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Arxiu d'etiquetes: transgénicos

Transgénicos e hipocresía en el Parlament

transgenicos.jpg Si nos creemos los cables de Wikileaks, no se pierdan ustedes el mal ejemplo de hipocresía parlamentaria que ofrece Caterina Mieras, del PSC (el socio mayoritario del Govern d’Entesa) en su intervención en el Pleno del Parlament de Catalunya, con la que se cerró el paso a la tramitación de la ILP sobre cultivo de los transgénicos presentado por Som Lo que Sembrem. Y si cito en concreto la interveción de la Sra. Mieras es porque el grupo ICV-EUiA i ERC votaron en sentido contrario: ni tenían compromisos ocultos con las multinacionales de los transgénicos, ni iban en contra de los intereses de los payeses de Catalunya. En este link pueden seguir todo el proceso ante el Parlament.

Las palabras de la médico y diputada parecen avalar la verdad de que “el Gobierno de España ha estado trabajando de la mano de EEUU y de Monsanto a favor de los transgénicos y en contra del conjunto de la sociedad. En ellos se evidencia una estrategia conjunta de los gobiernos de España y EEUU a favor de las multinacionales de los transgénicos y en contra de aquellos países de la UE que han intentado parar estos cultivos.”

Greenpeace
afirma que el propio Secretario de Estado Josep Puxeu le llegó a pedir al gobierno de EEUU que presionase a la UE a favor del cultivo de transgénicos. Y confesó que sentía cómo la presión en contra de los transgénicos aumentaba en España… ¿Por qué en lugar de cambiar de política, en lugar de escuchar a la sociedad, en lugar de adoptar actitudes democráticas y basadas en la precaución, estos cargos políticos prefieren ponerse del lado de los poderes corporativos?”

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Pues un buen ejemplo de su pregunta fue todo el proceso que sufrió la ILP de “Som lo que Sembrem”. Y pueden seguir leyendo las páginas de El Pais, pero no dejen de recordar cómo un grupo ciudadanos y ciudadanas, en el año 2008 recogió 106.000 firmas para parar el cultivo de los transgénicos en Catalunya. Y a pesar de los numerosos apoyos sociales y científicos recibidos, el día 2 de julio de 2009 los grupos parlamentarios del PP, PSC y CiU se unieron para vetar la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) de ‘Som lo que Sembrem’. Con ello, el Parlamento, por mayoría, se negaba a debatir una preocupación de la sociedad, aumentando con ello la distancia entre ciudadania e instituciones políticas.

Después de la filtración de Wikileaks quedan más claros los ocultos motivos del PP, CiU i PSC, y el absurdo y nefasto papel (índice en alto y tono doctoral) que le tocó jugar a Catarina Mieras.

Ver también la noticia en Som lo que Sembrem

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Publicat per a 20 Desembre 2010 in ILP transgènics, Medi

 

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La Unión Europea, Estevez Araújo y los transgénicos

logo-som-lo-ksembrem.jpgHoy se difunde la noticia de que la Unión Europea ha aceptado la introducción del cultivo en Europa de un tipo de patata transgénica, llamada AMFLORA, del grupo alemán BASF. En principio se destinará, dicen, a la alimentación animal y su almidón se utilizará, dicen también, para usos industriales. Pero la cosa no ha quedado aquí; se ha aceptado también la comercialización de tres variedades de maiz transgénico de la compañía Monsanto, que aunque no se podrán cultivar, sí tendrán vía libre en los circuitos comerciales. Todas estas decisiones han contado con el apoyo del ministro de España correspondiente y denunciadas por la organización “Som lo que Sembrem”.

José A. Estévez Araújo comenta en la revista Mientras Tanto, los riesgos de los  productos transgénicos, multiplicados tras la refutación del “dogma de la genética” hecha por Barry Commoner y en “Punts de Vista” lo difundimos, por su indudable interés y actualidad,  a partir de la versión de “Dempeus per la Salut Pública” y porque el trabajo del autor del artículo –el profesor y amigo Estévez Araujo– merece la máxima difusión.

