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Pregunta a Sánchez Gordillo si se llevaron leche desnatada…

A veces Telecinco se convierte -seguramente muy a su pesar- en un medio amigo de la transformación social. Ayer mismo, sin ir más lejos, al poner de manifiesto el desencuentro total entre las necesidades reales, básicas, de las personas, y las políticas dictadas del Gobierno. En este proceso de destrucción democrática que vivimos -y no sólo en España- se declaran NO EXISTENTES las necesidades más dramáticas de la población. Así, como suena. Según algún tertuliano habitual de la casa (y no sólo) no hay hambre en España. Ni pobreza, claro. Ni mujeres maltratadas… La violencia de su negación y su falsedad la entiende perfectamente en Noruega una niña de 10 años y su abuela que ven un desahucio REAL en Madrid y no entienden cómo se puede permitir -en un Estado que se quiere civilizado- que queden a la calle tres niños (la mayor, de 4 años, y tres mujeres (la mayor, de 87 años). Decía la periodista noruega (esa sí, periodista de verdad) que filmó el reportaje: “parecía que con la actuación del desahucio estábamos contemplando el hundimiento del Estado del Bienestar (Llamazares hubiera dicho “medioestar”) de España….”

Esta reacción sana, de salud democrática, que tuvo lugar en Noruega, contrasta con la psicopatología que se está imponiendo en España. Como pueden leer en incluso en la wikipedia, los psicópatas ni empatizan con las demás personas -a las que tratan como objetos para conseguir sus objetivos- ni sienten remordimientos: “Los psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento, por lo cual sólo sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no los códigos comunes”. Y ahí está la gran función manipuladora de los principales medios y que consiste en hacernos creer que los códigos neoliberales son los comunes (los “naturales”, los que espontáneamente elaboraríamos si fuésemos una sociedad más sana e igualitaria). Así, empatizar (y por tanto ACTUAR) para satisfacer las necesidades más urgentes de la población es lo demente.

No se reconocen las necesidades de las personas inmigrantes en situación irregular (que no “ilegales”) a la salud, ni el derecho a un trabajo que permita poder alimentarse a uno mismo y a su familia. Ni tener acceso a formación, ni a una vida social… La precariedad puede llegar a impedir incluso a tantos y tantos jóvenes y adolescentes, por ausencia de futuro mínimamente estable, tener relaciones afectivas significativas…. Y van más allá. Ya en 1985 nos explicaba Agnes Heller que la forma manipuladora más refinada del capitalismo podía consistir en reconocer las necesidades existentes, pero no permitir la producción de formas alternativas de vida. Con ello, sólo acaban por incrementar la neurosis y la violencia en la sociedad, pero son de hecho los dictadores sobre las necesidades los enfermos y los violentos.

Sánchez Gordillo, otro triunfador indiscutible de ayer en Telecinco, explicó esta inversión con palabras hace unas semanas, antes de que intentaran hacerlo ver con hechos en dos supermercados: “Los recortes (que significan pérdida de vivienda, de atención sanitaria, de servicios) consisten básicamente en que los ricos roban a los pobres”. Y ya entonces advirtió que, ante las medidas del Gobierno, hay que rebelarse “mejor” y “con más ganas”.

Sin embargo, lo que realmente provocó el brote psicótico del sistema fue que el excoordinador de Izquierda Unida y diputado en el Congreso, Gaspar Llamazares -hombre reconocidamente sensato, negociador y calmado donde los haya- defendiera públicamente a los jornaleros del SAT. Porque la derechona puede tolerar mínimamente a Sánchez Gordillo si es “la excentricidad”, el pañuelo palestino que se sale de la norma, o la “extralimitación” de unos valores y conducta que incluso deben criticarse en Izquierda Unida. Pero les da un ataque si Gaspar Llamazares les confiere credibilidad, y que también Gaspar Llamazares apunte con dedo no sólo acusador, sino desafiante, dónde están las verdaderas necesidades… Y argumente en un programa de máxima audiencia (por desgracia, pero simplemente porque se equivocaron quienes le convocaron) que los actos de desobediencia civil están justificados por la “pobreza severa” que se sufre en España en este momento de crisis. Y tenga razón.

Los tertulianos del sistema se esforzaron por demostrar que los ricos deben comportarse como psicópatas. No puede ser que una persona sin hipoteca, con un buen salario, sienta simpatía por los pobres. Ni siquiera les parece justo que sé de cuenta de que existen. Por eso valía todo: comparar más o menos sutilmente a Sánchez Gordillo con ETA y a Gaspar Llamazares con Bin Laden. Así de bajo, así de sucio. Entiendo el sarcasmo de un tuit que decía “Odio a Sánchez Gordillo por hacerme ver el Gran Debate”.

Sin nombrarla, la heroína que nos proponen si no estamos en la precariedad más absoluta, es la de la Fabra y su “que se joda” la clase obrera. Es de nuevo la algarabía de unos aplausos sin atisbo de ética y a destiempo cada vez que se propone una medida en el Parlamento que contribuye a hacer más pobres a los pobres, y da otra vuelta de tuerca a la explotación. Es esta sinrazón de cerrado y sacristía que lleva a las personas de bien -aunque sólo sea por pura necesidad de supervivencia física o ética- hasta la desobediencia civil y la rebeldía.

Es evidente que también la democracia española está muy enferma. No sólo porque la política (y los valores) están dominados por los psicópatas. También porque la gran mayoría de los medios de comunicación (que podrían ser un buen antídoto) no aciertan (no pueden acertar estando su propiedad en manos de quienes están) en esa función vital de informar -sin intentar al mismo tiempo desactivar el funcionamiento neuronal de los telespectadores. De momento, lo que pareció evidente es que lo que habían hecho los jornaleros del SAT, a cara descubierta, fue un acto de desobediencia civil que puso a prueba la calidad de un Estado democrático. Y las reacciones de los “bienpensantes”, de los políticos con poder y los voceros del sistema, demuestran que la calidad es ínfima.

Una anécdota para acabar que sería divertida si no denunciara, de forma esperpéntica, la calidad de la información a la que estamos expuestos: quería saber la presentadora de El Gran Debate si los jornaleros habían mirado las fechas de caducidad de los alimentos antes de ponerlos en los carritos…. Otro tuit brillante le sugería que les preguntara, además, si la leche se la habían llevado desnatada o entera.

