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Portugal y unas agencias de rating que ya no están bajo sospecha

Me he despertado con la noticia de que las agencias de rating habían bajado la deuda portuguesa al infranivel de bonos basura. Hace unos días publiqué una propuesta de renegociación de la deuda portuguesa presentada por el PCP que parece creo interesante releer… pero que no pudo agradar demasiado a estas nefastas agencias que se consideran onmipotentes y omniscientes…. seguramente porque hablaba en mi entrada, siguiendo el contenido de la propuesta, de poner por encima de “los mercados” a los portugueses y portuguesas. Esta mañana voy a la UPEC para hablar sobre sanidad, enseñanza y pensiones con Marina Geli y Milagros Perez Oliva, pero les dejo con esta lectura del profesor y amigo Estévez Araujo publicada en Mientrastanto hace ya unos días, pero que me parece de lo más interesante e ilustrativo; sobre todo en un día como hoy, en el que a ciudadanía portuguesa va a tener muchos más motivos para soliviantarse.

Las agencias de rating han dejado de estar bajo sospecha…

José A. Estévez Araujo

… porque las sospechas se han confirmado y la responsabilidad de las agencias de rating en la crisis financiera del año ocho ha quedado claramente demostrada. Esto queda meridianamente claro en el informe de la Comisión de Investigación sobre la Crisis Financiera (FCIC en sus siglas en inglés) hecho público el 27 de enero de 2011.

 La FCIC es una comisión de diez miembros que el gobierno de los Estados Unidos creó en mayo de 2009 para investigar las causas de la crisis. En sus conclusiones el informe señala contundentemente que “las tres agencias de calificación crediticia fueron las herramientas clave de la crisis financiera” (p. XXV).

 En el capítulo 8 se realiza un estudio de caso relativo a Moody’s (pp. 146-150). En esas páginas se ponen de manifiesto errores metodológicos de bulto en las calificaciones, así como manifestaciones diversas de falta de diligencia (como no examinar las hipotecas basura que subyacían a los productos estructurados que se estaban calificando).

 Pero lo más significativo son las evidencias de conducta fraudulenta y de connivencia con los emisores de los bonos contaminados.

 Así, las agencias proporcionaron datos falsos sobre la estabilidad de los productos estructurados a lo largo de la historia, para que fueran incluidos en los prospectos de propaganda de los bonos (p. 148). Estos datos se siguieron utilizando durante los años 2006 y 2007, cuando ya habían empezado a dejar de pagarse las hipotecas subprime.

 El informe también da por probado que las agencias trabajaban en connivencia con las entidades que emitían los bonos y con sus managers, es decir, que les ayudaban a estructurar el producto. Los empleados de Moody’s recibieron diversos tipos de presiones por parte de las entidades emisoras.

 La influencia de los bancos sobre los empleados de las agencias se veía favorecida por la existencia de una “puerta giratoria” entre ambos tipos de negocios. De hecho, el 25% de los empleados que abandonaron Moody’s fueron contratados por bancos que eran “clientes” de la agencia (p. 150). Podía así darse el caso de que un analista estuviera calificando los bonos de un banco en el mismo momento en que estaba negociando las condiciones para ser contratado por esa entidad. Se daba también frecuentemente la situación de que la persona del banco con la que el analista de Moody’s trabajaba fuera un antiguo compañero de éste. Todo esto pone de manifiesto que las agencias, más que actuar como organismos reguladores, lo que hacían era ejercer de asesores de los organismos que debían regular aconsejándoles cómo “empaquetar” sus productos fraudulentos para poderles conceder la máxima calificación.

 En la base de todo esto se encuentra el hecho de que “calificar los bonos era un negocio muy provechoso para las agencias de rating” (p. 150). Los beneficios que obtuvo Moody’s a raíz de la calificación de los productos estructurados crecieron de 199 millones en el año 2000 a 887 millones en 2008, el 44% de los beneficios totales de la empresa (p. 149). En la competencia por obtener estos suculentos contratos, las agencias ofrecieron dar calificaciones favorables para intentar desbancar a sus rivales, como el propio informe señala (p. 150). La capacidad de presión de los emisores de bonos se veía favorecida, además, por la concentración de los mismos. Sólo Citigroup y Merrill Lynch encargaron la calificación de bonos por valor de 140.000 millones de dólares entre 2005 y 2007 (en esos años se calificaron 663.000 millones de dólares en este tipo de productos; p. 149).

 A todo esto se añade el dato que señaló un juez en un proceso contra las agencias: éstas cobraban tres veces más de lo habitual por calificar esos bonos, pero recibían sus honorarios sólo en la medida en que la calificación fuese la deseada. Si ése no es un conflicto de intereses, dado que la agencia obtiene más beneficios en función de que la calificación que conceda sea más alta, entonces es difícil saber qué habrá de entenderse como tal.

 Aparte del informe de la FCIC, algunos periodistas han arrojado nueva luz sobre los manejos de las agencias. Es el caso de Jesse Eisinger, periodista de Propublica y ganador del último premio Pulitzer por una investigación sobre los tejemanejes de Wall Street. En un artículo del 13 de abril (que se puede encontrar en la página web de Propublica), Eisinger recoge el testimonio de un antiguo analista de Moody’s, Bill Harrington, que dejó la agencia a mediados del año pasado.

 Harrington explica que los analistas están sometidos a una intensa presión por parte de los bancos. Y los directivos de la agencia no se ponen de su parte, sino que los regañan si no atienden a los banqueros. Cuenta el caso reciente de un representante de un banco que le llamó varias veces dejándole el recado de que le devolviese la llamada. Como no lo hizo, fue llamado a capítulo por el jefe de personal, quien le subrayó (no por primera vez) que la filosofía de la agencia es que los clientes son lo primero. Esto pone de manifiesto la capacidad de acceso que tienen los bancos a los autores de los análisis y cómo su poder de presión sobre los mismos se ve favorecido por la conducta de los directivos de las agencias.

***

 Uno de los problemas más graves que plantea la actuación de las agencias es su impunidad. Tradicionalmente, estas entidades se han escudado tras la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que protege la libertad de expresión. Según este planteamiento, los ratings o calificaciones que emiten son “opiniones”, como las vertidas, por ejemplo, en la columna de opinión de un periódico. Por tanto, las agencias deben contar con una inmunidad parecida a la de los periodistas.

La Ley DODD-FRANK de reforma del sistema financiero aprobada en julio de 2010 contenía una cláusula que otorgaba a los inversores el derecho de procesar a las agencias si éstas no actuaban con la debida diligencia. Moody’s, S&P y Fitch lucharon encarnizadamente contra esta cláusula y lograron que se suspendiera su aplicación hasta enero de 2011. Según las últimas noticias de que se disponen (de abril), ni esta cláusula, ni el órgano encargado de supervisar la actuación de las agencias, han sido puestos en marcha debido a problemas presupuestarios.

 Pero esto no significa que no se estén produciendo algunas brechas en la coraza de la que están recubiertas las agencias de rating. En septiembre de 2010, la Securities and Exchange Commission (SEC, el órgano regulador financiero estadounidense) finalizó una investigación sobre actividades fraudulentas por parte de Moody’s. No se decidió a procesar a la agencia porque dichas actividades habían ocurrido en Europa. Pero sí hizo público un informe con el resultado de sus pesquisas.

