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Wert es pernicioso para la educación y malo para nuestra salud

Wert manda callarHoy me ha sobresaltado la imagen de Wert en Los desayunos de la 1 hablando, entre otras cosas igual de fundamentadas, de lo poco que cobraban los ministros. No le iba en el sueldo, argumentaba él, los sinsabores que le ha producido tanta negociación y tanto pacto como ha venido trenzando (en el país del “nunca jamás”) sobre la reforma educativa. En cuanto he encontrado el mando a distancia (que siempre se esconde cuando más lo necesitas) he apagado el televisor. Ni siquiera ánimos me han quedado para cambiar de canal. Para qué. He preferido recordar lo mejor, lo más auténtico del Dr. Monzón hablando de personajillos como Rajoy y Wert. Y se la recuerdo porque en esa asignatura proscrita por los de los sobres y llamada “educación para la ciudadanía”, esa lección que da Wyoming iría para matrícula de honor.

Y esta noticia de 20minutos.com acaba de aportar los datos necesarios para que cada lector o lectora decida si tienen razón los estudiantes que niegan su mano a Wert, o al público del Real que le abuchea, o para las nauseas que tantas personas que nos hemos dedicado a la enseñanza sentimos cuando no podemos escapar del radio de su cinismo. Se dice que Moncloa va a dedicar recursos a mejorar su imagen… mejor dediquen la partida a subir los importes de las becas, y cuelguen definitivamente a este casi-ministro apolillado y mentiroso en el desván definitivo.

“El ministro de Educación, José Ignacio Wert, opina que no es una “exigencia exagerada” haber aumentado del 5,5 al 6,5 la nota mínima para obtener una beca universitaria y asegura que quien no es capaz de obtener una media de 6,5 “no está bien encaminado y debería estar estudiando otra cosa”.

Así lo ha explicado en una entrevista en TVE, en la que ha añadido que a los estudiantes que tienen beca “no es que les paguemos los estudios, es que les pagamos por estudiar”. También ha dicho que el 6,5 que contempla el el borrador del real decreto sobre becas está por debajo de la media de rendimiento de los estudiantes universitarios.

“Yo no niego que pueda existir la posibilidad de que un estudiante de pocos recursos y que se esfuerce no llegue a ese 6,5; ahora, en ese caso la pregunta que hay que hacerse es, ¿está bien encaminado o tendría que estar estudiando otra cosa?”, ha dicho Wert.

A su juicio, considerar que un universitario no va a poder optar a una beca con los nuevos requisitos (contar con una nota media de 6,5 frente al 5,5 que se pedía este curso y al 5 anterior) “es asumir que hay una dificultad objetiva o una imposibilidad de sacar un 6,5” cuando la media del 1,5 millones de estudiantes universitarios está por encima de esa nota, ha asegurado.

“Puede haber 1, 2 ó 5 estudiantes que no puedan optar a la beca” pero la pregunta que hay que hacerse es si es “lógico” que “además de pagarles los estudios”, dado que las administraciones educativas sufragan más del 70% de los estudios universitarios de todos los alumnos, según datos de ministro, “les paguemos por estudiar”, ha insistido.

Los rectores universitarios pidieron la semana pasada al titular de Educación que retirara el borrador con las nuevas exigencias para los alumnos, pero el ministro dijo tras reunirse con ellos que su postura “no ha variado”. Los rectores opinan que este borrador puede provocar una pérdida de derechos constitucionales adquiridos, como la igualdad de oportunidades, y que la aplicación de los nuevos requisitos académicos junto con el cambio de modelo en la asignación económica pueden conducir “a un efecto excluyente y disuasorio tanto para el acceso como para la continuación en los estudios superiores”.

Wert ha insistido (en sus mentiras) en que el gobierno de Mariano Rajoy “ha dedicado más que ningún otro gobierno en la historia de España” dinero para becas, añadiendo que en 2012 el presupuesto para esta partida “superó en un 8% o 9% el gasto del año anterior”.

No obstante, según los datos de los presupuestos de 2012, la partida de becas y ayudas a estudiantes del proyecto de presupuestos de 2012 del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte fue de 1.265 millones de euros, lo que supuso una bajada del 11,6% (166,4 millones menos) respecto a los de 2011, en que fueron 1.431,4 millones de euros.”


Para una excelente crtítica de la propuesta Wert, vayan a este análisis de Manuel Menor.

