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Arxiu d'etiquetes: violencia de género

El primer asalto de Ana Mato contra la ley integral de Violencia de Género

Ana Mato no ha tardado ni una semana en enseñar la patita fundamentalista por debajo de la mesa. Al condenar el último asesinato de una mujer a manos de su pareja en Almería ha uitlizado un término melifluo “violencia en el entorno familiar” que oculta todas las tensiones en desigualdad, con violencia de género incluida, de una sociedad que retrocede a pasos agigantados hacia las cavernas culturales. Cuidado, pues, porque ha empezado una nueva violencia: la que pretende ocultar el papel cotidiano de las desigualdades sociales, culturales y económicas contenidas en unas relaciones que dan su beneplácito a una sociedad basada en la dominación, la explotación, el machismo, las jerarquías sin otro fundamento que la fuerza, la magia o la riqueza, y que en una sociedad oficialmente heterosexual “por la gracia de Dios” propicia el talibanismo de la mayoría de religiones y las peores sectas que nos afligen (y consiguen poder) en la Iglesia católica. Ha empezado la ofensiva en el ámbito del lenguaje, pero no parará aquí: llegará hasta intentar eliminar la Ley integral contra la Violencia de Género que, de hecho, ya se está incumpliendo en sus términos más básicos en la Comunidad de Castilla la Mancha donde manda otra pepera con poderes inexplicados. Los crímenes que habíamos conseguido entender como resultado de la ‘violencia de género’ –con todo el machsimo que suponen y al que es de urgencia civilizatoria combatir– han quedado social e intelectualmente degradados, gracias a la nueva ministra, a un acto de “violencia en el entorno familiar”.

Y cuidado, porque el próximo paso puede contener mayores dislates, atropellando la reforma del Código Civil, por Ley de 8 de julio de 2005, con la que se modificó la regulación del matrimonio para admitir que lo contraigan homosexuales de modo que, como cónyuges, puedan también adoptar niños. No olvidemos que Ana Mato es ministra de Sanidad, y gente que muy próxima a ella y su Gobierno declara que se puede “curar” la homosexualidad (e incluso cobra por intentar el excorcismo…)

En el verano del 2009 se publicó en La Vanguardia un alegato de e-cristians contra el concepto de género, firmado por un ex-conseller de Jordi Pujol. Me pareció oportuno contestarle inmediatamente. El texto fue reproducido también por el Periódico Feministra de Mujeres en Red y lo pueden consultar en su web.
Una prueba adicional de la audaz ignorancia de estos talibanes con tan mala leche (sugerían que la ley del aborto era responsable directa de la mengua del poder adquisitivo de las pensiones, e incluso de ponerlas en peligro) la tenemos en los carteles que colgaron en Barcelona y que comenté en: e-cristians: el proto-feixisme vaticanista. Den una ojeada, y opinen sobre esas “buenas personas”…

 
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Publicat per a 27 Desembre 2011 in Gènere, Igualtat

 

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Dones lliures per una vida digna

mirada-de-dona.jpegSobre el que significa el Dia d’avui he publicat en aquest bloc el fet que li va donar orígen , una consideració de la violència des de diferents aspectes incloent la violència econòmica que significa legislar per la desigualtat de “a igual treball, igual salari” i també s’ha interrogat sobre com tractar des dels mitjans la violència contra les dones i nenes

Avui, en especial, faig meva la frase “Dones lliures per una vida digna” i recordo que a les 7 de la tarda hi haurà a Barcelona una marxa amb torxes des de la Rambla Canaletes fins la Plaça Sant Jaume organitzada per la Xarxa de Dones Feministes contra la Violència.

Per si encara calen més arguments, aquí podeu baixar-vos, pel que fa a l’Estat espanyol, el III Informe del Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer.

I, a la premsa internacional, he llegit també aquests dies (a més de tot el que ja he publicat en les entrades que he relacionat abans, aquestes altres informacions que donen sentit al Dia Internacional contra la Violència de Gènere:

“El 38 por ciento de las mujeres mexicanas sufre agresiones físicas, sexuales o sicológicas, consideradas como violencia de género, de las cuales el 74,2% no se denuncian, informa el Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial (GMSI), que señala también que las agresiones contra las mujeres en el mundo alcanzan al 33%, un 71% en África y el 40% en América Latina. Dice este informe que en Brasil, es asesinada una mujer cada 2 horas.

La mayoría de las mujeres es asesinada por parientes, esposos, novios, ex compañeros u hombres que fueron rechazados por ellas. El 40% de ellas tiene entre 18 y 30 años y la mayoría de los casos está relacionado a la violencia familiar. De acuerdo con el servicio de denuncias telefónicas del Gobierno federal mexicano, el 68% de los hijos es testigo de las agresiones físicas sufridas por sus madres y un 15% también son víctimas directas de ese tipo de violencia.