 De acuerdo con la SEC, en el año 2006 un analista de Moody’s descubrió un fallo en el modelo computerizado que se había utilizado para evaluar el riesgo de un nuevo tipo de bono. A estos bonos se les había concedido la calificación más alta y se habían vendido en Europa. Sin embargo, el descubrimiento del fallo ponía de manifiesto que el riesgo que entrañaban era mucho mayor que el declarado.

 Los ejecutivos de Moody’s discutieron si debía hacerse público el hecho y al final decidieron que no, porque eso podría dañar la reputación de Moody’s. Mantuvieron la calificación más alta a sabiendas de que estaban engañando a los inversores. Con eso contradecían su propio código de conducta, en virtud del cual, a la hora de realizar un rating, Moody’s no tendría en cuenta los efectos de la calificación sobre la propia agencia. Además, cometieron un fraude.

 Diversas entidades privadas, como el Banco de Abu Dhabi y los más importantes fondos de pensiones estadounidenses, han entablado pleitos contra las agencias de calificación de riesgos. En uno de estos procesos, un juez abrió una clara brecha en la defensa de la libertad de expresión, señalando que los ratings no eran asunto de interés público y que se comunicaban a un reducido número de inversores, por lo que no podían quedar cubiertos por la Primera Enmienda. Un experto señaló que dicho argumento había encontrado un importante agujero en la defensa basada en la libertad de expresión.

 Asimismo, en una serie de casos contra las agencias de rating —que pueden resultar de especial interés para Europa—, el fiscal general de Connecticut, Richard Blumental, sostiene que “las tres agencias de rating (Moody’s, S&P y Fitch) dan calificaciones más bajas de manera sistemática e intencionada a los bonos emitidos por los ayuntamientos, los estados y otras entidades públicas”. Y esto ha obligado a las entidades de Connecticut (y a sus contribuyentes) a “gastar innecesariamente millones de dólares en seguros y en tipos de interés más altos”.

***

 El último episodio del enfrentamiento entre el gobierno estadounidense y las agencias de rating tuvo lugar el 18 de abril. Ese día Standard and Poors (S&P) emitió un comunicado en virtud del cual revisaba la calificación correspondiente a la previsión de la evolución a medio plazo de los Estados Unidos y la rebajaba de “estable” a “negativa”. Eso significa, según señala la propia agencia, que existe una probabilidad sobre tres de que rebaje la calificación de los bonos de la deuda norteamericanos en un plazo de dos años. En caso de ocurrir, sería la primera vez en la historia que esos títulos perderían su “dorado” rating triple A, que les reconoce una solvencia y una liquidez máximas.

La acción de S&P es, desde luego, una demostración de fuerza. Después de que el gobierno haya intentado, sin conseguirlo, poner en marcha un organismo supervisor de las agencias y someterlas a responsabilidad por sus calificaciones, S&P va y lo amenaza con rebajar el rating de su deuda. Como ha dicho algún comentarista, el poder financiero habla por boca de las agencias. Y ésta es la única explicación posible de que no se hayan visto arrastradas por la crisis (como ocurrió con Arthur Andersen tras el caso Enron): a pesar de todo, los bancos las prefieren a ellas y son contrarios a cualquier otro mecanismo alternativo de calificación de riesgos.

 S&P justifica la revisión de la calificación de los Estados Unidos por el déficit fiscal y la enorme deuda que acumula el país. Ésta alcanzará el techo máximo permitido de 14,29 billones (miles de millones) de dólares hacia mediados del mes de mayo. Y la preocupación principal de la agencia es “el creciente riesgo de que las negociaciones políticas sobre cómo afrontar los desafíos fiscales a medio y largo plazo persistan hasta después de las elecciones nacionales de 2012”.

 Se trata claramente de una intervención ilegítima en la política norteamericana. Constituye un chantaje al Congreso estadounidense, al presionar a los partidos para que lleguen a un acuerdo. Aunque S&P se proclama neutral respecto a las diferentes propuestas de ajuste que defienden Obama y los republicanos, está claro que su intervención ha constituido un espaldarazo a estos últimos. Y el líder de los republicanos así lo ha interpretado, blandiendo la calificación de S&P contra los demócratas.

 Ambos partidos tienen la intención de llevar a cabo un severo plan de ajuste. Pero el de los republicanos pretende incidir sobre todo en los gastos sociales, no tocar los militares y rebajar los impuestos de los más ricos (algo parecido a lo que hace Convergència en Cataluña, con la salvedad de que no dispone de un ejército). Por otro lado, obligar a Obama a aprobar y empezar a implementar un plan de ajuste en plena campaña electoral disminuirá notablemente sus posibilidades de ser reelegido.

 Rebajar el rating de los bonos norteamericanos no solucionaría el problema del déficit y de la deuda, sino que lo agravaría. A Estados Unidos le resultaría mucho más caro y difícil conseguir préstamos en el mercado de capitales. Exactamente lo mismo que ha ocurrido en países europeos como Grecia, Irlanda, Portugal o la misma España. Al rebajar la calificación de la deuda, los títulos que se emiten para afrontarla deben pagar más intereses, con lo que el volumen de la propia deuda aumenta.

 Después de todos estos antecedentes, está claro que las agencias de rating no tienen la suficiente credibilidad para seguir realizando la tarea que vienen haciendo. En especial, resulta extremadamente peligroso que sean quienes lleven a cabo la delicada misión de calificar la deuda de los estados. Eso es algo que afecta a las condiciones de vida y al futuro de millones de personas, y no puede dejarse en manos de unos sujetos tan venales. Por eso hay que saludar con entusiasmo la presentación de la querella contra Moody’s, Standard & Poors y Fitch ante la Audiencia Nacional, y esperar que este tipo de iniciativas y otras acciones sociales y políticas se extiendan por Europa. De ese modo se podrá luchar contra uno de los poderes privados más fuertes e irresponsables que existen en el mundo actual.

 
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Publicat per a 6 Juliol 2011 in Economia crítica

 

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Resultados elecciones en Portugal

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(José Sócrates (PS) en la rueda de prensa en la que ha reconocido su derrota y ha dimitido como Secretario General de su partido)

Con un 99,37% escrutado, y sólo 4 escaños por asignar que, si no recuerdo mal, corresponden a los votos de la emigración y que por tanto tardan unos días en atribuirse, este es el resultado de las elecciones portuguesas en las que ha disminuido la participación del 60,4% de hace dos años al 58,9%, con un incremento de los votos blancos y de los nulos que han pasado del 1,75 y 1,31 respectivamente del 2009 a un 2,67% de votos blancos y un 1,36% de nulos en este año.

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(clickar sobre la imagen para ampliar)

El Partido del socialista José Socrates ha perdido más de 500.000 votos y el Bloco de Esquerdas 269.000. Más moderada ha sido la pérdida en votos de la coalición CDU, formada por el PCP y el PEV, de unos 5000 votos. Con estos resultados, la CDU recupera el cuarto lugar, con un 7,94% de votos escritados hasta el momento, y gana un diputado.

La coalición CDU ha resistido el hundimiento de las izquierdas y se ha deslindado claramente de la pérdida de credibilidad que representa la aceptación de las políticas antipopulares. La aceptación del Pacto del Euro y de los paquetes de un rescate tan caro como falso por parte del FMI, ha costado muy caro al Partido Socialista. Su pacto lo aplicará ahora, con igual denuedo, el PSD, pero no por ello será menos falsa la salida de la crisis en Portugal, ni costará menos en privatizaciones, derechos laborales y de ciudadanía, y una mayor precariedad.