 
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Publicat per a 24 Juny 2013 in Ciència, Serveis Públics

 

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En defensa de la juventud: aportaciones al #14N

Con mi agradecimiento a Pío Maceda y los compañeros de la Federación de Enseñanza de CCOO, la entrevista publicada en TE, suplemento Madrid:

(texto completo…)

ENTREVISTA
Ángels Martínez i Castells / Economista

“Sólo podremos ofrecer un mejor futuro a la juventud en una sociedad más justa, con mayor equidad”

Pío Maceda / M. S.

En su participación en el Fórum de la Enseñanza de CCOO ha citado a Josep Fontana señalando que, al contrario de lo que ocurrió con la crisis de 1968, en la que el sistema pudo integrar a los descontentos, en ésta ocasión no tiene esa capacidad.

En efecto. Josep Fontana es un pensador de referencia, no sólo porque conviene siempre analizar lo que sucede en perspectiva histórica -y en eso Fontana es un maestro- sino porque también su honestidad intelectual y su lucidez me parecen envidiables. Creo que puedo apoyarme en sus palabras para explicar cómo la “igualdad de oportunidades” -que implica naturalmente movilidad social ascendente- no existe en España porque las políticas de redistribución de la renta que deberían asegurar su financiación tienen, de hecho, carácter regresivo. Y el desmantelamiento de los servicios públicos atenta seriamente contra la cohesión social y unas posibilidades de convivencia amables.

También sostiene que, a diferencia de los años 60, movimientos de protesta como el 15-M han venido para quedarse.

Los movimientos y organizaciones de protesta y propuesta en sentido contrario a las imposiciones de los poderosos, por suerte, no han desparecido desde que el mundo es mundo. En tiempos recientes, y en algunos casos, pudieron infectarse de lo que Samir Amin llama “virus neoliberal”, pero si no existieran esta sociedad carecería totalmente de defensas. Lo mejor del 15-M, a mi entender, es su frescura y osadía, que cuestiona todo lo cuestionable, y que ha removido de forma muy positiva el lenguaje, desterrando formas muy caducas y “pro-formas” que no llegaban a las personas. Y ha demostrado, hasta donde las fuerzas alcanzan, que si se quiere, se puede.

¿Tienen esa misma tendencia protagonizadas por los distintos sectores afectados por los recortes, las
denominadas marea verde, blanca, negra, naranja…?


Si todas las “mareas” multicolores confluyen un paso más allá de los recortes, uniendo la defensa de los derechos de ciudadanía con los derechos laborales, en la defensa de un modelo con mayor equidad y menos precariedad, miedo y desigualdades, el vuelco que puede dar esta sociedad puede ser de 180 grados. Y está en nuestras manos, depende de nuestra lucidez, poderlo conseguir.

¿Cree que la opinión pública puede liberarse del dominio de los medios de comunicación conservadores para que podamos conseguir la hegemonía de un modelo de desarrollo alternativo?

Buena parte de la gente -joven y no tan joven- que quiere informarse ya se está liberando de la hegemonía de los medios conservadores con los diarios digitales, algunos blogs de referencia y los instrumentos alternativos de que disponemos. También algunas emisoras de radio alternativas e incluso algunos programas en los medios “establecidos” están consiguiendo disputar audiencias con contenidos que nada tienen que ver con la ideología neo-con oficial.

Y creo que libros como Reacciona y Actúa pueden ayudar a suministrar argumentos y construir alternativas… Pero la hegemonía es una palabra muy seria y parece difícil que de momento se pueda hacer algo más que irla erosionando, y esto a costa de nuevas represiones hacia los periodistas y los medios -por ejemplo, Cafeambllet en Catalunya- que destapan la corrupción del sistema.

¿Es Eurovegas un buen ejemplo de lo que no es buscar un desarrollo sostenible y social?

Desde el enfoque más limitado, el “estilo de vida” que nos propone Eurovegas lo es todo menos sostenible y saludable desde el punto de vista social. La propuesta de una sociedad donde se fomenta el consumo de alcohol, donde se abre un paréntesis legal a la prohibición del consumo de tabaco en lugares públicos, donde se estimulan las conductas adictivas -y en la que la menor de ellas sería al juego- incluso a menores de 18 años, donde no se sabe cuando es de día ni de noche –pretendiendo engañar nuestro reloj biológico con luces artificiales permanentes que quieren hacernos olvidar nuestro cansancio y la necesidad de descansar- es una propuesta enferma. La falta de pautas saludables de vida se acompaña con la ausencia de legislación laboral a la que el personal asalariado pueda acogerse.

