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Ciudadanía, Pacto y Salud

Ciutadania, Pacte i Salut

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angels-martinez-castells.jpgEn nom de Dempeus per la Salut Pública el proper divendres, 26 de febrer presentaré aquest text  –àmpliament consensuat amb la gent més activa de Dempeus–  en la Jornada de Salut organitzada pel grup IU-ICV i la Fundación Europa de los ciudadanos:

Quisiera agradecer la invitación a compartir reflexiones en torno al Pacto por la Sanidad y explicar nuestro enfoque sobre sus retos. Dos pequeños apartados sobre Dempeus per la Salut Pública: se trata de una organización ciudadana en la que participan, al lado de profesionales de la sanidad, ciudadanos y ciudadanas que trabajan y estudian en la Universidad, que constituyen las organizaciones de ayuda mutua, que militan y trabaja en sindicatos de clase, en asociaciones de vecinos, y a su lado pequeños empresarios y empresarias, profesionales de diversas especialidades… Seguramente pensarán que es un barco difícil de manejar, pero les aseguro que hasta el momento la fórmula –arriesgada—no ha podido tener más éxito. En el poco más del año de vida que llevamos podemos afirmar que nuestra identidad se ha afirmado y hemos podido intervenir en numerosos actos, Jornadas, reivindicaciones. Y nuestro blog está consiguiendo un número muy gratificante de repercusión y de visitas.

Entrando en materia sobre lo que esta mañana nos reúne, desde la óptica de “Dempeus per la Salut Pública” creemos que el primer reto de la sanidad en España consistiría en abrir puertas y ventanas que expandan el recinto más estricto de la sanidad hacia una comprensión de la salud construida y analizada desde sus determinantes. Desde “Dempeus per la salut pública” se entiende como reto principal subsanar desigualdades, en algunos casos, invisibles, y su repercusión en la equidad. En ese sentido les pido lean y se adhieran (si lo creen conveniente) a nuestro Manifiesto que se adjunta al final.

Si me permiten un pequeño excurso, les confesaré que hace algunos años me impresionó el lema de la Librería de Mujeres de Milán que proponía “Hacer más civil la civilización, y más humana la humanidad”. Esta propuesta tan ambiciosa — dados los tiempos que corren—y tan inclusiva — si se tiene en cuenta que viene de un movimiento que se quiere presentar como unidimensional– hace más firme cualquier trenzado de ideas o propuestas donde intervengan mujeres y hombres, progreso y paz, derechos de ciudadanía y los trabajos que representan una actividad necesaria para la vida al margen de su régimen contractual, y lo que aquí nos reúne: la atención sanitaria… y la salud.

Si entendemos por “civilizar la civilización” una ampliación constante, firme y en alzado de todos los derechos: políticos, sociales, económicos incluidos los de “cuarta generación”, debemos reconocer que uno de los campos más minados para su avance es precisamente el de la sanidad. Y si hablamos desde la salud, nos daremos cuenta de que es incluso un deber de civilización denunciar las violencias y distorsiones que está implicando el laminado de los derechos de ciudadanía, desde la transmutación de lo público en privado con especial privación de las mujeres de tiempos y duplicación de trabajos, hasta la vulneración manifiesta de Derechos Humanos que se dicen aceptados por tantos países pero que decaen al anteponerse, y en el campo de la sanidad en especial, intereses comerciales ajenos a las necesidades de vida, salud, nutrición y autonomía de la propia sociedad.

¿Cómo podemos desde la ciudadanía abordar esos retos y aportar algo positivo a un Pacto que signifique más igualdad entre las personas y mayor nivelación entre CCAA, y que ayude y promueva al mismo tiempo la salud –y la equidad económica y social tan necesaria para la misma— como la forma natural y humana de vivir? Desde “Dempeus per la salut pública” pensamos que un buen método puede consistir en hacer un sumatorio potente de las reivindicaciones “parciales” en salud, trascendiendo el horizonte natural de aquéllas que se agotan en el tiempo y el espacio si no se vinculan con luchas hermanas, con las que comparten el mismo ADN civilizatorio… pero que se quieren interesadamente separadas.

¿Qué podemos aportar nosotr@s? No creo necesario decirles que entendemos la salud en un sentido positivo: una manera de vivir autónoma, plena, solidaria y armónica con uno o una misma, con el resto de las personas, con la tierra y todo el entorno. Pero dado lo ambicioso del desafío, nos centramos en tres objetivos fundamentales:

1. – La defensa del carácter público del sistema nacional de salud. En forma argumentada desde el rigor científico y el interés colectivo, la justicia social, la justicia política y la oportunidad del momento, defendiendo la universalidad y la calidad del sistema público de salud.

