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El Gran Wyoming contra el TTIP: “Que viene el lobby!”

imageTodos los medios de comunicación están ocupados casi exclusivamente con los casos que cada día nos proporciona la corrupción. Son, en efecto, noticiables tanto las tramas que organizan esos puntuales administradores de lo público, como le gusta reducir el tema al presidente del Gobierno, obviando que esos casos puntuales están en la cúpula, son sus estrechos colaboradores, como los métodos que utilizan los responsables de estos escándalos para solucionar esta lacra y asumir responsabilidades, métodos ligados a nuestra educación católica y que se reducen a confesar el pecado y pedir disculpas, tras lo cual se recibe la absolución de la sociedad.

Mientras estamos entretenidos en esto, ellos no se están quietos, van tres pasos por delante.

Entre Estados Unidos y la Unión Europea se está negociando el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership) que en castellano se diría Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Este tratado va a cambiar el sistema tal y como lo conocemos y, desde luego, va a transformar nuestras vidas en tanto restringe de forma irreversible nuestra capacidad de decisión en temas que nos afectan, y que se resumen en ¿podemos decidir en qué mundo queremos vivir? Hasta ahora nos decían que con nuestro voto podíamos influir. Si se cierra este tratado, que se hará de forma colectiva, se firmará cómo UE y los diferentes Estados no podrán introducir enmiendas, se acabó el cuento.

En primer lugar sorprende que se lleven las negociaciones a espaldas de los ciudadanos. Los documentos que se van filtrando llevan el membrete de “secreto” y los señores que están decidiendo nuestro futuro no tienen la menor intención de informarnos de las enormes ventajas que este tratado nos va a aportar. Se está hurtando el debate imprescindible en una sociedad democrática porque lo que es bueno es bueno y no estaría bien que la ignorancia del pueblo pusiera palitos en las ruedas de la máquina que manejan nuestros benefactores.

Aparte de este punto que nos lleva de nuevo al despotismo, donde el pueblo pasa a ser el objeto pasivo de las decisiones de los ilustrados, son varias las críticas que suscita este tratado, para algunos, abominable, impresentable, peligrosísimo.

Una vez firmado, las reglas que rigen en cuanto al control de los gobiernos a las grandes corporaciones serán homogéneas a ambos lados del Atlántico, es decir, que regirán las mismas normas de control o descontrol en EEUU que en la UE. Así, las grandes multinacionales que se dedican, por ejemplo, al tema de la sanidad, la educación, o cualquier otro servicio público, podrán exigir al Gobierno español que deje de proteger con los Presupuestos estos servicios porque esa decisión iría contra sus legítimos intereses lucrativos y podrían exigir indemnizaciones millonarias por competencia desleal. Es decir, el Estado deja de dar prioridad a aquellas cuestiones de organización social que priman el interés general, el bienestar de la ciudadanía, para poner en el mismo platillo la calidad de vida de sus ciudadanos y los intereses económicos de las grandes corporaciones.

Un sistema de arbitraje privado

Una cosa alucinante es que, en caso de conflicto, para evitar que la Justicia de los diferentes estados fallara a favor de su Administración correspondiente, no fuera del todo objetiva, estas cosas ya no las decidirán los tribunales nacionales ni internacionales, sino un sistema de arbitraje privado formado por estos tecnócratas apolíticos que ya conocemos. ¿Quién nombrará a estos señores árbitros? No hay que ser muy listo para deducirlo, pero la influencia de los grandes grupos de presión, eso que llaman lobbies, que tienen la pasta de todo el planeta, será importante. Resumiendo, los Estados no podrán frenar las ansias expansionistas de las grandes multinacionales aunque vayan contra los intereses de los ciudadanos o choquen frontalmente con la legislación vigente que pasará a ser de un orden inferior. El reciente caso de Coca-Cola, cerrando la fábrica más importante de Europa, ubicada en Madrid, con unos beneficios espectaculares, ante el silencio de los medios de comunicación porque dependen de los pagos que esta empresa les hace en publicidad, es un ejemplo de lo que nos espera. De momento, los tribunales están fallando a favor de los trabajadores, pero tras la firma de este tratado no podrán intervenir.