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México parece ser un pais tristemente destacado en violencia de género. El número de mujeres asesinadas por los narco creció un 600% en tres años, al pasar de 93 a 650 casos, de acuerdo con cifras obtenidas del Gabinete de Seguridad Nacional.Con base en información documentada por la agrupación Justicia para Nuestras Hijas en el mes de mayo de este año, la Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez detalló que “en los primeros cuatro meses de 2010 se registraron 126 asesinatos de mujeres en la entidad –en los años más críticos se habían registrado 60 en 12 meses–, cada día una mujer fue asesinada en Chihuahua, cifra sin precedente, y la mayoría de esos casos permanece en la impunidad.“Además, las denuncias de mujeres desaparecidas continúan: desde 2008 a la fecha se calcula que existen aproximadamente 91 desaparecidas, tan sólo en Ciudad Juárez 29 de los casos están vigentes desde 2008, 28 desde 2009 y 34 corresponden a mujeres que han desaparecidos en los últimos cuatro meses del presente año.

“De estas 91 mujeres, 55 son menores de edad; el Estado mexicano no cuenta con una base de datos confiable y pública sobre el número de mujeres y niñas desaparecidas”, advirtió durante la presentación del libro Campo algodonero: análisis y propuestas para el seguimiento de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado mexicano.

El informe precisa que de acuerdo con cifras del Banco Mundial el costo de la violencia de género supera los 60.000 millones de pesos (unos 5.900 millones de dólares), de los cuales casi el 70% son gastos de atención médica y sanitaria y el resto pérdidas en la productividad.

Asimismo, el reporte destaca que la violencia contra mujeres es una de las causas de muerte e incapacidad que provoca más “decesos y traumatismos que los accidentes de tráfico”.

Esta violencia también genera el “síndrome de la mujer maltratada”, según el informe, que se caracteriza por sentimientos de indefensión, terror, angustia, miedo, apatía, cambios bruscos de humor, intentos de suicidio, deterioro de la personalidad.

Estas sensaciones en la mujer vienen acompañadas por dolores de cabeza, úlceras, trastornos del sueño, anemia, inapetencia e hipertensión, precisa.

El informe advierte que el 7,8% de las mujeres ha padecido de violencia sexual, el 9,3% violencia física, un 27,3% violencia económica y el 35,4% violencia emocional.

“La sexual es el tipo de agresión más extrema en el ámbito doméstico”, afirma Desfassiaux, y advierte que éste es el tipo de violencia que menos se denuncia.

El informe precisa que la violencia sexual consiste en obligar a la mujer a tener relaciones sexuales sin su consentimiento, mientras que suspender el gasto doméstico, gastar los recursos destinados se considera violencia económica.

Por su parte, la violencia física empieza desde los empujones, los golpes o cualquier agresión con algún arma; la emocional se traduce en amenazas de abandono, de homicidio, las críticas y todo tipo de prohibiciones.

El documento también señala que en los hechos violentos de los últimos cuatro años, solo un 7,7 por ciento de las víctimas fueron mujeres, lo que significa que las mayores agresiones en contra de ellas se producen en casa.

Asimismo, destaca que no hay diferencia en las agresiones entre mujeres casadas o en unión libre y un 70% de los casos de violencia comienzan desde el noviazgo, debido a la actitud generalizada de los hombres que consideran como un “derecho” para dominar, tutelar y corregir a la mujer.

Los estados con más actos de violencia de género son Chihuahua, Sinaloa, Guerrero, Distrito Federal, Nuevo León y Estado de México. El 42% de los casos se presentan en zonas urbanas.”

Hablan también del tema los blogs amigos: Desde la cantera, L’altaveu, Francesc Matas, Quien mucho abarca, Alvic, El Periscopio
Amanece que no es poco, Tierra de genistas y Viramundeando

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Publicat per a 25 Novembre 2010 in Gènere

 

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¿De verdad es mejor no hablar de las víctimas de la violencia de género?

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Escuché este fin de semana a algunos expertos españoles que valoraban la posibilidad de no hacer públicos los asesinatos de mujeres porque, según decían, podían incitar a nuevas violencias. Argumentaban valores estadísticos mientras me asaltaba el gran temor de que de nuevo se corriera una cortina de humo sobre este feminicidio cotidiano. Al parecer, según un informe elaborado por el gobierno, se apunta a una posible relación entre el aumento de víctimas mortales con la aparición del caso en los medios ya que más del 50% de las muertes se producen en los tres días posteriores a dar a conocer este tipo de noticias. El delegado del gobierno contra la violencia de género, Miguel Lorente, estudiaba por tanto la posibilidad dejar de informar para ver si existía realmente “el efecto imitación” y se reducían los casos.

Reconozco que me faltan datos, pero sí lamento la superficialidad de la medida. No me parece que juegue un papel tan determinante el mensajero para que alguien cometa crímenes tan atroces, pero sí pienso que bastantes medios de comunicación deberían replantearse muchas cosas –si quieren colaborar en la construcción de una sociedad más civil y civilizada– sobre la imagen que repiten de violencia de género cotidiana, con la normalización de la prepotencia, el maltrato y el abierto desprecio hacia las mujeres bajo la cobertura de “entretenimiento”.

