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Arxiu d'etiquetes: mutuas

Toni Barbarà denuncia l’ofensiva contra la salut pública

toni-barbara-ateneu-dempeus.jpgA la foto, Antoni Barbarà a la presentació de Dempeus per la Salut Pública a l’Ateneu Barcelonès el passat mes de febrer.

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Seguim recollint alternatives per a treure arguments a la privatització i als co-pagaments (re-pagaments) en sanitat, i per no seguir aguantant les innumerables excuses i mentides amb les que es vol justificar la depredació del sistema de salut. En el seu bloc La ratera Toni Barbarà també ens proposa solucions des de lo públic a les noves amenaces de més espoliciació del sistema de salut, i fa una denúncia contundent de l’ofensiva que en aquests darrers dies s’ha incrementat de manera notable contra la sanitat pública. Totes les forces privatitzadores, externalitzadores, corporatives i impulsores d’un “liberalisme” recalcitrant com Esperanza Aguirre i  el “yernísimo” Güemes s’han unit a alts responsables del PSOE com Joaquín Almunia per a mentir, intimidar, influir en l’opinió pública i, sobre tot, augmentar les desigualtats en salut, expulsar a les persones que no poden pagar-se l’atenció sanitària del sistema, i convertir un dret de ciutadania en un acte de caritat a la sortida de missa, i de molt dubtosa efectivitat. Amb el llibre de receptes que ja ha complert els 20 anys, el (Consens de Washington)  es subordinen les persones i les seves necessitats a l'”afany de lucre” privat,  enemic natural de lo públic perquè limita el seu territori de jóc i les seves possibilitats de benefici.

Encara són poques les veus que s’han aixecat en contra d’aquest atemptat que, com ja he comentat en altres entrades, hauria de figurar, per la seva gravetat social sobre les persones més dèbils, en el codi penal. La veu del metge i amic és clara i contundent. Poden seguir llegint els seus argument en el seu bloc. Jo aquí, els en avanço una part, per anar obrint boca:

A VUELTAS CON EL COPAGO

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La depredación proviene como es norma de las instancias empresariales más neoliberales y capitalistas del momento y del sector. Y se anuncia y se maneja por parte de los abundantísimos medias que las sirven, a partir de la enésima afirmación de insostenibilidad financiera del sistema público de salud. En estas fechas proponiendo, ya sin anestesia ni maquillaje, sus “expertas y doctas soluciones”. Básicamente en dos direcciones:
Una, apoderarse directamente del sistema o sea de los recursos financieros públicos para entregarlos a una gestión cada día más privada y más lucrativa desde la óptica empresarial- moderna. Y dos, envenenar con instrumentos “mixtos – mixtificadores” la naturaleza misma del sistema, a base de penalizaciones, externalizaciones, consorcios privatizadores, y COPAGOS apoyados por la vía de una claudicación social que empieza logrando que la ciudadanía se auto-inculpe por el mal uso/abuso de la asistencia.
En estas últimas horas, esos llamados “expertos” están en periodo expulsivo de sus más perversas y profundas ambiciones y aspiraciones. Su discurso es, quiere ser, demoledor: “Gastamos mucho, demasiado, imposible de sostener, en sanidad. Abusamos del sistema de atención de la medicación, de las visitas, de las urgencias, de las bajas, de las hospitalizaciones, de la cantidad de personas acogidas a la protección universal (hablan claro está de las llegadas desde otras latitudes y que tienen otra cultura, otro pasaporte, otro tono de piel y unas tremendas ganas de trabajar legalmente y de poder cotizar con sus impuestos, si les dejan). Gastamos demasiado en farmacia, a pesar de que no se explica que nos medicamos excesivamente bajo prescripción médica y promoción publicitaria de medicamentos, ¡Esto es insostenible e impagable! Tenemos que moderarnos en las demanda, tenemos que pagar algo, un/os ticket/s moderadores- disuasorios que penalicen a l@s pacientes que usen el sistema ( pagar solo un poco –de momento- y por tanto perfectamente asumible por economías suficientes). El Copago se plantea como una necesidad y un método sanador imprescindible, que habrá que IMPONER avalado por mentiras de todo tipo.
En primer lugar porque es mentira que gastemos “demasiado” en salud, así como en otras prestaciones sociales. Si nos comparamos con la Europa próxima, la de la U.E. -15, estamos a la cola de porcentaje del PIB respecto del gasto social desde hace decenios y seguimos sin alcanzar su nivel a pesar de las muy publicitadas políticas de protección y prioridad social,… en tiempos de crisis y de especial crudeza y duración en este País.
Las soluciones, que las hay, son diversas y de incuestionable trasfondo político. En definitiva gobernar y hacer política no es otra cosa que priorizar y elegir. Par el autor siempre deberían de seguir dos principios: Invertir más, Gastar mejor (que no menos).
Para invertir más necesitamos más recursos públicos. O aumentar cuantitativamente los presupuestos generales del Estado o dedicar más porcentaje de esos presupuestos a las políticas sociales en general y de salud en particular. También mejorar- aumentar la recaudación de recursos económicos mediante una reforma fiscal realmente progresista que haga pagar a quien más tiene. Que incremente los impuestos directos y a quienes disfrutan de mayor estatus, y por supuesto no eliminando impuestos sobre patrimonio, ni otros progresivos y correctores de la inequidad. Por supuesto no obviando las acciones inmediatas y urgentes sobre aflorar la economía sumergida, combatir el fraude fiscal, eliminar los paraísos fiscales, reducir significativamente los macro- beneficios de la gran banca y de las multinacionales, gravar y/o eliminar los macro- salarios de los altísimos gestores patronales…
Pero voy a aportar más cosas, tal como si fuera un experto imaginativo, espontaneo, altruista y solidario. ¿Cómo gastar mejor? Tomen nota de algunas ideas que les regalo- gratis a las más altas Instituciones del sector. Si quieren un día profundizamos…