Valdrá la pena seguir en los periódicos las valoraciones de los distintos dirigentes políticos. Pero ha quedado claro una vez más que las políticas de derechas protagonizadas por los partidos que se reclaman de las izquierdas (caso PS) se pagan muy caro, y que el fomento de la desunión a la izquierda de los partidos socialistas tampoco consolida los resultados necesarios para la alternativa fuerte y creíble que es fundamental en estos momentos.

¿Aprenderemos a tiempo algo de eso en España?

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Ver también: Las elecciones en Portugal, elFMI y el NO AL PACTO DEL EURO.

 
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Publicat per a 6 Juny 2011 in Europa

 

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Las elecciones en Portugal, el FMI y el NO AL PACTO DEL EURO

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Este domingo es, para Portugal, un día de lucha. El editorial de Avante advierte que de nuevo se libra un episodio más de una importante batalla en la que la ciudadanía interviene de muchas maneras distintas: hoy, domingo, en Portugal, y a pesar del desánimo existente, con el ejercicio del derecho de voto. Aunque sólo sea porque nos pertenece, porque es un derecho ganado a costa de muchos duras luchas a lo largo de la historia, porque fue un derecho que el fascismo roba sistemáticamente a la ciudadanía (en Portugal, casi la mitad de un siglo) porque la oligarquía portuguesa quería súbditos en su país y carne de cañón para defender sus intereses coloniales en Moçambique, Angola, Cabo Verde, etc., en íntima conexión con los poderosos de todo el mundo. Un derecho de voto que se recuperó con la revolución de los claveles, y que tanto significó por la dignidad de la ciudadanía portuguesa.

Todo esto confirma que a los trabajadores y trabajadoras (la inmensa mayoría de la sociedad, tenga o no tenga un puesto de trabajo) nada se le ofrece gratis y todo lo que consiguen cuesta sangre, sudor y lágrimas. Y demuestra también que si no defendemos nuestras conquistas en todos los campos (y también en las urnas) a los poderosos de este mundo les será muy fácil arrebatarnos nuestros derechos, ya seamos portugueses como españoles, griegos, irlandeses, etc…) con la destrucción de nuestra convivencia y nuestro tejido productivo, y siguiendo con la entrega de la independencia y soberanía a las grandes empresas internacionales, sin repetar para nada ni los Derechos Humanos, ni los derechos de ciudadanía, ni siquiera las Constituciones de cada país.

Ya quedan unas horas para saber el resultado de las urnas en Portugal, pero mucho me temo que (aunque deseo grandes avances a las izquierdas, y en particular a la CDU) el gran vencedor será el FMI y sus planes de ajuste. Y si es necesario lo explico: tanto si consigue la mayoría el PSD aliado con el CDS/PP o (de manera mucho más improbable) el PS, ya está firmado el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional a costa de más privatizaciones, de los derechos de los trabajadores, de de un “programa de agresión y ataques graves que incluyen una nueva ley laboral, y que perjudican de manera particular a los jóvenes.”

¿Qué deberíamos entender aquí?

Que el bipartidismo es la muerte de la política, sea en el país que sea.

Que el FMI se aprovecha de la despolitización que el bipartidismo provoca para atropellar la ciudadanía portuguesa, irlandesa y griega (ver “Grecia, los indignados y el problema de la deuda”).

Que esas instituciones supranacionales ademcoráticas representan de hecho los grandes intereses económicos y financieros de los más poderosos (de los demasiado grandes para caer, y tan grandes que se imponen a la voluntad soberana de los pueblos) e impiden por todos los medios que se pueda ejercer la política de manera soberana, solidaria y libre.
Que es casi imposible pensar en una democracia REAL (es decir, política, social y económica) mientras el Banco Central Europeo imponga condiciones draconianas contra los pueblos con un Pacto del Euro favorable a la gran potencia alemana y, con ello, las políticas que convienen a los más poderosos de la U.E. (y del mundo).

Y que son precisas muchas plazas atestadas de jóvenes y no tan jóvenes en toda Europa, en todos los hemisferios, sembrando el planeta de plazas de libertad (como nos recordó el pasado viernes Lourdes Benería en el Acto Constituyente de las Mesas Ciudadanas de Catalunya) para crear el auténtico contrapoder que la globalización neoliberal exije. Pensando globalmente y actuando localmente, como Lourdes nos recordó, y como se propone también en la siguiente convocatoria:

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Publicat per a 5 Juny 2011 in Ciutadania/Política, Europa

 

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25 de Abril siempre! FMI fuera de Portugal!

En conmemoración del 25 de Abril reproduzco un artículo de Filipe Diniz “El FMI para legos”, publicado en Avante en unos momentos terribles para Portugal, donde la celebración de los 37 años de una revolución ejemplar se ven oscurecidos por los embates del capital internacional para dominar, de nuevo, al pueblo portugués.

Filipe Diniz, en pocas líneas, explica de forma muy clara y simple qué es y significa el FMI, su falta de representatividad, y sus amenazas actuales para Portugal. Y nos dice:

“El FMI es una estructura de coordinación financiera del gran capital transnacional. Su objectivo declarado es la cuadratura del círculo: el capitalismo pretendía, al crearlo, estabilizar su sistema monetario y preservarse de las crisis cíclicas del capitalismo.

Los países miembros tienen derecho a voto en proporción a su contribución al Fondo. Los 10 mayores contribuyentes – EUA, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Arabia Saudita, R. P. China, Canadá, Rusia – representan el 55,3% de la capacidad total de votos. De todos los países miembros del consejo ejecutivo, sólo uno tiene derecho de veto – los EUA.

En la historia del FMI destaca su simpatía por las dictaduras fascistas y tiranías militares. Ciertamente, regímenes de este tipo facilitan la aplicación de sus recetas de “estabilización financiera” cuyo patrón común son los recortes de los servicios públicos y de los derechos de los trabajadores, las privatizaciones, las “medidas de austeridad” para el pueblo. Los resultados conseguidos son, en todos los casos, muy parecidos: el apoyo del FMI al Chile de Pinochet se tradujo en un aumento de la deuda del 47%; en el Haití de Jean-Claude Duvalier, del 78%; en la Indonesia de Suharto, del 98%; en el Paraguay de Stroessner, del 96%1.

El actual presidente del FMI es un «socialista» francés, Dominique Strauss-Kahn. Entre su importante currículum estaca un informe que documenta el carácter radicalmente antidemocrático del proyecto de «construcción europea» del gran capital. Tiene fecha del 2004, y sus «50 propuestas» señalan el camino de la unión política de una UE federal, imperialista, regida por las grandes potencias europeas, construída según un programa verdaderamente totalitario en el que los pequeños países quedarían totalmente aplastados. La primera etapa de ese proceso ya se concretó con la aprobación, con otro nombre, de la “Constitución Europea” que este informe preconizaba.

La salida de la crisis no pasa por el FMI, ni por esta UE, ni por el gran capital europeo. Pasa por combatir sus ingerencias y negarse a aceptar sus propuestas.”