Puede ser que ante tanto trato de favor que algunas televisiones dan a delincuentes, a la falta de valores y a la exaltación de la estulticia como palanca de ascenso social, lo mejor sea pedirles que no traten temas serios.

Pero si no se emprenden y refuerzan más medidas de tipo económico, laboral y social hacia la igualdad para evitar la violencia de género –entre ellas educar a fondo a los niños y niñas en el respeto hacia todas las personas y para la ciudadanía– creo que hay que valorar también los efectos negativos de invisibilizar una violencia que crece con la pobreza, la marginación y la falta de ayudas.

Más sobre en este blog sobre violencia de género publicado en torno al Dia Internacional para la No Violencia contra Mujeres y Niñas: aquí, aquí,
y aquí.

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Publicat per a 23 Novembre 2010 in Gènere, Mitjans de comunicaci

 

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La violencia de género desde distintos aspectos

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A veces oigo observaciones que me dejan perpleja. Por ejemplo, cuando algún amigo –incluso puede que bienintencionado– dude de que haya motivos para seguir con la lucha feminista, y de que en un mundo con tanta violencia globalizada como el que vivimos tenga demasiado sentido “particularizar” dedicando un Dia Internacional (el 25 de noviembre) a la violencia que padecen las mujeres.

Estoy totalmente de acuerdo con la denuncia global de la violencia. Lo que sucede es que nunca he creído que el feminismo sea un “tema de una sola cuestión” que se agota en sí mismo, sin conexiones fuertes, directas y fundamentalmente explicativas del mundo que habitamos. Por ello, creo que denunciar la violencia de género significa no sólo reivindicar para las mujeres un mundo donde puedan ser más libres, y vivir con mayor igualdad, sino denunciar también toda la violencia que este sistema irracional genera contra las personas más débiles (que son la inmensa mayoría) en una sociedad que se está deshumanizando ante la indiferencia generalizada… incluso, a veces, de las propias víctimas.

Porque hay que repetir más veces (hasta que toda la sociedad se levante y la impida) que es violencia de género inadmisible que 73 mujeres hayan muerto en España hasta el 14 de este mes, en relaciones y convivencias imposibles que repercuten y atentan también sobre sus hijas y sus hijos.

Es violencia económica de género que las grandes “oportunidades” que la crisis económica ofrece al capital financiero y a la patronal se cargue sobre las mujeres sancionando las desigualdades de salarios y favoreciendo su ocultación, (por ejemplo, en los Estados Unidos) mayores todavía cuando la mujer es negra o hispana. O que no se diga que los recortes en las prestaciones sociales, en el sistema de salud, en las “políticas amigas de las mujeres” significan también cargar con violencia las tensiones del ajuste que beneficia a los poderosos.

Es violencia alienante de género que se retuerza la razón hasta el punto de presentar como aceptable y “normal” que en determinadas organizaciones religiosas, financiadas con fondos públicos, las mujeres carezcan de las mismas oportunidades y derechos que los hombres.

Es violencia cotidiana de género en la vertiente de la salud que algunas enfermedades emergentes, que afectan de manera especial a mujeres, no reciban por parte de la sanidad pública el trato de atención e investigación que se merecen, y que las mujeres afectadas sean a priori, en demasiados casos, candidatas a las listas de espera inacabables… o a las salas de psiquiatría… (¡sabemos muy bien de lo que hablamos!). O que se quieran imponer limitaciones a la ley que sanciona el ejercicio del derecho al aborto, o que se desproteja a las mujeres ridiculizando o prohibiendo la utilización de preservativos…

Es violencia de género llevada al campo de la “política” y la “cultura! que un sujeto como Berlusconi, con todas sus repetidas declaraciones machistas y de desprecio de la mujer, sea presidente de un país de la “culta” y “avanzada” Europa, y que declaraciones misóginas de pseudo-intelectuales se quieran presentar como “literatura” o “conversaciones privadas”.

Es violencia de género que la violación sea arma de guerra y se utilice con sadismo sin que ninguna autoridad mundial haga nada en serio por impedirlo. Lean sólo estas líneas de una de las más de 300 mujeres violadas en una sola noche en una aldea congoleña: “Me llevaron detrás de la casa, me desnudaron y me echaron al suelo. Me dije que me llegaba el momento de morir”, cuenta temblando Anna Burano, de 80 años, una de las 284 mujeres violadas en una noche de julio pasado por rebeldes hutus y milicianos en Luvungi, al este de la República Democrática del Congo.” (500 violaciones según la ONU en los últimos días de julio).