La refutación del “dogma de la genética”

Barry Commoner, a sus más de ochenta años, sigue Commonerescribiendo cosas interesantes. El año pasado publicó un artículo titulado “Molecular Genetics: An Example of Faulty Communication Between Science an the Public” (“Genética molecular: un ejemplo de comunicación fallida entre la ciencia y el público”, aparecido en la revista Organization Environment, 22, 1, pp. 19-33). En ese artículo, Barry Commoner da por finiquitado el “dogma” que ha presidido la investigación genética desde el descubrimiento de la doble hélice hace más de cincuenta años. Dicho dogma establece que cada uno de los genes que forma parte del ADN codifica la producción de una proteína, la cual, a su vez, es responsable de la generación de un determinado rasgo hereditario. De acuerdo con esto, un gen específico sería el que daría la “orden” de elaborar la proteína que hace que nuestros ojos sean de un determinado color. Lo mismo ocurriría con el resto de nuestros rasgos hereditarios. Cada uno sería producto de una proteína sintetizada de acuerdo con el programa contenido en un gen. Existiría, así, una relación causal unilineal gen-proteína-rasgo heredado. Cada rasgo heredado estaría programado en un único gen y cada gen programaría una única proteína y un único rasgo. Como dijo el autor del “dogma”, James Watson (uno de los dos científicos que descubrieron la estructura del DNA), la fórmula es tan simple, elegante y precisa que no puede sino ser verdadera. No obstante, algunos descubrimientos recientes la han puesto seriamente en cuestión.

genetics molecularEl primero fue la culminación del proyecto Genoma cuyo objetivo era identificar los genes que integran el DNA del ser humano. Los científicos esperaban encontrar varios cientos de miles de genes. Sin embargo, se encontraron con que el DNA humano sólo contenía 21.000. Más o menos los mismos que el de una mosca. Eso implicaba una severa disparidad entre el número de genes y el número de proteínas que sintetiza el ser humano. Estas pueden alcanzar las 400.000, mientras que aquéllos apenas superan los veinte mil. La idea de la correspondencia gen-proteína quedaba así seriamente puesta en entredicho. Se planteaba el problema de cómo era posible que las proteínas del ser humano fueran veinte veces más numerosas que sus genes.

Los resultados del proyecto ENCODE, a los que Commoner se refiere con Modelo_estructura_tridimensional_proteinadetalle en su artículo, constituyen una primera aproximación al desvelamiento del misterio. ENCODE es un proyecto de investigación genética internacional en el que participan más de 35 laboratorios. Para entender el significado de sus descubrimientos es necesario profundizar un poco en cómo funciona la química de la herencia genética (un análisis más detallado, que no puede reproducirse aquí por razones de espacio, se puede encontrar en el artículo de Commoner).

Los genes están hechos de cuatros sustancias químicas, los nucleótidos, que se representan por medio de cuatro letras mayúsculas A, T, C y G. El gen está compuesto por una secuencia de esos componentes básicos en un determinado orden. Esas secuencias constan de varios cientos de nucleótidos. Las secuencias de nucleótidos determinan las secuencias de aminoácidos que constituyen una proteína. A una determinada secuencia de A, T, C, y G “corresponde” una secuencia específica de los veinte aminoácidos diferentes que configuran cada proteína. De ese modo se establece la relación entre los genes y los rasgos heredados, pues cada proteína es responsable de uno de éstos.

Ahora bien, la información contenida en el DNA no se transmite DNA_RNAdirectamente a los mecanismos responsables de la síntesis de las proteínas, sino que la comunicación se realiza mediante un mensajero, el RNA. El RNA reduplicaría en su interior las secuencias de nucleótidos de los genes, aunque sustituyendo la T (tiamina) por una U (uracil). Es en ese proceso de transmisión de la información genética necesaria para la síntesis de proteínas donde se localizan los descubrimientos más importantes del proyecto ENCODE. Haremos referencia a dos de ellos que son los que más claramente ponen en cuestión el “dogma” de la genética. El primero es que en el proceso de transmisión de la información los nucleótidos pueden recombinarse. Es decir que la secuencia contenida en el DNA puede dar lugar a multitud de secuencias distintas en el RNA, resultantes de las nuevas combinaciones de sus elementos. Haciendo uso de una analogía que sugiere el propio Commoner, es como si los elementos (letras) de la palabra AMOR se recombinasen en el proceso de su transmisión y pudieran formar las palabras ROMA, RAMO, o MORA antes de llegar al receptor. Si pensamos en palabras compuestas de cientos de letras (como las secuencias de los genes) comprenderemos que las posibilidades combinatorias son inmensas. Ese “ensamblaje alternativo” como Commoner lo denomina (por oposición al ensamblaje normal en que la secuencia de nucleótidos no se altera en el proceso de transmisión de la información), hace posible que un solo gen pueda ser responsable de la generación de multitud de proteínas diferentes. Cada “transmisión” puede dar a una secuencia diferente de nucleótidos y, por tanto, al ensamblaje de una cadena diferente de aminoácidos. Así, por ejemplo, el gen que configura nuestro “oído musical” es responsable de la síntesis de más de 500 proteínas diferentes en el caracol situado en nuestro oído interno.