Esa es otra, estos tratados incluyen restricciones de los derechos de los trabajadores, como no podía ser de otra manera.

Con respecto a los artículos que consumimos, ancha será la manga que los controle. Este tema con el que los ecologistas se ponen tan pesados advirtiéndonos sobre el comercio de los alimentos transgénicos, del control de la alimentación del ganado, la cosa de las hormonas y todo eso, actualmente regulado por la UE, quedará suprimido. Ya no serán los productos los que tengan que demostrar su inocuidad antes de salir al mercado, superando los mecanismos que establecen nuestros controles sanitarios, sino que deberá ser el Estado el que defina su incuestionable peligrosidad para los ciudadanos, cosa harto compleja por lo sencillo que es generar controversia con científicos a sueldo de las empresas. Recordemos que todavía quedan científicos que niegan, por ejemplo, el cambio climático.

Por cierto, un tema que entra en estas cuestiones es el de las compañías energéticas. Como sabemos, en EEUU el fracking se desenvuelve sin problemas, en la UE está por decidir qué se hace. ¿Quién ganará esta partida? ¿Prohibirá EEUU el fracking por imposición de la UE o será la UE la que ceda? A mí no me cabe duda del resultado final.

Del tema ecológico, conservación de la naturaleza, etcétera, mejor no hablar, pero habrá que hacerlo algún día. ¿Serían tan amables de contárnoslo?

¿Cuáles son las bondades del tratado? Las de siempre: creación de empleo y desarrollo de la economía.

En cuanto a la primera cuestión, los diferentes tratados de libre comercio que ya operan en función de esta ventaja no sólo no han conseguido ese propósito sino que han destruido empleo tras su entrada en vigor y, además, ¡oh sorpresa!, el que se crea es precario, como consecuencia de la abolición de los derechos colectivos. Este tratado podría tener ventajas si se cumplieran las reglas del mercado libre, si este mercado fuera ideal, pero la historia ha demostrado que los países han marcado sus tramos de desarrollo, precisamente, cuando han tenido leyes proteccionistas que defendían a los ciudadanos del expolio y el apetito desenfrenado del mercado exterior, trabajando a favor de sus intereses y no de los de las grandes corporaciones. Véase los casos recientes de Bolivia o Ecuador.

Con respecto al desarrollo de la economía, este factor no lo discute nadie, pero los beneficios de esta economía neoliberal llegan cada vez en menor medida a los ciudadanos, la sociedad es cada vez más desigual, más asimétrica, la concentración de capital es cada vez mayor y serán las grandes multinacionales las principales beneficiarias de esta política internacional. Si no, ¿para qué lo plantearían? Llevan años negociando este tratado y ya somos lo suficientemente adultos para saber el tipo de altruismo que les mueve. Han condenado al hambre a la mayoría del planeta para satisfacer su voracidad lucrativa y expansionista.

De momento dicen que PP, PSOE, CIU y UPyD están de acuerdo en firmar este TTIP. Si no es así, que se manifiesten sin necesidad de que tengamos que recurrir a la ouija, porque será un tema muy importante a la hora de decidir a quién se vota.

Estamos a tiempo de pararlo, si es que no nos conviene, exigiendo que se nos informe sobre el contenido exacto de estas negociaciones y sus consecuencias. Pido disculpas de antemano por si en algún aspecto lo que comento no es exacto, pero me gustaría que las autoridades competentes nos contaran qué es eso de lo que hablan a puerta cerrada exigiendo que actúen en secreto a los negociadores que hemos votado y, supuestamente, nos representan, para que podamos hablar con más propiedad. De momento lo hago por boca de terceros, expertos en la materia. Para evitar desinformación e imprecisiones, pongan las cartas sobre la mesa antes de cerrarlo y, desde luego, permitan el debate ciudadano para someterlo a referéndum. Es importante, y no sólo para los que viven de la puerta giratoria. Al otro lado somos más.