Pero además, las propuestas tipo Eurovegas, como es bien conocido, significan un campo abonado para las mafias que sólo se atienen a sus propias leyes asociales, y para la trata de personas, en especial mujeres. Prostitución y neo-esclavitud están en las antípodas de un modelo de desarrollo sostenible y social. La propuesta de creación de “paraísos del juego” que en realidad sólo lo son para la fiscalidad, y en los que todo es mentira, incluso el azar -la banca siempre gana, y en más de un sentidose cobra su peaje en vidas humanas. Los enclaves como Eurovegas no funcionan ni siquiera en su lugar de origen. Según estudios realizados en los Estados Unidos, Las Vegas es la cuarta ciudad más estresante de aquel país, y el riesgo de suicidio entre sus habitantes es un 50% mayor que en cualquier otro lugar. Y podría darle más argumentos todavía…

Los recortes de salarios y pensiones, el copago, la subida del IVA, de las tasas, son medidas destinadas en gran parte a pagar los 1,3 billones de euros que deben las grandes empresas, especialmente de la construcción, ¿Es en este contexto que ha hablado en su ponencia de “guerra contra la ciudadanía”?


Algunos políticos -entre ellos, Boi Ruiz, el consejero de salud de Catalunya- pretenden justificar los recortes diciendo que estamos en una “economía de guerra”. Al utilizar esta expresión, pretenden ocultar el impacto de clase y de género de los recortes. Se trata de una justificación fraudulenta que quiere justificar su inevitabilidad al tiempo que inspirar miedo; guerra es una palabra muy dura de escuchar, sobre todo para muchas personas de edad para las que la guerra civil y la postguerra significó
muchos sufrimientos. Yo he hablado de “guerra contra la ciudadanía” además, porque en el gráfico de la OCDE sobre jóvenes que ni estudian ni trabajan, España presenta unos niveles muy altos, parecidos a los de Israel. Y si podemos considerar que Israel sí es una economía de guerra contra los palestinos -y contra el mundo, en general-, en el caso de España esta guerra sólo se explica si quien la padece es la ciudadanía, y en este caso, en especial, la población menor de 25 años.

La educación de nuestro país necesita cada vez más recursos y alcanzar cotas del PIB de otros países europeos, pero el Gobierno central y los autonómicos están aplicando recortes brutales. ¿A dónde nos van a llevar? ¿Podemos decir adiós no solo a la calidad, sino también a la equidad?

Ustedes viven día a día cómo se degrada el servicio público de enseñanza y aumentan las desigualdades entre el sistema público y el privado. Quisiera añadir que cuando escribí mi capítulo para el libro Reacciona, en invierno del 2011, se estaban escatimando los vasos de leche en las escuelas de primaria.
Ahora son las ayudas a los comedores escolares, la vuelta a las tarteras, la desnutrición en las aulas, las desigualdades básicas que condicionan el resto de la vida de los niños y las niñas y que ya empiezan en las escuelas e institutos. Y también el acceso a la enseñanza superior se ha convertido un bien al alcance de los estudiantes más ricos, o un crédito de por vida para los más pobres. Por ello quisiera resaltar que la tartera que voló por los cielos de Madrid es una metáfora excelente de la impotencia y humillación que crean esas desigualdades, y que por el bien de las generaciones más jóvenes y nuestro futuro como sociedad, debemos impedir.

¿Volvemos a un sistema educativo para ricos? ¿El PP aplica su máxima de que la educación no es un
derecho sino un privilegio?

Y no sólo la educación. También quieren que consideremos la sanidad, la vivienda, los servicios básicos, “privilegios” que nos concedieron graciosamente, cuando se trata de derechos que han costado muchas luchas y sufrimientos y que responden a necesidades básicas de la inmensa mayoría de la población.

Ha mencionado en su intervención en el Fórum las altas tasas de abandono escolar entre jóvenes de 15-24 años que no completan su formación (Bachillerato, Ciclo Medio FP…) ¿Cómo podemos superar estas tasas?