 
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Publicat per a 12 Agost 2012 in Ciutadania/Política

 

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Un breve apunte sobre la lucha de los mineros con la exigencia de dimisión del ministro Soria

Mientras sigue avanzando la “marcha negra” de los mineros por España con destino Madrid, Gaspar Llamazares estuvo ayer en Tordesillas. Habló de la situación de la minería del carbón, de la digna respuesta de los mineros, y del ministro incomptetente, José Manuel Soria, que ya está tardando en dimitir. Soria no sólo tiene el dudoso honor de ser el responsable de romper la palabra dada a las comarcas mineras con el no cumplimiento del Plan del Carbón 06/12, un acuerdo que ahora el PP de Merkel y Rajoy quieren convertir en papel mojado, defraudando, insultando y mintiendo, sino que quiere pasar a la historia universal de la represión obrera emulando a Margaret Thatcher al romper el espinazo de la resistencia obrera en 1984. Entonces no sólo se derroró a los mineros (fueron prácticamente abandonados a su suerte porque 3 millones de parados en el Reino Unido jugaron en su contra, y sólo tuvieron el apoyo parcial de los sindicatos de la marina mercante y de maquinistas de tren) sino que perdió la clase obrera de los países occidentales: el neoliberalismo thatcheriano pudo salir triunfante y avanzar por todo el continente porque derrotó a los mineros e inculó el virus neoliberal a buena parte de las organizaciones sindicales y de las izquierdas.
Hay que saber historia para que no se repita como tragicomedia, con el  ministro Soria como protagonista, del que nos dice Gaspar Llamazares:  “Su único objetivo es ensañarse con los mineros y con la gente de las cuencas”.  Sí, pero no sólo. También quiere quebrar el espinazo de la resistencia obrera que hoy ejemplifican los mineros. Y esta triste figura de Mariano sería el nuevo adalid de la reacción antiobrera. ¡Qué triste y inmerecido para los hombres y mujeres de las minas, que amargo sarcasmo para la historia, y qué dura amenaza para toda la clase obrera!
Llamazares pidió la dimisión de Soria por ser “un incompetente completo”. Y lo razonable de su exigencia la demuestra sobradamente Zanalord al hablarnos sobre la realidad que viven los mineros encerrados y la gente de las comarcas mineras:
 
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Publicat per a 3 Juliol 2012 in Ciutadania/Política

 

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Llamazares habla de Baltasar Garzón en Al Rojo Vivo

Una magnífica entrevista en la que Gaspar Llamazares empieza desgranando los “pecados capitales” de la cacería a Baltasar Garzón:

“La codicia de la Gurtel ha desencadenado este juicio a Garzón”
“La soberbia de quienes se creen herederos del franquismo y dueños de la transición está detrás del proceso”, y finalmente,
“La envidia personal y corporativa está detrás del asunto del Banco de Santander”.

Y no se pierdan los mapas de las fosas comunes en España, vergüenza de la democracia y del mundo….

 
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Publicat per a 24 gener 2012 in Memoria Historica

 

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De ciudadano a ciudadano: Baltasar Garzón a Gaspar Llamazares

Carta enviada por Baltasar Garzón a Gaspar Llamazares en el homenaje en el que han participado o han dado apoyo Joaquín Sabina e Ismael Serrano, Pilar Bardem, José Sacristán y Juan Diego Botto, el jurista Carlos Jiménez Villarejo, los periodistas José Luis Losa y Olga Rodríguez, así como Teresa Aranguren, Carlos Berzosa, Luis García Montero o Alberto San Juan, que también estuvieron presentes en el acto.

A GASPAR LLAMAZARES

Querido Gaspar,

Me habría gustado estar contigo en este merecido homenaje y en este día, que, además es el de mi 56 cumpleaños. El destino escrito por manos no amigas de quienes creemos en la fuerza de la verdad y de la verdadera justicia, ha decidido que no sea así. Pero, la distancia física entre continentes, no puede impedir la proximidad afectiva entre quienes tenemos mucho más en común que en oposición frente a todo lo que está pasando en nuestro país y en el mundo, en general.

Vivimos en un mundo que se llama a si mismo globalizado y, realmente, lo que cada vez se comprueba más, es que es un mundo marcado por la desigualdad y por el sectarismo de los que más tienen frente a quienes apenas pueden hacer frente a esa realidad.

La crisis provocada por la economía especulativa de los mercados, esos mercados a los que todos aluden y nadie se atreve a poner nombres y apellidos para identificar a quienes manejan los hilos, ha impuesto el dominio de una cultura neoliberal que está recortando de forma desmedida el compromiso ético y la solidaridad entre los pueblos. Por eso son necesarios, más que nunca los referentes políticos y éticos.

Los amos del mundo, los que dirigen las corporaciones que a su vez lo hacen sobre los gobiernos, son, como dice Jean Ziegler, vicepresidente del Consejo Asesor del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, auténticas “organizaciones mercenarias del gran capital” que marcan el margen que le resta al derecho a la vida de millones de personas, frente a la “pena de muerte” que sus actividades especulativas supone para los mismos.

Según la FAO, 925 millones de personas sufrían hambre en el mundo en 2010; 175 millones de niños menores de 5 años en el mundo sufren retraso de crecimiento a causa de la desnutrición; casi una cuarta parte de los niños españoles están en riesgo de pobreza, según Save the Children; las 500 mayores sociedades multinacionales privadas de todos los sectores, controlan el 52,8% del producto mundial bruto; los alimentos básicos han aumentado un 30% en el 2º semestre del 2010, gracias a la “eficaz tarea” de los especuladores financieros, que a pesar de la crisis, siguen acumulando sus ingentes ganancias. Para muestra, sólo un dato más: el número mundial de transacciones especulativas con productos de alimentación básica aumentó más de un 500% entre 2002 y 2008 y sigue en la misma línea en la actualidad.

La pregunta que surge es: ¿con que políticos se deberá contar?; ¿con los ciegos y sordos ante esta realidad y que, en gran medida han consentido, cuando no propiciado, la situación con sus políticas radicalmente neoliberales en las que siempre pierden los mismos?; o por el contrario, ¿habrá que hacerlo con aquellos otros que han demostrado que su marca es la ética y la coherencia y que han arriesgado todo por la defensa de los derechos sociales que otros han postergado?
Sinceramente, creo que la opción es clara en favor de aquellos que demuestran, día a día, que lo que importa es la conciencia crítica; la honradez en los planteamientos; la voluntad de dialogo; la firmeza en los compromisos desde la ética y la convicción, frente a la guerra y en defensa de las víctimas, por la justicia y la recuperación de la memoria histórica; por la justicia universal y el derecho de los pueblos oprimidos; por la defensa de los servicios sociales , la educación y la sanidad pública; por las reivindicaciones justas y las demandas de los trabajadores contra la precariedad laboral y el paro y, en fin, por el respeto a los procedimientos de la participación democrática.
Querido Gaspar, en tanto que tú representas esos valores, me uno a este homenaje, no sólo desde la amistad personal, sino también desde el respeto y reconocimiento a esos valores que tú has defendido como político y como persona.
En los tiempos difíciles que se avecinan, se precisan personas que, como tú, tengan una clarísima voluntad de diálogo, integración y comprensión de la pluralidad social.

Un abrazo.
Baltasar Garzón Real
Seattle, 26 de octubre de 2011

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Publicat per a 27 Octubre 2011 in Ciutadania/Política

 

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No le reconozco, señor Presidente….

la_cortina_de_humo-194582-full.jpgNo quería hablar de nuevo de la muerte de Bin Laden. Me referí de refilón a la noticia para recomendar a quien se acercara por este blog dedicara su tiempo a oír otros argumentos de gran calado, y me sigue pareciendo una posición aconsejable… el tiempo será fundamental para poder saber (quizás) la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. De hecho, siempre que me doy cuenta me niego a participar en las grandes kermesses informativas, y más desde que vi la magnífica película Cortina de Humo con guión de David Mamet y Hilary Henkin en base a la novela de Larry Beinhart y dirigida por Robert Richardson e interpretada por Robert de Niro, Dustin Hoffman y Anne Heche.