– Cambiar radicalmente las prioridades de inversión, incrementando substancialmente las medidas de prevención de las enfermedades, de la promoción de salud vía pedagogía y educación en salud, actuando legislativa y directamente en la regulación progresista de los determinantes sociales en salud pública: trabajo versus paro y precariedad, inequidades de género, , de clase social, de discapacidad, de sectores frágiles y debilitados en lo económico-social, en medio ambiente, educación y cultura, hábitos de vida, formas de producción y consumo, vivienda, atenciones socio-sanitarias,… ya Uds. saben: prevenir (en todas las políticas) mejor que curar.

– Mejorar la Atención Primaria como primer encuentro asistencial. Más importancia, más dotación, más personal, más recursos, más coordinación… más tiempo para escuchar, explorar y explicar… haciéndose entender en las dos direcciones. A mejor atención primaria, menor demanda de urgencias (no necesarias, ni cómodas ni agradables) y menor presión hospitalaria (ni inocua, ni barata, ni rápida y si masificada), además de mayor eficacia en el abordaje de enfermedades en etapas incipientes o iniciales en general con menor complejidad y menor gravedad. Menos burocracia. Más contacto humano y mayor empatía personal.
(….)
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Segueixin llegint a La ratera , que bé s’ho val!

 
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Publicat per a 18 Novembre 2009 in Igualtat, Salut

 

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El sistema sanitario USA y la ruina de muchas familias

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(El texto dice: “Le hemos hecho todas las pruebas que se nos han ocurrido y los resultados demuestran que se le ha acabado a usted el dinero”.)

Cuando estamos oyendo cada vez de forma más apremiante las “recomendaciones” de mutuas y seguros privados para que subscribamos una póliza de enfermedad, cuando estamos viendo como se privatiza y desmonta el servicio público de salud por Comunidades Autónomas, cuando desde las propias instituciones sanitarias se nos está diciendo que el gasto sanitario público es demasiado elevado y hay que pensar en otras fórmulas (copagos, cobertura mixta de servicios, etc.) es especialmente interesante conocer un estudio publicado el pasado mes de agosto por el American Journal of Medicine y realizado en la Universidad de Harvard en el que se demuestra que en los Estados Unidos –el país que se pretende emular en sanidad mientras su Presidente Obama mira hacia Europa— fueron las minutas médicas la causa de que dos de cada tres personas tuvieran que acudir a un proceso concursal (62,1%) ante los tribunales y acabaran en la ruina, a pesar de que en su mayor parte pertenecían a la clase media y disponían de un seguro de enfermedad. Dicho estudio demuestra también que desde el año 2001 estos casos se han incrementado en casi un 50%.