Sólo en otro modelo social, porque el capitalismo se agota y lo demuestra -volviendo a Fontana- con las nulas oportunidades que puede ofrecer a las generaciones más jóvenes. Sinceramente, no creo que haya posibilidad de resucitar las políticas de la socialdemocracia tradicional, entre otras cosas porque si funcionaron durante algunos años fue, por un lado, por la existencia de la Unión Soviética, y por otra, por un pacto con la democracia cristiana que hace años tiene otras prioridades… Sólo podremos ofrecer un mejor futuro a la juventud en una sociedad más justa, con mayor equidad, más consciente de que, con el modelo actual, nos estamos jugando el futuro de la Humanidad y del planeta.

Sobre el adelgazamiento del Estado, comenzaron privatizando empresas industriales, tanto gobiernos socialistas como conservadores, y ahora los conservadores han acabado haciéndolo con servicios esenciales, como educación, sanidad, etcétera… ¿Quieren que paguemos por todo? Usted incluso habla de piratería.

Y más. Escribí que en algunos casos deberían haber rendido cuentas ante los Tribunales por tratarse de fraude de ley. Los procesos de privatización empiezan con todo tipo de justificaciones creadas ex profeso, por ejemplo, para las empresas mineras, energéticas e industriales; siguen con los servicios financieros, de comunicaciones, transporte y el agua… y acaban con enseñanza, salud, y la amenaza sobre las pensiones públicas donde se pueda y las haya. De ese modo se acaba la convivencia, si es que alguna vez la hubo en la llamada “economía mixta”, entre un sector público más o menos subsidiario y un sector privado más o menos dominante. El sector privado parasita el público y lo debilita al máximo, abriendo también, en democracias de baja intensidad como la nuestra, las puertas a la corrupción. Y nos ha introducido en un paisaje surrealista, de construcciones imposibles a semejanza de Escher, para que sea imposible discernir los contornos reales y la magnitud de la estafa.

Citó el último libro de Stiglitz para hablar de la creciente acumulación de riqueza cada vez en manos de unos pocos: los inmensamente ricos, y los demás, cada vez más pobres. Alertando de esta tendencia Anne Huffington nos habla de una Norteamérica
tercermundista, ¿camina Europa en esa dirección?

Claramente camina -o nos quieren obligar a caminar- una parte de esta Europa: la que forman Portugal, Irlanda, Grecia, España… e incluso Italia. Los recortes ya se están empezando a aplicar en Francia, a pesar de que Hollande parece tener capacidad para redistribuir con algo más de equidad los costes… Por tanto, la desigualdad se va extendiendo hacia las regiones o naciones de la UE con mayores niveles de renta, y es comprensible que así sea porque éste es el espíritu, en el fondo, del Consenso de Bruselas.
Se trata de la versión europea del Consenso de Washington de los años 90, que implica privatizaciones, desaparición de los servicios públicos, mayores desigualdades económicas. Stiglitz, Sanders, Reich y muchos economistas de los Estados Unidos lo denuncian. Se trata, en definitiva, que el modelo carente de equidad de los Estados Unidos no pueda ser cuestionado y sea el hegemónico, sin competencias, en el “capitalismo realmente existente”.

Personas como Mayor Zaragoza proponen un gobierno mundial, una especie de ONU con competencias cedidas por los gobiernos para poder controlar los mercados que son globales. Hasta entonces ¿qué política deberían aplicar los Estados para salir de la crisis?

Comprenderán que si quisiera responder a esta pregunta necesitaría todo el espacio de la revista, y algo más. El capitalismo no tiene arreglo: si sale de esta crisis será para caer en otra peor. Pero, mientras tanto, hay que recuperar lo fundamental de las regulaciones del sector financiero y el instrumental keynesiano actualizado, priorizando la creación de empleo digno, el crédito accesible a las pymes, y dando un fuerte impulso a la inversión creadora lugares de trabajo en sectores no especulativos y “sostenibles”.
Mantenimiento de todos los servicios sociales y de la ayuda a la cooperación, y todo ello, con el compromiso de pagar salarios dignos, mejorar las relaciones laborales y con un enfoque responsable y absolutamente comprometido con el respeto por el medio ambiente. Por lo que a la UE se refiere, replantear sus Tratados vinculando y cohesionando al alza las políticas fiscales con la monetaria.
Abolir los absurdos tótems del Pacto de Estabilidad y Crecimiento que ha supuesto desequilibrio y crisis, y priorizar una mejor distribución en todo el planeta antes que un crecimiento que sólo lleva al caos. Y, naturalmente, gravar y controlar todas las instituciones y productos que fomentan la especulación y desregulación, desde los que pueblan los mercados de futuros, hasta los diktats paranoides de las agencias de rating. Y me parece imprescindible recuperar e incorporar aquella parte del programa feminista que consiste en tener presente, en paralelo a la economía visible, las tareas imprescindibles para la vida que realizan en su mayor parte las mujeres, haciendo explícitos los juicios de valor y las repercusiones en términos de equidad de las políticas y medidas adoptadas para avanzar hacia una mayor igualdad de género y de clase.

