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Arxiu d'etiquetes: Políticas educativas

Manuel Menor habla de la Ley Wert, @jordievole y el papel de los medios

wert-sesion-control--644x362En Salvados les gustaría entrevistar a Wert, para que explicara su gestión.

Lo dijo hace días Jordi Évole, antes de reiniciar el popular programa de laSexta. El tan mentado ministro podría haber aprovechado para contar por qué su Secretaria de Estado ninguneó la última huelga educativa, hasta hacer dudar de su existencia. O para explicar las bondades de la LOMCE.

En política, no sólo se ha de ser bueno, sino que, además, se ha de parecerlo, según cuentan que dijo César. Para el Barón d´Holbach –más emparentado ideológicamente con el perspicaz Maquiavelo-, el comportamiento de los que se movían en este medio ya era bastante más complejo en el Antiguo Régimen. Amigo de Ilustrados como Condorcet o Diderot –y también Adam Smith o David Hume-, desde su salón cercano al Louvre tuvo tiempo para ver en detalle cómo, para desempeñar su función, “el cortesano es a veces insolente y a veces vil; a veces de la avaricia más sórdida y la avidez más insaciable y otras de la más extrema prodigalidad, en ocasiones audaz como pocos y otras de la más vergonzosa cobardía, a veces de la arrogancia más impertinente y otras de la cortesía más estudiada”, todo en pro del Monarca/Estado, pese a que chocara contra la racionalidad y la virtud de los súbditos y, por ende, contra el presumible menosprecio de éstos. Sólo el buen cortesano “conseguía reducir al silencio esas voces inoportunas; sólo él era capaz de ese noble esfuerzo” incomprendido, como dejó escrito en El arte de trepar a la usanza de los cortesanos (1790).

Hoy todavía se ha vuelto todo un poco más intrincado. Se ha hecho todavía más difícil ejercer el politiqueo según el canon marcado por Holbach, pero no imposible. El pasado día 24, Wert dejó prácticamente sola a su segunda en el Ministerio para que explicara qué no estaba pasando en la calle y en las aulas. A él mismo le cuesta cada vez más seguir defendiendo que esta LOMCE es profundamente democrática; que en su gestación se ha mantenido un alto nivel de diálogo y apertura al consenso social; que con la organización de centros que propugna –con poderes prácticamente absolutos para los nuevos directores- va a mejorar sustantivamente el rendimiento de enseñantes y enseñados; que contribuye a una sociedad más justa y cohesionada; que, en adelante, el sistema educativo español excluirá y segregará mucho menos de lo que venía haciendo; o que, por tanto, no es una trampa decir que con esta ley “mejorará” notablemente la educación y la cultura en España. Después del 24-O, sus palabras suenan especialmente contradictorias con el sentir ciudadano. Y todavía más desde las adaptativas conveniencias e inconveniencias que se pudieron ver y oír ayer en la manifestación de la madrileña Plaza de Colón, indicativa de las distintas derechas de la derecha.

En los tiempos que corren, no se arriesga casi nada por no atenerse al famoso apotegma de César. El testimonio de bondad de una controvertida gestión depende de la vox populi de proximidad. Contar con mayorías –la parlamentaria y “la silenciosa”- indicativas de aceptación habitualmente acrítica es suficiente para presumir de buen hacer. Al menos, eso practica -entre otros- el grupo parlamentario que todavía arropa al Sr. Wert. Y mejor todavía si se tiene a favor –eso debió pensar también el día 24-0 la Sra. Gomendio antes de grabar su vídeo y desinformar de cuanto estaba sucediendo mientras peroraba- una gran parte de la opinión publicada o emitida. Para saber que es realmente así, basta ver 24H, de TVE –esta televisión pública que tanto da que hablar cuanto menos dice-, para ver cómo casi siempre mantienen, entre los opinadores convocados a hacer la ola en ese programa, un constante cuatro a uno proclive a las tesis, actividades y proyectos gubernamentales, proporcionalmente indicativo, por otra parte, del comportamiento habitual que la prensa escrita y digitalizada suelen sostener.

Cuando de tal modo se expresan los medios existentes por tierra, mar y aire de esta España de hoy, mejor no equivocarse: parece coherente no dar pábulo, en el abierto programa de Jordi Évole, a que alguien pueda deducir que este Gobierno navega en la sinrazón, y más en una reforma como la educativa, de tanta trascendencia para las generaciones más jóvenes. Siendo la última, no se compadecería bien que viniera a la última en cuanto a bondades sin cuento y que el propio Wert no acertara a contarlas debidamente. Haber sido alumno “excelente” le ha prevenido frente a las incontroladas emboscadas que le pudiera tender el periodista catalán. La duda es, de todos modos, cómo es que a José Manuel Lara le interesa que vuelva a emitirse ahora Salvados, con más medios incluso que hace cinco meses. El también amo de Antena3 y La Razón –entre otros muchos medios- había adelantado ante Wert el pasado 21 de agosto: “Quiero que La Sexta sea una televisión de centro-izquierda respetuosa con la derecha, pero todavía no lo es. Estamos en ello”.

MANUEL MENOR

 
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Publicat per a 31 Octubre 2013 in Serveis Públics

 

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Manuel Menor: EL próximo “DIÁLOGO” sobre el Estatuto de la Función Docente

marea verdePresto de nuevo encantada este espacio para que Manuel Menor Currás nos hable desde su experiencia, lucidez y humor, del
PRÓXIMO “DIÁLOGO” SOBRE EL ESTATUTO DE LA FUNCIÓN DOCENTE.