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De la portada del Avante:

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También puede escucharse Grandôla Vila Morena en el blog de Lidia y en el de Rosa Maria Artal

 
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Publicat per a 25 Abril 2011 in Ciutadania/Política

 

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Michael Hudson sobre Islandia

Ni Verdes, ni Liberales, ni Conservadores, ni Socialdemócratas han podido con el pueblo: Islandia dice otra vez NO al suicidio financiero al que le conminaba la Unión Europea

10/04/11

“…para eso es para lo que ahora mismo parecen servir los partidos socialistas y socialdemócratas en Europa: para apretar las tuercas hasta extremos a los que jamás podrían avilantarse los partidos conservadores. La deflación salarial ha de ir de la mano de la deflación de deuda y de los aumentos de impuestos, a fin de encoger las economías.”

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“Votando NO en el referéndum del 9 de abril lo que la población islandesa dice a los negociadores financieros de Europa es: ‘¡Buena jugada! Pero no estamos dispuestos a secundarla. Vuestro juego de acreedores se acabó. De ninguna nación puede esperarse que cometa suicidio financiero al estilo irlandés, plegándose a la depresión económica y obligando a una buena parte de su población trabajadora a emigrar, simplemente para compensar a depositantes de bancos por los crímenes o las negligencias de sus banqueros’.”

Ayer, 9 de abril de 2011, el pueblo islandés ha vuelto a decir “No” en un referédum de la mayor importancia, no sólo para los destinos de la economía y aun de la nación septentrional, sino para el futuro de la democracia y de la economía del continente europeo. El pueblo islandés tenía que votar sobre el frívolo y poco meditado acuerdo al que el gobierno verde y socialdemócrata había llegado con la UE para hacerse cargo de las enormes deudas contraídas con clientes privados británicos y holandeses por el banco privado Icesave. Asombra el espectáculo, común a toda Europa, de unos Parlamentos más y más divorciados de la opinión pública y el creciente descrédito de lo que ha dado en llamarse la “clase política”. En este artículo, escrito con su lucidez y perspicacia habituales dos días antes de que se celebrara el referéndum, Michael Hudson analiza lo que anda en juego en la economía y en la política europeas de nuestros días.

“Un combate epocal se desarrolla este fin de semana en Islandia. El sábado, 9 de abril, los islandeses votan en referéndum si someten o no a su econonomía a décadas de miseria, bancarrota y emigración forzosa de su fuerza laboral. Al menos, ese es el programa defendido por la actual coalición gobernante de Verdes y Socialdemócratas, que urgen a votar Sí al rescate del banco Icesave. Su política de rendición financiera se traga el cabildeo del Banco Central Europeo a favor de una desregulación neoliberal que llevó a la burbuja inmobiliaria y al endeudamiento apalancado, presentándola como si de una historia de éxitos se tratara, y no, como es el caso, de un proceso que ha terminado por llevar a Islandia a la servidumbre por deuda. La verdad es que se trató de un gigantesco fraude bancario, de una orgía de ventajistas que jugaban con información inerna privilegiada: los ejecutivos bancarios se prestaban el dinero a sí mismos, dejando una cáscara vacía: así, decían, funcionan los “mercados libres”. Se recomendaba el endeudamiento como vía para hacerse rico. El precio que pagó Islandia fue un desplome del 70% del valor de sus viviendas (en un país en el que [como en España] los deudores hipotecarios son personalmente responsables de su deuda, cualquiera que llegue a ser el valor de la vivienda), un PIB en caída libre, un creciente desempleo, quiebras y desahucios.

Para poner el voto del sábado 9 en perspectiva, vale la pena ver qué cosas parecidas han ido pasando en el último año en toda Europa. Para no iniciados, durante ese año se ha popularizado un nuevo acrónimo,PIIGS, para referirse a Portugal, Irlanda, Italia y España.

Grecia

La erupción comenzó en Grecia. Una de las herencias del régimen de los coroneles fue la evasión fiscal de los ricos. Eso llevó a déficits presupuestarios, y los bancos de Wall Street ayudaron al gobierno [conservador griego] a esconder su deuda pública en una contabilidad basura de “libre empresa”. Luego, los acreedores alemanes y franceses hicieron una fortuna elevando las tasas de interés que Grecia tenía que pagar por su acrecido riesgo crediticio.

Se le dijo a Grecia que tenía que levantar los ingresos fiscales con impuestos a los trabajadores y haciendo pagar más por los servicios públicos. Eso aumenta el coste de la vida y el coste de hacer negocios, quitando competitividad a la economía. La respuesta de manual neoliberal es ésta: hay que convertir a la economía toda en una enorme colección de puestos de peaje. La idea es atacar el empleo público rebajando los salarios de los funcionarios, a fin de presionar a la baja los salarios del sector privado, al tiempo que se recortan servicios sociales básicos y se eleva el coste de la vida introduciendo cargos de peaje en las autovías y en otras infraestructuras básicas.

Los Tigres Bálticos fueron pioneros en eso, y deberían ser una advertencia para el resto de Europa. Letonia batió todas las marcas en 2008-09 cuando, plegándose a los dictados del Comisario europeo de economía y moneda, Joaquín Almunia, destruyó un 25% de su PIB y recortó los salarios públcos en un 30%. Letonia no recuperará los niveles precrisis de PIB que tenía en 2007 hasta por lo menos 2016: toda una década perdida, despilfarrada en una penitencia financiera resultante de haber creído en las fantasías neoliberales de que su burbuja inmobiliaria era una proceso prometedor de rebosante éxitos.

En otoño de 2009, el primer ministro socialista George Papandreu prometió en una cumbre de la UE que Grecia no quebraría por causa de un volumen de deuda de 298 mil millones de euros, pero advirtió: “Nosotros no hemos llegado al poder para desmantelar el Estado social. No serán los trabajadores asalariados quienes paguen por esta situación: ni congelaremos salarios ni, mucho menos, los recortaremos”. Sin embargo, para eso es para lo que ahora mismo parecen servir los partidos socialistas y socialdemócratas: para apretar las tuercas hasta extremos a los que jamás podrían avilantarse los partidos conservadores. La deflación salarial ha de ir de la mano de la deflación de deuda y de los aumentos de impuestos, a fin de encoger las economías.

El programa de la UE y del FMI inspira la versión actual de los desórdenes inducidos por el FMI en América Latina en los 70 y 80 del siglo pasado. Almunia, el verdugo de la economía letona, exigió unas “reformas” que pasaban por recortes en la asistencia sanitaria, en las pensiones y en el empleo público, “reformas” acompañadas de una proliferación de impuestos, gravámenes y peajes de carretera y en otras infraestructuras básicas.

La palabra “reforma” se ha convertido en un eufemismo para hablar de la jibarización del sector público y de la privatización de activos públicos, liquidados a precio de ganga en beneficio de los acreedores. Esa política inspiró en Grecia una rebelión de desobediencia civil –”yo no pago”— que terminó por convertirse en “un movimiento antiausteridad de alcance nacional. Los partidarios de ese movimiento se niegan a pagar los peajes de las autopistas; en Atenas, se suben sin billete al metro y a los autobuses para protestar contra un ‘injusto’ aumento del 40% en los viajes”. (Kerin Hope, “Greeks adopt ‘won’t pay’ attitude,” Financial Times, 10 marzo 2011.) Ni que decir tiene, los policías simpatizan lo bastante con el movimiento, como para abstenerse de poner multas.

Un artículo aparecido en [el rotatiivo parisino] Le Monde acusó al plan de la UE y el FMI de “cabalgar por encima de las más elementales reglas de la democracia. De ponerse por obra ese plan, resultaría en un colpaso de la economía y de los ingresos de la gente sin precedentes en Europa desde los años 30. Salta igualmente a la vista la colusión entre los mercados, los bancos centrales y los gobiernos para hacer pagar a los pueblos la factura del capricho arbitrario del sistema”.