 
 

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Hablando de salud e igualdad de oportunidades en Madrid

Gabriel Montes – Angels Martinez Castells – FREM Madrid

Reproduzco algunos fragmentos de mi intervención de ayer en el Fórum de FREM-Madrid, con mi más sincero agradecimiento por su acogida y el debate que siguió a la charla:

“(…) No siempre ha sido lineal ni placentero el desarrollo de los derechos civiles, políticos y económicos como proponía con optimismo nada fundamentado Thomas H. Marshall en Ciudadanía y clase social (1950) pero, en lo fundamental, cumplían una función mínimamente compensadora de desequilibrios sociales… hasta las desregulaciones aceleradas y los hachazos (que no recortes) de la actual crisis que alcanzan de modo muy duro la enseñanza y la sanidad. Cuando escribí sobre estos temas para Reacciona el año pasado se estaban escatimando los vasos de leche en las escuelas de primaria. Ahora son las ayudas a los comedores escolares, la vuelta a las tarteras, la desnutrición en las aulas, las desigualdades básicas que condicionan el resto de la vida en las escuelas e institutos, en tanto que la enseñanza superior es un bien al alcance de los estudiantes más ricos, o un crédito de por vida para los más pobres. Una metáfora excelente de la impotencia y humillación que crean esas desigualdades nos la da la tartera que voló por los cielos de Madrid.

No podremos hablar de igualdad de oportunidades mientras haya fundamentos muy serios para considerar que, como media, los ricos y los muy ricos tienen más de un 30% de su patrimonio colocado en refugios fiscales, y que antes de la huída de capitales de los países amenazados con una austeridad mortal como Portugal y Grecia, y España de manera clamorosa en los últimos meses, por lo menos el 23% de todos los depósitos bancarios del mundo se halla libre de tributación en los paraísos fiscales. Entre 11 y 13 billones de dólares en capital y patrimonios de todo tipo están escondidos en centros “offshore”: Islas como las Caimán, las Vírgenes, las Cook, pero también la isla de Man, en las costas británicas. Casi el 50% de las transacciones financieras transfronterizas mundiales pasan por ellos (las Islas Caimán son el quinto centro bancario del mundo). De hecho, una estimación cautelosa estima que las fugas de capitales a los paraísos fiscales supone que los Estados dejen de ingresar entre 250 y 300 mil millones de dólares anuales. Es el gran robo organizado, a gran escala. Y consentido. Incluso “bendecido” por el Vaticano, a su vez también paraíso fiscal. Es difícil pensar que la Unión Europea pueda combatirlos, porque tiene como miembros de pleno derecho países que juegan fuerte a los “paraísos”, como Luxemburgo, Austria, Holanda, Gran Bretaña y Francia por su protectorado sobre Mónaco.(Reacciona, 2011).

Joseph Stiglitz más recientemente, pero antes también Robert Reich y muchas otras personas que entienden la economía de modo parecido a José Luis Sampedro, afirman con rotundidad que las desigualdades están arruinando nuestra sociedad. En base a datos suministrados por la agencia Moody’s, el 37 por ciento de todas las compras de los Estados Unidos las hace sólo el 5 por ciento de los estadounidenses con los ingresos más altos: Un 5% de población supone el 37% del consumo (…)

La economía no se recuperará mientras no se hagan políticas que reviertan el grado de desigualdad social. Y sólo podrá conseguirse si –como enseñó Keynes—se “socializa” este dinero improductivo y contaminante que recorre el mundo provocando más desestabilización desde los brotes paranoicos de las Bolsas a los acaparamientos en los mercados de futuros; desde las especulaciones de alimentos y materias primas que significan la muerte a gran escala para las poblaciones más débiles, hasta el atesoramiento del oro, de metales preciosos y el acaparamiento de algunas divisas…