El ensamblaje alternativo no es un fenómeno extravagante o inusual, sino que se puede producir al menos en el 60% de nuestros genes. Este fenómeno habría tenido que dar al traste por sí solo al dogma de la genética. Ya no hay una relación causal unilineal entre gen-proteína-rasgo heredado, sino que un mismo gen, en un mismo organismo puede programar la síntesis de múltiples proteínas (y, por tanto, múltiples rasgos) diferentes.

Pero los descubrimientos del proyecto ENCODE no se quedan sólo ahí. También revelaron la existencia de fenómenos de fusión genética: en el proceso de transmisión de la información dos genes pueden combinar sus secuencias de componentes y dar lugar, así, a proteínas distintas de las que se derivarían de la secuencia de uno o de otro. La fusión de genes también echa por tierra el dogma de un gen-una proteína-un rasgo.

Commoner se pregunta por qué estos descubrimientos han tenido tan poca resonancia en los medios, incluidas las publicaciones científicas. ¿Cuál es la razón de que no se haya hecho pública la refutación del dogma de la genética? Aparte de las razones que Commoner apunta, aunque en estrecha relación con ellas, hay que señalar los enormes intereses que rodean a la investigación genética. Los científicos que trabajan en ese campo saben desde hace mucho que el dogma no funciona. Lo han comprobado en multitud de experimentos y proyectos fallidos. Pero es muy posible que convenga que la opinión pública (y quizá también los políticos que subvencionan los proyectos de investigación) sean mantenidos en la inopia.

La genética es un gran negocio hoy en día. Y el cuestionamiento del “dogma” puede hacer peligrar sus beneficios. Algunas consecuencias prácticas de esos descubrimientos, que Commoner señala, lo ponen de manifiesto. Por ejemplo, el carácter ilusorio de las terapias génicas (que parecen, por otro lado, haber mostrado ampliamente su fracaso), o la imposibilidad de establecer relaciones de causalidad firmes entre ciertas características genéticas y determinadas enfermedades hereditarias. Pero aquí nos interesan especialmente las que se refieren a los transgénicos u organismos genéticamente modificados.

Los transgénicos son un producto de la ingeniería genética, que se empezó organismos geneticamente modificadosa desarrollar en los años setenta del siglo pasado. Por medio de operaciones más o menos sofisticadas de “recorta y pega”, la ingeniería genética permite ensamblar genes de un ser perteneciente a una especie al DNA de un ser de una especie diferente. De esa forma se pueden generar en el segundo ser características propias del primero. Por ejemplo, se ha usado el gen responsable de la luminosidad de las luciérnagas para obtener flores fosforescentes.

En las últimas décadas los productos de la ingeniería genética se han convertido en una fuente muy importante de ingresos. Esto es especialmente cierto en el caso de las semillas transgénicas diseñadas, patentadas y comercializadas por empresas como la tristemente famosa Monsanto.

Los cultivos transgénicos han generado reacciones de desconfianza, especialmente en Europa. De hecho ya se ha descubierto daños concretos que pueden causar tanto a la salud como al medio ambiente. Jeremy Rifkin ha hablado incluso de la posibilidad de un “Chernobil Genético” si proliferan este tipo de cultivos. En cualquier caso, la puesta en cuestión del dogma genético plantea incertidumbres añadidas y hace prever nuevos peligros.

Las empresas que comercializan los OGMs nos dicen que sus productos son absolutamente seguros. Afirman que el gen traspuesto al DNA de sus semillas únicamente realizará la función para la que ha sido previsto. Así, por ejemplo, el maíz transgénico que se cultiva profusamente en nuestro país contiene el gen de una bacteria que produce una especie de insecticida natural. De ese modo, el maíz transgénico puede “defenderse” por sí solo frente a determinadas plagas que lo asolan sin necesidad de insecticidas. Se han señalado ya algunos peligros potenciales que puede tener ese maíz transgénico: contribuir a la generación de “super-bichos” resistentes al insecticida, aumentar la resistencia de las “malas hierbas” como consecuencia de fenómenos de polinización cruzada, contaminar plantaciones de maíz no transgénico, provocar reacciones alérgicas en quienes lo consumen… Pero ahora, a todos estos peligros se añade uno más que deriva de la indeterminación de los efectos que puede provocar ese gen. Si como consecuencia del “ensamblaje alternativo” un solo gen puede generar multitud de proteínas (y, por extensión, de rasgos) diferentes, ¿quién nos asegura que los efectos del “gen insecticida” en el maíz transgénico no produzca efectos diferentes de los previstos? ¿Qué garantía tenemos de que la acción del gen no convierta al maíz en algo tóxico, por ejemplo? ¿Cómo podemos saber los efectos que producirán ese gen en otra planta en cuyo DNA se introduzca por efecto de la polinización cruzada?