2. – Participación social, “empoderamiento” y co-decisión, incorporando el gran abanico de potencialidad de la sociedad civil organizada, organizaciones que trabajan en el día a día y grupos de ayuda. La salud, naturalmente pública por esencia y concepción, sólo puede serlo si incorpora estos agentes sociales sin preconceptos. Sinceramente creo que esta Jornada de Izquierda Unida y de la Fundación de Europa de los ciudadanos (y las ciudadanas) no hubiera encajado del todo en el suelo de la realidad si alguna asociación surgida realmente desde la ciudadanía (en este caso, “Dempeus per la salut pública”) no pudiera contribuir desde sus propias reflexiones.

3. – Enfoque interdisciplinario y de calidad de las nuevas patologías emergentes, muchas de ellas relacionadas con la violentación química de la naturaleza y la violación psicológica de una manera de vivir en sociedad que enferma a las personas. Las mismas causas que provocan el cambio climático y hacen enfermar los campos y envenenan las aguas y el aire, crean también nuevas formas de enfermedades.

Y sobre este punto quiero insistir en los retos del Pacto. Creo que hoy todo el mundo está advertido que hay enfermedades y servicios (carteras de servicios, los llaman) que se quieren privatizar… y se privatizan. Pero en cambio, poca gente es consciente de que hay enfermedades y servicios que han nacido “privatizados”. Les pondré un ejemplo: No es que en Catalunya no se entienda que se tiene que cumplir la Resolución derivada de una ILP para una mejor atención de la Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica que en su momento reunió más de 140.000 firmas de apoyo. No es que nadie niegue que dicha Resolución fue votada de manera unánime por todo el arco parlamentario (aunque no se cumpla), que nadie lo niega. Es que con el mandato parlamentario se ha puesto de relieve que llevamos el acuerdo político al centro mismo de la disputa entre sanidad pública y privada, y conseguimos que la política digna, humana, atenta con las necesidades de las personas con menos recursos disputaran y ganaran sobre el papel, en buena lid, a un granero de honorarios privados que se alimentan de unas enfermedades que el malestar de la civilización hizo emerger… cuando las políticas neoliberales en sanidad estaban afianzando su terreno a cambio de mayor desigualdad, abandono, riesgo, dolor y muerte.

Y en esta disputa todavía andamos, cuando se van a cumplir los 2 años de su aprobación, aunque el plazo de cumplimiento ofrecido por el propio Parlamento era de un año. El conflicto de intereses entre política y economía repercute en un conflicto ejemplar entre el incumplimiento del mandato parlamentario y las necesidades de una parte importante de la población, dañando la democracia. Y lo que esto significa creemos que es también material de estudio para el Pacto de la Sanidad que nos ocupa.

Yendo y viniendo desde la sanidad a la salud, encontramos una constante: que la economía de las empresas pasa por delante de las necesidades y la salud de las personas. Desde la vertiente de salud alimentaria podríamos denunciar la política de tierra quemada y envenenada de Monsanto. Y desde enfermedades concretas como las que he mencionado podríamos dar también nombres de laboratorios y medicamentos (la Lyrica de Pzifer, por ejemplo) que, diciendo ser un remedio, han llevado a muchas personas a la desesperación y al suicidio. Por eso nosotros no aceptamos que se pongan barreras entre la atención sanitaria, la formación del personal que trabaja en sanidad y la investigación. Y creemos necesaria además una amplia transversalidad social y de políticas, en el sentido en que fue invitado a actuar el M. de Sanidad por la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud de la OMS el pasado mes de mayo.