Hace unos días, Rosa María Artal hablaba de los “ricos de solemnidad”, del fraude, la corrupción, las regalías a la Iglesia, los paraísos fiscales etc… Decía: “Contamos en España con 143.000 personas (en datos de Merryl Linch), ricas de solemnidad, y a un número indeterminado de casi tan grandes fortunas, que no pagan los mismos impuestos que los demás. Y, entre ellas, a un selecto club de poco más de tres mil personas que reúnen un capital cercano a los 25.000 millones euros. Con diversos accionistas que amplían el conjunto hasta unos 400.000 millones de euros, atesoran ellos solos un capital mobiliario similar al que disponen, juntos, los 17 millones de hogares que existen en España. Agrupados en SICAV cotizan a un 1%. Una equiparación de impuestos de este grupo con el resto de los ciudadanos aportaría una gran inyección al fisco.” Pero ni Rajoy, ni Montoro, ni de Guindos, buscan los fondos que dicen necesitar desesperadamente donde están. También el prestigioso Deutsche Institut für Wirtschaftsforschung (Instituto Alemán de Investigación Económica) (DIW) de Berlín ha propuesto que los más afortunados ayuden a resolver la crisis en la zona del euro comprando obligatoriamente deuda pública, o pagando un impuesto especial sobre sus activos… con sólo el 40 por ciento de la riqueza de los ricos se podía pagar toda la deuda acumulada por los países de la eurozona. En base a una idea básica de la justicia, el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, no pudo negar la evidencia del razonamiento, pero prefirió considerarla “un modelo interesante.” Zanjó el tema el director del Instituto de Estudios Económicos, Hamburgo (HWWI), Thomas Straubhaar: estas medidas son difíciles de aplicar, dijo, porque son los ricos los que controlan el sistema y no al revés.

Podría seguir aportando más cifras, más datos… pero con todo lo dicho basta, creo, para demostrar que con las relaciones “equivocadas” entre imposición y grandes fortunas, es imposible una política social más equitativa que contemple la igualdad de oportunidades .A modo de conclusión: La defensa de los derechos (humanos y de ciudadanía) como un VALOR a preservar.

Como persona que ha formado parte del sector de la enseñanza durante más de 30 años sé que ustedes, como yo, se sienten especialmente interpelados por las desigualdades. A fin de cuentas, enseñar es compartir, es un ejercicio sanísimo de altruismo, y el altruismo se confunde muchas veces con la solidaridad y los valores de las izquierdas. Por tanto, les invito a que, desde nuestra propia experiencia profesional y ciudadana, recuperemos el concepto de VALOR y los valores de lo público, cuando se está produciendo una ofensiva letal contra la ética, la ciencia y la humanidad. Todo este proceso que estamos viviendo día a día, golpe a golpe, no nos da tiempo a reflexionar. Si lo hiciéramos, quizá sería más fuerte la sensación de que repetimos, con torpeza, la experiencia Argentina de los 90, y el drama-fraude de Grecia más reciente, y la voladura (espero que incontrolada, como lo fue de Islandia) de Portugal, y ahora de España…. Esta crisis-estafa que se repite tiene su propia versión en las ciencias sociales y de la salud, con su desballestamiento moral y ético.

Necesitamos recuperar con urgencia un punto sólido de orientación y anclaje, y este debería ser el de los valores de lo social, lo público y la solidaridad, rescatando la realidad de los espejos deformantes y los conceptos del lenguaje falaz y frívolo. Sólo como ejemplo de lo que no debe ser, recuerdo el manejo del valor en boca de la llamada ministra Ana Mato que nos recomendaba “poner en valor lo que tiene mucho valor, porque no hay cosa que tenga más valor que una medicina que cura enfermedades…”. Esta ministra nunca entenderá que lo que tiene valor, en salud, son las políticas que pueden evitar que los medicamentos sean necesarios. Una política que fomente la educación pública, la prevención en salud, el trabajo digno, una vivienda en condiciones…. Eso significa que mi propuesta va en el sentido de conectar el VALOR con LA VIDA SOCIAL.: conectar los VALORES con las necesidades, intereses y derechos de la persona.