Sin embargo, no puedo resistir más la tentación. Estoy tan de acuerdo con lo que ha dicho hoy Gaspar Llamazares en el Congreso de Diputados que les dejo con el video de su intervención, y valoren ustedes si se apuntan también a que “todo vale”. Porque no tenemos nada lejos tiempos de tortura como para empezar a justificarla….

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Otras opiniones muy respetables en Bosque de Brocelandia, Ciberculturalia, Kabila Desde la cantera y Moscas en la sopa.

 
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Publicat per a 4 Mai 2011 in Uncategorized

 

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Discurso Llamazares en el Congreso sobre intervención militar en Libia

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Con el aséptico título de “Operaciones de las Fuerzas Armadas en el exterior” se ha presentado hoy la “Solicitud de autorización o, en su caso, ratificación por el Congreso de los Diputados del apartado primero del Acuerdo del Consejo de Ministros de 18 de marzo de 2011, por el que se dispone la participación de fuerzas españolas en la resolución de la crisis de Libia, en aplicación de las resoluciones 1970 (2011) y 1973 (2011) del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.”

Aquí puede seguirse todo el debate de esta mañana, y también clickando sobre la imagen. Las intervenciones de Gaspar Llamazares se encuentran desde el minuto 59:20 hasta el 1:05:30 y la réplica a la contestación de Rodriguez Zapatero, desde el minuto 1:59:48 al 2:02:59.


congreso-diputados.jpg

Transcripción:

Señor presidente del Gobierno, en nombre de Izquierda Unida yo digo ‘No’. Señor presidente, ¡quién le ha visto y quién le ve! Otrora tras la pancarta del ‘No a la Guerra’: no a la guerra de Irak; más tarde con el sí, pero… a la guerra de Afganistán, y ahora encabezando la coalición de París, rememorándonos a todos otra coalición: la coalición de las Azores.

Pero yo digo ‘No’ a esta intervención; ‘No a la Guerra’ porque el argumentario de la intervención, si bien tiene, a diferencia de Irak, un mandato de Naciones Unidas, no son los derechos humanos, no es la democracia en Libia, porque ni los derechos humanos ni la democracia se exportan. Ni los derechos humanos ni la democracia se imponen mediante la guerra. Muy al contrario, son los intereses: los intereses geoestratégicos, los intereses económicos y políticos en Libia y, sobre todo, se abre una nueva etapa en la política internacional, y a mí no me gusta. No me gusta esta nueva etapa donde cada uno establece su ‘patio trasero’ y en es e ‘patio trasero’ gobierna con el apoyo de los otros o con la anuencia o abstención de los otros: nosotros en el Mediterráneo, Rusia en su entorno, China en el suyo, y Estados Unidos en los de todos. Señor presidente del Gobierno, es e no es el multilateralismo, es e no es un futuro también democrático para el gobierno del mundo.

Señor presidente del Gobierno, no es verdad, es hipócrita hablar de derechos humanos. En es tos momentos hay en el mundo 32 conflictos prácticamente iguales, con características muy similar es al de Libia, donde hay un gobierno despótico, un tirano que sojuzga a su pueblo y que en muchos casos extermina a parte de su pueblo, a una tribu o al que piensa de forma distinta que él, y sin embargo sería una verdadera locura que la política internacional fuera la utilización de la guerra para acabar con esas situaciones. Sería una locura porque nos llevaría a un conflicto mundial. Por eso no se hace. Por eso se adoptan otras medidas.

¿Por qué lo hacemos en el caso de Libia? ¿Por qué en el caso de Libia en lugar de adoptar medidas políticas, que se han hecho en la primera resolución, precipitadamente -y digo precipitadamente- en la segunda resolución vamos directamente a la intervención militar? Pues porque Libia juega un papel muy importante en el norte de África y en el Mediterráneo, y porque queremos gobernar los cambios en el Mediterráneo a nuestro acomodo. Digámoslo claramente: que queremos gobernar los cambios que se están produciendo, encauzarlos, controlarlos, y que queremos también saber y garantizar el futuro de la energía en el Mediterráneo.

No se trata de la responsabilidad de proteger, señorías. Se trata del derecho a controlar, esa es la cuestión: del derecho a controlar en nuestro espacio, del derecho a controlar en nuestro patio trasero, y en nuestra opinión es o no se puede hacer mediante la guerra. Señorías, si fuera una cuestión de derechos humanos, hay que saber que la guerra, la intervención militar, la exclusión en el espacio aéreo provocan más sufrimiento -y tenemos la experiencia-, provocan más desplazamientos de población, enconan las situación es y los enfrentamientos, y dificultan la solución de los conflictos.
¿Por qué adoptamos pues esa estrategia? Pues porque nuestro objetivo, como he dicho antes, no son los derechos humanos, nuestro objetivo es la defensa de la geoestrategia y de los intereses. Y, en mi opinión, incluso para este objetivo menos ‘santo’ de estrategia y de intereses la estrategia de la guerra es también equivocada.

Señorías, nosotros proponemos, por el contrario, que se mantengan las políticas que en otros casos han tenido éxito, y recuerdo Sudáfrica. Sudáfrica no fue bombardeada; tampoco pensamos bombardear Palestina, ni tampoco bombardear Marruecos por el conflicto del Sahara, ni Birmania. No pensamos hacer ninguna cosa de esas. Lo que podemos hacer es utilizar al máximo los medios civiles que tiene la comunidad internacional: bloquear las cuentas de los tiranos, también embargar las armas para que no tengan medio de reprimir a sus pueblos y tomar medidas para aislar políticamente a esos regímenes. Esas medidas tuvieron éxito en el caso de Sudáfrica, han tenido también éxito en otros países y no tienen por qué dificultar las cosas en el caso de Libia.

Termino refiriéndome a algo que me parece muy importante. Fíjense cómo hemos devaluado las cosas que hemos pasado del ¡OTAN no! y del ¡No a la guerra! al sí a esta guerra y a encabezarla. Devaluamos la autorización de la Cámara y la convertimos en una mera ratificación. Esto demuestra cómo se devalúan las cosas, pero -y termino- también demuestra nuestra propia hipocresía. No es La Odisea o, si es La Odisea, no vamos de Troya a Ítaca, vamos al revés, de Ítaca a Troya. Muchas gracias.