Irlanda

Irlanda es la economía más golpeada de la Eurozona. El partido inveteradamente gobernante, el liberal Fianna Fail [en coalición con Los Verdes] aceptó en su día incorporar las pérdidas bancarias a la contabilidad pública, imponiendo lo que tiene el aspecto de convertirse en décadas de austeridad (y en la mayor emigración forzosa desde la Hambruna de la Patata, a mediados del siglo XIX). Los votantes respondieron echando del gobierno al partido liberal –que perdió dos tercios de sus escaños en el Parlamento— y haciendo desaparecer del panorama político al Partido Verde, mientras el principal partido opositor, el democristiano Fine Gael, prometía a finales del pasado noviembre renegociar un préstamo de rescate de la UE y el FMI por un montante de 115 mil millones de dólares y el correspondiente programa de austeridad.

Un editorial del Financial Times se refirió al paquete de rescate –un eufemismo para la destrucción financiera— como la degradación de una nación a la condición de “esclavitud escriturada”. Los euroburócratas “pretenden que el contribuyente irlandés eche más dinero en los agujeros abiertos por los bancos privados. Como parte del rescate, Dublín tendrá que ir consumiendo un fondo de pensiones creado en los días en que Berlín y París estaban violando las reglas de Mastricht (…) mientras se sacraliza a los tenedores de bonos y las apresuradas liquidaciones de activos aumentan el riesgo de que pérdidas aún mayores sean cargadas sobre las espaldas del contribuyente”. Lo único que auguran las promesas de la UE de renegociar el acuerdo son concesiones engañosas que no lograrán rescatar a los trabajadores y a la industria irlandeses de tener que pagar la factura de los préstamos temerariamente concedidos por la banca privada nacional. Las opciones de Irlanda, así pues, se reducen o a rechazar o a aceptar las exigencias de la Comisión Europea de “salvar la integridad de los banqueros” a expensas del trabajo y de la industria. La cosa recuerda la célebre sentencia de William Nassau Senior –el que sucedió a Malthus en la cátedra del East India College— cuando, informado de que en la Hambruna de la Patata habían muerto en Irlanda un millón de personas, repuso impertérrito: “No son suficientes”. Ya se ve que la teoría económica basura de los neoliberales goza de un largo pedigrí.

Se ha alterado radicalmente la idea de la soberanía nacional, y aun el supuesto básico subyacente a toda la teoría política: la premisa de que los gobiernos actúan conforme al interés nacional.

Se calcula que los intereses servidos por el gobierno irlandés –por un monto de 10 mil millones de euros— absorverán el 80% de los ingresos fiscales recaudados por el gobierno en 2010. Eso está más allá de la capacidad de supervivencia de cualquier Estado o de cualquier economía. Significa que todo el crecimiento va a ir a parar, como tributo, a la UE por haber rescatado a temerarios banqueros alemanes, y de otros países, que ni siquiera se percataron del hecho aparantemente palmario de que las deudas que no se pueden pagar, nunca se pagan. El problema es que, mientras van percatándose de eso, las economíaas serán destruidas, los activos, aventados, el capital, esquilmado, y el trabajo, obligado a emigrar. Letonia es el emblema de todo eso, con un tercio de su población entre 20 y 40 años que ya ha emigrado o planea hacerlo en los próximos años.

La argentinización de Europa

La pesadilla de la UE es que los votantes puedan despertar como terminaron despertando los argentinos cuando se les anunció oficialmente que los consejos neoliberales que les habían venido dando los asesores estadounidenses y del FMI habían destruido la economíaa argentina. El pago de la deuda era imposible. Y llegados a ese punto, no tuvo Argentina demasuiadas dificultades para depreciar en un 70% el valor de la deuda contraida con acreedores extranjeros. Su economía está ahora en auge, precisamente porque, emancipada de sus cuervos financieros, vuelve a ser digna de crédito.

Algo muy parecido ocurrió en América Latina y otros países del Tercer Mundo luego de que México anunciara que no podría pagar su deuda exterior en 1982. Se produjo una oleada de quiebras, lo que generó negociaciones para la depreciación de la deuda, culminando con los bonos Brady. Los EEUU y otros acreedores calcularon con realismo lo que los deudores estaban en condiciones de pagar. Y substituyeron los viejos créditos bancarios, irresponsablemente concedidos, por nuevos bonos. Los EEUU y otros miembros del FMI consideraron todo un éxito esas depreciaciones.

Pero a Irlanda, Grecia e Islandia se les cuentan ahora historias terroríficas sobre lo que podría ocurrir, si sus gobiernos se negaran a cometer suicidio financiero. Se teme, claro, la rebelión de los deudores, lo que llevaría a la Eurozona a desmembrarse por la resistencia a que las economías financiarizadas entreguen durante años y años todo su excedente a los acreedores, sometiéndose a las exigencias bancarias de sacrificar toda una generación a la austeridad, el encogimiento y la emigración.

El referedum islandés y la pesadilla de la Comisión europea: la rebelión de los deudores

Y ese es el asunto que se dirime este sábado [9 de abril de 2011] en el referéndum islandés. Es la cuestión a la que se enfrenta el conjunto de los votantes europeos: ¿tienen las economías de nuestros días que sujetarse a los bancos y rescatarlos con recursos públicos de préstamos temerariamente concedidos? ¿O hay que purgar al sistema financiero para que, al revés, sirva a la economía y contribuya a elevar los niveles de vida, en vez de imponer austeridad?

Parece una ironía que los partidos socialistas (España, Grecia), el Partido Laborista británico y varios partidos socialdemócratas se hayan desplazado hacia el extremo probanquero derechista del espectro político, comprometiéndose a imponer una austeridad hostil al mundo del trabajo, no sólo en Europa, sino también en Nueva Zelanda (el emblema de las privatizaciones thatcheritas en los 90) y aun Australia. La política de reducción de los servicios sociales públicos y de apostar por las privatizaciones es diametralmente opuesta a sus posiciones de hace un siglo. ¿Cómo llegaron a divorciarse a tal punto de los trabajadores, sus originarios votantes? Diríase que su función actual es la de imponer cualesquiera políticas derechistas que los partidos conservadores no se avilantan a desarrollar: un poco como Obama, neutralizador de posibles alternativas del Partido Demócrata al cabiledeo Republicano a favor de políticas económicas à la Rubin [el célebre alto ejecutivo del banco privado Goldman Sachs que, como secreterio del Tesoro norteamericano, determinó toda la política económica de los gobiernos de Bill Clinton; T.].

¿Incauta credulidad? Puede que ése haya sido el caso en Rusia, cuyos dirigentes parecían tener poca idea de cómo defenderse de los destructivos consejos de los chicos de Harvard y de Jeffery Sachs. Pero hay algo menos incauto y más intencional en la política del Partido Laborista británico de pasar a Thatcher por la derecha en punto a privatización de ferrocarriles y otras infraestructuras económicas clave a través de su “Sociedad Público-Privado”. Es la actitud que llevó a Gordon Brown a esgrimir la amenaza de bloquear la entrada de Islandia en la UE, si los votantes islandeses se oponían a rescatar lo que no era sino el fracaso de la neoliberal agencia británica aseguradora de bancos a la hora de prevenir que los báncsters saquearan Icesave. El pasado fin de semana, medio millón de ciudadanos británicos marcharon por las calles de Londres protestando contra los anunciados recortes de servicios sociales, educación y transporte, así como contra los aumentos de impuestos destinados a pagar los rescates de Gordon Brown de bancos privados como el Northern Rock y el Royal Bank of Scottland. La carga la soportarán los trabajadores y la industria, no la clase financiera británica. El Daily Express, un diario de tirada nacional siempre dispuesto a lanzar campañas, está ahora desarrollando una ruidosa campaña para que el Reino Unido abandone la UE aduciendo sobre poco más o menos las mismas razones por las que hasta ahora se ha abstenido el país de entrar en la Eurozona monetaria.