Sin embargo, en las ciencias económicas dominantes se ha producido el efecto contrario. Se ha expulsado a los VALORES en un largo proceso que se inicia queriendo asimilar la economía a las ciencias físico-químicas: la formalitzación de su lenguaje ha querido extirpar cualquier juicio de valor. Y ahora, con buques insignia en forma de Altas Escuelas de Negocios como Esade, donde florecen los Urdangarín y los Grífols. Les ahorro hablar del yerno del Rey, pero les recuerdo, en cambio, que el propietario de los laboratorios Grífols proponía complementar los subsidios de paro pagando las donaciones de sangre que hicieran las personas en desempleo.

Si con orientaciones interesadas como las que pueden escucharse en Esade y muchas otras instituciones donde debería prevalecer las ensñanzas para la formación de las personas y el bien común, se logra finalmente que los servicios de educación y de salud dejen de valorarse como derecho y se acepten como mercancía, se habrá cerrado el círculo consiguiendo el más pernicioso de sus efectos. Y no sólo se habrá eliminado educación para la ciudadanía como asignatura, sino que se habrá eliminado, de hecho, la ciudadanía como protagonista de la historia..

La economía “científica” del siglo XX (esa que tenemos y que no tiene ninguna validez), desplazó a la población y a sus necesidades del centro de sus políticas, y engendró el “homo economicus”, un nuevo Frankestein de los “think tanks” neoliberales. Pero la realidad es muy tozuda, y cuando las personas intentan sobrevivir (que no convivir) bajo la horma de “homo economicus”, su desvarío les enferma. La creciente desigualdad que el modelo estimula hace rebrotar enfermedades que se creían erradicadas, e incluso surgen nuevas enfermedades… y el proyecto atenta contra la autonomía de las personas, y las hace menos solidaria hasta que el experimento fracasa porque el “homo economicus”, cuando se quiere encarnado en un ser vivo, se desquicia y enferma… Por tanto, parece tarea urgente que se rescaten y custodien unos valores que pongan la equidad en primer término. Con ello quizás evitaríamos noticias terribles como las siguientes que han publicado algunos medios este verano:

– La tasa de mortalidad se ha incrementado en Portugal en un 20% desde que empezaron las políticas de ajuste.
– Entre los años 2009 y 2010, en España hay 1,1 millones más de personas pobres, decreciendo ya la esperanza de vida entre las personas con menores recursos.
– En Catalunya, en el año 2011 el número de suicidios aumentó en un 9%, y el de intentos de suicidio en un 20%. En Grecia y los Países Bálticos los incrementos son aún mayores.

Es preciso que en la escuela, en las calles, en los centros de trabajo, y fuera de ellos, las personas, solas o en grupo, aprendamos a decir que no a las leyes injustas. La Declaración Universal de los Derechos Humanos en su Preámbulo, proclama que el pueblo tiene el “supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”. Y yo diría que también por su supervivencia, y por la posibilidad de recuperar el ejercicio de la solidaridad que nos dignifica como seres humanos.”

 
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Publicat per a 21 Setembre 2012 in Salut, Serveis Públics

 

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Si te matas, me suicidio

El amigo Fernando Comas, autor del blog Pharmacoserias a quien pronto podremos oír en Barcelona en una Jornada contra el Repago que está co-organizando Dempeus per la salut pública, me manda este texto de Héctor Abad Faciolince publicado en la edición digital de El Espectador.com. Seguramente Fernando estaba seguro que la historia me conmovería, como así ha sido. Pero no es eso lo que cuenta. Lo que importa es que desvela el tremendo impacto que puede llegar a tener la falta de servicios públicos que garanticen equidad, seguridad e igualdad de oportunidades (en este caso, poder asistir a la escuela sin representar una carga económica  para la familia).

La necesidad de que todas las personas puedan tener acceso a los servicios públicos fundamentales debería formar parte de nuestro acervo cultural y nuestros valores sociales; y la razón (nuestra razón individual y colectiva) debería entender con toda facilidad que debe existir  un sector público potente que asegure   –por el bien de la democracia– una mejor distribución de la renta y  el derecho universal a la salud y la enseñanza,  fundamentando en firme  la igualdad de oportunidades… Si así fuera, no sería necesario tener que leer o difundir artículos como el que siguen, simplemente porque los hechos que narra no se producirían.

