro médico básico de  la misma manera que la mayoría de los estados requieren que un seguro de automóvil. Así,  las empresas tendrán que o bien ofrecer a sus trabajadores un seguro de salud, o tendrán que ayudar a cubrir el costo a sus trabajadores. Quedarán exentas las personas que aún no se puede permitir la cobertura y el 95% de todas las pequeñas empresas, debido a su tamaño y su margen de beneficios. Pero no podemos permitir que las grandes empresas y las personas que pueden permitirse la cobertura del sistema de juego, eludan su  responsabilidad  para con ellos mismos o sus empleados. Nuestro sistema de salud sólo puede funcionar si cada uno hace su parte. (…)

Muchas personas se han preocupado por las mentiras que  propagan aquellos cuyo único objetivo es matar a la reforma a cualquier costo. El mejor ejemplo es la afirmación hecha, no sólo por la radio y tertulias muestran cable, sino por  políticos eminentes,  de que tenemos la intención de crear grupos de burócratas con el poder de matar a la tercera edad. Esa acusación sería risible si no fuera tan cínica e irresponsable. Es una mentira, así de simple.

Hay también quienes afirman que nuestro esfuerzo de reforma asegurará los inmigrantes ilegales. Esto también es falso. Las  reformas que estoy proponiendo no se aplican a los que están aquí de manera ilegal. Y uno de los muchos malentendidos quiero aclarar es que bajo nuestro plan no se utilizará  dinero federal  para financiar abortos, y que las leyes federales sobre la objeción de conciencia se mantendrán en su lugar.

Mi propuesta de salud también ha sido atacada por algunos que se oponen a la reforma diciendo que el  “gobierno se queda” con todo el sistema de salud. Como prueba, los críticos señalan una disposición de nuestro plan que permite a los no asegurados y las pequeñas empresas elegir una opción de seguro público administrado por el gobierno como Medicaid o Medicare. Así que permítanme aclarar las cosas. Mi principio rector es, y siempre ha sido, que a los consumidores les va mejor cuando  hay elección y  competencia. Lamentablemente, en 34 estados, el 75% del mercado de seguros está controlado por cinco empresas o incluso menos. En Alabama, casi el 90% es controlado por una sola empresa. Sin competencia, el precio del seguro sube y la calidad baja. Y da muchas facilidades a las compañías de seguros para tratar mal a sus clientes y escoger a las personas más saludables y abandonar a las más enfermas, así como hacer pagar sobreprecio a las pequeñas empresas que carecen de poder negociador.
No tengo ningún interés en poner las compañías de seguros fuera del negocio. Proporcionan un servicio legítimo, y emplean a muchos amigos y vecinos. Sólo quiero que rindan cuentas. Las reforma que he mencionado haría exactamente eso. Pero un paso adicional que podemos tomar para asegurar la honestidad de las compañías de seguros es crear una opción pública, sin fines de lucro.  Permítanme dejar que sólo sería una opción para aquellos que no tienen seguro. Nadie estaría obligado a elegirla, y no afectaría a las personas que ya tienen seguro. De hecho, en base a estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso, creemos que incluiría a menos del 5% de los estadounidenses. Pero aún así, a las compañías de seguros y a sus aliados no le gusta esta idea. Argumentan que las empresas privadas no pueden competir equitativamente con el gobierno. Y tienen razón, si los contribuyentes subsidian la opción de seguro público. Pero no  será así. He insistido en que, como cualquier compañía de seguros privada, la opción del seguro público tendría que ser autosuficiente y depender de las primas que cobra. Pero al evitar algunos de los gastos generales,  los excesivos gastos administrativos y los altos salarios de los ejecutivos, podría asegurar un buen trato a sus clientes y presionar a las aseguradoras privadas a mantener una política más abierta  y tratar mejor a sus clientes, de la misma manera que los colegios y universidades públicas brindan opciones adicionales y  competencia a los estudiantes sin que inhiban la existencia de un sistema muy vivo de colegios y universidades privadas.

Vale la pena señalar que una gran mayoría de los estadounidenses todavía está a favor de una opción pública como la que he propuesto esta noche. Pero su impacto no se debe exagerar por la izquierda, la derecha, o los medios de comunicación. Es sólo una parte de mi plan, y no debe ser utilizado como una excusa fácil para las batallas ideológicas habituales de Washington. A mis amigos progresistas, les recuerdo que durante décadas, la idea motriz de la reforma ha sido poner fin a abusos de las empresas de seguros y hacer que la cobertura sea asequible para los que carecen de la misma. La opción pública es sólo un medio para tal fin y debe permanecer abierta a otras ideas que lograr nuestro objetivo final. Y a mis amigos republicanos, les digo que en lugar de hacer afirmaciones disparatadas sobre el asalto del gobierno al sector de  la salud, debemos trabajar juntos para abordar las preocupaciones legítimas que puedan tener.