¿Qué podrían razonablemente esperar Islandia y otros países deudores de pagar su deuda, especialmente en los tiempos que corren? El acuerdo propuesto daría a Gran Bretaña y a Holanda más de lo que les darían las directrices de la UE. Islandia tiene robustos argumentos jurídicos para plantarse. Las advertencias de los socialdemócratas y los verdes islandeses sobre la UE son tan exageradas, que le llevan a uno a maliciar si los diputados del Althing [el parlamento islandés] no estarán simplemente buscando evitar una investigación sobre lo que realmente ocurrió con los depósitos del Landbanki Icesave. La Oficina de Fraude británica se ha puesto últimamente más seria en la investigación de lo que ocurrió con el dinero, y ha empezado a detener a exdirectores. Vivimos tiempos realmente extraños, con un gobierno islandés [¡socialdemócrata y verde!] resignado a cargar la mala deuda de bancos privados en la contabilidad pública islandesa.

El problema es que, cuanto más encoja la economía de Islandia, tanto más imposible le resultará pagar la deuda externa. El gobierno islandés mendiga con desesperación la entrada en la UE, sin preguntarse siquiera qué coste tiene eso. El coste: se desplomaría la tasa de cambio de la corona islandesa, encogería la economíaa islandesa y los trabajadores jóvenes islandeses se verían forzados a emigrar en busca de puestos de trabajo y para evitar las quiebras y los desahucios resultantes de la sujeción a políticas de austeridad.

Nadie conoce realmente la profundidad del agujero. El gobierno islandés ni siquiera ha intentado realizar un análsis serio de riesgos. Lo que está claro es que la UE y el FMI han sido irresponsablemente optimistas. Cada informe estadístico nuevo resulta “sorprendente” e “inesperado”. Sobre la base de las hipótesis de trabajo del FMI acerca de la evolución de la tasa de cambio de la corona islandesa hasta finales de 2009, por ejemplo, el personal del FMI hizo proyecciones, según las cuales la deuda exterior bruta sería del 160% del PIB. Para decirlo todo, añadieron que una ulterior depreciación de la tasa de cambio del 30% podría llegar a causar un aumento importante de aquella proporción de la deuda. Y eso es lo que ha ocurrido. En noviembre de 2008, el FMI avisó de que la deuda externa que había proyectado para fines de 2009 podría llegar a alcazar el 249% del PIB, un nivel que consideraba “claramente insostenible”. Pero el actual nivel de la deuda ha sido estimado ya en el 260% del PIB islandés, y eso aun sin incluir, entre otras, la deuda de Icesave que el gobierno quiere asumir.

Los acreedores nada pierden impartiendo los consejos de la teoría económica basura. Se han mostrado muy dispuestos a alentar a las economías a destruirse a sí propias en el proceso de tratar de pagar: algo así como aplaudir a los trabajadores de las plantas nucleares por ir a apagar un incendio en medio de radiaciones. En el caso de Irlanda, la UE conminó a su gobierno [verdi-liberal] a responsabilizarse de préstamos bancarios privados que, al final, resultaron valer sólo un 30% (sí, un 30%: no es un erratum mecanográfico) del precio de mercado estimado. Dijo que eso podía hacerse ·fácilmente”. El gobierno verdi-liberal aceptó. Consecuencia: la práctica desaparición del Partido Verde irlandés y, lo que es mucho más importante, la condena de la economía irlandesa a por lo menos dos décadas de miseria, emigración y bancarrota.

Lo que empeora el problema es que la deuda contraída en moneda extranjera no se paga a partir del PIB (cuyas transacciones se realizan en moneda nacional), sino a partir de los beneficios de la exportación más las ganancias resultantes de la liquidación de activos públicos comprados por inversores extranjeros. Para Islandia, la cuestión sería qué volumen de productos y servicios –y de recursos naturales y empresas— nacionales comprarían británicos y holandeses.

Se supone que es responsabilidad de los acreedores colaborar con los deudores y negociar los pagos en exportaciones. En vez de eso, los actuales acreedores se limitan a exigir a los gobiernos que vendan a precios de liquidación tierras, recursos minerales, infraestructuras básicas y monopolios naturales para pagar a los acreedores extranjeros. Esos activos resultan confiscados en lo que, en efecto, es un procedimiento pre-bancarrota. Los nuevos compradores, entonces, convierten la economía toda en una red de puestos de peaje, elevando las cargas de acceso al transporte, al servicio telefónico y a otros servicios privatizados.

Uno estaría tentado a pensar que la respuesta normal de un gobierno en estos casos de negociación de la deuda externa sería nombrar una comisión de expertos que evaluara la posición de la economía, a fin de ponderar la capacidad de pago de las deudas contraídas en el extranjero y de formular los términos de un acuerdo conforme a la propia capacidad de pago. Pero no ha habido tal cosa. El Althing [parlamento islandés] se ha limitado simplemente a aceptar las exigencias del Reino Unido y de Holanda sin la menor negociación. Ni siquiera ha levantado protesta por el hecho de que británicos y holandeses sigan adelantando las manijas del reloj de los intereses en las cargas que están exigiendo.

Votando NO en el referéndum del 9 de abril, lo que la población islandesa va a decir a los negociadores financieros de Europa es: “¡Buena jugada! Pero no estamos dispuestos a secundarla. Vuestro juego de acreedores se acabó. De ninguna nación puede esperarse que cometa suicidio financiero al estilo irlandés, plegándose a la depresión económica y obligando a una buena parte de su población trabajadora a emigrar, simplemente para compensar a depositantes de bancos por los crímenes o las negligencias de sus banqueros”.

El incalificable papel jugado por las agencias de calificación del riesgo

Las agencias de calificación crediticia han tratado de apoyar los esfuerzos del Althing por amedrentar a la población islandesa para que vote “Sí”. El pasado 23 de febrero, Moody’s amenazaba: “si se rechaza el acuerdo, lo más probable es que rebajemos la calificación de Islandia hasta Ba1, o menos”. Si los votantes aprobaran el acuerdo, en cambio, “lo más probable es que cambiáramos la actual calificación del gobierno en Baa3, de negativa a estable”, a la vista de un probable “recorte en los restantes 1.100 millones de dólares comprometidos por los otros países nórdicos y probablemente también de un aplazamiento del programa del FMI para Islandia”.

Tal vez no muchos islandeses se percatan de que las agencias de calificación son, en la práctica, lobistas de sus clientes, el sector financiero. Uno pensaría que perdieron definitivamente su reputación de honradez –no digamos de competencia— cuando calificaron con una triple AAA las hipotecas basura que desencadenaron la actual catástrofe financiera global. La explicación es que lo hicieron todo por dinero. No son más honradas que Arthur Andersen, la desaparecida compañía auditora que aprobó, como se recordará, la contabilidad basura de Enron.