Ante estas sombrías perspectivas se impone la aplicación del principio de precaución. Este consiste en que cuando hay razones científicamente fundadas para prever que el uso de una determinada tecnología o producto puede suponer un peligro, no hay que esperar a que se establezca una relación de causalidad firme entre el producto o tecnología y los efectos dañosos para prohibirlo o retirarlo. La carga de la prueba se invierte. Es a la empresa interesada en su comercialización a la que le corresponde probar su inocuidad. Sólo cuando se demuestra que el producto o tecnología en cuestión no puede producir los daños que se temían podrá autorizarse su utilización o comercialización.

Los parlamentarios catalanes que rechazaron el verano pasado la Iniciativa Legislativa Popular para prohibir los transgénicos sin ni siquiera discutirla deberían tomar buena nota de las advertencias que se derivan del artículo de Commoner. La refutación del “dogma” de la genética contribuye a poner aún más en entredicho la inocuidad de los productos transgénicos. Y el peligro está lo suficientemente fundado desde el punto de vista científico como para no dudar en aplicar cuanto antes el principio de precaución.estevez_ja.jpg

José Antonio ESTÉVEZ ARAUJO

Catedrático de Filosofía del Derecho, Facultad de Derecho, Universidad de Barcelona
Miembro del colectivo de redacción de la revista Mientras tanto

 
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Publicat per a 3 Març 2010 in Europa, ILP transgènics

 

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Hay que parar a Monsanto!

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¡Detengan la “monsantorización” de la comida, las semillas y los animales!

Las regulaciones sobre patentes de la UE, los EE.UU. y muchos otros países, así como también los así llamados Acuerdos Trips de la OMC deben ser revisados con urgencia para poner coto a la monopolización y al control empresarial de los recursos genéticos del mundo. Esta revisión debería conducir a una regulación que garantice el derecho a la alimentación y la prohibición de patentes sobre plantas y animales de la granja.

Alerta global de la coalición del ¡No a las Patentes sobre Semillas!

En los últimos años, las organizaciones de agricultores del mundo entero, los criadores y cultivadores, las instituciones de la ONU, así como las organizaciones de desarrollo y medio ambiente han expresado reiteradas veces su preocupación ante la creciente monopolización de semillas y animales de granja mediante patentes. La pérdida de su independencia y el creciente endeudamiento de los agricultores, la disminución de la diversidad vegetal y animal y las cada vez mayores restricciones a las actividades de cultivo, cría e investigación son algunos de los impactos más preocupantes de esta tendencia. Pero a pesar de estas experiencias alarmantes aún no existen medidas legales para detener esta tendencia. Al contrario, un estudio reciente sobre solicitudes presentadas ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), muestra que las grandes empresas internacionales de semillas siguen intentando imponer sus reivindicaciones de monopolio sin preocuparse por las consecuencias para la seguridad alimentaria global y el sustento de los agricultores del mundo entero. Esto resulta obvio al analizar las más recientes solicitudes de patente, presentadas por las tres empresas globales de semillas más grandes Monsanto (EE.UU.), Dupont (EE.UU.) y Syngenta (Suiza).

Las abajo firmantes personas, organizaciones e instituciones lanzan un llamamiento a los gobiernos y a las oficinas de patentes para poner coto a este desarrollo preocupante y para que se revisen las regulaciones sobre patentes existentes. Las regulaciones sobre patentes de la UE, los EE.UU. y muchos otros países, así como también los así llamados Acuerdos Trips de la OMC deben ser revisados con urgencia para poner coto a la monopolización y al control empresarial de los recursos genéticos del mundo. Esta revisión debería conducir a una regulación que garantice el derecho a la alimentación y la prohibición de patentes sobre plantas y animales de granja.