TURNO DE RÉPLICA DE LLAMAZARES A LA RESPUESTA DE RODRÍGUEZ ZAPATERO:

Señor presidente del Gobierno, las palabras no son inocentes, y usted ha dicho que mi intervención ha sido agresiva. Aquí el único agresivo es el dictador contra su propio pueblo. Lo que yo he hecho ha sido una intervención crítica. Ha dicho usted también que he caricaturizado su posición. Usted la mía. Usted ha peleado con molinos de viento pero ha querido transformarlos en gigantes.
Señor presidente del Gobierno, yo he dicho que en concreto para luchar contra la vulneración de los derechos humanos, para luchar también a favor de la democracia en el norte de África, la guerra -donde estamos, en una resolución que es una carta blanca que va de la exclusión aérea a intervenciones militares- es el peor método, porque aumenta el sufrimiento de la población, porque encona la situación y porque en definitiva no permite una solución política.
Pero le digo lo mismo que le dije y no me ha respondido. Ha dicho, primera resolución: bloqueo, embargo; segunda resolución al cabo de un mes: porque no cumplen, directamente la intervención militar. ¿Van a hacer ustedes lo mismo con todos los que incumplen las primeras resoluciones de Naciones Unidas? ¿Ese es el camino con Myanmar? ¿Ese es el camino con Israel en relación con Palestina? ¿Ese es el camino con Marruecos en relación con el Sahara? ¿ Es el camino? Yo creo que sería equivocado, a pesar de mi profundo desacuerdo respecto a esos regímenes que también exterminan y golpean a sus pueblos o a pueblos hermanos. Creo que el mecanismo debe ser muy diferente. He recordado, en concreto, el caso de Sudáfrica, donde el embargo, el bloqueo y el aislamiento internacional fueron duros y difíciles, pero hoy Sudáfrica es una democracia consolidada y con futuro. En mi opinión, eso pone en valor la diplomacia de los valores y quita valor a la diplomacia de los cañones.

Señoría, termino con Afganistán. Yo le he dicho ‘sí, pero…’ en Afganistán porque usted fue quien dijo que nos retirábamos de Libertad Duradera y que seguíamos en ISAF. Eso es ‘sí, pero’; es decir, sí estoy en Afganistán pero no estoy plenamente en Libertad Duradera. Sí, ha sido así, yo he protagonizado esos debates con usted durante esta legislatura, pero si no se acuerda no hay problema.
Quería plantear una cuestión final en relación con la posición de los presidentes del Gobierno que terminan sus legislaturas. La verdad, no sé qué les pasa, que pierden el contacto con la gente -y la gente en este país es pacifista- y que ya solamente responden ante la historia.

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Ver también: Con Gaspar Llamazares yo también digo NO

 
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Publicat per a 22 Març 2011 in Pau

 

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Con Gaspar Llamazares yo también digo NO

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La intervención de Gaspar Llamazares hoy en el Congreso de los Diputados es la que me representa. Mientras espero poder publicar la intervención completa, lean estos extractos por si están de acuerdo ustedes también, y juzguen si es tiempo de hipocresías y componendas, o de abstenciones difíciles de explicar… e imposibles de comprender.

En opinión de Llamazares, “es hipócrita hablar de derechos humanos” porque “no se trata del derecho a proteger, sino que se trata del derecho a controlar nuestro patio trasero”. “Queremos gobernar a nuestro acomodo en el Mediterráneo y encauzar el suministro de la energía”, ha puntualizado. En el mundo “hay 32 conflictos con características muy similares al de Libia, donde hay un gobierno despótico que extermina a parte de su pueblo” y, sin embargo, la comunidad internacional no impone una guerra como solución.” “No pensamos bombardear Palestina, ni Marruecos ni Birmania”… “Sería una locura la utilización de la guerra para acabar con esas situaciones” (…) “Nos llevaría a una guerra mundial”.

Ya en la contraréplica, ha defendido las actuaciones no belicas que en su momento la comunidad internacional adoptó contra el Africa del Sur del aparheit que aseguraron la actual situación de este país. Porque las “razones diplomáticas valieron más que los cañones”.

Llamazares ha acudido al Congreso con la pegatina del ‘No a la Guerra’ y al acabar la sesión, este es el grito sonoro que se ha oído desde la tribuna del público. El dirigente de IU ha criticado la evolución de Zapatero hasta “encabezar la “coalición de París”, la cumbre que el sábado dio luz verde a la intervención militar y que ha comparado con “la de las Azores”, en referencia a la reunión previa a la intervención en Irak.

“Quién le ha visto y quién le ve”, ha reprochado Llamazares a Zapatero, a quien que ha pasado “del ‘No a la Guerra’ al ‘Sí a esta Guerra’ y a encabezarla”.

En nombre de IU, Llamazares ha dicho que NO. Y me sumo a su posición. Gaspar Llamazares SI me representa, con la tristeza y la rabia de que sólo haya habido tres posiciones claras contra la guerra en el Congreso de los Diputados (los otros dos NO, del BNG).

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Publicat per a 22 Març 2011 in Pau

 

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Gaspar Llamazares llama a hacer frente a la mercantilización de la sanidad

Sobre el acto de presentación del libro “La izquierda frente a la privatización de la Sanidad” encontramos en la web de Izquierda Unida la siguiente crónica:

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El presidente de la Comisión de Sanidad, Política Social y Consumo del Congreso y portavoz parlamentario de IU, Gaspar Llamazares, presentó en la Cámara Baja el libro ‘La izquierda frente a la privatización de la Sanidad’ que ha coordinado y del que es coautor. Explicó que se trata de una obra que denuncia el “proceso de mercantilización” que vive la Sanidad española y ofrece fórmulas para frenar los recortes y hacer que el Sistema Nacional de Salud (SNS) deje de ser “una perita en dulce” para el sector privado.

Llamazares estuvo acompañado en su presentación por el secretario de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), Marciano Sánchez Bayle; la presidenta de Dempeus per la Salut Pública, Ángels Martínez Castells, y Juan Ramón Laporte, catedrático de Farmacología de la Universidad Autónoma de Barcelona y miembro del consejo asesor de farmacia del Hospital Valle de Hebrón.

El diputado de IU consideró que es prioritario abordar la reorientación del sistema sanitario y transformar el actual modelo asistencial “medicamentalizado” en un sistema basado en la atención primaria y en los condicionantes de salud con el fin de garantizar su sostenibilidad y eficiencia.

Gaspar Llamazares entiende que el libro es “un texto muy oportuno” ante las “amenazas” que se ciernen sobre el modelo derivadas “de la crisis y la utilización de esta situación contra el Estado del bienestar y la Sanidad pública”.

Explicó que hasta ahora el sistema ha demostrado ser eficaz y ha sido uno de los que mejores resultados ha obtenido a nivel internacional, pero se ha llegado a “esa mercantilización del modelo y a un crecimiento de la privatización de la Sanidad en la última década, que lo está haciendo peligrar”.

Una privatización que se está dando, en primer lugar, dentro de la propia Sanidad pública -advirtió-, con transferencias a la atención privada mediante, por ejemplo, los conciertos. Prueba de ello es que en los últimos 10 años sólo ha crecido el sistema privado frente al PIB y, dentro del sistema público, los servicios transferidos al privado. De hecho, Llamazares señaló que “los ciudadanos destinan ya el 8 por ciento de su salario a comprar sanidad” y los pacientes están ahora a caballo entre ser “clientes y consumidores” dentro del SNS.