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Y es violencia de género llevada al paroxismo que en determinadas ciudades del mundo el feminicidio sea práctica repetida e impune, para desolación de todas las mujeres y de toda la sociedad. Este relato de la historia del feminicio en Ciudad Juarez con motivo de la presentación al mundo de la exposición 400 mujeres (retratos de artistas que denuncian las asesinadas y desaparecidas de Ciudad Juarez) es todo un emblema de cómo han “evolucionado” los métodos criminales en Ciudad Juárez a través de los años, con total impunidad y desprecio de la violencia de género:

“En la década de los ‘90 del siglo XX y hasta 2006 las víctimas eran jóvenes, la mayoría entre 14 y 22 años, que trabajaban en las maquilas que exportan textiles y piezas electrónicas hacia Estados Unidos. Pelo negro, bonitas, de familias con escasos recursos económicos. Las secuestraban para violarlas, torturarlas, estrangularlas y dejar los cuerpos semiocultos para que los pudieran encontrar.

El 2007 y 2008 cambia el patrón y los cuerpos de las jóvenes desaparecen.

En 2009 y este año, el método volvió a cambiar, probablemente asociado al incremento generalizado de la violencia en la zona. Ahora los cuerpos de las chicas aparecen con una cinta adhesiva en la boca y en los ojos y el cadáver con las manos atadas. Como si los responsables quisieran dejar su firma, enviar un mensaje a sus enemigos y crear un clima de terror en la población.

En los últimos meses la estrategia ha presentado algunas variantes. Muchas aparecen decapitadas y sus cabezas son dejadas al lado de sus cuerpos. Otras veces aparecen con bolsas de plástico en la cara para demostrar que murieron por asfixia.”

Ver también: La Maja Descalza y Maria Teresa, Patria y Minerva.

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Publicat per a 19 Novembre 2010 in Gènere

 

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Violencia de género sin derechos


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Es la primera vez, creo, que publico una entrada de este estilo. Pero como se quiere hacer creer que la violencia de género es algo nuevo, algo que ha venido con el feminismo y la emancipación de la mujer, escribí para un blog que les invito a visitar y en el que he he empezado a participar recientemente, el siguiente relato (absolutamente verídico, vivido y recordado todavía con horror) de unos tiempos aún peores por lo que a la violencia de género se refiere. Unos tiempos sin derechos para las mujeres, y en los que pegar a la novia o a la esposa no sólo no era delito sino casi un ritual de escape para tantos hombres que nunca conseguían oler a limpio. Entre la clase obrera era demasiado el aturdimiento por el trabajo y el alcohol, y entre los “señoritos”, demasiada la prepotencia y el fascismo entrañado en la cotidianiedad de una postguerra inacabable. La minoría que en Catalunya se había pasado al bando “nacional” no sabían entender en qué habían vencido, y la mayoría republicada, bajo un silencio de granito, desesperaba entre rencores y represalias… nada de eso justifica la vesanía de pegar a las mujeres, pero entre sollozos acallados y rosarios descreidos, eran demasiadas las que se resignaban a aceptar los golpes como una válvula de seguridad que parecía impedir estallidos más temidos.

Este es el recuerdo que os quiero hacer llegar en el día acordado para denunciar en todo el mundo  la violencia de género:

A finales de los 60 me trasladé a Barcelona, y acabé viviendo, cerca de la Facultad en la que trabajaba y estudiaba, en un entresuelo al que llegaban los olores, gritos y parloteos de unas calles que muy dolorosamente iban despertando a la ciudadanía.

Un atardecer empezó bajo mi ventana un rumor como de requiebros, de abrazos que dejan huella y besos no correspondidos. La mujer intentaba escapar con una sonrisa quebrada, con disculpas y falsos halagos, pero cada vez se hacía más pequeña bajo los manotazos, hasta que los empujones se convirtieron finalmente en cachetes y puñetazos desgranados casi con desgana, en un lento ritmo creciente… La mujer ya estaba hecha un ovillo en el suelo cuando empezaron los rodillazos y las patadas.

Abrí la ventana, pero mis gritos apenas alteraron nada. El hombre levantó la mirada turbia de odio y vino barato, y se rió. Detuvo sólo un momento sus golpes, satisfecho de que alguien contemplara su hazaña.

Fui al teléfono. Mi voz tembló en cada bucle del largo cable que me permitía seguir asomada a la ventana mientras amenazaba al hombre con que vendría la policía. Él se alzó de hombros y empezó a golpear de nuevo a la mujer, cansinamente, mientras levantaba provocadoramente la mirada.

Finalmente la voz que me atendía del 091 consintió en mandar alguien a mi calle. Sólo una última pregunta antes de que la dotación se pusiera innecesariamente en marcha: ¿Podía asegurarle yo que el hombre y la mujer no estaban legalmente casados?

 
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Publicat per a 25 Novembre 2009 in Ciutadania/Política, Gènere

 

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Mujeres de Afganistán (y II)

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Cuando Zeinab se vertió encima gasolina y encendió un fósforo, sintió cómo si se tratara de la única decisión que había tomado jamás por sí misma. Nacida en una familia pobre pashtún en el oeste de Afganistán, Zeinab nunca aprendió a leer ni a escribir. Se casó a los 16 años, a instancias de su familia. Los abusos de su marido eran cada vez más frecuentes y díficiles de soportar, pero Zeinab no tenía idea de que era posible para buscar ayuda. Sólo se enteró más tarde, cuando los médicos y enfermeras luchaban para salvar su vida en el único centro dedicado de quemados del país, en el Hospital Regional de Herat.