Los siguientes ejemplos muestran algunas solicitudes de patentes llevadas al límite. Muchas de las reivindicaciones presentadas en estas solicitudes solamente pueden ser descritas como absurdas. Estas patentes muestran hasta donde se ha llegado con las regulaciones sobre patentes existentes, que son completamente deficientes.

ilp-transgenics.jpgEn tan solo cuatro años, entre el 2005 y el 2009, Monsanto presentó casi 150 solicitudes de patentes sobre cultivo de plantas ante la OMPI. Estas solicitudes muestran la tendencia creciente a exigir derechos de propiedad exclusivos, no sólamente sobre plantas y animales modificados genéticamente, sino también sobre la biodiversidad existente y los métodos de cultivo y de crianza tradicionales. Mientras que, en los años anteriores al 2005, sólo se presentaron algunas pocas patentes de esta índole, más del 30% de las solicitudes de patentes de Monsanto presentadas entre el 2005 y el 2009 incluyeron métodos de cultivo convencionales. Esta tendencia también se puede observar en otras grandes empresas de semillas.
Durante el mismo período, Dupont presentó alrededor de 170 solicitudes de patentes sobre cultivos, el 25% de ellas implicaron métodos de cultivo convencionales. Syngenta presentó unas 60 solicitudes, el 50% de ellas centradas en cultivos tradicionales. Entre las grandes empresas de semillas, Monsanto es la única que también presenta patentes sobre animales de granja. Desde el 2005, alrededor de 20 patentes sobre métodos de cría han sido presentadas por la empresa estadounidense.

Ejemplos:

• En la solicitud de patente de Monsanto WO2008021413, ‘la patente que monsantoriza el maíz y la soja’, se reivindican métodos que se utilizan ampliamente en el cultivo y la cría convencional. En más de 1000 páginas y a través de 175 reivindicaciones, Monsanto reivindica varias secuencias de genes y variaciones genéticas, especialmente en soja y maíz. Monsanto incluso va tan lejos y exige explícitamente todas las plantas relevantes de maíz y soja que contienen esos elementos genéticos. Además se listan todas las utilizaciones en alimentos, piensos y biomasa. A través de la presentación de solicitudes regionales específicas, Monsanto muestra un interés especial en solicitar esta patente en Europa, Argentina y Canadá.

• En la solicitud de patente WO 2009011847, ‘la patente que monsantoriza la carne y la leche’, Monsanto reivindica ampliamente los métodos de cría de ganado, los animales, así como también “la leche, el queso, la mantequilla y la carne.”

• Otras empresas también están presentando de forma agresiva solicitudes sobre recursos genéticos, necesarios para la producción de alimentos y piensos. Un ejemplo es la solicitud de patente WO2008087208, ‘la patente de Syngenta sobre la cosecha de maíz’, que se concentra en las condiciones genéticas del maíz para la producción de granos. Syngenta reivindica las plantas e incluso su cosecha.

• Varias patentes similares ya han sido concedidas, como la patente sobre el cultivo de soja, como la WO 98/45448, ‘la patente de Dupont sobre tofu’, otorgada en Australia, Europa y los EE.UU. que abarca la salsa de soja, el tofu, la leche de soja y un preparado para biberón de esta soja. Esta patente (o patentes de la misma familia) también ha sido presentada para el Brasil, Canadá, China, Japón, Noruega y Nueva Zelanda.

Esta clase de patentes son la columna vertebral de una estrategia para asumir el control global sobre la producción alimentaria a todos los niveles. Estas patentes no eliminan la investigación e innovación. Su objetivo es bloquear el acceso a los recursos genéticos y a la tecnología y crear una nueva dependencia para los agricultores, criadores y cultivadores. La resistencia, sin embargo, está aumentando. En el 2007, las organizaciones de agricultores y las ONG del mundo entero crearon la plataforma global ‘no a las patentes sobre semillas’. En el 2008, cientos de cartas fueron enviadas a la Oficina Europea de Patentes (OEP) en el ‘caso de la patente sobre brócoli’ , EP 1069819, lo que constituyó un precedente. En el 2009, miles de agricultores y ciudadanos, ONG e incluso autoridades gubernamentales presentaron una oposición a la ‘patente europea sobre la cría de cerdos ’, EP 1651777, una patente solicitada por Monsanto en el 2004.

Las personas, organizaciones e instituciones que abajo firman instan a los políticos y a las oficinas de patentes del mundo entero a asegurar que las patentes como las arriba mencionadas no puedan ser y no sean otorgadas. Se necesita un cambio radical tanto en la legislación sobre patentes como también en la práctica de las oficinas de patentes para eliminar las patentes sobre plantas y animales de granja. No debería estar permitido que las empresas continúen usando mal y monopolizando las semillas, plantas y animales de granja por medio de la ley de patentes. En caso contrario, estas patentes se convertirán en un peligro mayor para la seguridad alimentaria y para la soberanía alimentaria regional.

Enlace para FIRMAR contra la “Monsantorización de la comida” y decir NO a la las patentes sobre semillas.

