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Arxiu d'etiquetes: Miguel Hernández

Lucía Izquierdo y la incómoda libertad de Miguel Hernández

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Reproduzco textualmente de Público: “La nuera de Miguel Hernández, Lucía Izquierdo, manifestó ayer a ‘Público’ su “emoción” por cómo estaba transcurriendo la celebración del centenario. “Sobre todo porque son las asociaciones culturales las que se están dejando la vida en ello sin tener casi recursos”, afirmó. Aseguró también que al poeta no le gustaban demasiado los homenajes, aunque “seguro que estaría muy feliz al ver que el pueblo está con él”. La única contrariedad, según ella, es que “se está pasando por alto ‘Viento del pueblo’ y ‘Un hombre acecha’, que son sus grandes homenajes a la libertad”. Izquierdo resaltó que “Miguel siempre ha sido un poeta incómodo para el poder, pero tendremos que hacer una reflexión sobre por qué está ocurriendo esto”.”

Con Lucía Izquierdo, para “El hombre acecha”, aquí.
y para Vientos del Pueblo, con la voz rota –y tan libre– de Manuel Gerena.

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Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.
Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantán
y al mismo tiempo castigan
con su clamarosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airoso como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habeís de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.
Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.

Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretado los dientes
y decidida la barba.
Cantando espero a la muerte
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

 

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Marcelino y Miguel: un día y un siglo

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Cuenta hoy Público que a los cien años de su muerte Miguel Hernández ha vuelto a encontrarse con el pueblo. Su voz y su palabra pasará de las calles al Senado con José María Pou, Nuria Espert y Juan Diego Botto, aunque quienes han llenado de las poesías de Miguel Hernández escuelas, calles y plazas ha sido, hasta ahora, el pueblo llano, lúcido y consciente: muchas mas asociaciones de vecinos y organizaciones populares que instituciones han hecho que no cesaran los deslumbrantes rayos de poesía de Miguel Hernández, aunque hoy mismo, en el Instituto Cervantes de Madrid se celebra un homenaje en el que participará el escritor y militante comunista Marcos Ana, de 90 años (de los cuales 23 se los pasó en la cárcel donde conoció a Hernández) con Pilar Bardem, Charo López o Luis Eduardo Aute . Y precisamente Marcos Ana ha hecho saber que espera que cuando las 12 horas del homenaje institucional acaben en el Instituto Cervantes, llegue la hora de la única reparación moral posible: la anulación de la sentencia a Miguel Hernandez dictada “por un tribunal ilegal”.
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Estas palabras se repiten una y otra vez en las biografías de las personas que han vivido en estos últimos cien años de la historia de España: Cárcel, tribunales ilegales, represión… Pero hoy, con Marcos Ana , sobre un fondo personal de honestidad incorruptible de dos hombres que no nacieron para ser carne de yugo, ni nunca lo fueron… Se cumple un centenario del nacimiento de Miguel Hernandez cuando hace apenas 24 horas que nos dejó Marcelino Camacho. Creo que a pesar de las circunstancias tan diversas de su biografía –y sobre todo la temprana muerte del poeta– estos dos hombres tienen mucho en común: no sólo supieron forjar su pensamiento, su utopía y su lucha en sus raíces de trabajadores y pueblo llano, orgulloso de serlo, sino que consiguieron, en algún momento del reloj, que los vientos del pueblo soplaran hacia horizones que nos hacían mejores. Y eran los vientos rojos de la igualdad y el compromiso con sus iguales.

No creo ni en otras vidas ni en reencarnaciones, pero no me cuesta imaginar que en ese 30 de octubre, cuando conmemoramos nacimiento de poeta-persona comunista y muerte de sindicalista-persona comunista, también para Marcelino Camacho escribiera Miguel Hernández estos versos:

“A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.”

Ver también: Miguel Hernandez, poeta comunista
Marcelino Camacho, compromís amb la classe

 
 

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Miguel Hernández, poeta comunista (30/10/10 – 28/3/42)

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En el año del centenario del nacimiento de Miguel Hernández, y cuando este domingo se cumplen 68 años de su muerte, familiares, amigos, académicos y políticos siguen exigiendo su reparación histórica. El pasado viernes se celebró en la Universidad de Alicante un acto “breve y trascendente”, en descripción del también poeta Marcos Ana, que compartió cárcel con Miguel Hernández, y que debía ser, junto con Lucía Izquierdo, su nuera, Maria José Hernández, su nieta, y la representación de la Comisión para la recuperación de la Memoria Histórica de Alicante, de las pocas personas que debían sentirse a gusto en la más que justa reivindicación del poeta y en el acto de reconocimiento universitario. (Por cierto, no entiendo cómo se atrevió a estar presente la alcaldesa de Oriola –que por si ella fuera se habría convertido el centenario en un feria de rimados peperos).

Según relatan los periódicos, Lucía Izquierdo, insistió en que debe anularse “la injusta condena a muerte que está vigente, y pesa como una losa”. Y expresó su confianza en que el Tribunal Supremo valide dicha nulidad antes de que concluya el año del centenario.