Que las conquistas en enseñanza y salud se incorporaran a lo que se denomina “Estado del Bienestar” no es casual: el terrible MALESTAR social que implica su ausencia, su recorte (especialmente en tiempos de crisis) o su pérdida se refleja, desgraciadamente, en textos como éste:

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La historia es triste y muy simple. Sucedió hace 15 días en Bogotá. Ángelo González, un niño de 13 años, buen estudiante, tranquilo, alegre, para no tener que pagar el pasaje del Transmilenio, intentó colarse en el sistema saltando la barrera por un lugar prohibido. En ese momento llegaba el bus, que lo arrolló.

Su cuerpo quedó aprisionado debajo de las llantas, muerto. La falta fue del niño, no del conductor. Pero la falta del niño debe matizarse mucho cuando se piensa en lo que quería hacer: ahorrarle 1.600 pesos a su familia. Tres días después de la muerte trágica del hijo, su padre, Jorge González, enfermo de culpa y dolor, apuntó una pistola contra su pecho y disparó.

Si yo tuviera 13 años y viera que en mi casa hacen mucho esfuerzo para pagarme el pasaje del bus, intentaría colarme. Si yo fuera padre y un bus aplastara a mi único hijo porque él intentó ahorrarse el pasaje, que quizá yo le di refunfuñando por el alto costo del transporte, me darían ganas de matarme. Estoy de acuerdo con Ángelo y con Jorge: los dos hicieron algo que no es absurdo sino muy comprensible. Su historia me conmueve y lo único que espero es que esa tragedia sirva de algo.

Si Colombia creyera de verdad que la educación de todos los jóvenes —ricos y pobres— es fundamental para nuestro desarrollo, y para el pleno desarrollo de cada ser humano, tomaría una medida que no es impracticable para el presupuesto nacional: los estudiantes, todos los estudiantes matriculados en cualquier institución, entre los 5 y los 25 años, deberían tener subsidiado por el Gobierno su transporte. Estar matriculado debería equivaler a tener el transporte público pagado.

Echen números: si uno se gana 600 mil pesos mensuales y es padre de familia, la cuenta del transporte público para un hijo estudiante es la siguiente: 3.200 pesos diarios por cinco días a la semana: 16 mil. Por cuatro semanas: 64.000. Si tiene tres hijos (como era el caso de la familia González) en solo pasajes se van 192 mil pesos, y eso contando solo dos viajes al día y ninguno el fin de semana. Si los padres también toman el bus, la cifra sube hasta 320 mil pesos. Esta es una familia colombiana corriente: tres hijos, padre y madre, salario mínimo. Si un tercio del salario mínimo se va en el transporte de los hijos, si más de la mitad del salario mínimo se va en el transporte de la familia, es imposible sobrevivir. Es como si una familia que gana 6 millones de pesos al mes se gastara en el solo transporte 3 millones: sería desesperante, imposible de aguantar.

¿Cómo financiar el transporte a los estudiantes? No soy político ni legislador ni economista. Pero creo que costaría menos de lo que nos gastamos en balas de fusil, en corbetas, aviones de guerra y helicópteros artillados. Menos de lo que se roban los paramilitares metidos en las empresas de salud. Hemos crecido con la mentira de que Colombia es un país muy pobre. No es tan pobre. Es un país saqueado por los ladrones y por los corruptos. Cuando haya un gobierno nuevo que no robe y que esté interesado en la educación, cosas como esta que propongo se podrían hacer. Tenemos con qué.

En estos días, conversando con un campesino que ordeña vacas a 9 kilómetros de la cabecera municipal, éste me dijo que, aunque era gratis, él no podía mandar a sus dos niñas a la escuela. ¿Por qué? Porque la cuenta no le daba: 8 mil pesos diarios, por 20 días al mes, son 160 mil pesos. Como trabaja por horas, gana menos del mínimo. Las niñas no se pueden ir a pie. Tiene un buen motivo para no mandarlas. El Estado tiene que asumir al menos parte de este costo de la educación: el transporte. ¿Cómo? Sacándonos a los ciudadanos más pudientes, a través de impuestos, el dinero para pagarlo. Los estudiantes, todos, deben tener asegurado algún transporte público subsidiado. Es un mínimo acto de justicia social. Indispensable. Para que niños de 13 años no se vuelvan a matar por ahorrarse el pasaje; para que padres de 53 años no se suiciden por la pena moral.

* Héctor Abad Faciolince

 
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Publicat per a 4 Mai 2010 in Serveis Públics

 

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