Coalición No a las Patentes sobre Semillas

Visto en: La Casa Europa

 
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Publicat per a 13 Novembre 2009 in Salut

 

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Irlanda sin transgénicos

La República de Irlanda se ha proclamado “Zona Libre de Transgénicos” y va a introducir un logo “libre de transgénicos” para todo tipo de alimentos incluidos carne, aves, huevos, pescado, crustáceos y productos lácteos, para evitar el vacío legal del etiquetado de los alimentos transgénicos reducido a los vegetales.

Irlanda es el noveno país de la UE “Libre de Transgénicos”.

La legalidad europea no permite estas declaraciones aunque 14 Estados quieren cambiarlo. Francia, Austria, Grecia, Luxemburgo, Hungría, Italia, Polonia y Alemania han prohibido total o parcialmente los cultivos transgénicos. En unos casos se trata de moratoria (aplazamiento de autorización). En otros de prohibición reducida a los transgénicos comerciales (maíz de Monsanto MON-810) o ampliada a los experimentales (caso de Irlanda).
Irlanda siempre ha impedido los cultivos transgénicos comerciales. El único cultivo experimental fue paralizado por una protesta en 1998, primer año de autorización europea. El carácter insular de Irlanda y los vientos del atlántico occidental constituyen una ventajosa barrera a los desplazamientos de polen transgénico procedente de países cercanos.
La Plataforma por una Irlanda Libre de transgénicos considera clara la decisión del gobierno, aunque espera a su desarrollo legislativo. Pide que las producciones ganaderas que han incluido alimentación transgénica en algún periodo de la vida del animal no tengan derecho a la certificación “libre de transgénicos”, como pasa en Alemania. Las asociaciones ganaderas afirman que estas medidas facilitarán la eliminación de los piensos transgénicos en la dieta del vacuno y ovino irlandés, teniendo en cuenta que la abundancia de pastos requiere de poco pienso.
Debemos felicitarnos por la decisión de Irlanda, pero estar prevenidos ante el doble carácter de las Zonas Libres de Transgénicos. Buscan proteger a su territorio, sus consumidores y sus productos. Pero, al no cuestionar la producción transgénica fuera de su territorio, facilitan la coexistencia pacífica de países transgénicos y no transgénicos en el mercado global. La simple defensa de “una alimentación sin transgénicos”, lejos de frenar el avance mundial de los transgénicos, estimula su implantación en algunos países. El miedo a los transgénicos potencia un mercado exclusivo “libre de transgénicos”. El gobierno irlandés y la plataforma “Irlanda Libre de Transgénicos” valoran la prohibición en Irlanda como una ventaja competitiva para sus exportaciones de carne de calidad libre de transgénicos.
Pilar Galindo, Grupos Autogestionados de Konsumo (GAKs).

Fuente: La garbancita ecológica

Visto en: La Casa Europa

 

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Quedan 7 días!

Desde GREENPEACE alertan que quedan 7 días para que la Unión Europea decida sobre la autorización del Arroz transgénico. Son precisas muchas firmas para convencer a las autoridades europeas que la ciudadanía debe ser escuchada por encima de los intereses de las grandes multinacionales como Bayer.  Tu puedes colaborar: infórmate, firma, y difunde la campaña!

El glufosinato es un pesticida tóxico, criticado por gobiernos, y cuya  utilización representa un considerable riesgo para los agricultores,  causa daños a insectos en zonas circundantes y puede ser peligroso  para los consumidores al ingerir alimentos que contengan residuos del  herbicida.

El glufosinato es un pesticida tóxico, criticado por gobiernos, y cuya utilización representa un considerable riesgo para los agricultores, causa daños a insectos en zonas circundantes y puede ser peligroso para los consumidores al ingerir alimentos que contengan residuos del herbicida.

En España se cultiva a gran escala el maíz MON 810, sin embargo la presión de la industria biotecnológica nos trae una nueva amenaza: el arroz transgénico combinado con un herbicida de alta toxicidad.  El arroz es el alimento básico más importante a nivel mundial. Más de la mitad de la población del planeta se alimenta de arroz cada día. Se lleva cultivando más de 10.000 años y actualmente se produce en 113 países. El arroz es un  ingrediente clave en una amplia gama de alimentos  procesados, como desde alimentación infantil a los fideos de arroz. Sin embargo, todo esto está bajo amenaza, dado que  la manipulación genética  continúa acercándose peligrosamente a nuestros alimentos de más valor.

Actualmente, el arroz modificado genéticamente (MG) sólo existe en campos experimentales. Aunque esto podría cambiar de un día para otro ya que las compañías agroquímicas y algunos gobiernos están intentando comercializarlo.