También desde su visión como médico, Llamazares mostró su convencimiento de que existen márgenes para que la Sanidad pública sea mucho más eficaz, para lo que es necesario “organizar mucho mejor la política farmacéutica y tecnológica, con el fin de superar esos parámetros tan brutales de ineficiencia”.

El libro presentado adopta una postura firme en contra de la alternativa privatizadora que se plantea desde diversos ámbitos y pone sobre la mesa propuestas para la perdurabilidad del sistema, como el incremento de la financiación para abordar los cambios necesarios, o eliminar la duplicidad de modelos (Muface).

A su juicio, con los recientes recortes aplicados a los sueldos de los profesionales sanitarios, fruto “de la salida autoritaria de la crisis que pretende el Gobierno”, el SNS ha pasado de la “placidez” que daba ser referente mundial en eficacia, coste-efectividad y opinión de los ciudadanos, a “un estado de shock”.

“Este libro quiere ser un llamamiento al debate, quiere que los ciudadanos y los profesionales de la Sanidad no se resignen o se frustren frente a la privatización del sistema y la mercantilización que quieren hacer, sino que pasen a la acción”, afirmó.

Gaspar Llamazares consideró que hay “margen para enfrentar los retos que debe encarar el SNS”, como sus problemas de coordinación entre comunidades autónomas, que requieren un cambio de modelo y una planificación compartida.

Por su parte, en Acta Sanitaria podemos leer que en sus intervenciones los autores y autora, y desde sus respectivos puntos de vista, coincidieron en que había llegado el tiempo de actuar pues, a los retos analizados hace un año, cuando se celebró la jornada en que se fundamenta el libro, se habían añadido nuevos riesgos y el libro, según reiteró Gaspar Llamazares, debía ser utilizado para agitar las conciencias de quienes defienden el Estado de Bienestar.

De la placidez al estado de shock

En expresión de Llamazares, en poco tiempo el Sistema Nacional de Salud (SNS) había pasado de la placidez al estado de shock, como lo había puesto de manifiesto algo tan novedoso, pues no había ocurrido hasta ahora, el importante recorte de su presupuesto, hasta el punto de haber afectado a los salarios. Además, y en una labor que calificó de zapa, se estaban cambiando los principios y asumiendo unas actuaciones que no se compadecían con los que inspiran el SNS. A esto se suma que, en los diez últimos años, lo único que ha crecido es el sistema privado y, dentro del público, las transferencias al sistema privado. Llamazares, que manifestó haberse llegado a la necesidad de una terapia de shock, aseguró que, en contra de lo que se pretende transmitir, el envejecimiento de la población no es el problema del sistema sanitario, sino el gasto farmacéutico y tecnológico. Y reclamó una reorientación del sistema, desde el modelo actual de agudos a otro de crónicos. Además, abogó por la participación de los ciudadanos, frente al actual despotismo ilustrado, a fin de que los ciudadanos dejen de ser tratados como clientes y consumidores.

Facetas de la privatizazión

llamazares-laporte-martinez-castells-y-sanchez-bayle.JPGEn su intervención, Marciano Sánchez Bayle (FADSP) se refirió al libro como fuente de argumentos frente al proceso de privatización del sistema pública, proceso del que señaló, entre otros, los siguientes aspectos: la insuficiencia de la financiación, el mantenimiento de un modelo de financiación pública no finalista, el aseguramiento mutualista, las desgravaciones por los seguros privados y, sobre todo, la privatización de la provisión sanitaria, que consideró como el principal paso de la privatización. Por otro lado, y en referencia a este último aspecto, Sánchez Bayle destacó la falta de datos para conocer los resultados de tal apuesta. Y no sólo no hay datos sino que, cuando ha transcendido alguno, se ha hecho desaparecer para veces posteriores. Y lo peor en toda esta situación, según dejó entrever Marciano S. Bayle, es la manipulación del lenguaje, hasta el punto de asegurar que, a pesar de tener razón, ‘lo que decimos suena a desfasado’.

Incremento de la culpabilidad

Desde otro punto de vista, Angels Martínez Castells (DEMPEUS) insistió en su intervención sobre el proceso de culpabilidad que se estaba transmitiendo a los ciudadanos por el hecho de utilizar los recursos asistenciales; y, cuanto más se recorta, más aumenta la estrategia de la culpabilidad, no sólo por los planteamientos del copago sino, y se refirió de manera específica a ello, por el anuncio de las facturas en la sombra. Martínez Castells se manifestó a favor de una gran convención para conseguir conformar una nueva cultura de la salud e, incluso, por la recuperación del lenguaje que evite la transmisión del sentido de la culpabilidad. Asimismo, insistió en la necesidad de la participación de los ciudadanos, participación que consideró buena para la salud pues, de otra forma, la sanidad no estará en la agenda de los políticos.

Gasto farmacéutico

Por último, el farmacólogo Juan Ramón Laporte comenzó su intervención llamando la atención sobre lo que supone el gasto del SNS en medicamentos, que cifró en el 32 por ciento del gasto total de la sanidad pública, pues a los fármacos dispensados en farmacia deben sumarse los utilizados y dispensados en hospitales. Laporte insistió en que el gasto en medicamentos no había dejado de crecer y contó cómo, a la bajada de precios del pasado año, se había producido un incremento de las prescripciones. Lamentó que el SNS no seleccionara los medicamentos a utilizar, al tiempo que criticó el que no estuviera regulada su promoción. Por último, consideró incomprensible que, teniendo todos los datos, como se tienen, de la prescripción y el gasto en medicamentos, el SNS no los evaluara.

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Gaspar Llamazares denuncia el Pacto de Toledo

gllamazares-pdetoledo.jpg Extractos de la intervención de Gaspar Llamazares, en la Comisión del Pacto de Toledo en la que PSOE, PP, CiU y PNV votaron a favor del acuerdo que el portavoz de Izquierda Unida denuncia de forma inapelable.

“Señorías, yo quiero, en primer lugar, considerar el trabajo de la Comisión, el trabajo parlamentario. En un tiempo en que no corren buenos vientos para la política ni para la actividad parlamentaria, creo que es bueno reivindicar el trabajo parlamentario en representación de los ciudadanos y el buen ambiente que se ha vivido en la Comisión parlamentaria a lo largo de este tiempo. Pero yo creo que un valor importante en periodos de crisis es, junto a la confianza y la generosidad, que superan los egoísmos, la sinceridad. Yo hoy, en nombre de Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya, por ser sincero, he de decir que no comparto la sinfonía que hemos compuesto -hay luces y sombras en ella-, pero sobre todo lo que no comparto es la interpretación y la dirección de la sinfonía. Es decir, que si hay luces y sombras en lo que hemos elaborado como recomendaciones del Pacto de Toledo, mucho me temo que el Gobierno va a sesgar claramente esta sinfonía para poner los acentos en la percusión y en el viento y dejar la cuerda en un plano secundario, es decir, para acentuar las políticas de recorte y de ajuste de nuestro sistema público de pensiones y no las reformas que lo consoliden.