“Es como si…” -y Zeinab hace un gesto con la mano vendada, como buscando a tientas las palabras- “es como si yo no supiera que había un mundo fuera de mi casa. Pero lo que he aprendido en estos últimos tres meses, desde que me ingresaron en el hospital, es más de lo que había aprendido en toda mi vida. “

La mayor preocupación de Zeinab son sus hijos: uno de 4 años y una hija de 2 años. A no ser que regrese a su hogar, probablemente los perderá. “Cuando mi hija me mira y ve mis cicatrices, tiene miedo”, dijo. “Eso es lo más duro de todo lo que me pasa.”

Para muchas mujeres afganas, hechos que en Occidente también representa un duro golpe pero que tarde o temprano se superan – una mutilación, una enfermedad grave, la pérdida del cónyuge – puede abocar en Afganistán a una pobreza de la que ya no puede salirse. Muchos de las personas que mendigan en las calles de Kabul son mujeres en burka, que desafían el tráfico como fantasmas vestidos de color azul.

“No puedo decirte cuán terrible era mi vida en las calles”, cuenta Qamargul, de 40 años, cuyo marido la obligó a mendigar cuando se supo que era infértil. Tomó otra esposa más joven y no le permitían entrar a dormir si no entregaba cada día las escasas monedas que le habían dado. Si no tenía nada, la obligaban a dormir fuera, hiciera calor o frío.

Una fundación occidental pudo rescatar a Qamargul después que una salvaje paliza de su marido la llevara al hospital. Ahora está aprendiendo un oficio y espera poder vivir de forma independiente. Pero su petición de divorcio no prospera en un sistema jurídico que sigue considerando que poner fin a un matrimonio sigue siendo prerrogativa del hombre. En una vista reciente, el juez, exasperado, le preguntó: “¿Por qué no hace simplemente lo que debe hacer, y vuelve a casa a su marido?”

En Afganistán, como en cualquier lugar, hay muchos matrimonios felices. Pero para las mujeres menos afortunadas, el contrato de matrimonio se utiliza como medio de dominación. Se obliga a contraer matrimonio a niñas de 8 años. La violación y la violencia en el hogar son endémicas. La venta o intercambio de mujeres y niñas son una práctica rutinaria para cumplir con las obligaciones del clan, una práctica que es técnicamente ilegal, pero ampliamente tolerada.

“Le pregunté a mi padre: ¿Por qué me vendes?” nos dice Obeida, de 13 años que fue vendida cuando tenía 8, y se convirtió en criada de quien la compró, a la espera de poder ser vendida más tarde como “novia”.

“Lloraba todo el tiempo y llamaba a mi madre”, nos dice. Pero su hermana mayor, Maryam, que fue vendida a los 11 años, logró alertar a las autoridades antes de que Obeida fuera obligada, como Maryam, a casarse con un hombre mayor. Obeida vive ahora en Kabul y por primera vez en su vida va a la escuela.

La vi una mañana, hace poco. Iba vestida con su uniforme escolar, y sus ojos brillaban con ilusión. “Siento que mi vida ha comenzado de nuevo”, me dijo.

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Nazira, la alumna de Kabul, dice que no puede imaginar una vida sin poder estudiar. (…) La directora de la escuela, Arifa Jalal, explica cómo funcionaba su escuela en la clandestinidad, durante el régimen talibán. Cuando los militares llamaban a la puerta, tenía que explicar la presencia de las niñas en su salón, e inventaba una relación familiar con cada una.

Ahora, el mayor problema, nos explica, es la falta de financiación, junto con la enorme demanda. Incluso aquí en la capital, la escuela no tiene agua corriente. Las chicas tienen que traerse botellas de agua. Y la escuela está tan llena que deben estudiar por turnos. “Pero sé que vamos a enviar a muchas chicas a la universidad”, dijo Jalal.

Jalal sabe que ella y sus estudiantes tienen suerte por la relativa seguridad que disfrutan en Kabul. En algunas zonas rurales donde quienes mandan son los insurgentes, las escuelas de niñas son habitualmente quemadas y bombardeadas, y se aterroriza a las profesoras y alumnas.

Nazira tiene compañeras a las que sus padres prohibirán seguir yendo a clase una vez que lleguen a la pubertad, argumentando que están en peligro cuando salen de casa, aunque sea para ir andando hasta la escuela. Pero sus padres le han prometido que ella seguirá sus estudios porque creen que los libros son como un pasaporte en esta vida.

Estos son los éxitos de la era post-talibán: Las mujeres jóvenes llenan las aulas universitarias. Las mujeres tomen parte en el gobierno. Mujeres dan las noticias en la televisión, desafiando las amenazas. Las mujeres han demostrado ser buenas empresarias, y han impulsado el sector de la pequeña empresa. Por ejemplo, Homaira tiene un salón de belleza en el centro de Kabul donde las mujeres ya podían cortarse el pelo en secreto bajo los talibanes, y no lo hacía sólo como un medio de vida, sino también como un gesto de desafío. “Tengo buenas manos y estoy orgullosa de no tener que depender de nadie”, dijo. “Pero, para mis hijas, quiero más”.