La producción  ecológica es la solución más segura contra la crisis alimentaria y para frenar la amenaza de los desastres ocasionados por el cambio climático.

Mantener el arroz libre de modificaciones genéticas no es sólo una cuestión ambiental o de libre elección de los consumidores, es mucho más que eso. Es una cuestión de seguridad y soberanía alimentarias, derechos humanos y supervivencia.

Firma aquí:  ¡Rechaza el arroz transgénico!

 
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Publicat per a 2 Octubre 2009 in Europa, Salut

 

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FAO y la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria

La FAO abre el debate sobre la declaración de la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria

Se pide erradicar el hambre en 2025 y más inversiones en agricultura

medium_declaration24670.jpgEl Director General de la FAO, Jacques Diouf, declaró (de nuevo) algo que ya sabíamos: “Invertir en la agricultura es fundamental para reducir el hambre y la pobreza”. En sus propias palabras: “Ha llegado la hora de atacar las causas que están en la raíz del hambre y encontrar soluciones estructurales y duraderas para la seguridad alimentaria mundial”. Para ello retorma las declaraciones de la reciente cumbre del G-8 en L’Aquila, Italia, ( que se comprometieron a movilizar 20 000 millones de dólares EE.UU. durante los tres próximos años) y ha invitado a los gobernantes de todo el mundo a participar en el debate para acordar una declaración que sería adoptada por la Cumbre Mundial de Jefes de Estado y de Gobierno sobre Seguridad Alimentaria, que tendrá lugar del 16 al 18 de noviembre de 2009 en Roma. Para iniciar el proceso de debates, Diouf ha enviado un documento a los ministros de Asuntos Exteriores, Cooperación al Desarrollo y Agricultura de los países miembros de la FAO y de Naciones Unidas, titulado “Contribución de la Secretaría para definir los objetivos y posibles decisiones de la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria”. En el mismo se pide la erradicación completa del hambre de la faz de la tierra en 2025 y que se asegure un suministro de alimentos suficientes, inocuos y nutritivos para una creciente población mundial que se espera alcance 9 200 millones de personas en 2025.

El documento propone elementos para una nueva estructura de gobernanza de la seguridad alimentaria mundial. También aborda la cuestión de las inversiones públicas y privadas para incrementar la producción agrícola en los países en desarrollo, la ayuda alimentaria de emergencia, la reacción temprana a las crisis alimentarias, comercio exterior y subvenciones a los campesinos, inestabilidad de los mercados, creación de capacidad y fortalecimiento institucional, e incluye la calidad e inocuidad de los alimentos, enfermedades y plagas transfronterizas de animales y plantas, así como la adaptación y mitigación de la agricultura al cambio climático. Y concluye Diouf: “Espero que este documento lleve a un debate fructífero entre los Estados Miembros que involucre no sólo a los Gobiernos, si no también al sector privado, los campesinos y las organizaciones no gubernamentales, el sistema de Naciones Unidas y otros organismos internacionales y socios en el desarrollo, junto con los Embajadores y los Representantes Permanentes de la FAO de los diferentes grupos regionales.

Desde “Punts de Vista”, sin embargo, nos atrevemos a esperar mucho menos. Mientras persista la desigualdad entre monopolios de la agroindustria y los campesinos de todo el mundo, mientras la privatización de la tierra y la monopolización de los principales cultivos sea una fuente de enriquecimiento, mientras la deforestación y el expolio rindan grandes dividendos para los poderosos, mientras nadie penalice la pérdida de biodiversidad, mientras la justicia no caiga con todo su peso sobre los que inducen a la quiebra y al suicidio al campesinado que pierde tierras y cosechas, mientras ningún Tribunal Internacional condene a los que envenenan la tierra con pesticidas y semillas infértiles, de poco servirán las declaraciones de la FAO… Y poco podrá hacerse –y menos en tiempo de crisis– para erradicar el hambre en el mundo.