En la medida que “Dempeus per la Salut Pública” es una organización ciudadana que entiende y defiende cualquier ataque privatizador o amputador de la salud como un acto lesivo para la equidad y los derechos de las personas, nos pronunciamos por la nivelación al alza entre CC.AA en los servicios de sanidad por lo que a atención, formación e investigación se refiere.  Insistimos, para evitar que se instrumentalice lo facilón de atizar bajas pasiones entre Comunidades (que significa enfrentamiento entre personas y en este caso, mucho peor, entre personas enfermas) la nivelación no debe ser de mínimos, sino de máximos, rescatando para el sector público todas las rapiñas, marañas, nebulosas o descarados actos de saqueo que se hayan cometido hasta la fecha, en grado diverso, en las distintas Comunidades. Y de manera especial exigimos que las nuevas enfermedades emergentes generadas en buena medida por nuestro desequilibrado y falso progreso y que detectan de manera especial las personas más sensibles y vulnerables, sean incluidas en todos los protocolos, catálogos, listas, carteras de servicios, unidades, especialidades, planes de investigación, innovación y desarrollo públicos, para que los derechos de ciudadanía no se detengan y desaparezcan, de repente y como por ensalmo, cuando una persona cae enferma de fibromialgia, del síndrome de fatiga crónica o de sensibilidad química múltiple.

Y denunciamos, de manera especial, los “sofisticados” instrumentos que invitan a la privatización, como unas listas de espera absolutamente inhumanas en el sector público para la atención de determinadas enfermedades que tienen, además, el agravante de que –al ser aceptadas como “normales”—trivializan la enfermedad… ¡Cómo puede ser grave o invalidante  (o incluso existir)  una enfermedad que en los servicios de salud públicos le dan hora de visita para el especialista o la Unidad Hospitalaria para dentro de dos años!

Sin embargo, estas enfermedades tan maltratadas –entre otras, pero esas también, y en lugar destacado—nos indican no sólo el mal camino de nuestro supuesto progreso económico, sino también las claras limitaciones de nuestras políticas y el desmesurado y opaco poder de un sector privado de la sanidad con el que sólo se llega a acuerdos a costa de un incremento de los costes económicos y sociales, mayor riesgo, y abandonar sin derecho a una atención de calidad y en el sector público de salud a las personas que más los necesitan.

Resumiendo, nuestras propuestas a este Pacto serían:

 

1)      Necesidad de que la ciudadanía participe activamente en el Pacto aportando su visión y proponiendo señales de alerta, indicadores de mejora y control de ejecución. En este sentido, insistimos en una participación crítica y empoderada, no en una participación subordinada y obsequiosa con el poder establecido.

 

2)      Visibilidad e inclusión de enfermedades, en especial las emergentes, que no son reconocidas o no están incluidas en los servicios públicos del Estado del Bienestar.

3)      Precaución extrema ante las empresas privadas del sector por todo lo nefasto que implican: privatizaciones, incremento del gasto, perjuicio en equidad, insuficiente control sanitario, marginación de personas, desplazamiento de necesidades, etc. En ese sentido, estamos por la derogación de la Ley 15/97.

4)      Integración máxima de la atención, formación e investigación en salud.

5)      Nivelación de máximos de las CC.AA. en materia de sanidad, excluyendo en todas ellas cualquier tipo de RE-pago o incremento de co-pago. La financiación de la sanidad debe proceder de un sistema de impuestos progresivo, vía presupuestos.

Muchas gracias.

Dempeus per la salut pública
Madrid, a 26 de febrero del 201

 

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Llamazares y el futuro del sistema sanitario

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Hace pocos días Gaspar Llamazares alertaba en Barcelona de que “en cuestión de días la crisis será argumento para hablar mal del sistema sanitario, en vez de para consolidarlo y ampliarlo; y algunos verán el momento de iniciar recortes”. En su opinión, los retos principales son la universalización, la equidad, la financiación y la calidad, y los riesgos para alcanzar un pacto de estado que palie los problemas existentes serían el bloqueo de la negociación por parte del PP con el argumento de que “si no hay más financiación no hay acuerdo”. La propuesta de Llamazares en materia de financiación consistió en acordar un calendario de cuatro años para alcanzar la convergencia del gasto español en sanidad con el gasto medio europeo.

En el curso de su conferencia defendió la existencia del ministerio, y aseguró que es un error considerar que tenemos un único sistema: “Tenemos un conjunto de sistemas pero no uno por cada comunidad autónoma sino varios sistemas heredados (Muface, salud laboral al margen del SNS) y el nuevo, y no encajan”. Sin embargo, sobre el tema de financiación fue muy explícito: “La financiación debe ser pública y la provisión mayoritariamente pública porque es lo que dicta la Constitución (…). No veo la concesión a entidades con afán de lucro“.