Los apoyos para que las mujeres avances vienen a veces de sectores inesperados. En un distrito rural en las afuerar de Kabul, un granjero llamado Haji Qudbuddin tiene 10 hijas. Dos se han casado y se han ido de casa, pero todas las demás están en la escuela. Y él quiere que se casen con quien les plazca cuando sean mayores.

Qudbuddin, que es el malik, o jefe, de un grupo de 10 aldeas, dijo que llegó a opinar de este modo después de aprender a leer y escribir, algo que no sucedió hasta después de que que pasara su juventud luchando primero contra los soviéticos y después contra los talibanes. “Las mujeres tienen derechos”, nos dice. “Pero hasta que me eduqué, no lo sabía”.

Mina es una modelo delgada, de 18 años, vestida con pantalones vaqueros ajustados y una chaqueta de corte asimétrico. Su hermana mayor, Nasreen, está a punto de casarse con un hombre que es un virtual desconocido para ella, y se irá a vivir al extranjero. Y cree que también ella puede labrarse su propio destino.

“Mi vida está en mis manos”, dice. “Voy a ir a la escuela, voy a trabajar … pero tal vez tenga que salir de Afganistán para conseguirlo.”

Leila, de 41 años de edad, empleada del Gobierno, viste una falda larga vaquera, y nos dice. “Necesito que mi marido me dé permiso para ir a cualquier parte, incluso para venir a trabajar”, aunque cuando mira hacia atrás, a los años de prisión en su casa bajo el régimen talibán, poder salir le parece una especie de milagro.

“Y espero más libertad todavía”, dice. “Y con sólo desearlo, ya me siento un poco más libre”.

El original, en inglés, de Laura King, se publicó en Los Angeles Times y lo hemos visto en Truthout

Ver también, sobre este tema: Karzai mercadea los derechos de la mujer a cambio de votos chiitas, en Amanece que no es poco

y en Kabila ¿Qué hacemos defendiendo este miserable gobierno?

Y en este mismo bloc: Mujeres de Afganistán (I) y Y se argumenta que con la intervención…

 
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Publicat per a 16 Agost 2009 in Gènere, Pau

 

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Mujeres de Afganistán (I)

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“Somos como pájaros que han salido de la jaula, pero con nuestras alas aún recortadas”, nos dijo una estudiante de Kabul. Las mujeres disfrutan de una vida mucho mejor que con los talibanes, pero todavía se enfrentan a limitaciones de otros tiempos

Zeinab, de 22 años, creyó que sólo con la muerte podría huir de las despiadadas palizas de su marido. Así que ella misma se prendió fuego, y aunque sobrevivió, un tercio de su cuerpo está cubierto por ampollas y cicatrices. Quedará desfigurada y, a menos que regrese con un marido que abusa de ella, perderá probablemente a sus dos hijos.

El aula donde estudia Nazira, de 12 años, es una tienda sofocante, y su escritorio un tapete de plástico en el suelo. Pero sus maestros dicen que es uno de sus alumnas más brillantes, y animada por su madre y su padre, desea aprender todo lo que pueda. Sus ojos brillan cuando nos revela su ambición: ser médico.

Casi ocho años después de la caída del movimiento de los talibanes, las mujeres afganas viven en la cúspide del triunfo de la tragedia. La vida es mejor de lo que era bajo el régimen talibán, cuando se les prohibió salir de casa sin un pariente varón, se las pegaba por “infracciones” tales como reírse, se las privaba de escolarización y empleo, y tenían que cubrir siempre su rostro en público. Pero decenas de niñas y mujeres entrevistadas durante varios meses en hogares y mezquitas, en parques y en cárceles, en los mercados callejeros y en las aulas, transmiten la angustiosa sensación de que lo que se ha conseguido no es lo que habíamos esperado. Que después de todo este tiempo, de todo este esfuerzo, la vida debería ser diferente. Y mucho mejor.

“Es una especie de libertad, sí,” dijo una universitaria llamada Zarifa, que como otras mujeres entrevistadas no querían ver publicado su nombre completo. “Somos como pájaros que han salido de la jaula, pero a las que han cortado las alas.”

Los sueños frustrados de las mujeres afganas reflejan un sentimiento palpable de desilusión en un país todavía roto, a pesar de los miles de millones de dólares en ayuda internacional y de la larga campaña militar de la OTAN en Afganistán.

Muchos afganos de ambos sexos describen cómo el embriagador optimismo que sintieron con la caída del gobierno talibán en el 2001 se ha ido substituyendo por una creciente inquietud en los últimos tres años, como la reaparición de la insurgencia, el incremento de la la violencia y la corrupción, mientras que la reconstrucción del país avanza demasiado lentamente.