La idea que yo me he forjado de las agencias de calificación la debo en no pequeña medida a la historia que me contó Dennis Kucinich de cuando era alcalde de Cleveland, Ohio. Los bancos y algunos de los principales clientes de éstos habían puesto los ojos en la privatización de la empresa pública de electricidad. Los privatizadores querían comprarla a crédito (con unos intereses fiscalmente deducibles, que privaban al gobierno de recaudar los correspondientes ingresos fiscales) y aumentar drásticamente los precios para poder pagar exorbitantes remuneraciones a sus ejecutivos, ultrajantes honorarios de suscripción del crédito a los bancos y unas bonitas compensaciones a las agencias de calificación. Los bancos le pidieron al alcalde Kucinich que les vendiera el banco municipal, prometiendo ayudarle a ser gobernador si traicionaba a su electorado.

Kucinich dijo “No”. Asi que los bancos recurrieron a sus perros de presa, las agencias de calificación. Amenazaron éstas con degradar la calificación de Cleveland para que no pudiera mantener el equilibrio en los empréstitos normales que tenía con los bancos. Llegaron a decirle: “Suéltenos su compañía energética o le arruinaremos las finanzas de la ciudad”.

Kuzinich volvió a negarse. Y los bancos cumplieron sus amenazas, pero el alcalde había salvado a la ciudad de ver esquilmados sus ingresos con cargas de privatización predatoria. A su debido tiempo, los votantes llevaron a Kucinich al Congreso, y terminó siendo un canditado a la presidencia.

Volviendo al problema de las agencias de calificación crediticia, ¿cómo puede llegar a creer nadie que aceptar pagar una deuda de monto impagable mejorará la calificación crediticia de Islandia? Los inversores han aprendido a depender de su propio sentido común al perder centenares de miles de millones de dólares por causa de las temerarias estimaciones de las agencias de calificación. Las agencias de calificación han conseguido eludir la persecución penal alegando que en la letra pequeña de sus contratos se dice que no hacen sino dar una “opinión”, no un análisis realista en el que pudieran fundarse honradas responsabilidades profesionales.

La experiencia argentina debería servir aquí de modelo, al ilustrar cómo la significativa depreciación de la deuda exterior puede contribuir a aumentar, no a disminuir, la credibilidad de una economía. Y en lo atinente a posibles pleitos judiciales, recuérdese que uno de los axiomas básicos del Derecho Internacional Público es que ningún país soberano puede ser obligado a cometer suicidio financiero con medidas de austeridad financiera que lo pongan al borde del abismo de la emigración forzosa de sus trabajadores y el retroceso demográfico. Las naciones son entidades soberanas.

Islandia y Portugal, otro país de la Eurozona tumbado por sus bancos

De modo que, tanto jurídica como moalmente, estaría mal que los ciudadanos islandeses tuvieran que emplear el resto de sus vidas en pagar unas deudas que, lejos de ser asunto suyo, deberían ser un asunto para dirimido entre la Oficina Británica del Fraude Financiero Grave y las agencias británicas de seguros bancarios. Lo que deciden los votos en el referédum islandés del 9 de abril es qué precio está dispuesta a pagar Islandia para entrar en la UE. En la práctica, y en la medida en que la Eurozona se enfrenta a una crisis generada por los deudores PIIGS, la cuestión es: ¿qué tipo de UE va a salir del actual conflicto entre acreedores y deudores? Hay miedo de que la Eurozona se desmembre en cualquier caso. Así que el actual gobierno socialdemócrata y verde islandés puede que esté buscando entrar como miembro de una realidad ilusoria, una realidad en proceso de desmembración, al menos si se mantiene en su actual extremismo neoliberal. Precisamente ayer (jueves, 7 de abril), un editorial del Financial Times comentaba esto que sigue a propósito de la prematura rendición de Portugal a las exigencias de la UE:

“Otro país de la Eurozona tumbado por sus bancos. A comienzos de esta semana, los bancos portugueses amenazaban con una ralentización de la compra de bonos, a menos que el gobierno custodio buscara ayudas financieras en otros países de la Unión Europea (…) Lisboa debería haberse mantenido firme en su posición (…) debería haberse resistido a las exigencias de los bancos: buscar un crédito-puente inmediato. (…) Al hacerlo tan fácil y prontamente, el gobierno se arriesga a aliernarse por entero a unos mercados alarmados. Y eso podria perjudicar el resultado de negociaciones persuasorias a más largo plazo.

“El gobierno custodio carece de la autoridad moral y de la autoridad política para determinar de esta forma el futuro de Portugal. No debería abandonar los mercados con tanta precipitación. Porque lo que eso podría significar en los meses venideros son intereses más altos en las emisiones de deuda pública, más altos, en cualquier caso, de lo que podría haber sido el caso si el gobierno no hubiera metido la mano tan pronto… El momento adecuado para optar a un rescate externo debería haber sido al final de un debate nacional.”

Lo mismo debería valer para Islandia. Si observamos lo ocurrido durante el pasado año, diríase que la nación islandesa ha sido usada a modo de (cruel) experimento piscológico y político para ver cuánto está dispuesta a pagar una población, sin merecérselo, por lo que banqueros ventajistas han robado o se han prestado a sí mismos.

El actual gobierno socialdemócrata y verde islandés parece haberse desacoplado de lo que es bueno para los votantes y para la supervivencia misma de la economía de Islandia. Por eso desafía el axioma básico de toda ciencia social y de toda teoría económica, y es a saber: que las naciones actúan en su mejor interés propio. También es el axioma de la democracia: los electores se percatan de sus intereses y votan en consecuencia para elegir a representantes que apliquen políticas conformes a esos intereses. Para el politólogo, esto es toda una anomalía. ¿Cómo explicar que un parlamento nacional actúe en interés de acreedores británicos y holandeses, antes que en interés de su propio país, acusado de tener deudas que los votantes de otros países se han sacado de encima derribando precisamente a gobiernos dispuestos a hacerlas suyas?

Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.”

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Traducción para www.sinpermiso.info: Mínima Estrella

 
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Publicat per a 10 Abril 2011 in Economia crítica, Europa

 

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“Geraçao a Rasca” (juventud en precario) toma las calles en Portugal

El grupo portugués Deolinda ha conseguido ser la voz de cientos de miles de personas jóvenes en Portugal de la “Geração à Rasca” (Generación en Precario) que reunió miles de personas en la Avenida da Liberdade y que hoy han llenado las calles de las principales ciudades portuguesas, hasta un total estimado en más de 300.000 personas. La manifestación más importante ha tenido lugar en Lisboa (donde ha coincidido con otra manifestación de profesores que llenó el Campo Pequeno en protesta por cómo afecta la política del gobierno para después ir en manifestación hasta el Ministerio de Educación).

Este es el video de la manifestación en Lisboa publicado en el DN:

http://c.brightcove.com/services/viewer/federated_f9?isVid=1&isUI=1

Y en Porto:

http://c.brightcove.com/services/viewer/federated_f9?isVid=1&isUI=1

Aquí se puede enlazar con el Manifiesto de “Geraçao en Rasca” en castellano.

y aquí, con su página de Facebook.