Mientras en el Pacto de Toledo funcionamos con el diálogo, con la negociación, mientras pretendemos unas recomendaciones que mejoren el sistema público, sin embargo hemos visto cómo, en paralelo al Pacto de Toledo, ha habido un dictado del Gobierno en materia de pensiones, y no debemos ignorarlo. No debemos ignorar que, junto a nuestro trabajo, ha habido otro que se ha dedicado a deconstruir el Pacto de Toledo. Hoy el Pacto de Toledo quizás vive sus horas más bajas de los últimos años, porque el Gobierno ha decidido sustituir el pacto por el dictado, un dictado además al dictado de los mercados -entidades financieras, fondos de pensiones, fondos de inversión, entidades económicas-, y porque el Gobierno ha decidido sustituir las recomendaciones por imposiciones, por medidas afiladas como cuchillos.

También, como consecuencia de ello, el texto que hoy votamos es en parte, al menos para el Gobierno, papel mojado, porque el Gobierno tiene su propio itinerario y sus propias medidas, que no pasan ni por el pacto ni por la consolidación del sistema público de pensiones; pasan por el dictado y por el hachazo al sistema público de pensiones, y todo ello, señorías, basado en una manipulación inaceptable.

A lo largo de los últimos meses hemos vivido lo peor de la actividad política, que es la manipulación del miedo. La actividad política, que debería ser la organización de la sociedad, se degrada cuando manipula algo tan delicado como el miedo o la incertidumbre. Eso es lo que ha pasado en los últimos tiempos respecto al sistema público de pensiones. Se ha creado desconfianza en la viabilidad del sistema público de pensiones de manera injusta y se han hecho, además, falsas precisiones, algo que Keynes calificaba como uno de los peores defectos de la política económica. La falsa precisión ha sido que la demografía inevitablemente nos lleva a un hachazo a nuestro sistema público de pensiones, ignorando, por ejemplo, que en los años ochenta dedicábamos el 3% del PIB a nuestro sistema público de pensiones, que en estos últimos años en torno al 8% de 250, debido al incremento de la productividad, y que para cuando se pretende la crisis de nuestro sistema público de pensiones -la enésima crisis anunciada- el 14% del PIB será el 14% de 500, hablando en términos de productividad en nuestro país. Una realidad, por tanto, perfectamente sostenible y no muy diferente a la de nuestro entorno; una falsa precisión demográfica en este caso, un dogma demográfico que ha servido para manipular la incertidumbre y el miedo de los ciudadanos.

Además, el Gobierno ya tiene decididas las medidas afiladas como cuchillos, todas ellas medidas de recorte -nuestras propuestas son buenas intenciones y agua bendita para el Gobierno-; el Gobierno tiene decidido aumentar la edad de jubilación a 67 años, una medida en nuestra opinión innecesaria e injusta. Innecesaria porque tenemos una de las edades reales de jubilación más altas de nuestro entorno -63 años y 10 meses, mientras que en nuestro entorno se sitúa alrededor de los 62 años-, e injusta porque el 50 por ciento de la población europea con 60 o más años en estos momentos está sin trabajo. Es decir, la propuesta del Gobierno aumenta los parados mayores en situación de carencia y también aumenta los jubilados en situación de pobreza; esa es la propuesta que nos pone encima de la mesa el Gobierno con el aplazamiento de la edad de jubilación.

Por si no fuera suficiente, está manejando -en los últimos tiempos viene rectificándose a sí mismo- medidas como ampliar el periodo de cálculo o el número de años necesarios para la jubilación completa. Estas medidas, que sin lugar a dudas tienen efectos diversos en distintas carreras de cotización, en conjunto significan un recorte de entre el 10 y el 15% de la pensión media en el año 2030. Hay que tener en cuenta que nuestra pensión media es hoy, a paridad de poder de renta con el resto de la Unión Europea, el 70% de la pensión media contributiva de la Unión Europea.

Es decir, nos proponemos estancar y deteriorar nuestro sistema público de pensiones influyendo con ello muy negativamente en la disparidad de rentas y también en la pobreza. Hay que tener en cuenta que nuestro sistema de pensiones es una de las principales armas contra la pobreza. Si no tuviéramos el sistema público de pensiones no tendríamos un 20% de pobreza en España sino que tendríamos aproximadamente un 32% de la población en situación de pobreza. Estamos, por tanto, tratando un tema de la máxima delicadeza por lo que llamaría al Gobierno a la responsabilidad, pero a una responsabilidad distinta de esta responsabilidad y de esta austeridad por barrios que nos presenta el Gobierno. Señorías, ser valiente con los débiles no es valentía sino cobardía, y ser sumiso con los fuertes no es responsabilidad sino renuncia y sumisión, y en nuestra opinión de eso estamos hablando con las propuestas que el Gobierno pone encima de la mesa.

(…) El gran avance del Estado del bienestar no son solamente las políticas redistributivas o los servicios públicos. El gran avance del sistema del bienestar es la integración de distintos sectores sociales en las políticas sociales. La integración de aquellos que tienen rentas más altas y de aquellos que, o tienen rentas bajas o simplemente no tienen rentas. Pues bien, con esta propuesta, señorías, el temor de mi grupo parlamentario es que finalmente pasemos de un Estado del ‘medioestar’ a un Estado del ‘malestar’. Es decir, que una parte de la población, la denominada de las clases medias, se aleje, cada vez más, de los sistemas públicos, recurra a comprar este tipo de políticas en el mercado y, con ello, convierta los sistemas públicos, el de pensiones también, en sistemas asistenciales, en sistemas de pobres y, con ello, en pobres sistemas.

Esa es, en nuestra opinión, una preocupación legítima que queríamos trasladarle a los grupos parlamentarios, en función de la propuesta que hoy está encima de la mesa y también en función de la interpretación de la misma por parte del Gobierno. Porque en el fondo, señorías, hay algo que, en nuestra opinión, es muy preocupante y es que hay medidas que, acumuladas, pueden dar lugar a un cambio de paradigma con respecto a nuestro Estado social precisamente en el momento más difícil, en el momento de la crisis económica, en el momento en que una sociedad debería ser capaz de llegar a acuerdos, de redistribuir esfuerzos en función de las posibilidades de cada cual, y de generar confianza.

Y en nuestra opinión, estas medidas del Gobierno no van en el sentido de aumentar la cohesión en nuestro país, de luchar contra la pobreza o de generar confianza en los ciudadanos, sino que van únicamente a generar una confianza efímera en unos mercados insaciables que seguramente, después de este sistema o de este recorte de pensiones, pedirán el recorte de la negociación colectiva y no se sabe qué ocurrirá después; recorte de la negociación colectiva que, quiero recordarles, fue una conquista de los trabajadores lograda en plena dictadura, y vamos a abordar un recorte de una conquista social lograda con mucho esfuerzo y con mucho sacrificio.
(…)

Por otra parte, nosotros, lo he dicho antes, no compartimos, en absoluto, la propuesta de incrementar el número de años en el periodo de cálculo -y ya he dicho el porqué- y tampoco compartimos la suma a la edad de jubilación a los 67 años y el aumento del período para obtener la pensión completa. Todas estas medidas son recortes brutales de un sistema de pensiones, en nuestra opinión, con importantes carencias que no se merecen los ciudadanos y, sobre todo, en un momento de crisis como el que vivimos.