(…)

 
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Publicat per a 10 Setembre 2009 in Salut

 

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Barack Obama defiende ante el Congreso el plan de salud (I)

Barack Obama habló ayer ante el Congreso de los Estados Unidos sobre el proyecto de reforma de la atención en salud. Por su indudable importancia en el debate global sobre el tema, en “Punts de Vista” recogemos y traducimos en tres entradas consecutivas los principales argumentos esgrimidos.

Cuando hablé aquí el invierno pasado, esta nación se enfrentaba a la peor crisis económica desde la Gran Depresión. Estábamos perdiendo un promedio de 700.000 empleos por mes. El crédito estaba congelado. Y nuestro sistema financiero estaba al borde del colapso. Como les dirá cualquier estadounidense que todavía está buscando trabajo o una manera de pagar sus cuentas,  no estamos en absoluto fuera de peligro. La recuperación total está a muchos meses de distancia. Y no voy a cejar hasta que los norteamericanos que buscan trabajo pueden encontrarlo, hasta que las empresas que buscan capitales y  crédito puedan prosperar, hasta que todos los propietarios responsables pueden permanecer en sus hogares. Ese es nuestro objetivo final. Pero gracias a las medidas audaces y decisivas que hemos tomado desde enero, puedo estar aquí con confianza y decir que hemos apartado a la economía del borde del abismo. (…)

Pero no hemos venido aquí sólo para hablar de  la crisis. Hemos venido a construir un futuro. Así que esta noche, vuelvo a hablar con todos ustedes sobre un tema que es central para ese futuro y esa es la cuestión de la atención de  salud.

Yo no soy el primer presidente en asumir esta causa, pero estoy decidido a ser el último. Ahora hace casi un siglo que Theodore Roosevelt intentó  reformar el sistema de salud. Y desde entonces, casi todos los presidentes y el Congreso, ya sea demócrata o republicano, han intentado abordar  este desafío de alguna manera. John Dingell Sr., en 1943, presentó un proyecto de ley para la reforma integral de  la salud. Sesenta y cinco años más tarde, su hijo sigue presentando ese mismo proyecto de ley al comienzo de cada período de sesiones.

Nuestra incapacidad colectiva para hacer frente a este reto año tras año, década tras década, nos ha llevado a un punto de ruptura. Todo el mundo entiende las dificultades extraordinarias que tienen las personas no aseguradas, las que viven cada día sólo a un paso de la quiebra por accidente o enfermedad. No se trata de personas acogidas a los servicios de bienestar. Se trata de  estadounidenses de clase media. Algunos no pueden obtener seguro en el trabajo. Otros son trabajadores por cuenta propia, y no pueden permitirse un seguro porque le cuesta  tres veces más que la cobertura que recibe de su empleador. Y a muchos otros americanos que están dispuestos y pueden pagar se les sigue negando a causa de enfermedades previas o de condiciones que las compañías de seguros deciden que cubrirlas suponen  demasiado riesgo o coste.

Somos la única democracia avanzada en la Tierra, la única nación rica que permite que millones de sus habitantes sufran todas estas dificultades.  En la actualidad hay más de 30 millones de ciudadanos estadounidenses que no pueden obtener cobertura. En sólo dos años, uno de cada tres norteamericanos se ha quedado sin cobertura de salud  en algún momento. Y cada día, 14.000 estadounidenses pierden su cobertura. En otras palabras, le puede pasar a cualquiera.

Pero el problema del sistema de atención de  salud no es sólo un problema de  los no asegurados. Los que carecen de seguro nunca han tenido menos seguridad ni estabilidad. Más y más americanos se preocupan porque si pierden su trabajo, o cambian de trabajo, perderán también su seguro de salud. Cada vez más estadounidenses pagan sus primas, sólo para descubrir cuando enferman que su compañía de seguros ha reducido su cobertura, o no quiere pagar el costo total de la atención. Sucede todos los días.

Un hombre de Illinois perdió su cobertura en medio de la quimioterapia debido a que su asegurador descubrió que no había informado de unos cálculos biliares que ni siquiera sabía que tenía. Se demoró su tratamiento, y murió. Otra mujer de Texas estaba a punto de conseguir una doble mastectomía cuando su compañía de seguros canceló su póliza porque se le olvidó declarar que había tenido acné. Cuando ha podido recuperar su seguro, el cáncer de mama en más del doble de tamaño. Estos casos son descorazonadores, son un error, y nadie debe ser tratado de esa manera en los Estados Unidos de América.