Visto en InfoLibre

 
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Publicat per a 4 Novembre 2014 in Economia crítica, Europa

 

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Siguiente amenaza: la privatización de las cárceles

barrotes-manos-carcel-537x350En el que parece imparable camino de la privatización de todo lo público se extiende hacia Europa el modelo de cárceles gestionadas por la empresa privada y subcontratadas por el Gobierno. De hecho, ya existen en el Reino Unido y, casi sin ruido, en Catalunya -única comunidad que tiene transferidas las competencias penitenciarias- se han dado tímidos pasos. Así lo ve Paula Gallego Fernández:

“La situación actual de las cárceles es compleja, partiendo de la situación de los trabajadores que están siendo sustituidos por empledos procedentes de las empresas de seguridad privada. Esto se está desarrollando mediante un plan que daba comienzo a finales de verano en 21 cárceles, alegando falta de presupuesto para crear 1800 nuevas plazas de funcionarios se deciden por la contratación para el desarrollo de “tareas auxiliares”. En este caso hay que recordar que las tareas de los funcionarios no son solo la vigilancia y custodia sino que también serán los médicos, ATS, educadores, psicólogos y demás personal que están para la defensa y cumplimiento de los derechos de l@s pres@as, cosa para la que no están preparados esos nuevos trabajadores.

Quatre Camins. Foto: Zé Moreira

Quatre Camins. Foto: Zé Moreira

El lugar paradigmático en España de este modelo esta en Cataluña, el centro de Can Brians, que tiene las competecias de alimentación y una parte de la vigilancia cedidas a empresas privadas contratadas. Aunque está claro que los más perjudicados son l@s propi@s pres@s, que ven como sus derechos se van mermando y sus condiciones de vida en los penales se van endureciendo, al reducir las horas de atención médica, la cantidad de educadores y orientadores, y hasta de comida (al recortar en los gastos de catering, por ejemplo quitando las meriendas). En realidad, no es que no exista la posibilidad de adquirir muchas de las cosas que antes suministraba la administración (o incluso la familia), sino que ahora para poder tenerlos basta con comprarlos en el economato(…) En la vida diaria de una persona reclusa para que su comida esté aliñada, necesita dinero. Ha necesitado dinero hasta para beber agua potable (ya que la de los grifos no lo és y son frecuente las diarreas y enfermedades gastrointestinales). De hecho la situación (…) es de dependencia completa de la ayuda del exterior, sobre todo económica, ya que cada vez existen más restricciones para que familia y amigos envíen materiales (por ejemplo no se pueden entrar edredones, abrigos almohadillados, bolígrafos, comida…), ya que todo ello se puede comprar dentro. Es decir, que una persona que no cuente con alguien que le envíe dinero semanal, quincenal, o mensualmente, se verá tremendamente desvalida ante la imposibilidad de alimentarse correctamente o simplemente de poder abrigarse…”

El tema de “mercantilizar” el régimen carcelario no es nuevo, pero lo retomaba este verano la periodista Anahi Rubin, explicando su origen, en los años 80, cuando el gobierno empezó a subcontratar el manejo del sistema penitenciario a distintas empresas: “En 1983 Jack Massey, creó la primera empresa de cárceles en Estados Unidos, Corrections Corporation of América (CCA). Al año siguiente surgiría Wackenhut Corrections Corporation, compañía que sería comprada por el Grupo Geo, la segunda empresa más grande del complejo industrial carcelaria.

CCA posee 66 cárceles con capacidad para 91 mil presos, con ganancias de 1700 millones de dólares, el Grupo Geo por su parte posee 65 prisiones, alberga a 65 mil 700 detenidos y una ganancia anual de 1600 millones de dólares. Además estas empresas cotizan en bolsa, lo que aumentan sus ganancias. La industria carcelaria surgió en un contexto dominado por la mentalidad conservadora del gobierno del republicano Ronald Reagan. Las primeras cárceles fueron construidas en pueblos pequeños y pobres, con el tiempo se fueron extendiendo a los estados del sur, lindantes con la frontera mexicana.”

La ubicación de las cárceles privadas no serían pues ajenas a los obstáculos con los que topa la promulgación de leyes de inmigración menos duras. También la administración demócrata de Bill Clinton -con la complicidad de congresistas del sur- logró endurecer dichas leyes y abrió las puertas del Departamento de Justicia para que contratara cárceles privadas donde fueron a parar miles de indocumentados.