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En este sentido, cabe recordar que Llamazares propuso en el Congreso una propuesta de ley que, a juicio del sector catalán ataca el modelo autonómico, caracterizado por que la mayor parte de la asistencia la prestan fundaciones y entidades privadas sin afán de lucro. Por tanto, no debió sentirse muy cómodo en Barcelona Llamazares rodeado de la patronal de la sanidad, y más cuando ya hoy se publica que su grupo parlamentario asume que el PSOE no apoyará finalmente su iniciativa para reformar la Ley 15/1997 prohiendo las nuevas formas de gestión privada de la sanidad pública. Como se recordará (o puede leerse aquí) IU consiguió aprobar en el Pleno del Congreso la toma en consideración de esta iniciativa en noviembre, gracias al apoyo socialista y con los votos en contra el PP y la abstención de los nacionalistas, en medio de grandes movilizaciones contra la Ley 15/97. Unas movilizaciones absolutamente necesarias e imprescindibles.

Sin embargo, el objetivo de la iniciativa era, según explicó en aquel momento Llamazares, modificar la Ley 15/1997 para “parar los pies al afán privatizador de la Sanidad” exigiendo que tanto la prestación como la gestión de los servicios sanitarios y sociosanitarios se llevase a cabo exclusivamente por entidades públicas.

Hoy acaba el plazo de enmiendas de los partidos a esta iniciativa y, aunque el plazo podría prorrogarse, IU dice ser consciente de que el apoyo socialista es complicado: “Una cosa es que nos respaldaran en la toma en consideración de esta iniciativa y otra que vayan a apoyar la propuesta en sí. Tenemos la impresión de que no contaremos con el voto necesario entre otras razones porque desde la aprobación de la toma en consideración de la iniciativa no hemos vuelto a mantener contactos sobre el tema”, explican desde IU.

Según informa Diario Médico, el Grupo parlamentario Socialista calla de momento sobre la postura que adoptará finalmente, pero el apoyo a la prohibición de las nuevas formas de gestión se antoja complicado, sobre todo si se tiene en cuenta que la propia ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, ha matizado ya en público el apoyo socialista a esta propuesta contra la llamada privatización. Jiménez ha afirmado al respecto que el apoyo socialista tuvo “un carácter general porque estamos en contra de la privatización, pero no de las nuevas formas de gestión que han implantado muchas autonomías. En lo que sí estamos de acuerdo es en que habría que evaluar su eficacia”. Más crítico se ha mostrado el portavoz del PP en la Comisión de Sanidad del Congreso, Mario Mingo. En su opinión, “la iniciativa no puede salir adelante porque las autonomías no están tampoco de acuerdo con ella. Las nuevas formas de gestión se han implantado en todas las regiones, no sólo en las del PP. Todas las autonomías socialistas han utilizado algún modelo de gestión mixta y sería irracional una vuelta atrás”.

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NUEVAS FÓRMULAS PARA LOS HOSPITALES Y AP

Podemos leer también en Diario Médico que José Martín, profesor colaborador de la Escuela Andaluza de Salud Pública, explica que casi todas las autonomías han implantado alguna fórmula de partenariado público-privado o alternativas a las redes asistenciales clásicas. “Lo más frecuente es que se adjudique la construcción y gestión del centro a una agrupación de constructoras, aseguradoras y cajas de ahorro locales, y se les pague un canon como ha hecho Madrid a 30 años, siguiendo el modelo británico y francés, pero manteniendo el core business, es decir, la prestación de servicios sanitarios, en manos públicas”. Sin embargo, Martín reconoce que existen muchos modelos de gestión actualmente “y cierto oscurantismo sobre su implantación y su eficacia. Hay modelos como el de Alcira que finalmente incluye también la atención primaria con un pago per cápita, hay modelos como el catalán de conciertos que datan de antes de la democracia o de sociedades profesionales de atención primaria, empeños como el gallego por las fundaciones, o experiencias de nuevas formas de gestión pública como la andaluza en Marbella”.

Lo que ni el Diario Médico ni José Martín explican es hasta qué punto los beneficios que consigue el sector privado entrando a saco en la sanidad pública ha significado un incremento de costes para la sanidad, irregularidades manifiestas en su ejecutoria denunciadas incluso por el Tribunal de Cuentas, y una pérdida de derechos, bienestar y atención para la ciudadanía.

Fuentes y lecturas: Diario Médico del 28/01/10 y también en su edición de hoy.

Manifiesto Dempeus en castellano

La privatización de los servicios sociales.
Una mica d’història econòmica
Un dret de ciutadania que es privatitza
Crisi Salut i Participació

 
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Publicat per a 2 febrer 2010 in Salut

 

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