Señorías, las consecuencias de estas medidas son, en nuestra opinión, el empobrecimiento de la sociedad española (es un incremento de una disparidad de rentas, que ya es muy importante) y con ello la pérdida de la cohesión social, la conversión de la pensión contributiva en una parte importante en una pensión asistencial y el incremento en el número de parados mayores. Hoy, señorías, lo vuelvo a repetir, los mayores de 60 años representan el 50% de parados en Europa. Vamos a incrementar estas medidas, provocando medidas sucesivas de aumento de prejubilaciones, de jóvenes y de mujeres con pensiones mínimas y vamos a favorecer que una parte de las clases medias se lancen a utilizar de manera complementaria unos fondos de pensiones que tienen muchas carencias en transparencia, en viabilidad, pero, en definitiva, a eso les vamos a empujar. Vamos a dar una parte de nuestro sistema público de pensiones a los fondos privados que esperan a la puerta para quedarse con una parte muy importante de un fondo de reserva.

En ese sentido, presentaremos en su momento un voto particular que se basará fundamentalmente en la separación de fuentes, en la unificación de regímenes, en la mejora del empleo de calidad, en el desarrollo de los servicios públicos, en el cumplimiento del pacto en relación al tema de la revalorización, en la propuesta que nos parece eficaz de la edad de jubilación a los 65 años, más las medidas de voluntariedad que han mejorado esa edad de jubilación en los últimos años. En definitiva, en medidas de reforma que consolidan el sistema, que no recortan y que no dan hachazos al sistema público de pensiones, como creemos debería ser la voluntad de esta comisión y debería ser también, no lo creo así por las declaraciones del ministro de Trabajo y del presidente del Gobierno, la voluntad y el compromiso del Gobierno.

Termino, señorías, refiriéndome a en qué marco se incardina esta medida. Tengo la impresión de que, después de un período de euforia, estamos en un período de depresión en la sociedad española, donde sus líderes, en concreto su Gobierno, ha perdido ya la voluntad de cambio. Es evidente que nadie espera un cambio político y un cambio de políticas frente a la crisis. Ni siquiera el Gobierno se compromete en estos momentos a una salida pactada de la crisis, no ya con una salida que aproveche la crisis para hacer cambios, sino una salida pactada donde se repartan esfuerzos y también se repartan posibilidades. No parece que ese tema esté encima de la mesa y, por tanto, el pacto es anacrónico. En el Pacto de Toledo sonamos bastante anacrónicos respecto a la decisión tomada por el Gobierno, que es la de imponer un recorte en el sistema público de pensiones. Esa es la sensación de mi grupo.”

<p>Para el texto íntegro, pulsar aquí.

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Publicat per a 30 Desembre 2010 in Igualtat

 

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Llamazares frente a Blanco y la prórroga del estado de alarma

(Intervención del portavoz de Izquierda Unida-ICV, Gaspar Llamazares extraída del Borrador del Diario de Sesiones tras la comparecencia ante la Comisión de Fomento del ministro José Blanco, para informar sobre las decisiones que se han tomado a lo largo del último año en relación con el servicio de tránsito aéreo. Me permito recomendar lectura atenta.)

gaspar-llamazares1.jpgQuiero comenzar mi intervención agradeciendo la comparecencia del señor ministro y reclamando para mi grupo parlamentario, Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya, el derecho a discrepar, no vaya a ser que el estado de alarma incorpore también la dificultad para discrepar sin ser convertido poco menos que en un réprobo, ya que en los últimos tiempos da esa impresión. Por lo tanto, en primer lugar, derecho a discrepar de la intervención del señor ministro, que ha tenido mucha extensión.

Creo que los últimos tiempos son tiempos de alarma y de abuso, en este caso abuso en la extensión. Pero se ha perdido en esa extensión, porque no nos ha dicho lo fundamental en este momento, que es -en términos de alguien que no voy a nombrar porque lo ha hecho ya el compañero Ridao (de Lenin) – ¿que piensa hacer este Gobierno? ¿Cuál es el futuro de nuestro sector aéreo? ¿un sector aéreo con soporte vital asistido, es decir, soporte militar?, ¿un sector aéreo intervenido por una declaración de alarma?, ¿o un sector aéreo privatizado que es lo que propone el Gobierno, es decir, el escapismo de AENA y del Ministerio de Fomento con respecto al problema? Esto es lo único que nos proponen, que sea militar la gestión del sector aéreo y, además, de manera estructural -que es la reforma que parece que usted nos pone encima de la mesa-, o bien el escapismo para que no sea una gestión pública sino que sea el sector privado -liberalizado, como usted dice- el que se haga cargo de las torres de control y del futuro del conjunto de AENA que es de lo que estamos hablando.

Señor ministro, vuelvo a reiterar que nosotros estamos totalmente en contra del abuso contra los ciudadanos y contra la economía española que han provocado los controladores aéreos con su ausencia voluntaria y masiva de puestos de trabajo. Estamos totalmente en contra. Pero de la misma manera creemos tener derecho a interpretar que el Gobierno sobreactúa, que el Gobierno se equivoca con respecto a las medidas adoptadas. En concreto, una medida a la que usted no se ha referido es la alarma permanente. Si la alarma era de dudosa constitucionalidad cuando ustedes cogían por los pelos una segunda razón para la alarma, que era la calamidad natural -una era el peligro de un servicio público y otra una calamidad natural, y así lo dice la ley-, ahora es que no tienen ningún argumento constitucional ni ningún argumento legal para mantener la alarma. En estos momentos no hay peligro en un servicio público, no hay desabastecimiento, no hay epidemia, no hay calamidad natural.

Señor ministro, por ello no vamos a respaldar la prórroga de la situación de alarma. Además, esa prórroga de situación de alarma lo único que hace es aplazar la solución al problema, mantiene el soporte asistido, el soporte militar y el soporte de la alarma, cuando en nuestra opinión habría que recuperar la normalidad en la gestión pública, cosa que nos parece que el Gobierno no quiere recuperar. Con ello el Gobierno reconoce dos cosas: el fracaso de la gestión de AENA, con una estrategia de la que el ministerio y AENA son responsables a lo largo del último año, y la impotencia y la incapacidad del Gobierno para dar solución a este problema. Sí, señor ministro, usted habla de una etapa de dejación. Habla de marioneta del Gobierno con respecto a los controladores. ¿Se considera usted ajeno a esa etapa? En esa etapa intervienen gobiernos de este país -y su Gobierno también- durante cuatro o cinco años. Es una etapa de dejación que no tuvo buenos resultados, es evidente. Hay una simetría con respecto al servicio público en función de unos intereses particulares. Ahora bien, ¿cuál es el resultado de la etapa de imposición, del decreto sobre el decreto, que continuamente se revisa a sí mismo, que es lo que hemos vivido durante estos nueve meses del año?