Entre el 2001 y el 2007, la proporción de impagos llevados ante los tribunales atribuibles a problemas médicos aumentó en un 49,6 %. Las investigaciones previas al año 2001 ya habían sido objeto de comentario por parte de diversos líderes políticos entre los que figuraba el actual Presidente Obama.

Es sorprendente que la mayoría de las personas que se arruinaron por problemas médicos disponían de un seguro de enfermedad. Más de tres cuartas partes (77.9 %) tenían seguro al principio de su enfermedad, y un 60.3 % disponían de cobertura privada. La mayoría de las personas que se arruinaron por problemas médicos pertenecían a la clase media antes de verse afectadas por el desastre financiero. Dos terceras partes eran propietarios de sus hogares y tres quintas partes tenían formación de grado medio. En la mayoría de casos, las altas minutas médicas coincidió con la pérdida del trabajo e ingresos, ya que quien aportaba la renta familiar, ahora enfermo o enferma, no podía dedicar el mismo tiempo que antes a su trabajo. Muchas veces la enfermedad condujo a la pérdida del puesto de trabajo, y con ello a la pérdida del seguro de enfermedad
Incluso las familias que disponían de las mejores pólizas de seguros tuvieron que poner dinero de su bolsillo para hacer frente a los co-pagos y a los que el seguro no cubría. Las familias que se arruinaron y que disponían de seguro privado tenían que hacer frente a minutas médicas que ascendían como media a 17.749 dólares, frente a los 26.971 dólares de media de las facturas que debían abonar las personas sin seguro. Los costes más altos —con una media de 22.568 dólares – correspondieron a los que inicialmente tenían cobertura privada pero la perdieron mientras todavía no había emitido su enfermedad.

Las personas con diabetes y trastornos neurológicos como esclerosis múltiple deben hacer frente a los costes más elevados, con una media de 26.971$ y 34,167$ respectivamente. Las facturas de los hospitales son el gasto más elevado para la mitad de las familias arruinadas, y para un 18,6% de familias dicho coste viene dado por la prescripción de determinados medicamentos.

Esta investigación que han realizado conjuntamente investigadores de la Harvard Law School, la Harvard Medical School y la Universidad de Ohio, y que ha contado con financiación de la Robert Wood Johnson Foundation, es la primera que se realiza a nivel nacional sobre la responsabilidad de los costes de la sanidad en los procedimientos concursales y la ruina de numerosas familias. Los investigadores trabajaron con una muestra al azar de 2.314 casos en el 2007, y examinaron su expediente en los tribunales. Además, concertaron amplias entrevistas telefónicas con 1.032 personas que figuraban en los archivos de los procesos por impago.

El Dr. David Himmelstein, responsable del estudio y profesor asociado de medicina de Harvard, comentaba: “Lo que hemos descubierto es aterrador. A menos que usted sea un potentado, su familia sólo está a una enfermedad grave de la ruina. Para los americanos de clase media el seguro de enfermedad ofrece muy poca protección. La mayoría tenemos pólizas con demasiados agujeros, copagos y servicios no incluidos, y cualquier enfermedad puede enviarnos al asilo. E incluso la mejor póliza de seguro de enfermedad se evapora cuando una enfermedad prolongada provoca la pérdida del empleo – que es precisamente cuando más la necesitan las familias. El seguro privado de enfermedad es un producto defectuoso, algo así como un paraguas que se fundiera bajo la lluvia.”

Según declara otro co-autor del estudio, el Dr. Steffie Woolhandler, profesor asociado de medicina de Harvard y médico de atención primaria en Cambridge, Mass.: “Necesitamos repensar la reforma sanitaria. No basta con dar cobertura a los que no la tienen. Sólo una seguridad social nacional única puede dar cobertura universal y total, y puede ser posible con el ahorro de los cientos de miles de millones que ahora despilfarramos en burocracias y seguros privados. Por desgracia, los políticos de Washington no parecen dispuestos a cortar sus vínculos con las compañías privadas de seguros.”
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Puede conseguirse aquí una copia del estudio o a través del American Journal of Medicine, ajmmedia@elsevier.com, (212) 633-3944.

Physicians for a National Health Program es una organización que cuenta con más de 16.000 médicos a favor de un programa estatal de seguridad social

 
6 comentaris

Publicat per a 6 Juny 2009 in Salut

 

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