Es una suerte que dijeran que iban a mejorar la Sanidad, la Educación y las pensiones. Por eso no debe ser verdad que, en este momento, mientras hay un 1% más de chavales en las etapas de la enseñanza no universitaria –que sube hasta un 5,3% en la demanda de cursos de FP-, esté disminuyendo la inversión en necesidades educativas, no sólo respecto al resto de países de la UE, sino que con relación a los otros miembros de la OCDE el diferencial aumenta un 25%. Tampoco puede ser verdad que el número de profesores de los tramos no universitarios haya disminuido en 20.000: se ha debido equivocar el Boletín del Personal de Servicios de las Administraciones Públicas, que cuantifica en 24.957 el número de puestos de trabajo que han desaparecido en este sector, a los que, además, han de sumarse otros 4321 docentes e investigadores universitarios. Y tampoco debe serlo el que las ayudas para libros a estudiantes que la necesitan haya dejado fuera a 578.000 demandantes, lo que equivaldría a que este género de ayudas al estudio se hubiera reducido un 47%. ¿Qué decir de las becas de comedor, de que cada vez necesitan más niños cuyos padres han sido pillados por la pobreza?

Como todo iba a “mejorar”, nada de esto está sucediendo: es demagogia mencionar tales datos. Peor es que se proteste o convoque una huelga para frenar el deterioro manifiesto: según quienes viven de tomar decisiones en estos terrenos, ello es “política”, palabra que dicen con particular énfasis descalificatorio. Ha sucedido estos días en Baleares e irá repitiéndose respecto a la huelga convocada para el próximo 24 de octubre por razón de las formas y fondo de la LOMCE. El trámite de esta ley en el Congreso está cantado –al contar con una mayoría obediente de votos-, lo que no hace que sus contenidos y proceso de elaboración haya estado “falto de consenso y de verdadero diálogo” (ANPE dixit), lo que permite augurarle gran inestabilidad de futuro: como al Código Penal, que se viene modificando casi dos veces al año

Ahora es el turno del Estatuto de la Función Docente, la otra gran reforma que el Gobierno actual pretende sacar adelante. Y puede que lo haga, a cuenta de la misma metodología y de que sus líneas definitorias ya habrán quedado marcadas por la LOMCE, con las dualizaciones que agudiza. En cuanto a pública/privada, laica/católica, comprensiva/selectiva, diversidad/homogeneidad, economicista/integral, cualificada/descalificada, justa/discriminatoria y caritativa, chicos/chicas, estudio/trabajo, participativa/jerarquizada, democrática/aristocrática, la nueva norma dará cobertura a lo que muchas comunidades están imponiendo ya como estatuto real del profesorado. De proseguir adelante el “dialogo” ya iniciado entre Ministerio y sindicatos, ya sabemos cómo quedará articulada legalmente el status de la función docente, de que se ha vuelto a hablar con fuerza desde mediados de julio.

Si algo es previsible en los gestores actuales de Educación es su determinación para dar forma normativa general a sus convicciones exclusivas: se sienten vocacionados a hacer muchos cambios en poco tiempo –y con la arquitectura que siempre han soñado. ¿Dirán los hados que la eficiencia y durabilidad de tan peculiar afán regulador será mucha? Para ganar tiempo, hablan de “diálogo”, porque bien saben que el profesorado es el fundamento de la calidad educativa. Si tuvieran en cuenta que, entre lo dicho y hecho estos dos años –respecto a los haberes y funciones del profesorado, o respecto a la igualdad cualitativa de la educación-, hay un largo trecho y, según muchos, un absoluto ninguneo a cualquier otra forma de ver las cosas que no haya sido la suya, medirían más lo que dicen para no ser tildados de trileros. Mal augurio es para este nuevo proyecto de que ahora comienza a hablarse de nuevo –casi al final del tránsito inmaculado de la LOMCE por el Congreso- , que esta especie de clave de bóveda que culminaría la presunta “mejora” sustantiva de la educación española, sea contemplada con un lenguaje y maneras que pretenden la innovación “ex ovo”. Que, además –y al margen de que ANPE y CSIF vayan a secundar las pretensiones oficiales con leves reticencias escenográficas-, los otros sindicatos y organizaciones con más peso histórico empiecen a poner una vez más sobre la mesa las propuestas de fondo, no es nada alentador. Lo vienen haciendo año tras año, al menos desde 2007 –y desde antes-, no es nada alentador.

Conste que incluso podrían retrotraerse a cuanto, entre 1974 y 1976, se debatió en aquella Alternativa para la enseñanza que viera la luz en el Colegio de Doctores y Licenciados de Madrid. Se exigía allí un reconocimiento explícito del trabajo docente en todos los tramos de un trayecto “unificado” de docencia y enseñanza, desde la infancia a la Universidad, a la par que se hacía una apuesta muy fuerte por la escuela pública. Aquellos debates y propuestas -que pronto chocaron con múltiples inconvenientes dominantes en las culturas escolares- bien podrían inspirar el Estatuto de que ahora se habla, por utópico que pueda parecer. Mucho han cambiado actitudes y compromisos, características y aspiraciones de esta sociedad, pero lo cierto es, en todo caso, que de la calidad y calidez que tenga este inmninente debate-diálogo estatutario –con cuantos forman parte de la POLIS o con unos pocos tan sólo- dependerá la calidad de la PAIDEIA propugnada con él, incluida la dignidad de los encargados de llevarla a cabo en los años venideros. Y si no modifica el trato de estos años pasados, todo se quedará en parole, parole…

Madrid, 20/09/2013

 
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Publicat per a 21 Setembre 2013 in Serveis Públics

 

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