Luego está el problema del aumento de los costos. Gastamos  una vez y media  más por persona en salud que cualquier otro país, pero no estamos más saludables. Esta es una de las razones por las que las primas de seguros han aumentado tres veces más rápido que los salarios. Es por eso que muchos pequeños empresarios están obligando a sus empleados a pagar más por el seguro, o están disminuyendo su cobertura o la suprimen. Es por eso que muchos aspirantes a empresarios no pueden permitirse el lujo de abrir un negocio, y por qué las empresas estadounidenses que compiten a nivel internacional como los fabricantes de automóviles están en una desventaja enorme. Y es por eso que los que tenemos un seguro de salud también estamos pagando un impuesto oculto y creciente para aquellos que no lo tienen- cerca de  1000 dólares anuales que se pagan por emergencias y las atenciones gratuitas.

Por último, nuestro sistema de atención de salud es una carga insostenible para los contribuyentes. Cuando los costos de salud crecen a ese ritmo, ejercen mayor presión sobre programas como Medicare y Medicaid. Si no hacemos nada para frenar la escalada de los precios, será mayor el gasto en Medicare y Medicaid que en el resto de programas del gobierno. En pocas palabras, nuestro problema de salud es nuestro problema de déficit. (…)

Hay personas de izquierda  que creen que la única manera de arreglar el sistema es a través de un sistema de pagador único como en Canadá, limitando fuertemente  el mercado de seguros privados y con cobertura universal desde el gobierno. A la derecha, hay quienes sostienen que se debe poner fin al sistema de seguros de empresa y dejar que cada persona compre un seguro de salud por su cuenta. (…)

Nuestros esfuerzos globales han sido apoyados por una coalición sin precedentes de médicos y enfermeras, hospitales, grupos de ancianos e incluso compañías farmacéuticas,  muchas de las cuales se oponían a la reforma en el pasado. Y hay un acuerdo en esta sala al 80% sobre lo que hay que hacer, que nos acerca más a la meta de la reforma de lo que hemos estado siempre.  Pero hemos visto también en estos últimos meses un espectáculo partidista que  sólo incrementa el desapego que muchos estadounidenses sienten hacia su gobierno. En lugar de un debate honesto, hemos visto tácticas de miedo. Algunos se muestran  inflexibles en campos ideológicos que no ofrecen ninguna esperanza de compromiso. Demasiados han utilizado la reforma como una oportunidad para anotar  puntos a corto plazo de tipo político, incluso a costa de privar al país de una oportunidad para resolver un reto a largo plazo. Y ha reinado la confusión sobre esta tormenta de acusaciones y réplicas.

Bueno, el tiempo de las disputas ha terminado. El tiempo de los juegos ha pasado. Ahora es momento para la acción. Ahora es cuando tenemos que aportar las mejores ideas de ambas partes, y mostrar al pueblo estadounidense que todavía podemos hacer lo que nos mandataron.  El plan que estoy anunciando hoy cumple tres objetivos básicos:

Proporciona más seguridad y estabilidad a los que tienen seguro de salud. Proporcionará cobertura a los que no la tienen. Y el crecimiento de los costes sanitarios será menor para nuestras familias, nuestras empresas y nuestro gobierno. (…) Éstos son los detalles que cada americano tiene que saber acerca de este plan:

En primer lugar, si se encuentran entre los cientos de millones de estadounidenses que ya tienen seguro de salud a través de su trabajo, Medicare, Medicaid, o el VA, nada en este plan requerirá que usted o su empresario cambien de  cobertura o de médico. Permítanme repetir esto: no hay nada en nuestro plan  que cambie lo que usted tiene.

Lo que este plan va a  hacer es que su seguro mejore en su beneficio. Bajo este plan, las compañías de seguros no podrán negarle cobertura a causa de una condición preexistente. Tan pronto como que yo firme este proyecto de ley, será ilegal que las compañías de seguros le nieguen cobertura cuando  enferme o cuando más lo necesite. Ya no podrán poner un  límite arbitrario a la cantidad de cobertura que usted puede recibir en un año determinado o toda una vida. Y vamos a poner un límite a cuánto pueden cobrar adicionales, porque en los Estados Unidos de América, nadie debería ir a la quiebra porque  enferma. Y las compañías de seguros deberán cubrir, sin costo adicional,  chequeos de rutina y cuidados preventivos, como mamografías y colonoscopias, porque no hay razón para  contraer enfermedades como el cáncer de mama o el cáncer de colon cuando se pueden prevenir. Eso tiene sentido, se ahorra dinero y salva vidas.

Eso es lo que los estadounidenses que tienen seguro de salud puede esperar de este plan – más seguridad y estabilidad. (…)

 
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Publicat per a 10 Setembre 2009 in Salut

 

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