A pesar de que los ataques del 11 de setiembre sirvieron para justificar la invasión liderada por Estados Unidos, se hizo creer que con ella las mujeres afganas se verían liberadas de un reino medieval de crueldad. Y se utilizó la situación de las mujeres para dar una poderosa base moral para la guerra.

“Creo que, de alguna manera, Occidente pecó de ingenuo” dijo Manizha Naderi, una activista de los derechos de la mujer. “Se creyó que cuando los talibanes se hubieran ido todas íbamos a librarnos de nuestro burkas y celebrarlo. Pero no ha sido así.” Y Maniszha lo atribuye a las tradiciones culturales profundamente arraigadas que son anteriores a los talibanes y que persisten por la pobreza, el analfabetismo y la creciente inseguridad del día a día.

Cuanto más se deteriora la seguridad, mayor es el número de mujeres vulnerables“, afirmó Sima Samar, que dirige la Comisión Independiente de Derechos Humanos. “No me gusta para nada esa palabra: vulnerables. Pero ésa es la realidad “. Para muchas mujeres afganas, el sentimiento de privación es todavía mayor con las elecciones nacionales programadas para el jueves. Sólo dos mujeres son cabeza de lista cuando se presentan unas 40 formaciones políticas. Y aunque son muchas más las mujeres que optan a escaños en las asambleas provinciales, la intimidación es algo común. Algunas mujeres han recibido amenazas de muerte simplemente por atreverse a mostrar su cara en los carteles de la campaña electoral. Y casi nadie cree ya que las elecciones puedan representar ningún cambio a mejor en la suerte de las mujeres.

El Presidente Hamid Karzai, que se espera gane las elecciones incluso si se ve obligado a una segunda vuelta, ha hecho numerosas concesiones a los elementos religiosos más conservadores a cambio de su apoyo político. Así, ha escandalizado que aprobara una controvertida ley que tolera la violación en el matrimonio… aunque se ha comprometido a revisarla.

“En estas elecciones apenas se debaten los derechos de la mujer en esta elección, no son ninguna prioridad“, dijo Samar. “Ninguno de los principales candidatos habla valientemente sobre el tema, que ha quedado totalmente desdibujado.”

El original, en inglés, de Laura King, se publicó en Los Angeles Times y lo hemos visto en Truthout

Ver también, sobre este tema: Karzai mercadea los derechos de la mujer a cambio de votos chiitas, en Amanece que no es poco

y en Kabila ¿Qué hacemos defendiendo este miserable gobierno?

 
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Publicat per a 16 Agost 2009 in Gènere, Pau

 

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Y se argumenta que con la intervención internacional las mujeres viven mejor en Afganistán!

Los afganos podrán privar de comida a las mujeres si les niegan el sexo

burkas_1okokok.jpgLa organización no gubernamental Human Rights Watch ha denunciado que una nueva ley aprobada en julio permite que un marido retire cualquier sustento material a su esposa, incluidos los alimentos, si se niega a satisfacer sus demandas sexuales. Además, contempla que un violador sea absuelto de cualquier cargo si paga “el dinero de la sangre” a su víctima.

Afganistán adoptó una ley que “legaliza la discriminación” hacia las mujeres de la minoría chiita, pues estipula que se las puede privar de alimentos si se niegan a tener relaciones sexuales, denunció este viernes Human Rights Watch (HRW), que acusó al presidente del país, Hamid Karzai, de una “maniobra electoralista”.

Según esta organización de defensa de los derechos humanos, la ley fue publicada en el Diario Oficial de Afganistán el 27 de julio. No hubo ningún anuncio oficial sobre el tema y ningún responsable del Gobierno afgano pudo ser contactado para confirmar esta información este viernes por la mañana.

Esta ley es, según HRW, una nueva versión de la que había sido adoptada en marzo por los parlamentarios afganos y firmada por el presidente Karzai, pero que no había entrado en vigor, después de suscitar la indignación en Occidente, donde se habló de una legalización de la violación conyugal.

HRW explica haber visto una copia final de la nueva ley, que incluye “numerosos artículos regresivos” para los derechos de las mujeres, aunque no sean tan restrictivos como el proyecto inicial.

El nuevo texto prevé que un marido tiene el derecho de retirar cualquier sustento material a su esposa, incluidos los alimentos, si se niega a satisfacer sus demandas sexuales, y que la patria potestad de los hijos es confiada únicamente y en todos los casos a los padres y los abuelos hombres.

También establece que las mujeres deben pedir permiso a su marido para trabajar, y permite que un violador sea absuelto de cualquier cargo si paga “el dinero de la sangre” a la mujer violada, indica HWR.

“Los potentes apoyos internacionales de Afganistán deberían insistir para que el presidente Hamid Karzai modifique esta ley que formaliza la discriminación contra las mujeres chiitas”, considera HRW en un comunicado.

La organización considera que se trata de una “ley bárbara” y acusa a Karzai de haber “vendido” los derechos de las mujeres chiitas a líderes chiitas “fundamentalistas” que quieren una legislación especial sobre temas familiares para su minoría, a cambio de su apoyo en las elecciones presidenciales del próximo 20 de agosto, a las que Karzai concurre como favorito.