 
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Publicat per a 5 Agost 2009 in Economia crítica

 

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Las epidemias y pandemias silenciadas

Ángel Cárcoba es activista sindical de CC.OO. y experto en salud laboral y acaba de publicar en Nueva Tribuna.es el siguiente artículo sobre las epidemias y las pandemias silenciadas.

epidemias-jpg.jpgPodríamos definir una epidemia como las enfermedades producidas dentro de una zona concreta en un período de tiempo limitado y una pandemia sería la forma de epidemia a lo largo de una zona más extensa o planetaria. En los últimos años hemos asistido al brote de varias epidemias formando parte del teatro del miedo en época de crisis económica inteligentemente fabricado para tener domesticada a la población. El miedo a las vacas que alguien enloqueció, a  las ovejas,  a los cerdos, a los pollos y gallinas que había que sacrificar en ciertas partes del mundo por que el mercado así lo exigía, mientras las multinacionales químico-farmacéuticas incrementaron sus beneficios hasta límites escandalosos. Como afirma John Le Carré “La propensión de la gran industria farmacéutica a fomentar enfermedades imaginarias, o en el mejor de los casos, a lanzar conjeturas sobre ellas para luego ofrecer un remedio es hoy día de dominio público”.

En Méjico aparece la última epidemia porcina sabiamente utilizada por el presidente Calderón unos meses antes de elecciones legislativas a la vez que en Egipto se sacrificaban a miles de cerdos.

Aparecen los primeros casos en varios países, y se produce la muerte de una mujer marroquí en España que los medios y los políticos lo venden de forma “sensacional”. La primera muerte atribuida a la epidemia porcina no es de ningún banquero, o ejecutivo o dirigente político. Una vez más esta epidemia como las de siempre, pone de manifiesto el drama de las desigualdades en salud: el pobre, el inmigrante, el trabajador de menor cualificación muere antes y enferma más que el rico.

Se crean grupos de expertos, de sabios que no se ponen de acuerdo. Mientras tanto otras epidemias, verdaderas pandemias planetarias siguen contabilizando millones de muertos. Según el Centro Europeo para el Medio Ambiente y la Salud de la OMS, “cerca de 300.000 personas fallecen al año en Europa por motivos relacionados con las enfermedades laborales”. Es decir, el lugar de trabajo y el desempleo es el origen de epidemia y pandemias sobre las que existe una conspiración del silencio espantosa.

En España, los expertos estiman en 16.000 muertes al año por enfermedades de origen laboral. Las estadísticas oficiales del Ministerio de Trabajo rebajan esta cifra a CERO.

Desde hace un siglo se tienen evidencias científicas sobre la relación entre exposición al amianto y el cáncer de pleura, de pulmón y peritoneo. La OMS afirma que cada año se producen en el mundo unas 100.000 muertes por mesotelioma pleural. Las multinacionales farmacéuticas se muestran reticentes a desarrollar fármacos para tratar estas enfermedades por que afectan a una cifra de personas que no produce beneficios. Mientras tanto las víctimas del amianto y sus familiares se ven impotentes ante la aparición del tumor de pleura que tiene un desarrollo tan rápido que la esperanza de vida es de catorce meses desde que se diagnostica. Para esta epidemia no hay recursos económicos, sociales ni científicos. El Estado siempre estuvo anestesiado por el lobby industrial y financiero del amianto y es corresponsable de esta epidemia por no garantizar un bien público y por haber permitido el uso de este mineral asesino hasta hace bien poco, (2002) a pesar de que la Comisión Europea lo tenía clasificado como cancerígeno desde 1978.

Más de dos millones de toneladas de amianto siguen presentes en nuestras vidas como material ignífugo y aislante. Cines, teatros, estudios de radio y televisión, hoteles, hospitales, edificios públicos, aeropuertos, fábricas y un largo etcétera contienen amianto instalado sin que los poderes públicos adopten medidas drásticas para su control. Es más, el Ente público que tendría que dar ejemplo, RTVE viene retirando amianto de sus instalaciones de Prado del Rey  para lo que otorga el proyecto a empresas de escasa profesionalidad con el presupuesto más barato que garantiza un riesgo de expandir la epidemia de cáncer a grandes colectivos de población. Y de nuevo, SILENCIO, se rueda.

Otra forma de expandir la epidemia es exportando el riesgo a países fundamentalmente del sudeste asiático como Alang, convirtiéndolo en el mayor emplazamiento mundial de desmantelamiento de buques con amianto.

Existen otras epidemias silenciadas, ocultadas que siguen librando sus batallas en el campo judicial, político, mediático y científico de cara a romper esa conspiración del silencio.

Es el caso de Monsanto que en las décadas de los 70-80 envenenó a millones de ciudadanos con el uso masivo de plaguicidas. Ahora sustituye los plaguicidas por alimentos  transgénicos, (comercializa el 90% de los mismos) en nombre del desarrollo sostenible y de empresa socialmente responsable. El resultado: más hambre, más desigualdad, más epidemias y SILENCIO. Estamos hablando de una empresa que se presenta como “ciencia de la vida”.


 
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Publicat per a 12 Juliol 2009 in Salut

 

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