En nuestra opinión, la etapa de imposición no tiene mejores resultados que la etapa de dejación. Pero, incluso admitiendo que hay resultados positivos y negativos en esta etapa de decretos -por supuesto, lo que tiene que ver con el coste es positivo, pero en nuestra opinión no tan positivo lo que tiene que ver con la liberalización-, la pregunta fundamental es ¿y después de la etapa de decretos, de imposiciones, la etapa de excepción es únicamente la solución? ¿Esta es su única solución? Sí, es su única solución. Desde el punto de vista de las relaciones laborales es la etapa de su Gobierno que ahora comienza, la etapa de excepción -no parece que haya otra-, y lo que tengan que decir los tribunales de justicia. No hay otra etapa y no hay otro modelo de gestión. Pero en relación con el futuro del sector aéreo sí hay una solución por parte de su Gobierno, que es -al parecer- el escapismo, es decir, la salida con un portazo por parte del Gobierno dejando en manos del sector privado el conjunto de AENA y el control aéreo. Esa es la salida que nos propone el Gobierno, el reconocimiento del fracaso de la gestión pública y la admisión de la única solución en manos de la gestión privada. Esa es la solución que, en nuestra opinión, nos propone el Gobierno y que nosotros no podemos compartir.

Señor ministro, termino con dos digresiones. Primero, la actitud de los controladores es inaceptable, es un abuso, fue una barbaridad con consecuencias sociales y económicas pero no es un ataque a la soberanía de nuestro país. Seamos un poco equilibrados, no es un ataque a la soberanía sino que estaríamos hablando de otra cosa. Sin lugar a dudas, ustedes lo dicen porque sobre la base del ataque a la soberanía racionalizan las medidas de excepción, pero no hay ataque a nuestra soberanía, no hay subversión contra el poder democrático de este país. Yo, por ejemplo, estoy en contra de la reforma laboral y no soy un subversivo; estoy en contra de la reforma laboral aunque la haya aprobado este Congreso de los Diputados y aspiro a que una nueva ley la modifique. Esa es la posición de mi grupo parlamentario, por tanto, menos grandilocuencia con respecto a la calificación de lo que es un abuso, una barbaridad pero, en ningún caso, como he dicho antes, se le puede atribuir un calificativo de ataque a la soberanía de nuestro país.

Por último, señor ministro, en relación con las medidas puntuales me hubiera gustado que explicara un poco más la diferencia entre jornada laboral y actividad aeronáutica. En mi sector, el sanitario, si usted me dice que mis horas de disponibilidad no se contabilizan, usted está afrentando mi derecho, el Estatuto de los trabajadores y la Ley de Seguridad Social; si usted me dice que en el sector sanitario mi incapacidad laboral no es hora trabajada, usted está vulnerando la Ley de Seguridad Social. Esto es algo que debe explicar, porque si me dice asimismo que, como representante sindical, mis horas de representación sindical no son horas trabajadas, usted está en contra de la Ley Orgánica de Libertad Sindical; esa es la verdad.

Estoy hablando de que se contabilicen como horas trabajadas, por tanto, me gustaría que clarificara este aspecto porque no lo ha hecho; que dijera cuál es la diferencia entre jornada y por otra parte actividad aeronáutica y lo que es el respeto al derecho laboral, respecto que incluso en el caso de una corporación privilegiada tiene sentido por lo que les pase a ellos así como por lo que nos pueda pasar a los demás, a los que estamos en otros servicios públicos, que después de lo que ha hecho el Gobierno tememos ser declarados en estado de alarma, que tememos ser militarizados -hay legitimidad para temerlo- y que tememos que horas que en estos momentos son reconsideradas por la ley como horas trabajadas nos las computen como horas no trabajadas.

Señor ministro, debería aclarar esta cuestión; en cualquier caso, quiero decirle que no estamos de acuerdo con la prórroga del estado de alarma -esta tarde se reúne el Consejo de Ministros- porque no tiene base legal y porque además deja en la UVI a nuestro sector aéreo trasladando una imagen y una situación que en nuestra opinión no se corresponde con la realidad y que hay soluciones normales y democráticas a los problemas sin llegar a soluciones de excepción.

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TURNO DE RÉPLICA:

Cuatro apuntes. Primero, no me gusta la terminología que utiliza, señor ministro, cuando habla de ataque a la soberanía, porque deja implícito que hay algo más que un conflicto laboral, ¿deja implícito que hay un intento de desestabilización política, acaso? ¿Eso es lo que está planteando usted? ¿A la chilena? Creo que eso no se puede aceptar si usted no tiene datos. Por tanto, estamos ante un conflicto laboral en un sector estratégico con consecuencias muy graves, pero un conflicto laboral. Eso es lo que tenemos encima de la mesa. Segundo, señor ministro, yo no sé cómo han llegado a esta revelación, pero estaba consultando ahora la comparecencia de la señora ministra, su antecesora, con respecto a AENA y decía que era uno de los sistemas aeroportuarios más eficientes de Europa, con un coste que estaba en la mitad de la media europea. Y apostaba claramente por una gestión pública; decía que solamente tenían gestión privada o semiprivada Atenas, Eslovenia, Budapest; además, lo decía de manera despectiva. No sé qué ha cambiado, señor ministro, si esto forma parte de las revelaciones con respecto a la situación de la economía española. Tercero, el problema no es la jornada aeronáutica, el problema es que la jornada aeronáutica pueda vulnerar la jornada laboral. Ese es el problema que yo al menos veo en lo que usted dice. Si una embarazada tiene que compensar esa jornada, eso es una barbaridad.

(El señor MINISTRO DE FOMENTO (Blanco López): No tiene que compensarla.)

El señor LLAMAZARES TRIGO: Lo digo porque en su propia ley solamente incompatibilizaban la imaginaria, los reconocimientos médicos y la formación continuada. No sé qué ha pasado para que incorporen la representación sindical, la ILT, el embarazo. No lo sé y no sé en qué medida eso respeta la jornada laboral y usted no lo ha aclarado en su intervención. Por último, señor ministro, no vamos a respaldar ni vamos a acompañarle en el alargamiento sine die de la declaración de alarma porque no tiene respaldo constitucional para ello, no cumple ninguno de los criterios para incrementar el periodo de alarma y, en segundo lugar, porque aplaza la normalización del sector. Ustedes mantienen ese sector con vida artificial mediante una intervención que en nuestra opinión nos parece una intervención de excepción. Y no tengo ningún prejuicio con respecto a los militares, entre otras cosas porque conozco los cambios que se han producido en ese ámbito en democracia. No es verdad. En lo que sí tengo prejuicio es ante la utilización de medidas excepcionales al margen de la propia ley o al margen de la Constitución, que es lo que están haciendo ustedes ahora con ese recurso de la alarma preventiva o de la alarma permanente que no existe en nuestra Constitución ni en la Ley de Alarma, Excepción y Sitio.

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