La administración republicana de George Bush implementó el Programa Streamline, con lo que se dotaba de fondos a los territorios de frontera para su propio programa de justicia… Un programa paralelo que continúa con Obama (Programa Comunidades Seguras o Secom, por sus siglas en ingles), que ha generado dos millones de deportados. Y un informe de 2012 publicado por the Public Interest analizó 62 contratos de gobiernos estatales con las compañías privadas y reveló que más del 65% contiene cláusulas que obligan al Estado a garantizar una ocupación mínima del 80% de las camas, incluso si la criminalidad disminuye. Con estos contratos “comerciales” en vigor… ¿Alguien puede creer en la equidad de la política inmigratoria (y ya de paso, carcelaria) del modelo USA?

Los cuantiosos rendimientos del sistema carcelario privado permiten dudar de que la aplicación de las leyes migratorias (y su propio redactado) no respondan más a rentabilizar las cláusulas de los contratos firmados en esta especial “colaboración público-privada” que a criterios estrictos de justicia. De hecho, nos advierte Rubin, el “negocio” ha llegado a la política, y en especial a un pequeño grupo de ocho senadores que promueven la reforma migratoria.

Así, Bob Menendez, demócrata de Nueva Jersey, Marco Rubio, republicano de Florida, Charles Shumer, demócrata de Nueva York, Jeff Flake, republicano de Arizona, Dick Durbin, demócrata de Illinois y Michael Bennet, demócrata de Colorado, recibieron cada uno donaciones de $5000 (el límite por contribuyente), de CCA, Geo, sus inversionistas y sus familias, aunque, en realidad, según el Center For Responsive Politics las donaciones a políticos realizadas por la CCA ascenderían a 1.9 millones de dólares y por GEO a 2.9 millones entre 2003 y 2012.

Lo que deberíamos preguntarnos con urgencia es: ¿Llegará también a Europa con el TTIP/TISA la definitiva privatización del sistema penitenciario? Por lo que a España se refiere, y con la posibilidad de que sigan creciendo los imputados y presos de “gama alta”, no hay duda de que son muchos los piratas de lo público los que lo desean.

 
 

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En el lado oscuro de la globalización

Money, it’s a crime… (The Dark Side of de Moon)

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Una denuncia e investigación imprescindibles de Isabel Vallet y Albano Dante acerca del VISC+ nos revelan una pequeña muestra sobre cómo se está tendiendo la alfombra roja para los nuevos Tratados TTIP/TISA, (mientras tanto, tan secretos) que van a constituir la ley del nuevo orden donde se mercantiliza nuestra privacidad, nuestra salud, nuestra vida.

Un poco de historia sobre Tratados

Los Tratados TTIP/TISA que ahora nos amenazan desde el lado oscuro de la globalización son mucho más la concreción de la “corporatocracia” que ya está gobernando el mundo que lo que pretender ser: “inocentes” Tratados de comercio que nunca fueron para beneficio de ambas partes y demostraron la falsedad de la teoría de las “ventajas competitivas” que pretendían justificarlos. Sólo hay que saber leer la historia y entender cómo avanza desde el surgimiento del capitalismo. Un ejemplo cercano: Portugal e Inglaterra subscribieron en 1702 el Tratado de Methuen, que vinculaba colaboración militar con el comercio de vinos portugués y la exportación de tejidos de lana británicos, y que acabó representando que Portugal dedicara prioritariamente sus tierras fértiles a producir vino (en especial Porto) y su economía no pudiese escapar del “monocultivo” y desarrollar su industria. Pero además, dado que la demanda portuguesa de tejidos ingleses era mucho mayor que el valor de su exportación vinícola, desde el pais más occidental de la península también se generaron grandes deudas que se saldaba con el oro y piedras preciosas que Portugal extraía de su gran colonia Brasil: gracias a ello, el desarrollo económico desigual pudo esconderse -aunque a duras penas- en el siglo XVIII, pero fue ya tan inapelable desde entonces como lo es ahora. Y en el otro lado de la península, mucho antes, la incipiente globalización del dinero (aunque ya podríamos utilizar el concepto de capital) nos la resumió Quevedo con sus famosos versos: “Nace en las Indias honrado, Donde el mundo le acompaña; Viene a morir en España, Y es en Génova enterrado.”