El Gobierno, por su parte, en la Declaración de Reparación y Reconocimiento Personal en virtud de la Ley de Memoria Histórica, destaca que Miguel Hernández, poeta de la generación de 1936, fue un “defensor de la libertad y de los valores democráticos en momentos dolorosos de nuestra historia”. Que padeció persecución y privación de libertad por razones políticas e ideológicas e “ingresó injustamente en prisión el 4 de mayo de 1939 y fue condenado a muerte en virtud de una sentencia dictada, sin las debidas garantías por el ilegítimo Consejo de Guerra”. (¿No les parece a ustedes, como a mí, que estas palabras -en especial lo de las “debidas garantías”- suenan a tibieza y a vacío?)  Porque a pesar de que esta pena fue conmutada por la de reclusión mayor, Miguel Hernández falleció a causa de las infrahumanas condiciones de su celda el 28 de marzo de 1942.

Maria Teresa Fernández de la Vega habló en la Universidad de Alicante diciendo de Miguel Hernández que fue “un genio artístico que supo levantarse contra generaciones de prejuicios, que siempre entendió que la propia libertad se construye desde el compromiso y que amó como pocos a su tierra y a los que habitan en ella”… pero no he sabido encontrar en los periódicos que De la Vega se refiriera a Miguel Hernández como el gran poeta comunista que fue… (¿Es que ahora se trata de seguir reivindicando sólo una parte de su memoria?) 

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Una reacción vital e ideológica

Miguel Hernández pidió el ingreso en el Partido Comunista a Rafael Alberti y María Teresa León después de los hechos que cuenta este Manifiesto de protesta colectivo que se publicó el 16 de enero de 1936 en El socialista bajo el título “Protesta en favor del poeta Miguel Hérnández”. Su lectura, que ha sido posible gracias al Anecdotario de poetas, es altamente recomendable. Dice:

El lunes, día 7 de este mes de enero, estando el poeta murciano (sic) Miguel Hernández pasando el día en las orillas del Jarama, fue detenido por la guardia civil, y preguntado, primero, qué hacía por aquellos lugares. Miguel Hernández contestó, sonriente, que era escritor y que estaba allí por gusto. El traje humilde, modesto, de nuestro amigo, llevó a la guardia civil a tratarle con violencia, conduciéndole al cuartelillo de San Fernando. Durante el trayecto, para ocultar la vergüenza que provocaba en él la detención, Miguel Hérnández, de rabia, fue dándoles con el pie a las piedras. Entonces, le amenazaron de muerte, diciéndole: “Si no por aquella mujer que viene andando detrás de nosotros, te dejamos seco.”

Al entrar en el cuartelillo, y sin más explicación, el cabo le abofeteó. Siguieron los golpes, hasta con unas llaves que le quitaron después de un registro minucioso, en el que encontraron además, como terrible prueba, una cuartilla encabezada con este nombre: “Juan de Ocón.” Los guardias civiles de aquel puesto no podían comprender que un hombre con aire campesino escribiese un título para una obra de teatro. “Este es un cómplice. Anda. Confiesa.” Así, golpeado, insultado, vejado, permaneció varias horas en el cuartelillo, hasta que pudo telefonear a un amigo de Madrid, que respondió de su persona.

Enterados de este atropello, lo denunciamos al ministro de la Gobernación, y protestamos, no de que la guardia civil exija sus documentos a un ciudadano que le parezca sospechoso, sino la forma brutal de hacerlo, pues en vez de limitarse a comprobar su identidad, le golpease (sic) maltratándole y hasta amenazándole de muerte. Protestamos de la vejación que representa el abofetear a un hombre indefenso. Protestamos de esta clasificación entre señoritos y hombres del pueblo que la guardia civil hace constantemente. En este caso que denunciamos, Miguel Hernández es uno de nuestros poetas jóvenes de más valor. Pero, ¡cuántas arbitrariedades tan estúpidas y crueles como ésta se cometen a diario en toda España sin que nadie se entere! Protestamos, en fin, de esta falta de garantías que desde hace tiempo venimos sufriendo los ciudadanos españoles.

Encabezaba la protesta Federico García Lorca y seguían las firmas de José Bergamín, José María de Cossío, Ramón J. Sender, Antonio Espina, Arturo Serrano Plaja, César M. Arconada, Pablo Neruda, Maria Teresa León, Rosa Chacel, Miguel Pérez Ferrero (que en estos momentos trabaja en su biografía de Antonio y Manuel Machado), José Díaz Fernández, Rafael Alberti, Manuel Altolaguirre, Concha Méndez, Luis Cernuda, Luis Lacasa y Luis Salinas.

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Habla también del poeta Kabila

Y se puede ver también en este bloc Homenaje a Miguel Hernández.

 
13 comentaris

Publicat per a 27 Març 2010 in Persones a recordar

 

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