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Copago en Portugal contra pensionistas y desempleados

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Pues aquí tienen una muestra de lo que sucede en Portugal con la aplicación de los criterios de gestión empresarial privada de los que alardea el conseller de sanitat Boi Ruiz, y que ha impulsado a manifestarse a personas ya jubiladas que ven seriamente afectados sus derechos en salud. Forges nos da en esta viñeta unas soluciones que quizás podrían ser menos traumáticas que la suerte que corren las personas jubiladas o en paro en Portugal, donde se empieza a imponer el gran dogma de la gestión privada: si tienes dinero, puedes comprar. Si no lo tienes, te quedas sin poder ir al médico, sin el posible remedio… sin salud. Difícilmente se puede ser más cruel y cobarde. Y después de sonreir con Forges, sigan si quieren escuchando lo que opina Miren Etxezarreta sobre los servicios y bienes públicos y lean la noticia tal como la cuenta Avante.

Las personas que estan en desempleo o son pensionistas con ingresos superiores al   salario mínimo nacional empezaron ya, este 1 de enero, a pagar “tasas moderadoras” en el Serviço Nacional de Saúde. Una medida implementada a partir del dia 1 de enero que reformula los criterios de acceso al régimen especial de copago de medicamentos.

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La medida alcanza a los cónyuges e hijos menos dependientes tanto en el caso de personas paradas como  pensionistas. Para que los pensionistas pueda seguir beneficiándose del régimen  especial en el pago de los medicamentos tendrán que desmostran que la suma de los ingresos de todos quienes forman el  agregado familiar, dividida por el  número de personas, no sobrepasa los 14 salarios mínimos anuales (6790 euros).

Esta medida, aprobada por el  Partido Socialista con el beneplácito del PSD, fue denunciada por la   Confederação Nacional dos Reformados Pensionistas e Idosos (MURPI), ya que agravará considerablemente la situación económica y social de más de 600 mil pensionistas y personas en el paro.

«La fórmula que ha buscado el gobierno para definir los ingresos de cada persona pensionista o en el paro no es más que una artimaña para cazar a los ciudadanos y ciudadanas más necesitados y hacer que en ellos incida el pago de unas tasas de las que estaban exentos con toda justicia por su precsaria condición social o de salud», explican desde la organización MURPI.

También la central sindical mayoritaria,  CGTP-IN,  acuso al Gobierno de reducir la universalidad de los derechos de  los portugueses, para beneficiar los intereses de los  grupos económicos.   «El acceso al medicamento no puede verse limitado por motivos de capacidad financiera de las personas que los necesitan, ya que se trata de un bien esencial», defiende la Intersindical, que no está de acuerdo con la  «caridad misérrima»  de que  «sólo los muy  pobres tengan acceso a  determinados apoyos y prestaciones».

El Movimento de Utentes dos Serviços Públicos (MUSP)  culpabiliza al  Ejecutivo del  PS de que está acabando con los servicios públicos. «Los aumentos de los precios de bienes y servicios se suceden  día tras día, y con ellos aumentan y se acentúan las desigualdades sociales, agravando las  dificuldades económicas y sociales en que hoy ya viven muchos miles de  familias portuguesas»,  y el  MUSP, pide a la ciudadanía y a los trabajadors y trabajadoras en paricular que  de forma activa y organizada «manifiesten  su protesta e indignación, exigiendo ptrp tumbo político que garantice sus derechos e intereses».

Pueden seguir leyendo en Avante

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Marinaleda

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Lo he visto en el blog amigo de ceronegativo y estoy segura que me permite compartirlo. Entre otras cosas, porque ni el fondo ni la forma de lo que Juan-Manuel López Gordillo cuenta me es ajeno. En el año 80, después de un “desencuentro” con algunas de las tesis del Congreso de CC.OO. de Catalunya, sindicato en cuyo Gabinete Técnico colaboraba, (y una triste discusión con Marcelino Camacho cuyo recuerdo me acompañará mientras viva) pedí un año sabático en la Universidad de Barcelona y me “exilié” al Alentejo portugués. En la Universidad de Évora –pero sobre todo gracias a materiales e informaciones que me bridaron amigos que me siento especialmente orgullosa de haber conocido como el general y ex-primer ministro Vasco Gonçalves, o el economista Eugénio Rosa, y compañeros de las cooperativas que estaban empezando a vivir la contra-Reforma Agraria- reuní el material necesario para realizar mi cooperativa-reforma-agraria.jpgtesis. Una parte importantísima de la misma se debe a los análisis -y amigos que contribuían a elaborarlos- del PCP, y que para mi son los más realistas y brillantes del periodo que transcurre entre la Revolución del 25 de Abril y el penoso descenso hacia la traición que se anuncia el 25 de noviembre de 1975, un año y medio después del inicio de la Revolución de los claveles, cuando el gobierno revolucionario fue derrocado. El pasado jueves se cumplieron 35 años de un golpe de estado de derecha en el que, a diferencia de otras intentonas, resultó victoriosa la “santa alianza” de los Estados Unidos, el Partido Socialista de Portugal con Mario Soares al frente, la socialdemocracia internacional y la internacional demócrata cristiana… demasiados enemigos -y demasiado poderosos- para una izquierda dividida.

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Y toda esta larguísima parrafada, que no sé muy bien si viene a cuento, es para decirles que escuchando este video me he sentido otra vez en Almeirim, o en Beja, o en Grândola, o en Sines… Y aunque algunos duden de que el discurso se adapte a nuestros tiempos (visto desde una Catalunya que se quiere tan post-moderna daría la impresión que no) llego en cambio a la conclusión de que, si queremos sobrevivir en dignidad, lo que deberíamos hacer es adaptar los tiempos al discurso.

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Publicat per a 27 Novembre 2010 in Igualtat

 

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Portugal se levanta: Huelga General

Portugal se levanta con una Huelga General convocada después de 22 años y acompañada en Europa con las grandes movilizaciones de Grecia y los estudiantes en lucha de Londres peleando porque los liberales cumplan el programa electoral por el que fueron votados. En los telediarios informaban que, sin embargo, el pueblo irlandés parece estar en estado de shock, pensando más en emigrar de nuevo que en pelear por su país.

En Portugal –también tierra de emigrantes– hoy, sin embargo, el ambiente es completamente distinto. Con un Viva la Greve Geral colgado del elevador de Santa Justa de Lisboa, seguimos dando la información que se cuelga en la página de Facebook (podeis entrar y decir que os gusta la huelga) y en la web del PCP-GreveGeral 2010 sobre más empresas que se siguen sumando a la huelga, como por ejemplo:
viva-gg.png Caixa Geral de Depósitos – Bonfim (Setúbal) – 100%

Hospital Lagos – 1º turno – Personal de Enfermería – 100%

Famalicão Intermarché: el dueño atropella a dos trabajadoras del piquete de huelga…

Invicta Ambiente (Porto) – 80%

Confetil (Sector Textil, Porto) – 100%
Mitsubishi – Abrantes – producción parada

Más informació en PCP-GreveGeral 2010

Posts anteriores en este blog aquí y aquí

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Publicat per a 24 Novembre 2010 in Igualtat

 

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PCP informa sobre Huelga General

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9:25
Estaleiros Navais de Viana do Castelo – 98% de adesão

CP/Viana do Castelo – 100% de adesão

8:44
Arsenal Alfeite (Indústria Naval) – 90% de adesão

más información en PCP – Greve Geral

Próximo informativo, a las 14:30 (13:30 hora de Portugal).

Ver también post anterior De la protesta a la Otan a la Vaga General

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Publicat per a 24 Novembre 2010 in Igualtat

 

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