La mercantilización globalizadora que irrumpe en nuestra vida

Los Tratados globalizadores han ido ampliando su ambición, y penetran ya en la intimidad de los datos que nunca quisiéramos ver publicados, y en los recovecos más escondidos de nuestras vidas. No es abusar de las palabras hablar de los abusos de una mercantilización que apunta maneras neofascistas, promovida por las corporaciones transnacionales, en especial de servicios financieros, en su único y exclusivo beneficio. Esta mercantilización supone para muchas personas -en lo que supone de mayor dureza de sus condiciones de vida, privaciones y miseria- revivir y sufrir en el siglo XXI los inclementes tiempos de los inicios de los Tratados. Entre otras cosas, porque se ha roto -e invertido- el equilibrio de un Contrato Social de ciudadanía que suponía construir una sociedad de mayor igualdad de rentas y oportunidades, donde quedaba relegada la caridad y las acciones de beneficiencia a la intemperie de los derechos.

Todo lo que la humanidad ganó en regulaciones que ponían límites a la avidez de las empresas más voraces o los banqueros más usureros se quiere degradar al nivel más bajo armonizando con el TTIP/TISA la desprotección de las condiciones del mercado laboral, el mundo del arte, la investigación y las patentes… Y los últimos bastiones del llamado estado del bienestar: sanidad y enseñanza. Un ejemplo del que también nos habla Albano Dante el NHS del Reino Unido ya se ha “armonizado” con las empresas de la sanidad privada de los USA con la Ley del 2012 de Sanidad y Atención Social. Para peor, naturalmente, visto desde el lado de la población.

Seguir jugando con los conceptos

imageDel mismo modo que para justificar el Tratado de Methuen se teorizan unas falsas “ventajas competitivas” de los países, se juega hoy en el VISC+ con “diálogos competitivos” entre empresas dispuestas a saquear lo público. Piensan los estultos que mencionar la palabra “competitividad” ennoblece y justifica cualquier acto de piratería, cuando la reflexión honesta nos conduce a denunciar la desnudez del rey, o lo que es lo mismo, que la “sana competencia” no existe, y la “competitividad” es la variante de nuestro tiempo de un engendro nacido de alimentar en una sociedad en descomposición los más bajos instintos, los prejuicios malthusianos y la descarnada ley de la selva.

Y otro engaño del VISC+ (aunque no es ni mucho menos el último): “disponer de los datos de las historias clínicas favorecerá la investigación y mejorará las condiciones de salud”. Si es así, ¿por qué nuestra juventud investigadora mejor preparada tiene que seguir buscando laboratorios y Universidades donde poder seguir firmándose y desarrollar sus capacidades lejos de Wert y de esta España voluntariamente descerebrada? Y, en otro sentido, si tan crucial es su misión, ¿Por qué no empiezan las multinacionales citadas en el artículo de Cafeambllet a investigar, previo consentimiento, con la población reclusa, tan físicamente fácil de controlar y donde la intimidad prácticamente es entelequia? (Por el contrario, en las cárceles aumenta la transmisión de enfermedades infecto-contagiosas, no se pone coto a las violaciones y se incrementan las enfermedades mentales y la tasa de suicidios.) O para acabar, ¿por qué no se brindan los beneficios de firmar parte de una investigación sobre sus historias clínicas a otra población en peor situación incluso, como la de los CIE’s, a quienes por el contrario se llega a negar atención médica con resultado de muerte en algún caso tristemente probado?

La respuesta es fácil: porque mienten cuando prometen que sus maniobras implican beneficios para la mayoría. No, Tratados, Pactos y Acuerdos como los TTIP/TISA, VISC+ y otros caballos de troya de esta globalización en el lado oscuro no mejoran las vidas de la mayoría de las personas. Son los instrumentos de un nuevo orden deshumanizado y cruel que irrumpe sin respeto en la intimidad y equilibrio precario de nuestro día a día, destroza nuestra convivencia y nuestras redes sociales de apoyo y convierte nuestra autonomía en precariedad y nuestra solidaridad en heroísmo… No queda tan lejos la amenaza -que hiela la sangre- de que vuelvan a llamar a nuestra puerta al romper la madrugada.

 

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