Visto en Nueva Tribuna.
 
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Publicat per a 14 Agost 2009 in Gènere, Igualtat

 

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La OMS frente a los retos de salud

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La Dra. Margaret Chan, directora general de la OMS, habló en la 61ª Asamblea Mundial de la Salud sobre las crisis mundiales que se avecinan, para las que “la salud soportará la mayor parte de los efectos”.

En su opinión, la crisis provocada por el rápido incremento de los precios de los alimentos puede minar los cimientos de la salud y de una buena nutrición. El cambio climático es la segunda amenaza, que según se prevé acarreará más sequías, inundaciones y tormentas tropicales, así como una mayor demanda de ayuda humanitaria. La directora general recordó que en el mundo “se producen alimentos suficientes para alimentar a la población mundial. No obstante, nos enfrentamos repentinamente a una crisis de subida vertiginosa de sus precios que afecta sobre todo a los pobres. Personalmente, no abrigo ilusiones. La crisis ha llegado bruscamente, pero sus causas son complejas y su evolución ha sido prolongada. Sus consecuencias seguirán afectándonos durante algún tiempo”.

La Dra. Chan resaltó que una buena nutrición sienta las bases de la salud durante toda la vida y que en la actualidad se registran en todo el mundo 3,5 millones de defunciones anuales por desnutrición: “Las familias pobres gastan en alimentos, como promedio, entre un 50% y un 75% de sus ingresos. Más dinero invertido en comida significa menos dinero disponible para la atención sanitaria, especialmente para los muchos millones de familias pobres que deben pagar directamente su asistencia cuando enferman”. La OMS ya ha identificado 21 zonas críticas del mundo que presentan altos niveles de desnutrición aguda y crónica.

Sobre el cambio climático declaró que, de nuevo, los pobres serán los más afectados: “El cambio climático es un fenómeno mundial, pero sus consecuencias no se repartirán uniformemente. Influirán en problemas sanitarios que son ya de enormes proporciones y se concentran en gran medida en el mundo en desarrollo”. La comunidad internacional deberá hacer frente a un número creciente de refugiados ambientales. “Si las tierras están resecas o salinizadas, si las zonas costeras y bajas se encuentran permanentemente bajo el agua, la gente sencillamente no podrá volver a su hogar. Así pues, los refugiados ambientales constituirán una nueva ola de colonos que posiblemente agravará las tensiones internacionales”.

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Sobre la otra violencia machista: mutilación genital femenina
La OMS estima que entre 100 millones y 140 millones de niñas y mujeres –de las que alrededor de 90 millones son africanas– han sido sometidas a algún procedimiento de mutilación genital femenina (extirpación del prepucio, con o sin amputación parcial o total del clítoris; amputación del clítoris con extirpación parcial o total de los labios menores; y extirpación parcial o total de los genitales externos y sutura/estrechamiento del orificio vaginal) y que sólo en África unos 3 millones de niñas y mujeres corren el riesgo cada año de sufrir esta brutal muestra de violencia machista.
La mutilación ocasiona intensos dolores y tiene consecuencias inmediatas y a largo plazo, entre ellas, mayores riesgos de morbilidad materna y mayores tasas de mortalidad perinatal. Los resultados de un estudio realizado en 6 países africanos sobre sus secuelas obstétricas han mostrado que las parturientas que habían sido víctimas de ella tenían una probabilidad considerablemente mayor de sufrir complicaciones tales como cesárea, hemorragia puerperal, episiotomía y hospitalización prolongada. Además, los hijos de madres que habían sido sometidas a esa práctica corrían mayor riesgo de morir durante el parto o necesitar reanimación inmediatamente después del nacimiento. La OMS considera “imperioso reforzar las actividades, el compromiso y los recursos a fin de alcanzar el objetivo de erradicar esta práctica en el plazo de una generación”.

Otros aspectos relevantes
El informe pone de manifiesto importantes aspectos de la salud mundial, entre ellos los siguientes: 9 madres mueren por cada 100.000 nacidos vivos en los países desarrollados, mientras que en aquellos en desarrollo la cifra es de 450 y en el África subsahariana de 950; la esperanza de vida en Europa oriental pasó de 64,2 años en 1950 a 67,8 años en 2005, lo que representa un aumento de apenas 4 años, frente a los entre 9 y 15 años ganados en el resto del continente; 100 millones de personas se empobrecen cada año al tener que pagar la atención de salud de su propio bolsillo; y 4 de cada 10 mujeres y niños no reciben atención preventiva y terapéutica básica.
En la actualidad viven en los países en desarrollo unos 4.800 millones de personas, lo que representa el 80% de la población mundial.

Para consultar el artículo entero, ver: http://www.jano.es:80/jano/dia/avecinan/3/crisis/mundiales/_f-303+iditem-2837+idtabla-4+tipo-25

 
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Publicat per a 7 Juny 2008 in Benestar, Salut

 

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